Anatomía de los Dientes Posteriores Superiores

La odontología estética se mueve en un ámbito de equilibrio entre la ciencia y el arte. Es preciso fundir en un todo atractivo los baremos matemáticos que se aplican en la clínica odontológica y en el laboratorio protésico. Sin embargo, estas leyes geométricas no deben aplicarse de forma «refleja», sino que sirven únicamente como hilo conductor para la configuración individual.

Dado que no hay dos personas idénticas en cuanto a aspecto y carácter, cada prótesis dental debería confeccionarse a la medida de las necesidades y características específicas del individuo. Esta nota personal es especialmente importante en la zona de los dientes anteriores. En una época en la que los pacientes se interesan cada vez más por la odontología estética, resulta obvio que debemos sondear más a fondo el conjunto de reglas de la estética. El presente artículo ofrece una visión de conjunto de los medios y los métodos con los que podemos ayudar a nuestros pacientes a lucir una sonrisa simpática.

La sonrisa está determinada principalmente por los dientes. En consecuencia, unos conocimientos sólidos sobre los distintos dientes, su forma y anatomía, constituyen un requisito fundamental para todo tratamiento. Los dientes están dispuestos en la boca como una unidad; el tejido blando circundante conforma el marco de su aspecto. Para evaluar qué es lo que constituye una sonrisa «bonita» es útil observar los contornos interiores y exteriores de las estructuras implicadas.

Además debemos diferenciar entre estructuras anatómicas «estáticas», como los dientes y la encía, y estructuras «dinámicas», como los labios y la musculatura facial. Para el aspecto de la sonrisa debemos orientarnos, además de por determinados puntos de referencia fonéticos, por diversas líneas imaginarias: la línea media dental, la línea media facial, la línea labial, la línea de la comisura y la línea interpupilar. Todas estas líneas se encuentran en una relación determinada entre sí. La sonrisa sólo resulta armoniosa si reinan unas proporciones equilibradas entre estas líneas y estructuras anatómicas.

Quien desee comprender perfectamente estos elementos y relaciones debe analizar esmeradamente y con atención al detalle todos los aspectos ópticos que determinan la apariencia de los dientes.

Componentes Anatómicos Clave en Dientes Posteriores Superiores

Cúspides

La cúspide es la parte de la corona dental que presenta una elevación en la morfología de la misma. Es por tanto un relieve en forma puntiaguda que facilita, principalmente, el desgarro de alimentos. Los dientes que poseen cúspides son los dientes: caninos o colmillos, premolares y molares.

Anatomía de un diente.

Fosas

La fosa es una parte de la corona dental que presenta una depresión en su morfología. Adquieren nombres dependiendo de la posición en la pieza y la pieza dental a la que pertenecen. Así pues, denominamos fosas palatinas a aquellas situadas en piezas dentales superiores, más próximas al paladar y fosas vestibulares a las que se sitúan cerca del vestíbulo o parte exterior bucal.

Fisuras

Una fisura es la parte de la anatomía coronal dental que denomina a esas pequeñas estrías o canalillos que poseen los premolares y molares por su cara oclusal, es decir, por la cara con la que se muerden y mastican los alimentos. Normalmente conectan las ya mencionadas fosas entre sí. Son conocidas también con el nombre de surcos. Las fisuras o surcos, adquieren nombres propios dependiendo de la posición en la pieza dental a la que pertenecen.

Por otro lado, también se denomina fisura dental cuando el diente sufre un traumatismo o con el paso de los años se comienza a apreciar en la capa mas superficial del diente, en el esmalte, una grieta. En los casos en los que la fisura es poco profunda no requiere de tratamiento dental.

Ápice

El ápice es la parte final de la raíz de un diente, también conocido como Foramen apical o Apex. El ápice está hueco y tiene un orificio por el que se inerva el diente, conectando el nervio externo más próximo a la pieza dental, con la cámara pulpar irrigando así todo el interior del diente. Es pues, una apertura por la que pasan las terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos que abastecen al diente.

Raíz Dental

La raíz dental es una de las dos partes fundamentales en las que se dividen las piezas dentales. Al contrario que la corona, que es la parte visible del diente, la raíz es la no visible ya que permanece, en condiciones de salud óptimas, insertada en la encía. Cada raíz está compuesta por capas que se ordenan así: la dentina, cubierta por cemento dental y adherida al hueso por el ligamento periodontal.

