El tigre dientes de sable es un animal fascinante que permanece en el imaginario colectivo como símbolo del cazador invencible feroz y peligroso. El Tigre Dientes de Sable (Smilodon) es un género extinto de félido dientes de sable de la subfamilia de los macairodontinos.
Los primeros fósiles de este grupo aparecen hace unos 14 millones de años y las últimas especies se extinguieron hace tan sólo 11.000 años. Fueron los carnívoros dominantes en los ecosistemas terrestres durante gran parte de ese período de tiempo en el que se sucedieron varios linajes que convivieron con sus primos los felinos. En Madrid tenemos uno de los yacimientos más importantes del mundo para el estudio de los tigres dientes de sable Batallones situado a sólo 30 km al sur de la capital que ha proporcionado miles de fósiles de estos y otros animales del Mioceno superior (hace 9 millones de años).
Científicos del área de Paleontología y Evolución de la Universidad de Málaga lideran desde hace años una investigación internacional sobre estos súper-depredadores. Los resultados demuestran que los dientes caninos alargados, que alcanzan una longitud de hasta 30 cm en algunas especies, evolucionaron de forma independiente en siete linajes diferentes de mamíferos carnívoros.
“Lo que hemos confirmado es que la forma similar de los cráneos de los dientes de sable viene impuesta por la necesidad de abrir mucho la boca, debido a la longitud de los caninos, y no porque cazaran de la misma manera”, aclara el investigador de la Universidad de Málaga.
Referencia bibliográfica: Stephan Lautenschlager, Borja Figueirido, Daniel D. Cashmore, Eva-Maria Bendel and Thomas L. Stubbs. 2020. Morphological convergence obscures functional diversity in sabre-toothed carnivores.
A veces se les denominan «gatos de dientes de sable» (término impreciso, ya que existieron otros felinos dientes de sable que no estaban relacionados) o «tigres de dientes de sable» (también incorrecto porque tampoco eran tigres). Se extinguieron a raíz de los cambios climáticos que tuvieron lugar a finales del Pleistoceno y la modificación de los ecosistemas que ocasionaron estos cambios, pero es posible que la llegada de los humanos también contribuyera a su extinción.
Un ejemplar adulto pesaba entre 55 y 300 kilogramos, según la especie a la que perteneciera. Tenía un cuello muscular y largos colmillos. Su metatarso y cola relativamente corto, indican que era menos rápido que los grandes felinos actuales.

Recreación artística de Smilodon fatalis
En cambio, sus extremidades eran muy potentes; las anteriores estaban dotadas de potentes músculos flexores y extensores y las posteriores estaban dotadas de poderosos músculos aductores que podrían haber contribuido a mantener la estabilidad mientras luchaba con las grandes presas que cazaba. La gran fuerza de las extremidades anteriores le resultaba especialmente útil si se tiene en cuenta la dificultad que le representaría sostener a sus grandes presas a ras de suelo mientras las sometía. Como en la mayoría de felinos, sus garras eran retráctiles.
Muchas de estas características hacen que Smilodon se asemejara más al lince rojo que a los grandes félidos como el león y el tigre. La presencia de dientes de sable en la totalidad de los ejemplares de Smilodon descubiertos indica que los colmillos no formaban parte de ningún tipo de dimorfismo sexual, sino que ambos sexos los poseían. Del mismo modo, las dimensiones corporales entre ambos sexos no variaban mucho, por lo que si en verdad este felino vivió en grupos, su manada bien pudo tener comportamientos similares a la de los actuales cánidos o hienas.
Características Distintivas de los Dientes de Sable
Los dientes de sable representan una versión más grande de los caninos de los felinos. Los dientes de sable se suelen asociar con los felinos macairodóntinos, pero esta característica ha aparecido en forma independiente (evolución convergente) como mínimo en cuatro tipos diferentes de mamíferos; los macairodóntinos, los nimrávidos, los creodontos, y los borhiénidos. Dentro de los grupos mencionados, Smilodon poseía los dientes de sable más largos; en el caso de Smilodon populator llegaban a medir hasta veinte centímetros.
