Desde hace décadas, la cultura popular nos ha mostrado ciertos signos que supuestamente indican que alguien está mintiendo. Bajar la vista, tocarse la nariz o cruzar las piernas son algunos de los más conocidos. Sin embargo, la psicóloga Lillian Glass recuerda que mentir implica un esfuerzo consciente por controlar nuestras palabras y actos para evitar ser descubiertos. Este esfuerzo nos lleva a comportarnos de forma poco natural, ya que la espontaneidad podría delatarnos.
Glass, analista del comportamiento que ha colaborado con el FBI, expone en su libro "El lenguaje corporal de los mentirosos" algunos gestos que suelen delatar a quienes engañan.
Señales que pueden indicar que un dentista está mintiendo
Es crucial estar atento a ciertas señales que podrían indicar que un dentista no está siendo completamente honesto. A continuación, se detallan algunas de estas señales:
1. Rigidez
Mentir requiere un gran autocontrol sobre el cuerpo, lo que puede manifestarse en una apariencia rígida. Al contrario de lo que se piensa, los mentirosos suelen presentar una postura tensa, ya que es cuando estamos relajados que nos movemos y gesticulamos de forma inconsciente. Glass también sugiere que esta posición prepara al cuerpo para defenderse en caso de ser descubierto.
2. Repetición de palabras y frases
Cuando alguien inventa una historia, es probable que establezca un discurso cerrado y memorizado para evitar inconsistencias. La repetición de palabras ayuda a convencerse a sí mismo y a los demás de que lo que dice es verdad. Como dice el dicho, "una mentira repetida mil veces se convierte en verdad".
3. Exceso de información
Los mentirosos tienden a adornar su discurso con detalles innecesarios en un intento desesperado por conseguir credibilidad. Conscientes de que las historias demasiado esquemáticas pueden parecer sospechosas, los mentirosos tienden a adornar su discurso con toda clase de detalles que nadie les ha pedido en un intento desesperado por conseguir credibilidad. Al mismo tiempo, muchos mentirosos suelen mostrarse muy colaborativos porque de esa manera consideran que los demás creerán en ellos. ¿Por qué iba a mentir yo, si te estoy dando toda la información que necesitas y más?
4. Señalamientos
Cuando nos sentimos a la defensiva, tendemos a atacar a quienes nos acusan, incluso señalando con el dedo. Los mentirosos intentan desviar la atención de su discurso fijándola en ti. Es una forma de decir: "Sí, vale, he mentido, ¡pero tú más!".
5. Mirada fija
Contrario a la creencia popular, la mirada del mentiroso no siempre es escurridiza. Algunos mentirosos miran fijamente al interlocutor, intentando intimidar y controlar la situación. Como explica Glass, esta mirada busca amedrentar a quien pueda contradecirles.

6. Sequedad en la boca
Mentir es estresante, y el estrés reduce el flujo de saliva en la boca. Glass explica que, al revisar declaraciones de falsos testimonios, se observa cómo los mentirosos tienen problemas al hablar y piden agua continuamente.
7. Movimientos de cabeza exagerados
El mentiroso puede exagerar movimientos de cabeza para mostrar interés y ganar tu confianza. Glass explica que a menudo el balanceo o giro de cabeza antecede al momento en el que se responde a una pregunta directa.
8. Cambios en la respiración
La respiración puede cambiar debido al estrés de mentir, acompañada de un tono de voz titubeante y encogimiento de hombros. No es el caso de este, una reacción fisiológica habitual cuando estamos mintiendo, y que puede ir acompañada de un tono de voz más titubeante y un encogimiento de hombros, consecuencia del cambio en el pulso del que lo hace.
9. Taparse la boca
Este gesto instintivo puede indicar un intento de contener la mentira. Según Glass, se trata de un gesto habitual entre los embaucadores, probablemente instintivo. El español tiene una expresión que resume bien este gesto: decir algo con la boca pequeña, o lo que es lo mismo, prometer algo que no se pretende cumplir o que no es verdad.
10. Movimiento de los pies
Balancear las piernas o mover los pies es un signo de nerviosismo y un deseo de escapar de la situación. Es un gesto que da a entender el pensamiento opuesto al de estar rígido: que el que mueve los pies está deseando salir por patas cuanto antes.
11. Tocar partes vulnerables del cuerpo
La garganta, el pecho, el cuello, la cabeza o el abdomen son algunas de las regiones del cuerpo manoseadas con frecuencia por aquellos que mienten. Aunque no explica exactamente por qué se produce (¿un reflejo de protección ante el ataque de los demás?), la psicóloga señala que este gesto es muy habitual en los testimonios falsos, especialmente el de cubrirse la garganta.