La raíz dental puede dividirse en tres partes, el tercio cervical situado próximo al cuello dental, cerca de la corona. El tercio medio y el tercio apical ocupando el extremo de la raíz.

Orientación Axial de los Dientes

En una sonrisa atractiva, los dientes anteriores están orientados de tal manera que sus ejes longitudinales discurren de forma continua desde la línea media hacia la zona de los dientes posteriores. A su vez, los dientes anteriores superiores están ligeramente inclinados hacia mesial. Finalmente, los labios conforman el marco de la composición estética.

Normalmente, el eje de los incisivos centrales está ligeramente inclinado hacia distal en dirección apical con respecto a la línea media (figs. 1 y 2). La orientación labiolingual de los incisivos centrales es ideal desde el punto de vista estético cuando la superficie labial discurre verticalmente o está ligeramente inclinada hacia labial. El recorrido exacto puede variar individualmente en función del tipo esquelético y del perfil facial.

Fig. 1. El eje de los incisivos centrales puede presentar una ligera inclinación apicodistal con respecto a la línea media vertical.

Fig. 2. En el caso de los incisivos laterales, esta inclinación apicodistal es más acusada.

En los incisivos laterales se observa que la inclinación distal en dirección apical se hace más acusada a partir de la mitad del diente. Además, en la mayoría de las personas con una sonrisa naturalmente bonita, la orientación axial mesiodistal y anteroposterior de los incisivos laterales está dispuesta asimétricamente. Los caninos tienen tendencia a estar aún más inclinados hacia distal, si bien sólo desde la perspectiva facial.

Vista desde el lado, su eje longitudinal presenta una orientación desde vertical hasta ligeramente distal en la arcada dentaria (fig. 3). Al evaluar su recorrido axial, lo mejor es orientarse por los rasgos faciales relevantes. En la mayoría de las personas, el eje del canino discurre en paralelo a la línea imaginaria entre la comisura de la boca y el ángulo del ojo al sonreír. Dicho de otro modo, discurre en paralelo al marco vestibular.

Fig. 3. Vistos desde el lado, los caninos y los premolares están orientados verticalmente.

La posición de los caninos define el recorrido de la sonrisa en dirección a la región de los dientes posteriores.

Zonas de Contacto y Puntos de Contacto Interdentales

Se entiende por zona de contacto interdental aquella zona en la que los dientes contiguos parecen tocarse entre sí. En el segmento anterior superior se van acortando desde los incisivos centrales hacia los caninos, idealmente en la proporción 50:40:30 en relación con la longitud de la corona de los incisivos centrales.

En otras palabras, la zona de contacto entre los incisivos centrales es del 50%; entre los incisivos centrales y laterales, del 40%, y entre los incisivos laterales y los caninos, del 30% de la longitud del incisivo central (figs. 4 y 5).

Figs. 4 y 5. Las zonas de contacto interdentales en el segmento de los dientes anteriores presentan longitudes distintas.

El punto de contacto interdental se encuentra allí donde termina la zona de contacto interdental y empieza el espacio interdental incisal. Los puntos de contacto interdentales ascienden apicalmente desde los incisivos centrales hacia la zona de los dientes posteriores.

En caso de dientes excesivamente largos, puede ser conveniente alargar la zona de contacto, a fin de reducir en lo posible las distancias (tanto gingivales como incisales). De esta manera, los dientes aparecen en proporción más anchos y por ende también más cortos. Además, si no es posible crear una papila lo suficientemente larga, se puede alargar la zona de contacto hacia apical a fin de cerrar el espacio interdental cervical abierto (figs. 6 y 7).

Fig. 6. Si no existe una base ósea adecuada, puede ocurrir que no pueda formarse una nueva papila para cerrar el espacio interdental cervical.

Fig. 7. En estos casos, en su lugar puede desplazarse el contacto interdental hacia apical.

El punto de contacto interdental es el punto de la zona de contacto situado más hacia incisal. Aún más hacia incisal, los contactos mesiodistales se separan y se convierten en los bordes incisales. En caso de forma correcta y disposición estética de los dientes anteriores, los puntos de contacto interdentales ascienden claramente hacia la zona de los dientes posteriores (fig. 5).