Cazadores Prehistóricos (2007) "Tigre Dientes de Sable" National Geographic HD
Los colmillos tardaban más tiempo en crecer que los caninos normales. Mediante el estudio de las variaciones en los isótopos del oxígeno, presentes en los dientes fósiles hallados en el Rancho La Brea, Los Ángeles, Robert S. Faranec llegó a la conclusión de que S. fatalis tardaba dieciocho meses en desarrollar sus colmillos por completo. El ritmo de crecimiento dental era más rápido que el de los leones actuales; la causa de la demora para desarrollar sus colmillos se debía a que estos tenían que alcanzar una mayor longitud.
Los felinos suelen matar a las presas mordiéndolas en la nuca, fracturándoles la columna cervical. Para hacerlo, los grandes felinos utilizan colmillos especialmente adaptados para romper huesos. En cambio, la finalidad de los dientes de sable no era esta, ya que por su longitud eran relativamente frágiles y susceptibles de romperse si el animal los utilizaba para partir huesos. Es mucho más probable que tuviesen una utilidad letal doble; Smilodon los utilizaría para morder el cuello de las presas, bloqueándoles el flujo respiratorio por la tráquea y cortándoles las principales arterias que irrigan el cerebro. Para que esta operación no supusiera un riesgo para los dientes de sable, el animal debía mantener inmovilizada a la presa.
A pesar que tenía una constitución más fuerte comparado con los otros grandes felinos, la mordedura de Tigre Dientes de Sable era más débil. Los grandes felinos actuales tienen agujeros cigomáticos más pronunciados, mientras que en Smilodon eran más pequeños; en tal grado, que limitaban la potencia del músculo temporal, reduciendo la potencia de su mordedura. Los dientes de sable con los colmillos más largos tenían una mordedura proporcionalmente más débil. Del mismo modo, los análisis de la fuerza de torsión de los caninos (la capacidad de los dientes caninos de resistir fuerzas de torsión sin partirse) indican que los dientes eran más fuertes en relación con la potencia de mordedura que los grandes felinos actuales. Además, Tigre Dientes de Sable podía abrir la boca hasta un ángulo de 120º, mientras que el león solamente posee una apertura de 65º.

Cráneo de Smilodon fatalis
Comportamiento Social y Alimentación
El comportamiento social de este felino es incierto. Según algunos paleontólogos, el hallazgo de fósiles con heridas graves es una prueba de que Smilodon vivía en grupos, ya que el análisis de los huesos muestra que éstos se encontraban curando. Esto resultaría imposible si se tratara de un cazador solitario, pues habría muerto mucho antes. Esto evidencia que los Smilodon cuidaban de los compañeros heridos o, como mínimo, que compartían el alimento con ellos. Además, vivir en grupos también habría ayudado a competir contra los leones americanos, los Homotherium serum, osos de cara corta, osos pardos, negros y los lobos Canis dirus y grises.
En caso de que Smilodon hubiera vivido en grupos, lo más probable es que cada grupo estuviera compuesto por uno o dos machos dominantes que lideraban a varias hembras en edad de reproducción, a las crías, y a algunos machos adolescentes demasiado jóvenes como para representar una amenaza para los machos dominantes. En algunos grupos de Smilodon se han encontrado más fósiles con heridas que en otros, lo cual indica que se trataban de grupos compuestos exclusivamente de machos que combatían entre ellos para conseguir una posición de dominación o para expulsar al macho dominante.
A causa de su tamaño, los dientes de sable tardaban más en crecer que los dientes caninos normales. Por este motivo, es posible que los ejemplares jóvenes no pudieran hacer uso de ellos para cazar y se vieran obligados a mantenerse dentro del grupo, siendo alimentados por los adultos durante un tiempo mayor que los grandes felinos actuales.
Se alimentaba de una gran variedad de presas, en las que se encontraban bisontes, alces, ciervos, camellos americanos, perezosos gigantes, crías de mamuts y mastodontes.
Los grandes felinos actuales matan a sus presas mediante estrangulación, lo cual puede llevar varios minutos. Probablemente, los músculos de la mandíbula de Tigre Dientes de Sable fueran demasiado débiles como para hacerlo, y sus colmillos serían propensos a partirse durante una lucha prolongada. En 2007, una investigación llegó a la conclusión de que Smilodon aprovechaba la enorme potencia de sus miembros delanteros para derribar a sus presas, y a continuación utilizaba sus dientes de sable para morder el cuello de la presa para cortar la yugular y la tráquea, matándola rápidamente. Los investigadores señalaron que esta técnica podría haber convertido a Tigre Dientes de Sable en un depredador más eficiente de grandes presas que los tigres o los leones actuales, pero también habrían sido más dependientes de la disponibilidad de grandes animales. Este estilo de caza tan especializado podría haber contribuido a su extinción, ya que al tener que matar a pequeñas y rápidas presas sería mucho menos eficaz.
