¿Por Qué Sientes Dolor de Dientes al Beber Algo Frío? Causas y Soluciones

¿Te duelen los dientes cuando comes un helado o bebes un refresco? Tranquilo, no eres el único, pero hay que ver por qué tienes esa sensibilidad dental y tratarla. Si alguna vez has sufrido un dolor punzante al comer helado o beber agua fría, puede que estés familiarizado con la sensibilidad dental. Este problema común puede afectar a personas de todas las edades y, aunque puede ser incómodo, hay formas de aliviarlo y disfrutar de tus comidas favoritas sin molestias.

Esta cifra puede variar según la edad, el sexo y otros factores demográficos, pero, en todo caso, la sensibilidad dental es un problema común que afecta a muchas personas. Aunque es algo bastante común, no por ello deja de ser importante y debe identificarse el origen y tratar el problema. Uno mismo puede reconocer si sufre sensibilidad dental y acudir al especialista para tratarla.

Como hemos comentado, si consumes alimentos o bebidas frías, calientes, dulces o ácidos y te molestan los dientes, hay sensibilidad dental. También se puede detectar si al cepillarse los dientes hay molestias o cuando se mastican alimentos duros. Tomar alimentos fríos puede provocar malestar en los dientes. Esta reacción es completamente normal en nuestro organismo, al igual que también sucede con las comidas muy calientes.

Efectivamente, la sensibilidad dental es la causa que está detrás de que, al ingerir una bebida fría, tengamos una molestia importante. Para entender esto mejor, es necesario recordar cuáles son las partes de un diente. En primer lugar, se encuentra el esmalte. Es la capa externa del diente y al que presenta la mayor dureza de todas ellas. En segundo lugar, encontramos la dentina. La segunda parte del diente es mucho más sensible que la anterior, al ser un tejido más blando y contener millones de agujeros. La dentina se sitúa en una zona mucho más profunda, alcanzando la raíz y junto a la denominada membrana periodontal.

¿Qué es la Sensibilidad Dental?

La sensibilidad dental, también conocida como hipersensibilidad dentinaria, es una condición en la que los dientes experimentan dolor o molestias cuando se exponen a estímulos externos, como alimentos o bebidas frías, calientes, dulces o ácidos, e incluso al cepillarse los dientes o al respirar aire frío.

La sensibilidad a la temperatura se manifiesta de forma general mediante una punzada dolorosa que generalmente dura pocos segundos. Justo después de ingerir o beber, también podemos experimentar la molesta sensación al respirar por la boca cuando la temperatura del aire es muy baja.

¿Cómo afecta a nuestros dientes tomar alimentos fríos?

La sensibilidad dental aparece cuando la dentina se queda expuesta a lo que almacenamos en la boca. Esta es una parte blanda del diente que tenemos en todas las piezas dentales y que, precisamente, nos protege de las temperaturas. Hay muchos motivos que nos pueden llevar a perder la dentina. En la mayor parte de los casos, debemos justificarla por la recesión de las encías o por un desgaste en el propio esmalte.

La dentina está conectada mediante canales al sistema nervioso central. Por esta razón, cuando entra en contacto con el diente, la información de temperatura viaja directa y rápidamente al nervio. Es entonces cuando notamos la fuerte punzada, que no dura mucho, pero que molesta. Para tratar de evitarla, debemos proteger nuestra dentadura. Para ello, conviene estar pendientes de si nuestras encías continúan con el mismo arco que siempre y cuidar el esmalte dental.

Cuando la dentina queda expuesta, los túbulos que conectan con la pulpa dentaria, también. Esto ocurre cuando la parte interna de los dientes, la dentina, queda al descubierto por algún recoveco. El esmalte dental, por tanto, no ejerce su función de barrera protectora ante los agentes externos. Estos, además de alimentos fríos y calientes, pueden ser también alimentos dulces. La dentina es muy sensible porque conecta con los nervios del diente.

El esmalte dental es la capa protectora más externa de los dientes. Con el paso del tiempo se puede desgastar por motivos muy diversos como un cepillado demasiado fuerte, el consumo de alimentos excesivamente ácidos o el bruxismo.

Si notas molestias cada vez que consumes bebidas y alimentos muy fríos o muy calientes estás padeciendo sensibilidad dental. La causa de la sensibilidad dental suele radicar en el hecho de que la dentina haya quedado expuesta como consecuencia de la erosión del esmalte.

Recesión en las Encías

El cepillado con fuerza puede provocar que las encías vayan cambiando la forma de su arco. Esto es perjudicial para nuestra salud dental porque estamos obligando a la encía desplazarse. Con este desplazamiento, queda a la vista una parte del diente que antes estaba protegida por la encía (la raíz). Precisamente es en esta zona en donde el frío o el calor va a provocarnos ese dolor desagradable.

Para evitarlo, debemos intentar realizar un buen cepillado, pero suave. Para conseguir un resultado más profesional, podemos pedirle consejo a nuestro dentista de confianza, para poder comprar un cepillo adaptado a nuestras necesidades. Por norma general, la dureza media de las cerdas es la que mejor nos limpia y protege de este tipo de problemas.

Otra causa común de dolor dental al beber algo frío es la recesión de las encías. También por culpa del paso de los años pueden retroceder, dejando las raíces de los dientes, que no están protegidas por esmalte, expuestas.

La exposición de la dentina también se puede producir porque quede descubierta una zona no protegida por el esmalte, como es en la encía. Es decir, que detrás hay una retracción de la misma que termina por descubrir una parte más profunda del diente y donde su primera capa es la dentina.