Cómo saber si te mienten o engañan
Negligencias y reclamaciones dentales
Según el Colegio de Odontólogos, las reclamaciones dentales han aumentado un 30% en los últimos años. Las cadenas dentales reciben un alto porcentaje de estas reclamaciones, principalmente por motivos clínicos. Una negligencia dental ocurre cuando un profesional realiza una acción no apta, como aplicar un tratamiento inapropiado, usar técnicas inadecuadas o carecer de la cualificación necesaria.
Ejemplos de negligencias dentales:
- Aplicación de un tratamiento inapropiado.
- Uso de técnicas inadecuadas.
- Falta de cualificación profesional.
- No seguir correctamente el tratamiento.
- Provocar un daño en el nervio de la lengua.
Para cualquier reclamación, es recomendable acudir primero a la clínica para buscar una solución.
Tipos de reclamaciones dentales
Las reclamaciones dentales pueden surgir por diversas razones, que se pueden clasificar de la siguiente manera:
- Motivos clínicos: 70% de las reclamaciones.
- Motivos económicos: 10% de las reclamaciones.
- Temas administrativos: 8% de las reclamaciones.
Dentro de las reclamaciones por tratamientos clínicos, los implantes representan el 30%, seguidos por tratamientos con prótesis, ortodoncias, endodoncias, odontología conservadora y cirugía.

6 razones para no aplazar tu tratamiento dental
La pandemia ha llevado a muchas personas a aplazar sus tratamientos dentales, pero esto puede tener consecuencias negativas. Aquí te presentamos seis razones para no postergar tu visita al dentista:
1. Las clínicas son seguras
Las clínicas dentales han implementado medidas de seguridad para minimizar el riesgo de contagio. En la clínica Rehberger López-Fanjul, por ejemplo, se realizan cuestionarios telefónicos, se entregan calzas, gorro, guantes y bata, se toma la temperatura y se practica un lavado de manos.
2. Un dolor de muelas puede esconder un problema serio
Las caries y las enfermedades periodontales pueden tener consecuencias desastrosas si no se tratan a tiempo. Una infección puede llegar a complicarse lo suficiente como para que el paciente acabe en la UCI. Tal ese el caso de problemas graves como la angina de Ludwig, de origen dental.
3. Una infección bucodental no es sólo una infección bucodental
Los patógenos presentes en infecciones bucodentales pueden causar graves patologías en otras partes del cuerpo. Las bacterias pueden acceder al torrente sanguíneo a través de las encías infectadas, generando inflamación en el sistema circulatorio.
4. El dentista detecta tumores peligrosos precozmente
Los tejidos de la boca son propicios para la formación de tumores, algunos de ellos malignos. Los dentistas pueden detectar acumulaciones de tejido sospechosas que el paciente no percibe.
5. No colocarte un implante a tiempo puede añadir complicaciones
La pérdida de un diente o muela afecta la funcionalidad de la dentadura y puede provocar el desplazamiento de los dientes adyacentes y la reabsorción del hueso alveolar.
6. Los problemas derivados por la pandemia de coronavirus son muchos
Aprovecha las circunstancias de las restricciones del coronavirus para que los postoperatorios sean más llevaderos.
En resumen, no permitas que el miedo te provoque un problema de salud mayor que el que tratas de evitar. Las clínicas dentales son seguras y es crucial atender cualquier problema bucodental a tiempo.
¿Por qué mentimos? Un experimento sobre la honestidad
Un estudio reciente exploró por qué las personas mienten, incluso cuando no hay consecuencias negativas directas. Se realizó un experimento en el que los participantes lanzaban un dado y recibían una cantidad de dinero correspondiente al número obtenido. Los resultados mostraron que menos de la mitad de la gente miente, a pesar de tener incentivos para hacerlo.
El estudio también reveló que las personas mienten menos cuando las ganancias se destinan a una ONG que ellos mismos eligen. Esto sugiere que es más difícil mentir para otros, incluso con fines loables.
Tabla resumen de los resultados del experimento:
| Grupo | Reparto de ganancias | Frecuencia de "6" |
|---|---|---|
| a | Participante 100% | 32.4% |
| b | Participante 90% - ONG 10% | 30.1% |
| c | Participante 50% - ONG 50% | 28.6% |
| d | Participante 10% - ONG 90% | 26.2% |
| e | ONG 100% | 24.5% |
Finalmente, el estudio encontró que las personas más reacias a admitir que habían mentido eran aquellas que se quedaban con todo el dinero para sí.