La endodoncia, conocida como "matar el nervio", es un tratamiento diseñado para eliminar la pulpa dental (el nervio y los vasos sanguíneos) de un diente dañado. Aunque la endodoncia es un tratamiento efectivo para eliminar el dolor y salvar una muela infectada, en algunos casos es posible que el diente vuelva a presentar molestias años después. Pero, ¿es normal sentir dolor en una muela con endodoncia después de años? La realidad es que, aunque la endodoncia es un tratamiento altamente exitoso (con tasas de éxito superiores al 90%), existen casos en los que la muela vuelve a doler.
No es frecuente que una muela con endodoncia duela después de años. En cualquier caso, si sufres dolor en la muela años después de la endodoncia es importante que consultes con tu dentista. Una muela tratada con endodoncia debería quedar libre de dolor porque el nervio ya no está. Sin embargo, algunos pacientes se sorprenden cuando, años después de una endodoncia, sienten dolor, inflamación o molestias en esa misma muela. ¿Es normal?
¿Qué es una endodoncia, y cuándo es necesaria?
Causas Comunes del Dolor Después de una Endodoncia
Los dientes endodonciados son más débiles que el resto de piezas dentales, ya que, al eliminarles la pulpa dental, pierden su vitalidad. A continuación, exploraremos las posibles causas de estas molestias, cuánto tiempo pueden durar y qué hacer para aliviarlas:

1. Inflamación del Ligamento Periodontal
Un motivo podría ser la inflamación del ligamento periodontal que rodea las raíces de la muela. Estas molestias se producen debido a que el ligamento que rodea la raiz del diente se inflama durante el proceso endodóntico.
2. Fractura o Fisura en la Muela
Otra razón puede ser una fractura o fisura en la muela, lo que causa un dolor más intenso en el diente. Presencia de una fisura o fractura vertical del diente. En ocasiones, los dientes pueden tener el nervio afectado.
3. Reinfección del Conducto Radicular
Otra posible causa de que te duela una muela con endodoncia después de años es la reinfección del conducto radicular.
4. Quistes o Granulomas Persistentes
En algunos casos, después de una endodoncia, pueden formarse pequeñas bolsas de pus o granulomas en la la raíz del diente. Estas formaciones son una respuesta del cuerpo a la infección y, si no desaparecen con el tiempo, pueden provocar inflamación y dolor.
5. Errores en el Tratamiento Inicial
«Aunque la endodoncia tiene un índice de éxito del 90%, este tratamiento puede fracasar por diversos motivos.
- No haber localizado un conducto. Cada diente tiene un número de conductos o nervios, y deben eliminarse y sellarse todos ellos. Aunque anatómicamente un molar suele tener tres conductos, existen casos en los que pueden tener cuatro e incluso cinco.
- Perforación de un conducto. La anatomía de los nervios de los dientes es muy diversa y compleja. A veces, uno de los conductos que contienen los nervios del diente pueden perforarse al limpiarlos. Cuando esto es así, se debe tratar de sellar esa perforación.
- No calcular bien la longitud de trabajo. Cada diente tiene una anatomía y una raíz de una longitud diferente. Por ello es importante dedicarle tiempo a ver cuñanto mide exactamente la longitus del diente que se va a endodonciar. Sólo de esa forma se puede limpiar y sellar adecuadamente.
- No hacer controles radiográficos. Es muy importante hacer radiografías cuando se realiza una endodoncia. Tradicionalmente hay que realizar cinco radiografías en el transcurso de una endodoncia.
- No desinfectar correctamente los conductos. Para ello se utiliza el hipoclorito de sodio.
- No obturar correctamente los conductos radiculares.
¿Es Normal el Dolor Después de una Endodoncia?
Es muy habitual que, tras una endodoncia, sintamos dolor en la pieza tratada o en la encía que la rodea una vez que se ha pasado el efecto de la anestesia. Estas molestias ocurren por la cicatrización de la herida y podrían llegar a durar unos días. Pero luego deben desaparecer.
Es normal experimentar algo de dolor después de una endodoncia debido a la inflamación de los tejidos circundantes, pero este dolor suele desaparecer en un período de tres a siete días. Esa inflamación es lo que provoca el dolor después de endodoncia al morder, especialmente al aplicar presión sobre el diente. También puede influir la sensibilidad residual por el ajuste de la mordida o por el propio proceso de cicatrización.
En la mayoría de los casos, el dolor postendodoncia dura entre unos pocos días y una semana y se reduce progresivamente a medida que baja la inflamación y el diente se adapta a los cambios internos. Es normal que las molestias sean más intensas durante las primeras 48-72 horas y que el dolor aparezca sobre todo al morder alimentos duros o al ejercer presión directa sobre el diente. Además, durante este tiempo puede haber cierta sensibilidad a temperaturas extremas, lo que también entra dentro de lo esperado.
