Dolor de Espalda en Dentistas: Causas y Prevención

En la práctica odontológica, la tensión, las malas posturas y el estrés pueden contribuir a que aparezcan problemas a nivel del sistema músculo esquelético del personal. Estos desordenes pueden diferir en grado de severidad desde síntomas periódicos leves hasta condiciones debilitantes crónicas.

Estiramientos para Odontólogos

Factores de Riesgo en el Trabajo Dental

Los principales factores de riesgo asociados con el trabajo dental son los sostenidos con posturas incómodas.

Los factores de riesgo asociados con el trabajo dental que más afectan a las muñecas son comúnmente movimientos repetitivos, posturas forzadas y tensiones en los nervios digitales al agarrar durante un tiempo prolongado instrumentos vibratorios, todo esto unido a la insuficiencia de las pausas de trabajo.

La cantidad exacta y el tipo de movimientos repetitivos realizados durante trabajos dentales aún no ha sido cuantificada por estudios anteriores.

Agarrar objetos o instrumental se convierte en un problema cuando se lleva a cabo en periodos largos de tiempo y con movimientos repetitivos.

En una postura sentada la presión en los discos lumbares se incrementa en 50% en comparación con el pie.

Adicionalmente, sentado en una postura sin apoyo puede causar el doble de la cantidad de estrés en comparación con el pie.

Durante la flexión (flexión hacia delante) y torsión (rotación) movimientos de la columna vertebral, la presión sobre los discos lumbares aumenta en 200%.

Es común para los dolores en el brazo y la mano que derivan en problemas en el cuello.

Postura ideal de los profesionales de la salud oral. FUENTE: Guía "Pautas de Ergonomía y Postura para Profesionales de la Salud Bucodental" de la FDI

Patologías más Frecuentes de la Columna Vertebral en Odontología

  1. Patología de la columna cervical
    • Contractura del músculo esternocleidomastoideo
    • Contractura de los músculos de la nuca
    • Contractura del músculo trapecio
  2. Patología de la columna dorsal

Una mala posición de trabajo en el gabinete dental y multitud de factores estresantes asociados a nuestra profesión, hacen que tengamos una prevalencia de esta patología, superior a la de la población general. En bipedestación todas las vértebras contribuyen a la sustentación del peso corporal.

  1. Afección del cuello que se caracteriza por dolor, impotencia funcional y ligera inclinación y/o rotación del cuello. Se observa rigidez y dolor en la región occipital con impotencia funcional.
  2. Parte de las fibras de éste músculo se insertan en la región cervical, aunque la mayor parte se encuentra en la región dorsal. Produce un dolor en la parte baja del cuello, pero, sobre todo, en un punto concreto (unilateral) entre el cuello y la región interescapular, que inmoviliza al paciente sobre todo a la torsión.
  3. La causa más común del dolor dorsal es de origen funcional. La mayoría de estas dorsalgias calman con el reposo. Si persiste después del reposo o despierta al paciente por la noche, hay que sospechar una dorsalgia de origen inflamatorio. El cuadro, que aparece más frecuentemente en mujeres jóvenes, consiste en la aparición de dolor, de intensidad variable, localizado en los espacios interescapulovertebrales o en la misma región dorsal, con más frecuencia entre D1 y D6.
  • Dolor muscular en la región lumbar, de instauración brusca tras un esfuerzo, que se puede irradiar a los glúteos. Otras veces aparece al levantarse el individuo de la cama. El dolor se agrava con los movimientos.
  • Los pacientes suelen adoptar una actitud antiálgica, y evitan cualquier movimiento, sobre todo los de flexión y rotación de la columna. En la exploración vemos dolor selectivo lumbar con contractura muscular y aplanamiento de la lordosis lumbar.
  • El dolor lumbar puede ser debido a la compresión de raíces nerviosas, acompañándose de dolor referido en la extremidad inferior. El dolor sigue el curso del territorio del nervio ciático y se denomina lumbociática o ciática.