El Misterio de los Dientes de Leche y la Estabilidad de los Colmillos
Las pruebas científicas sugieren que los felinos dientes de sable se aferraban a sus dientes de leche para estabilizar y evitar roturas en sus letales sables. Un análisis mecánico de los caninos distintivos del felino con dientes de sable de California (Smilodon fatalis) sugiere que el diente de leche que precedía a cada sable permaneció en su lugar durante años para estabilizar el diente de sable permanente en crecimiento, lo que tal vez permitió a los ejemplares adolescentes aprender a cazar sin romperlos.
Hace nueve años, Tseng se unió a algunos colegas en la especulación de que el diente de leche ayudaba a estabilizar el diente permanente contra la rotura lateral a medida que erupcionaba. En un nuevo artículo aceptado para su publicación en la revista The Anatomical Record, Tseng aporta las primeras pruebas de que el diente de sable por sí solo habría sido cada vez más vulnerable a la rotura lateral durante la erupción, pero que un diente de leche o de leche junto a él lo habría hecho mucho más estable.
«Este nuevo estudio es una confirmación -una prueba física y de simulación- de una idea que algunos colaboradores y yo publicamos hace un par de años: que la cronología de la erupción de los dientes de sable se ha ajustado para permitir una etapa de doble colmillo», dijo Tseng, que es conservador en el Museo de Paleontología de la UC. «Imagínese una línea de tiempo en la que tiene el canino de leche saliendo, y cuando terminan de erupcionar, el canino permanente sale y sobrepasa al canino de leche, eventualmente empujándolo hacia afuera.
Especula que la inusual presencia del canino de leche -uno de los dientes deciduos que todos los mamíferos crecen y pierden en la edad adulta- mucho después de la erupción del diente de sable permanente protegió al sable mientras los gatos maduraban y aprendían a cazar sin dañarlos. Con el tiempo, el diente de leche se caía y el adulto perdía el soporte del sable, presumiblemente habiendo aprendido a ser cuidadoso con su sable.
«Probablemente merezca la pena replantearse la etapa del doble colmillo ahora que he demostrado que existe esta póliza de seguro potencial, este mayor rango de protección», dijo. «Permite al equivalente de nuestros adolescentes experimentar, arriesgarse, aprender a ser un depredador adulto.
Sin embargo, los paleontólogos siguen desconcertados por el hecho de que los animales adultos con caninos de hoja fina evitaran al parecer rompérselos con frecuencia a pesar de las fuerzas laterales que probablemente se generaban al morder. Los especímenes de doble colmillo de La Brea, que se han considerado raros casos de individuos con pérdida retardada del diente de leche, dieron a Tseng una idea diferente: que tenían un propósito evolutivo. Para probar su hipótesis, utilizó la teoría de vigas -un tipo de análisis de ingeniería muy empleado para modelar estructuras que van desde puentes a materiales de construcción- para modelar dientes de sable de la vida real.
«Según la teoría de la viga, cuando se dobla lateralmente una estructura similar a una hoja en la dirección de su dimensión más estrecha, es bastante más débil en comparación con la dirección principal de la fuerza», explica Tseng. «Las interpretaciones anteriores de cómo pueden haber cazado los dientes de sable utilizan esto como limitación.
Descubrió que mientras que la resistencia a la flexión del sable -la fuerza que puede soportar antes de romperse- se mantenía más o menos igual a lo largo de su alargamiento, la rigidez del sable -su desviación bajo una fuerza dada- disminuía con el aumento de la longitud. «Durante el periodo de tiempo en que el diente permanente está erupcionando junto al de leche, es más o menos cuando se pasa de la anchura máxima a la anchura relativamente más estrecha, cuando ese diente se estará debilitando», dijo Tseng.
Aunque no aparece en el artículo, Tseng también imprimió en 3D réplicas en resina de dientes de sable y probó su resistencia a la flexión y su rigidez en una máquina diseñada para medir la resistencia a la tracción. Los resultados de estas pruebas reflejaron las conclusiones de las simulaciones por ordenador.