Desgaste del Esmalte

El desgaste del esmalte dental también es un problema que afecta a la sensibilidad de alimentos fríos. Lo que provocamos cuando esto sucede es que queden espacios (como ríos) a lo largo de nuestros dientes, ya que no están protegidos con dentina. En esos huecos, se cuelan las temperaturas para hacer que nos llegue la sensación de frío o calor hasta el nervio. Es entonces cuando se produce ese pinchazo.

Para proteger el esmalte de los dientes, debemos lavarlos bien después de cada comida. Además conviene evitar los alimentos dulces, las bebidas y comidas congeladas o demasiado calientes. Por supuesto, en el mercado también hay múltiples productos para proteger el esmalte dental. Entre ellos encontramos, por ejemplo, enjuagues bucales y pastas dentífricas de uso habitual.

Las caries también pueden ser responsables del dolor dental al consumir algo frío. Cuando una caries penetra el esmalte y alcanza la dentina, el diente se vuelve mucho más sensible a los estímulos externos.

Otras Causas que Afectan a la Sensibilidad Dental

Los dientes sensibles pueden acompañarnos a lo largo de toda la vida o ser estacionales. Hay causas que provocan esta dolencia y están claramente determinadas por un hecho. Por ejemplo, si realizamos un blanqueamiento dental o nos sometemos a un tratamiento de empaste, es muy normal que la reacción de nuestros dientes sea crear sensibilidad extra y temporal frente a una serie de estímulos.

Si recientemente te has sometido a algún tratamiento dental, como una obturación o un blanqueamiento dental, es perfectamente posible experimentar temporalmente sensibilidad al frío. Esto suele ser una reacción temporal que generalmente desaparece en unos días.

Lo cierto es que la lista es larga y no todas las causas tienen que ver directamente con la salud bucodental. De hecho, ciertos trastornos psicológicos y estomacales, además de la etapa del embarazo pueden afectar a la sensibilidad dental.

¿Cómo Prevenir y Tratar la Sensibilidad Dental?

La prevención es la mejor medida para evitar la sensibilidad dental. En realidad es para prevenir las enfermedades que lo causan. Si ya se sufre este dolor, se trata de hacer lo posible para mitigarla.

  • Realizar una correcta higiene bucodental: Cepillar con frecuencia los dientes y hacerlo bien. Esto evitará las caries y la inflamación gingival.
  • Emplear cepillos suaves o muy suaves.
  • Visitar al odontólogo: Para detectar cualquier problema a tiempo temprano y mantener la boca saludable las visitas al dentista son inexcusables.
  • Para tu rutina de higiene oral, emplea siempre dentífricos testados por tu odontólogo y cepillos de cerdas suaves, respetuosos con tu dentición.
  • Por último, no olvides llevar un calendario regular de visitas con tu dentista de confianza. De manera general, a no ser que tu odontólogo te indique lo contrario, lo recomendable es que pidas cita para una valoración personalizada de tu estado de salud bucodental cada seis o doce meses. Esto te permitirá averiguar por qué se produce la sensibilidad dental en tu caso concreto.

Si no es algo simplemente puntual, de una ocasión concreta o un mal día, es necesario acudir a un especialista. Aquí, nos encargamos de realizar una limpieza dental con profundidad, en un tratamiento que puede llegar a ser molesto precisamente por la sensibilidad. Posteriormente, en varias sesiones, se aplica un barniz con flúor para remineralizar la zona y fortalecer el esmalte.

Por supuesto, el mejor remedio es la prevención. Para ello, hay que dejar de tomar bebidas frías o calientes en la medida de lo posible, así como bebidas ácidas o carbonatadas. La higiene bucal es clave para esta tarea, siendo una limpieza profunda en la eliminación de placa, pero no agresiva. Para ello, el cepillo de dientes debe de ser de cerdas suaves.

El fluoruro tiene un gran papel en la lucha contra la sensibilidad dental. Con algunas aplicaciones de fluoruro en consulta podemos ayudarte a fortalecer el esmalte dental, haciéndolo más resistente a la erosión ácida. En casos donde la sensibilidad dental se debe a dientes dañados o desgastados, las coronas, los empastes y los selladores pueden ser la solución.

Para los casos donde la sensibilidad dental es más severa, los tratamientos de desensibilización en el consultorio pueden ofrecer alivio. Estos pueden incluir geles, barnices o agentes desensibilizantes que se aplican directamente a la dentina expuesta y los túbulos dentinarios. Mantener un calendario de visitas regulares al dentista nos permite detectar a tiempo cualquier signo de alerta y empezar el tratamiento adecuado cuanto antes.

Como profesionales de la salud dental, el equipo de Clínica Dental Atlanta podemos tratar aquellas patologías que hayan desembocado en un problema de sensibilidad. Lo fundamental es que podamos conocer cuál es el origen de tus molestias gracias a una revisión. Por eso, si este verano sientes sensibilidad dental al tomar alimentos fríos o azucarados, ponte en contacto con nuestro equipo ¡y evitaremos que el problema se agrave!

En Sanium, te ayudaremos a recuperar tu sonrisa y tu calidad de vida. Con el cuidado adecuado y la atención profesional, puedes aliviar la sensibilidad dental y disfrutar de tus comidas favoritas sin dolor ni molestias. ¡Deja de procrastinar tu visita al dentista!

Sensibilidad Dental: Síntomas, Causas y Tratamientos

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