JM. Gabriel Zubillaga (Tolosa, 1946) es una figura clave para entender la historia del Hospital Provincial de Gipuzkoa. Su trayectoria profesional está íntimamente ligada a este centro, del cual conoce tanto su presente como su pasado.
En 1967, Zubillaga ingresó como estudiante de Medicina en el Hospital Provincial. Años más tarde, llegaría a ser director médico, liderando un equipo que diagnosticó "los primeros casos de VIH de España".

El Hospital Provincial: Ayer y Hoy
Zubillaga recuerda cómo era el hospital en sus inicios:
En 1967, a excepción del materno infantil, los edificios eran los mismos que existen actualmente. Con el tiempo, se realizaron ampliaciones y se construyeron puentes.
Una crítica recurrente es que ningún político sanitario consideró en su momento que rehabilitar un edificio antiguo sería más difícil y costoso que construir un gran hospital en la ubicación actual del parking y el Oncológico.
La estancia media de los pacientes era considerablemente más larga, ya que se requería más tiempo para realizar diagnósticos. La tecnología médica era limitada: no había electrocardiogramas, ecografías ni escáneres. Los análisis de sangre se solicitaban con moderación.
El material quirúrgico era principalmente metálico y se esterilizaba, mientras que hoy en día predomina el material desechable. Las jeringuillas, por ejemplo, eran de cristal y se hervían con las agujas en pequeños recipientes con fuego a gas.
En aquella época, la edad promedio de fallecimiento en el hospital era de 62 años.
La Esencia de la Medicina: Lo que Permanece Inalterable
A pesar de los avances tecnológicos, Zubillaga destaca la importancia de los fundamentos de la medicina:
La historia clínica y la exploración física siguen siendo fundamentales. El resto permanece igual.
La informatización ha facilitado el acceso a historias clínicas y datos, pero no ha logrado que los médicos dediquen más tiempo a los pacientes.

Cambios en el Entorno Hospitalario
Zubillaga rememora la atmósfera del hospital en sus primeros años:
Éramos menos personas y nos conocíamos más. Ahora me cruzo con médicos que nunca he visto.
Los médicos vestían batas blancas, y la jefa de planta de enfermeras llevaba una cofia azul. Se permitía fumar y se vendía alcohol en las cafeterías.
Curiosamente, en los años 70 las visitas a los pacientes estaban más restringidas. Había porteros-celadores que entregaban pases para visitas, dos por paciente.
Durante la época en que Franco pasaba tiempo en San Sebastián, se reservaban pisos completos en el hospital en caso de que le ocurriera algo en Gipuzkoa. Años atrás, María del Carmen Franco, hija de Franco, dio a luz a una hija en este hospital.
