Dolor de encías al lavarse los dientes: Causas y Tratamiento

Cuando alguien dice “me duele toda la boca y dientes”, sé por experiencia lo preocupante que puede ser. Sentir un dolor bucal generalizado que abarca todos los dientes e incluso las encías es algo que genera angustia. Como profesional que ha visto a muchos pacientes con este problema, te ayudaré a entender por qué ocurre este tipo de dolor y qué puedes hacer al respecto.

El dolor de dientes y encías es una de la principales razones por las que los pacientes van a visitar a su dentista. Conocer a qué se debe el dolor de dientes y encías es fundamental para poder proporcionar el mejor tratamiento dental.

Existen diversas razones por las que puedes sentir dolor en toda la boca y los dientes a la vez. Algunas causas son locales (originadas en dientes, encías u otras estructuras de la cavidad oral) y otras son sistémicas o generales (problemas de otras partes del cuerpo que se manifiestan con dolor en la boca).

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Principales causas del dolor de encías

El dolor de encías normalmente está asociado a una inflamación y/o sangrado. En ocasiones se trata de un problema puntual derivado de un golpe o un traumatismo, pero si el dolor persiste en el tiempo y se presenta de manera muy localizada, es más preocupante, porque puede ser síntoma de una enfermedad periodontal.

Los dolores de encías, en la mayoría de los casos tienen una naturaleza infecciosa:

  • Gingivitis: Es la fase inicial o menos agresiva de la enfermedad de las encías. Se caracteriza por la inflamación leve de las mismas, el sangrado puntual y el enrojecimiento. Su origen se encuentra en la mala higiene dental: no cepillarse correctamente, hacerlo de forma agresiva, no utilizar hilo dental… son factores determinantes de cara a la aparición de gingivitis.
  • Periodontitis: Cuando un paciente padece dolor de encías y no se lo trata correctamente o descuida por mucho tiempo su higiene dental, la infección puede progresar a una fase más grave, conocida como periodontitis o piorrea. Llegados a este nivel, debes saber que a un paciente con periodontitis las bacterias le han afectado no sólo a los tejidos blandos (es decir la propia encía), sino también a todas las estructuras que soportan la dentición, poniendo en riesgo la supervivencia de los dientes. Este tipo de infección provoca síntomas como mal aliento, enrojecimiento o sangrado de encías, inflamación gingival, dolor, y movimiento de los dientes.

Otras posibles causas del dolor de encías

Existen otros momentos puntuales en la vida de un paciente en los que se pueden sufrir dolores de encías.

  • Cambios hormonales: Por un lado está la gingivitis gestacional, que es la que se padece durante el embarazo.
  • Tras la extracción de un diente: Es muy normal sentir dolor en las encías en las zonas adyacentes a donde se ha realizado una extracción. Se debe a que la exodoncia puede haber traumatizado a la encía.
  • Si se padecen encías retraídas: La retracción de encías puede deberse a un cepillado extremadamente fuerte, en lugar de a una enfermedad periodontal, que como ya se ha comentado en otras ocasiones, puede también causar recesiones.
  • Dientes mal alineados: En estos casos, es más posible que se acumule el sarro alrededor de los dientes y encías.
  • La dentición en bebés: Es quizá la causa más común del dolor de encías en bebés.

Causas sistémicas del dolor bucal

En general, estas causas sistémicas son menos frecuentes que las dentales, pero es importante considerarlas si el dentista no encuentra una causa local para tu dolor.

  • Sinusitis (infección de senos paranasales): Una congestión o infección de los senos maxilares (situados cerca de las raíces de los dientes superiores) puede sentirse como un dolor de muelas generalizado en la parte superior de la boca. Cuando tienes sinusitis, la presión del moco en esos senos causa dolor en las mejillas, detrás de los pómulos, y a menudo un dolor referido en los dientes superiores posteriores.
  • Infección de oído (otitis media): Similar al caso de la sinusitis, una otitis puede provocar dolor irradiado hacia la mandíbula y los dientes del lado afectado. El nervio que inerva la zona del oído está conectado con áreas de la cara, por lo que una fuerte infección en el oído medio puede sentirse como un dolor en la mandíbula superior o inferior y en los dientes de ese lado.
  • Problemas del corazón (angina de pecho o infarto): Aunque suene extraño, dolores de origen cardíaco pueden manifestarse en la mandíbula y los dientes. De hecho, la angina de pecho (dolor por falta de riego al corazón) a veces ocasiona dolor en la mandíbula, la boca e incluso en los dientes además del pecho.
  • Trastornos neurológicos (dolor neuropático): Algunos dolores que abarcan gran parte de la boca pueden deberse a alteraciones en los nervios. La neuralgia del trigémino, por ejemplo, causa dolor facial muy intenso en descargas, aunque típicamente es unilateral (de un solo lado) y podría involucrar dientes, encías y mandíbula de ese lado. Otro cuadro es el síndrome de boca ardiente, en el cual la persona siente una sensación de ardor o dolor crónico en la boca sin que haya una causa identificable en exámenes; suele asociarse a factores neurológicos u hormonales (por ejemplo, se ve en algunas mujeres menopáusicas).

Cómo aliviar el dolor de encías

Los métodos para aliviar el dolor de encías dependen en buena medida de las causas que lo provocan. Si se trata de una molestia puntual que no está asociada a una patología periodontal, uno de los mejores remedios es emplear un enjuague bucal antibacteriano especialmente indicado para tratar las encías. Además, se recomienda limitar el consumo de alimentos y bebidas muy azucaradas.