Aunque no siempre aparece dolor tras una endodoncia, todos estos síntomas son normales y forman parte del proceso. La mayoría de las veces no se nota dolor tras una endodoncia cuando se pasa el efecto de la anestesia. Pero es cierto que otras veces pueden sentirse ligeras molestias en el diente o en la encía que lo rodea. Si pasa una semana y el diente endodonciado continúa doliendo debes volver a consultar a tu dentista.
¿Cuándo preocuparse por el dolor?
Saber diferenciar entre el dolor normal de recuperación y el que requiere atención es fundamental. El dolor habitual es leve o moderado, responde bien a los analgésicos recetados y disminuye de forma progresiva con el tiempo.
Por el contrario, el dolor que debe preocupar es aquel que es intenso, persistente o que aparece acompañado de otros síntomas como hinchazón importante, fiebre, mal olor o supuración. Estos signos pueden indicar una infección no resuelta, un problema en el sellado del conducto o incluso una fisura en el diente, por lo que no debes ignorarlos.
Si el dolor es intenso, no mejora con el paso del tiempo o viene acompañado de síntomas preocupantes, lo mejor es acudir de inmediato al dentista para evaluar el estado del tratamiento y descartar complicaciones.
Tratamientos para el Dolor Persistente
El profesional realizará una serie de pruebas, que incluyen radiografías, para determinar la causa del dolor y la extensión del problema.
1. Reendodoncia
En muchos casos de reinfección o sellados defectuosos, se puede realizar un nuevo tratamiento de conducto. Hay veces donde se puede volver a hacer la endodoncia (reendodonciar el diente). Siempre que sea posible, se intenta salvar la muela con un retratamiento.
2. Cirugía Apical o Apicectomía
Cuando esto no es posible, y para evitar extraer el diente, se puede hacer una cirugía apical o apicectomía. Este tratamiento consiste en hacer un apequeña cirugía para eliminar la parte de la raíz del diente que está generando el dolor.
3. Extracción Dental
En casos donde el diente está gravemente dañado o fracturado, la única opción puede ser la extracción del diente afectado.
Consejos para Aliviar el Dolor Después de una Endodoncia
Estos hábitos no solo ayudan a reducir el dolor, sino que también previenen problemas futuros en el diente tratado.
- Tomar analgésicos y antiinflamatorios nos ayudará a disminuir el dolor y la inflamación.
- Colocar una compresa fría o algo que lo simule, como un paño frío o un trozo de hielo en la mejilla, en la zona donde se ha realizado la endodoncia.
- En el caso de las personas bruxistas, resulta especialmente necesario que usen su férula de descarga.
Prevención de Problemas Después de una Endodoncia
La mayoría de las veces la necesidad de las endodoncias viene causada por:
- Existencia de caries profunda que llega a la pulpa dentaria.
- Erosión o desgaste severo del diente que afecta al nervio.
- Traumatismo o golpe que provoca la necrosis del diente (pérdida de vitalidad de la pulpa).
Si prevenimos y tratamos cualquiera de las tres causas anteriores, podemos evitar la realización de una endodoncia.
La mejor manera de prevenir la caries es mantener una higiene dental correcta, utilizar pasta con flúor y seguir una dieta equilibrada y baja en azúcares. Si a pesar de todo, aparece la caries, esta debe abordarse de forma temprana, de manera que el tratamiento sea lo menos invasivo posible y no llegue al nervio.
El desgaste o la erosión dental también pueden evitarse o paliarse en algunos casos. Por ejemplo, con férulas de descarga en pacientes bruxistas o apretadores, o limitando el consumo de bebidas ácidas y carbonatadas.
Para evitar traumatismos, sobre todo en los dientes anteriores, son de gran utilidad los protectores bucales realizados a medida, muy utilizados en deportes de contacto.
Importancia de las Revisiones Dentales
Como ya hemos comentado, diagnosticar a tiempo una caries o un desgaste dentario es fundamental para poder atajar el problema antes de que el nervio se vea comprometido (lo que obligaría a llevar a cabo un procedimiento de endodoncia).
Normalmente estas lesiones son apreciables a simple vista o por sondaje de surcos y fisuras dentales.
Además, el dentista, mediante la realización de pruebas complementarias, principalmente radiológicas, puede encontrar caries entre diente y diente (interproximales), e infecciones asintomáticas.
Estos focos de infección asintomática pasan desapercibidos para el paciente, ya que no provocan dolor ni le generan molestias en su vida diaria, Sin embargo, si no se diagnostican y no se lleva a cabo una endodoncia, pueden derivar en patologías importantes, como una infección aguda o en un quiste.
Por tanto, la visitas periódicas al dentista son la mejor manera de prevenir la aparición de problemas y de detenerlos antes de que desemboquen en tratamientos dentales más agresivos y más costosos.
En las revisiones dentales, tu odontólogo te examinará, te informará y te recomendará, según sean tus necesidades particulares, qué cuidados y tratamientos debes seguir para mantener tu salud dental.
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