Con lo que éstos no cumplen con su función de distribuir el peso del cuerpo, quedando éste cargado fundamentalmente sobre la columna vertebral lumbar y sacra. Con lo que se hunde la caja torácica con disminución considerable de la función respiratoria.

El dentista entra en acidosis respiratoria por una insuficiente ventilación, que se traduce en sensación de letargo o inestabilidad. Cuando estamos mal sentados y queremos conseguir un buen campo de visión.

Se produce una contractura de la musculatura paravertebral y de fibras del músculo trapecio y de la musculatura dorsal. Y con nuestra columna lumbar no apoyada sobre el respaldo ergonómico de nuestra silla.

En cuanto a las zonas más afectadas por la mala posición de trabajo en la práctica odontológica, existen diferentes criterios. Según Harutunian, 2011, en su estudio la región cervical fue la más afectada, seguida por la región lumbar, muñecas y hombros (18). Alexopoulos, 2004, describió en su estudio que el dolor en la región lumbar era el más prevalente, seguido de la mano/muñeca y el de los hombros (19).

No obstante, existe coincidencia en que estas zonas son las que presentan un mayor daño en nuestra profesión (1) y que el sexo femenino es el más afectado (18, 19). También depende del tipo de trabajo que realicemos, así, en los odontólogos son más frecuentes las dorsalgias y en nuestro personal auxiliar es más frecuente el lumbago.

Alwwassan et al realizaron un estudio, en el año 2001, en una muestra de 204 odontólogos y auxiliares y encontraron que el 54,4% de ellos refirió cervicalgia y el 73,5%, lumbalgia.

El dolor de espalda es más prevalente en los profesionales que realizan trabajos de precisión. Es más prevalente en los prostodoncistas que realizan prótesis fija, como tallados de múltiples piezas en una sola sesión.

Esta postura permite al odontólogo realizar su trabajo con el mayor número posible de músculos en semirrelajación. Se basa en el siguiente principio: el cuerpo humano posee un eje, la columna vertebral, que le permite adoptar una posición relajada cuando está de pie.

Cualquier desviación de esta posición, como la que ocurre durante el trabajo del odontólogo en bipedestación con flexión anterior del tronco o en incorrecta sedestación, provocará un desequilibrio que deberá ser compensado por la contracción de determinados músculos o por la presencia de apoyos externos (2).

Las plantas de los pies deben apoyarse sobre el suelo para que haya una adecuada distribución de las cargas y del peso del cuerpo sobre las piernas y pies y disminuya así la carga sobre la columna vertebral. Además, si los pies no llegan al suelo habrá compresión contra el asiento en zonas del muslo, con dificultad en el retorno venoso.

Los muslos deben formar entre sí un ángulo de 60º de manera que el cóccix y las rótulas sean los vértices de un triángulo equilátero formando el primer triángulo fisiológico de sustentación (inferior).

El cuello debe estar ligeramente inclinado hacia delante de manera que se permite la relajación de la musculatura de la columna cervical.

Deben tener apoyos externos. Ambas manos se apoyan sobre la cabeza del paciente y el codo de la mano de trabajo apoyando sobre el recodo de la silla. Estos tres apoyos, manos sobre la cara del paciente y codo sobre el recodo del sillón, forman el segundo triángulo fisiológico de sustentación (superior).

Las manos sobre la cara del paciente nos ayudan a inmovilizar al paciente en caso de movimiento brusco de la cabeza.

Cuando tengamos que trabajar en bipedestación (Ej.: ciertas cirugías), la flexión de una cadera ayuda a conseguir una postura recta y además relaja la musculatura pelvifemoral e isquiotibial. Esta flexión se puede conseguir colocando un pie sobre un taburete.

Esta posición es menos fatigante al producir una disminución del ángulo lumbosacro y de la lordosis lumbar. Trabajar siempre sentado, incluso en cirugía.