Si el dolor de encías se prolonga varias semanas, es el momento de solicitar una cita con el dentista.

Cuando el dolor es generalizado y desesperante, uno busca cualquier remedio casero o consejo rápido para sentir alivio.

  • Analgésicos de venta libre: Puedes tomar medicamentos para el dolor comunes como ibuprofeno o paracetamol (acetaminofén) siguiendo la dosis indicada en el prospecto. Estos fármacos ayudan a reducir la inflamación y el dolor moderado. Ten precaución de no exceder la dosis y evita tomar aspirina si crees que puede haber infección grave o problemas de sangrado.
  • Enjuagues con agua salada tibia: Es uno de los remedios caseros más antiguos y efectivos para el dolor bucal. Mezcla media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y haz buches (gárgaras suaves) durante 30 segundos, varias veces al día. El agua salada limpia la boca, ayuda a reducir la inflamación de las encías y puede aliviar irritaciones. En caso de absceso, también colabora a drenar y desinfectar ligeramente la zona. Escupe el enjuague, no lo tragues.
  • Compresas frías o calientes: Para el dolor de origen inflamatorio (por ejemplo, un absceso o golpe), suele aliviar aplicar frío externo en la cara, a la altura del área adolorida. Envuelve hielo en un paño y colócalo en la mejilla por intervalos de 10 minutos. El frío adormece ligeramente y reduce la hinchazón. En cambio, si el dolor es muscular o articular (mandíbula tensa por bruxismo), a veces viene mejor aplicar calor húmedo (como una toalla tibia) en el lado de la cara para relajar los músculos. Prueba qué te va mejor en tu caso.

Tratamiento profesional

El tratamiento dependerá completamente de la causa identificada. Cada problema que describimos tiene su manera de abordarse.

  • Tratamientos odontológicos (cuando el origen es dental): Si el dentista encuentra caries múltiples o infecciones, se procederá a tratarlas. Esto incluye eliminar la caries y poner empastes (obturaciones) o realizar endodoncias (tratamiento de conducto) si el nervio del diente está afectado. En caso de absceso grande, se drenará la infección (a veces hay que hacer una pequeña incisión en la encía o a través del diente) y se recetarán antibióticos para combatir la bacteria. Para la enfermedad periodontal, el tratamiento consiste en limpiezas profundas (raspado y alisado radicular) e instrucciones de higiene, y en casos avanzados, cirugía periodontal. Si el problema era una muela del juicio ocasionando pericoronitis, se tratará la infección local y muy probablemente se extraerá la muela en cuanto sea viable para evitar recurrencias.
  • Uso de férulas o protectores bucales: Si se diagnostica bruxismo o trastorno de ATM, el odontólogo confeccionará una férula de descarga (un protector de plástico a medida que te pones en los dientes generalmente por las noches). Este dispositivo ayudará a que no desgastes los dientes y a relajar la mandíbula, reduciendo el dolor muscular y dental con el tiempo.
  • Tratamientos médicos (cuando el origen es sistémico): Para la sinusitis, el médico indicará descongestionantes, lavados nasales con solución salina, quizás antibióticos si es bacteriana, y analgésicos para el dolor. Todo esto aliviará la presión que causaba el dolor dental referido. En una infección de oído, igualmente se recetan los medicamentos adecuados (antibióticos, antiinflamatorios) y al curarse la otitis desaparecerá el dolor en la boca. Si por desgracia el dolor resultaba ser un aviso cardíaco, el manejo urgente del problema del corazón (medicación, procedimientos en el hospital) sería la prioridad y, resuelto el evento, la mandíbula ya no dolerá. Trastornos neurológicos como la neuralgia del trigémino se tratan con fármacos neuromoduladores recetados por el neurólogo (como la carbamazepina, por ejemplo) y otras intervenciones más especializadas si hicieran falta.

La clave de todo: la prevención

El dolor de encías es más común de lo que parece y, si no se mantienen unas pautas de higiene y mantenimiento bucal correctas, es habitual que reaparezca.

  • Elimina o reduce al mínimo el consumo de tabaco y alcohol.
  • Pide cita de manera periódica con tu higienista para realizarte limpiezas profesionales, al menos una vez al año.

Técnica de cepillado para no dañar las encías sensibles

Existe una falsa creencia entre los pacientes de que cuanta más presión se ejerza con el cepillo sobre los dientes y encías durante la limpieza bucodental, mejor será el resultado.

La técnica de Bass es una técnica específica de cepillado dental que se centra en la eliminación de la placa dental del surco gingival. Cubre toda la superficie de la cara externa de los dientes, tanto de la arcada dental superior como de la inferior.

  • Tómate tu tiempo para hacer una limpieza completa y suave, dedicándole entre 3 y 5 minutos hasta cubrir toda la superficie de los dientes.
  • Si notas molestias o un ligero sangrado durante el cepillado, es que la presión ejercida es superior a la recomendada.
  • Es muy importante que al realizar esta técnica de cepillado no se efectúe una fuerte presión con el cepillo dental.
  • Evita la irritación y el sangrado de las encías, así como la abrasión del esmalte dental, aprendiendo cómo cepillarte los dientes sin dañar las encías con la técnica Bass.

Ante un dolor generalizado en la boca de origen incierto, lo más prudente es buscar una evaluación profesional.

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