La Brea Tar Pits: Un Tesoro de Fósiles de Dientes de Sable
Los temibles dientes en forma de sable del Smilodon fatalis son familiares para cualquiera que haya visitado los La Brea Tar Pits, un famoso sitio arqueológico y paleontológico ubicado en Los Ángeles (California). Consisten en un depósito natural de asfalto, también conocido como betún o brea, que ha atrapado y conservado restos de animales y plantas desde la última Edad de Hielo hace miles de años.
Estos depósitos de brea se formaron a partir de filtraciones de petróleo que emergen a la superficie, lo que crearoncharcos de asfalto viscoso que atrapaban a los animales que se aventuraban cerca de ellos. Los La Brea Tar Pits son conocidos por ser una importante fuente de fósiles de mamíferos prehistóricos, incluidos mamuts, mastodontes, perezosos gigantes, lobos, bisontes y muchas otras especies. Los fósiles recuperados de estos pozos de brea han proporcionado valiosa información sobre la fauna y el clima de la región durante la última Edad de HieloEl sitio también alberga el Page Museum, que exhibe una gran colección de fósiles y ofrece información sobre la historia geológica y paleontológica de la zona.

Vista panorámica de La Brea Tar Pits
En esta trampa pegajosa los paleontólogos han logrado recuperar más de 2.000 cráneos de felinos con dientes de sable a lo largo de más de un siglo. Aunque pocos de los cráneos recuperados llevaban sable, unos cuantos mostraban una característica peculiar: el hueco para el sable estaba ocupado por dos dientes, con el diente permanente encajado en una ranura del diente de leche.
Gracias a la gran cantidad de fósiles de felinos con dientes de sable, que incluyen miles de partes del esqueleto además de cráneos, desenterrados en las Fosas de Alquitrán de La Brea, los científicos saben mucho más sobre el Smilodon fatalis que sobre cualquier otro animal con dientes de sable, a pesar de que al menos cinco linajes distintos de animales con dientes de sable evolucionaron en todo el mundo.
Extinción del Tigre Dientes de Sable
Smilodon se extinguió hace aproximadamente doce mil años, como parte de la megafauna que desapareció a finales del Pleistoceno. Otras víctimas de esta extinción fueron los mamuts, los ciervos gigantes y los forusrácidos.
Parece que independientemente de las causas de la extinción, estas no afectaron directamente a Tigre Dientes de Sable, siendo en lugar de ello una consecuencia de la desaparición de las grandes presas que cazaba. Posteriormente, a ser incapaz de adaptarse para atrapar presas más pequeñas y rápidas, a causa de su constitución pesada, se extinguió por falta de alimento.
Como en el caso de la mayoría de animales de la megafauna del Pleistoceno, existen tres teorías principales para explicar la extinción de los grandes mamíferos y, por consiguiente, de Tigre Dientes de Sable.
Cambio Climático
Hace unos 13 mil años, la temperatura y la humedad empezaron a aumentar a nivel global, permitiendo la migración de vegetales comestibles hacia el norte. Durante un tiempo, los grandes mamíferos de la región septentrional del hemisferio norte pudieron aprovechar este incremento del alimento disponible, pero finalmente el cambio climático terminó perjudicándolos.
Las nuevas condiciones climáticas daban ventaja a los árboles que prosperaron a expensas de los arbustos, de las que se alimentaban los mamuts y otros mamíferos grandes. Algunos de los animales, como los bisontes y los alces, se adaptaron a las nuevas condiciones, pero otros, como los mamuts, se fueron diezmando y terminaron por extinguirse.
Además del cambio en la vegetación y en los ecosistemas, el incremento de la temperatura (6 °C entre 13 000 y 8000 años aC) habría añadido mucha presión a los mamíferos adaptados al frío, causando finalmente su extinción. En el caso de Smilodon, el mayor problema causado por este cambio climático habría sido la apertura de los bosques. El fin de la era glacial debió haber perturbado el equilibrio de la flora, alterando la cadena alimentaria de los mamíferos desde la base.
Por otra parte, investigaciones recientes han demostrado que la temperatura media anual del período interglaciar actual, que viene ocurriendo desde hace 10 000 años no es mayor a la estimada para los periodos interglaciares...