Lograr soportes adecuados de las extremidades superiores e inferiores. El odontólogo y su equipo auxiliar deben realizar «estiramientos musculares» y «pequeñas pausas de reposo», entre paciente y paciente, ya que con esto mantendrá el flujo sanguíneo adecuado y la relajación de la musculatura, mantendrá el rango normal del movimiento articular y aumentará el suministro de nutrientes a los discos vertebrales, sistema músculo-esquelético, etc.

También es importante aumentar el tono muscular de la musculatura paravertebral y de la espalda, la musculatura pélvica y la isquiotibial de compensación (5, 6). Para la columna cervical bajamos la barbilla hacia el pecho y luego la vamos levantando lentamente notando la tensión, luego giramos la cabeza lentamente hacia la derecha manteniendo la tensión unos segundos y, posteriomente, hacemos lo mismo girando hacia la izquierda.

Para la columna dorsal partimos de la posición de pie, entrelazamos los dedos y estiramos los brazos hacia delante lo máximo que podamos, con las palmas mirando hacia fuera. Dejamos que la espalda se relaje, bajando los hombros hasta su posición natural. Mantenemos la postura diez segundos. Para la columna lumbar, partimos de la posición de pie con las rodillas discretamente flexionadas, colocamos las manos en la zona interior de los muslos con las palmas hacia fuera.

Se contraen los músculos abdominales al tiempo que arqueamos un poco la columna hasta notar la tensión en la zona lumbar. Se mantiene esta posición durante diez segundos. La vida sedentaria, asociada frecuentemente con el trabajo del dentista y con el estilo de vida que impera en la actualidad, produce a la larga una falta general del tono muscular causante de diversas patologías.

La vida sedentaria también es causante de alteraciones de índole metabólica como son la obesidad y el síndrome metabólico, asociado a alteraciones de los lípidos y una mayor resistencia a la insulina con las consiguientes hiperglucemias y posibilidad de producir diabetes mellitus.

También es frecuente la aparición de cardiopatía isquémica que puede terminar en infarto agudo de miocardio (IAM). Por todo lo anteriormente expuesto se recomienda la práctica de ejercicios físicos al menos 3-4 veces por semana durante 45 a 60 minutos.

La Prevención como Base de un Trabajo Saludable

La prevención es la base de un trabajo saludable y “una cultura de prevención implica la participación activa de gobiernos, empleadores y trabajadores” para asegurar un ambiente laboral seguro.

En odontología esta premisa cobra especial relevancia: la posición del paciente, la altura del sillón y las posturas fijas generan en muchos profesionales tensiones constantes en la columna vertebral. Diversos estudios revelan que hasta el 70 % de los dentistas sufren dolor de espalda, siendo la lumbalgia la dolencia más frecuente en la profesión.

Según la OMS, el dolor de espalda puede ir de una molestia leve a una afección incapacitante y la práctica dental está asociada a su alta prevalencia.

Las causas del dolor lumbar en odontólogos son principalmente ergonómicas: mantener el tronco inclinado o girado para acceder a la boca (espacio pequeño y oscuro) obliga a adoptar posturas forzadas; una mala colocación del sillón o del reposapiés provoca que el cuerpo apoye mal el peso, estresando discos y músculos; los movimientos repetitivos de mano/muñeca y la estática prolongada acentúan la fatiga muscular; incluso el estrés físico y mental del trabajo de un odontólogo contribuye, ya que la tensión continuada mantiene muchos músculos contraídos todo el día.

En suma, posturas inadecuadas (espalda arqueada, hombros encorvados, piernas mal apoyadas) y esfuerzos repetidos son factores que disparan los trastornos músculo-esqueléticos en odontólogos. A medio y largo plazo aparecen lumbalgias y dorsalgias crónicas, contracturas y espasmos musculares persistentes.

La columna vertebral sufre sobrecargas: se pueden formar hernias discales que comprimen raíces nerviosas, generando dolor irradiado y entumecimiento en caderas y piernas.