Espacios Interdentales Incisales

Cuando se abre la boca al hablar o sonreír, se hace visible entre los bordes incisales de ambas arcadas dentarias el espacio negro de la cavidad oral. Este contraste con los dientes mejora el aspecto de los espacios interdentales incisales. La interacción entre luz y sombra a lo largo de la arcada dentaria superior constituye un requisito esencial para una sonrisa bonita y natural.

Los espacios interdentales incisales aumentan de tamaño desde la línea media hacia la zona de los dientes posteriores. El espacio interdental incisal es más pequeño y anguloso entre los incisivos centrales (figs. 8 a 10). En virtud de la estructura simétrica de estos dos dientes, se crea así un triángulo isósceles con un ángulo vertical apical agudo.

Fig. 8. El espacio interdental incisal entre los incisivos centrales es el más pequeño y anguloso. Los espacios interdentales son cada vez más grandes y anchos a medida que se avanza hacia la zona de los dientes posteriores.

Fig. 9. Los espacios interdentales aumentan de tamaño entre los premolares.

Fig. 10. El borde incisal del incisivo lateral se sitúa entre 0,5 y 1 mm más hacia apical con respecto al incisivo central y el canino.

El espacio interdental incisal entre el incisivo central y el lateral es mayor y menos agudo. Unos incisivos centrales relativamente simétricos y unos incisivos laterales relativamente asimétricos favorecen el aspecto estético de la sonrisa. El mismo principio es aplicable a los espacios interdentales incisales correspondientes: la forma del triángulo entre el incisivo central y lateral debería variar a ambos lados (fig. 10).

El espacio interdental incisal es más grande entre el incisivo lateral y el canino. En las mujeres, este triángulo tiende a presentar características distintas a las que se observan en los varones: el recorrido del borde incisodistal de los incisivos laterales discurre más redondeado, de modo que el espacio interdental se ensancha hacia el canino.

Cuando los bordes incisales se desgastan con la edad, los puntos de contacto desaparecen progresivamente. Este proceso se inicia en los incisivos centrales y continúa por los incisivos laterales. Tarde o temprano se alcanza el punto en el que la sonrisa tiene un aspecto viejo (figs. 11 y 12).

Fig. 11. Cuanto más se desgasten los bordes incisales, tanto más se reducen los espacios interdentales incisales.

Fig. 12. A fin de restituir a estos dientes un aspecto juvenil, es preciso alargarlos y restablecer los espacios interdentales incisales.

Los espacios interdentales también pueden influir en la longitud y la anchura percibidas de los dientes y en el aspecto de los bordes incisales. Por medio de modificaciones de las formas de los bordes incisales pueden estrecharse o ensancharse visualmente los dientes. A su vez, los dientes con recorridos de bordes mesioincisales y distoincisales especialmente redondeados parecen más largos de lo que en realidad son (figs. 13 a 15).

Fig. 13. Cuando las coronas pierden su longitud, los espacios interdentales incisales disminuyen de tamaño y los propios dientes parecen no sólo más pequeños, sino también más anchos.

Fig. 14. En caso de que no sea posible un alargamiento de las coronas por el lado incisal -debido a la existencia de obstáculos funcionales o porque el paciente no lo desea-, pueden desplazarse más hacia apical los puntos de contacto y los espacios interdentales incisales.

Fig. 15. Una hermosa sonrisa irradia sobre todo el rostro.

Proporciones Dentales

El principal objetivo de toda rehabilitación de la dentición consiste en crear, de conformidad con el paciente, un estado de los dientes lo más natural posible. Los incisivos centrales superiores desempeñan un papel especialmente importante cuando se trata de establecer a partir de la distribución de formas y tamaños la impresión visual del segmento de los dientes anteriores. Las formas desproporcionadas -esto es, cuando los dientes son demasiado largos, cortos, anchos o estrechos con respecto a las proporciones generales- pueden perturbar la armonía facial. Lo que domina es el requisito más importante para la esencia de la composición, que no es otra que la coherencia.

A fin de dotar de mayor fuerza a la composición, se refuerzan los elementos dominantes de orden superior mediante elementos dominantes subordinados. Por ejemplo, en rostros agraciados por una sonrisa bonita lo que domina de la boca se sitúa por encima de lo que domina de los ojos.

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