Los músculos del cuello, hombros y trapecio, afectados por la tensión mantenida, sufren también contracturas musculares, causa importante de dorsalgias. Estos dolores reducen la movilidad del profesional y limitan su desempeño diario.

A nivel organizativo, los trastornos lumbares laborales son causa frecuente de incapacidad médica y bajas laborales y peor aún, las lesiones crónicas pueden acortar la carrera profesional e, incluso, generar lesiones que la finalicen forzando a algunos dentistas a abandonar prematuramente su actividad.

Postura Ideal y Ajustes Ergonómicos

Mantener una postura correcta en cada intervención es esencial: una alineación natural de espalda, cuello y hombros previene el dolor. Expertos recomiendan ajustar la silla del paciente a una altura óptima, apoyar bien los pies en el suelo o reposapiés, y usar lupas o microscopios que permitan ver sin encorvar el cuello.

Además, el simple hábito de moverse y hacer pausas activas rompe la rigidez: así se recomienda estirar antes de comenzar la jornada y hacer breves descansos con movimientos de cuerpo completo.

Recomendaciones de Ejercicios Básicos

Para fortalecer y proteger la espalda los expertos aconsejan rutinas sencillas que se pueden realizar en consulta o en casa (incluso en pocos minutos).

  • Estiramientos lumbares: tumbado boca arriba con rodillas flexionadas, llevarlas juntas al pecho o rotar lentamente el tronco de un lado a otro. También adoptar la posición de «gato» a cuatro apoyos (arqueando y luego extendiendo la espalda) ayuda a movilizar la columna.
  • Fortalecer abdomen y glúteos: ejercicios como el puente (acostado boca arriba, elevar las caderas contrayendo abdomen y glúteos) y sentadillas con elevación de brazos (‘levantador de pesas’) activan la musculatura que sostiene la lumbar.
  • Movilidad cervical y de hombros: inclinaciones laterales del cuello, rotaciones suaves de cabeza y círculos de hombros alivian la tensión cervical. Por ejemplo, hacer giros de hombros con brazos estirados (palma hacia arriba/abajo) estimula la cervical.
  • Pausas activas frecuentes: Intercalar breves descansos (pararse, caminar, estirar piernas, respirar profundamente) entre pacientes reduce la rigidez. Cada hora se recomienda levantarse del sillón, estirar la espalda y dar unos pasos para reactivar la circulación.

Según los expertos, la combinación de buena ergonomía y ejercicios regulares es la mejor defensa contra el dolor de espalda en odontólogos.

Riesgos Laborales y Prevención en la Clínica Dental

Los riesgos laborales en una clínica dental abarcan desde infecciones por pinchazos accidentales hasta dolores de espalda crónicos. Si no se gestionan correctamente, pueden comprometer la salud del personal, interrumpir la actividad del negocio e incluso acarrear sanciones legales serias.

En España, la ley exige a los dueños de clínicas prevenir estos riesgos, pero más allá de la obligación, he descubierto que invertir en prevención es sinónimo de tranquilidad y éxito a largo plazo.

En España se notificaron más de 40.000 accidentes laborales en el sector sanitario solo en 2022, de los cuales cientos ocurrieron en entornos clínicos. La mayoría de esos accidentes se podría prevenir con medidas adecuadas.

Un entorno de trabajo seguro reduce las bajas por enfermedad, mejora el clima laboral y aumenta la productividad. He visto clínicas donde, tras implantar un plan riguroso de prevención, el absentismo cayó en picado y el equipo trabajaba más motivado.

Riesgo Biológico

El riesgo biológico es, sin duda, uno de los más importantes en odontología. Nuestros trabajos implican contacto constante con fluidos corporales de pacientes (saliva, sangre, tejido) y exposición a posibles patógenos.

De hecho, el accidente laboral más frecuente en clínicas dentales es el pinchazo accidental con una aguja o instrumento punzante contaminado. Según la Asociación Dental Americana, los profesionales podemos pincharnos “de 2 a 3 veces al año” en promedio durante los primeros años de carrera.

Las enfermedades de mayor preocupación en estos casos son las hepatitis virales y el VIH. Esas medidas de barrera incluyen el uso imprescindible de EPI (equipos de protección individual): guantes, mascarilla, gafas o pantalla facial, y bata desechable o uniforme de protección.

En mi clínica tenemos la norma de “ni un paciente sin EPI completo”: da igual si es una simple limpieza dental, todo el personal lleva sus guantes nuevos, mascarilla FFP2 o quirúrgica, protección ocular y gorro cuando corresponde. Además, reforzamos la formación continua en protocolos de higiene: correcto lavado de manos, uso de soluciones desinfectantes antes y después de cada paciente, y esterilización rigurosa de instrumental.

No hay que olvidar el manejo y eliminación de residuos biológicos y material sanitario cortante. Las clínicas dentales generamos agujas, hojas de bisturí, hojas de bisturí, carpules anestésicos usados, etc., que pueden estar contaminados.

Estos residuos deben depositarse en contenedores especiales (los típicos contenedores rígidos amarillos para punzantes) y gestionarse conforme a la normativa de residuos sanitarios de cada comunidad autónoma. Dentro del apartado biológico merece mención una normativa reciente: el Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, sobre prevención y control de la legionelosis.

Pues bien, este RD ha incluido expresamente a las clínicas dentales (en concreto los “sistemas de agua a presión en tratamientos dentales”) entre las instalaciones susceptibles de ser foco de Legionella. Aunque hasta su publicación no se consideraba a las clínicas un riesgo significativo para esta bacteria (no había evidencia de contagios reales desde sillones dentales), la normativa nos obliga desde 2023 a implementar medidas de control.

Agentes Químicos

Las clínicas dentales también manejan a diario diversos agentes químicos que pueden suponer un riesgo para la salud si no se utilizan adecuadamente. Por ejemplo, los desinfectantes y esterilizantes fuertes (como el glutaraldehído, el hipoclorito sódico o productos con fenoles) pueden irritar la piel, los ojos o las vías respiratorias si hay sobreexposición.

Otro clásico riesgo químico en odontología era la exposición al mercurio de las amalgamas plateadas. Actualmente, las pocas veces que retiro amalgamas antiguas de pacientes, utilizo aspiración potente y mascarilla con filtro para evitar inhalar partículas metálicas. No olvidemos que algunos empleados pueden tener alergias a sustancias presentes en la clínica.

Ergonomía

La odontología es una profesión físicamente exigente: pasamos horas inclinados sobre el sillón, realizando movimientos repetitivos con las manos y manteniendo posturas estáticas nada naturales. Esto conduce a un desgaste musculoesquelético notable.

De hecho, un elevado porcentaje de dentistas sufre dolor de espalda en algún momento de su vida laboral, así como molestias en cuello y hombros. A nivel de columna vertebral, son comunes las cervicalgias, dorsalgias y lumbalgias (dolores en cervicales, zona dorsal y lumbares).

En las extremidades superiores aparecen casos de síndrome del túnel carpiano, tendinitis en muñeca o codo (como la epicondilitis, conocida como “codo de tenista” pero que también afecta a dentistas) e incluso problemas en los hombros por tener los brazos levantados durante procedimientos largos.

Implementar principios ergonómicos en la clínica fue un antes y un después. Para empezar, adquirí sillones de trabajo ajustables y taburetes ergonómicos tanto para mí como para mis auxiliares, con apoyos lumbares y posibilidad de regular altura fácilmente. Además, reorganizamos los puestos para que todo el instrumental de uso frecuente estuviera al alcance de la mano, evitando torsiones o estiramientos incómodos.

También instauré la norma de hacer pausas activas: cada 1-2 horas de trabajo clínico, unos minutos de estiramientos de cuello, hombros, muñecas y espalda. En las clínicas dentales, la iluminación y la visibilidad también juegan un papel importante en la ergonomía.

Usar lupas prismáticas o sistemas de aumento, junto con una buena lámpara operatoria, permite trabajar con la espalda más recta, ya que no necesitas agacharte tanto para ver. Un entorno ergonómico es un entorno seguro.

Radiaciones Ionizantes

Si tu clínica cuenta con equipamiento de rayos X (ya sea un ortopantomógrafo, un escáner 3D o simplemente un equipo intraoral), debes saber que trabajas con radiación. La normativa española (Consejo de Seguridad Nuclear) clasifica estas instalaciones radiológicas y obliga a registrar los equipos de rayos X de la clínica en el registro oficial de tu Comunidad Autónoma.

Además, exige medidas de protección radiológica: tener un plan de radioprotección, un responsable de radiología designado, realizar revisiones periódicas de los aparatos y formar al personal en su uso seguro. Aunque la dosis de radiación en odontología es muy baja y el riesgo relativamente pequeño, es imperativo cumplir las normas: por ejemplo, utilizar siempre delantales plomados para el paciente, que el personal se retire detrás de una barrera o fuera de la sala al disparar la radiografía, y señalizar correctamente la sala de rayos X.

Ruido

El característico sonido del torno dental y del compresor forman parte del día a día, pero la exposición continua a ruidos de alta frecuencia puede causar estrés, fatiga e incluso pérdida de audición con los años. Las turbinas dentales pueden emitir niveles de ruido de 60-70 dB fácilmente, y en combinación con su uso prolongado pueden generar cefaleas y sensación de agotamiento en el personal.

Otros Riesgos

Mantener el orden y la limpieza es clave para evitar esto. En mi protocolo diario está la inspección de la zona de trabajo: no dejar cajones abiertos, recoger los cables de equipos portátiles y señalizar con un cartel cualquier área húmeda tras la limpieza.

También verificamos regularmente que los taburetes, escalones y otros elementos estén en buen estado (un taburete inestable puede causar una caída, por ejemplo). Todo el equipamiento eléctrico (láser de blanqueamiento, autoclave, lámparas, sistemas informáticos) debe pasar sus mantenimientos. Un mal mantenimiento podría derivar en sobrecalentamientos o cortocircuitos.

Por ello, contrato revisiones anuales de los aparatos críticos, uso regletas con protección y nunca sobrecargo los enchufes. También tenemos un extintor en la clínica -revisado cada año- y todos sabemos dónde está y cómo usarlo.

Medidas Preventivas Adicionales

  • Posturas forzadas de la cabeza: cabeza girada, inclinada hacia atrás o a un lado, o muy inclinada hacia delante.
  • Mantener la cabeza en la misma posición durante muchos minutos.
  • Movimientos repetitivos de la cabeza y los brazos.
  • Levantar, depositar, sostener, empujar o tirar de cargas.
  • Posturas forzadas del tronco: giros e inclinaciones atrás, hacia los lados o adelante.

Consideraciones Finales

El ejercicio sirve para garantizar un estado físico adecuado y lograr el fortalecimiento muscular, el control de peso y la disminución del nivel de estrés. Los ejercicios siempre tendrán que ser aeróbicos.

A este respecto, la natación es el mejor deporte que podemos realizar para prevenir y tratar el dolor de espalda. En el agua el peso del cuerpo se reduce al 10%, no hay sobrecarga de los discos intervertebrales y los movimientos que realizamos con las extremidades se realizan frente a una resistencia (agua) que se puede vencer con facilidad.

La natación, sobre todo en su modalidad de braza, ha demostrado ser una magnífica terapia natural para el dolor de espalda del dentista. Además de producir un aumento del tono muscular, disminuye las contracturas musculares y es una actividad antiestrés.

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