El ajo, un alimento tradicional en la gastronomía, ofrece notables beneficios para la salud debido a su rico contenido nutricional. Este bulbo, perteneciente a la familia de las liliáceas, ha sido utilizado desde la antigüedad por sus propiedades medicinales y culinarias.

El ajo ha sido consumido por sus fines terapéuticos desde la antigüedad. Su origen se remonta a Asia Central, extendiéndose su uso a Grecia, donde era consumido por sus poderes curativos, además de para la prevención de multitud de enfermedades. Fuente: Wikimedia Commons
Valor Nutritivo del Ajo
Aunque se utiliza en pequeñas cantidades como condimento, el ajo es muy nutritivo. Contiene minerales y vitaminas esenciales como manganeso, vitaminas B6 y C, selenio, calcio, cobre y potasio. Además, posee trazas de prácticamente todo lo que el cuerpo necesita para subsistir, aunque en cantidades pequeñas. Su contenido calórico es de 114 kcal por cada 100 g, y sus componentes principales son agua, hidratos de carbono (24,3%) y fibra (1,2%). También contiene proteínas (5,3%) y grasas (0,23%).

El ajo en la dieta y la tradición
Entre sus componentes clave se encuentran:
- Compuestos organosulfurados: Como la aliina y la alicina, responsables del aroma, sabor y propiedades del ajo.
- Sacáridos: Un grupo interesante de componentes.
- Prebióticos: Que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas en el organismo.
El Poder Curativo y Preventivo del Ajo
El ajo es reconocido por sus propiedades terapéuticas, siendo una alternativa natural a los fármacos gracias a componentes antioxidantes ricos en azufre, como la aliína. Al entrar en contacto con el oxígeno, la aliína se convierte en alicina, responsable de su olor característico y de sus propiedades terapéuticas. A su vez, la alicina se transforma en otros compuestos azufrados con interesantes propiedades.
Las propiedades terapéuticas atribuidas al ajo a lo largo de los siglos incluyen:
- Antiséptico, antibiótico y antimicótico natural.
- Depurativo, ayudando a eliminar toxinas y regenerar la flora intestinal.
- Mejora la circulación sanguínea debido a su poder anticoagulante.
- Reduce el colesterol "malo" (LDL) y protege el corazón y las arterias.
- Refuerza las defensas del organismo.
- Normaliza la tensión arterial elevada.
- Útil en infecciones estomacales y afecciones respiratorias.
- Antioxidante.
- Normaliza los niveles de glucosa en sangre.
- Ayuda a regular la función tiroidea.
- Efectos anticancerígenos.
- Ayuda a prevenir los efectos del envejecimiento.
- Eficaz antiverrugas por su poder virucida.
Ingerir un diente de ajo crudo al día puede aumentar la longevidad.

El ajo goza de una reconocida fama como alimento saludable siendo una excelente alternativa natural al uso de fármacos gracias a la presencia de componentes antioxidantes ricos en azufre
Ajo y Riesgo Cardiovascular
El ajo es un potente anticoagulante y tiene efectos antibacterianos, antifúngicos, antioxidantes, antitóxicos y antivirales. Actúa sobre la presión sanguínea y reduce el colesterol malo. Los efectos del ajo sobre la disminución del riesgo cardiovascular son importantes, aunque se necesitan más estudios en humanos para confirmar estos beneficios.
El consumo regular de 5 g de ajo crudo dos veces al día durante 42 días disminuye los niveles de colesterol total y triglicéridos. En modelos animales, se ha demostrado que el ajo tiene efectos hipotensores de manera dosis dependiente. Algunos trabajos han demostrado que el ajo activa la fibrinolisis y suprime el sistema de coagulación, previniendo la formación de trombos. El extracto alcohólico de ajo es un potente inhibidor de la agregación plaquetaria.
Secretos del ajo para un corazón fuerte
Estudios Científicos sobre el Ajo
Un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition demostró que las personas que consumen cantidades elevadas de cebolla y ajo tienen menos probabilidades de desarrollar diversos tipos de cáncer. Este análisis de ocho estudios realizados en Italia y Suiza reveló que los adultos mayores que consumen más cebolla y ajo presentan menor riesgo de cánceres de colon, ovario y laringe.
Cómo Consumir Ajo para Maximizar sus Beneficios
Para aprovechar al máximo sus propiedades, se recomienda consumir el ajo crudo o poco cocido. Machacarlo o cortarlo en finas láminas y mezclarlo con aceite de oliva, de lino, nuez o coco puede suavizar su sabor. La alicina se libera cuando la aliína entra en contacto con el oxígeno, por lo que es importante machacarlo o cortarlo antes de consumirlo.
El ajo crudo puede consumirse tal cual y también en multitud de recetas. Tradicionalmente, en la dieta mediterránea, el ajo crudo se ha venido consumiendo frotando un diente de ajo pelado en pan crujiente, acompañado de aceite de oliva virgen extra. También es costumbre, entre personas de mayor edad, tomar el diente entero en ayunas, tragándolo como si de una píldora se tratara.
Tabla de Nutrientes del Ajo (por 100g)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 114 kcal |
| Hidratos de carbono | 24.3 g |
| Fibra | 1.2 g |
| Proteínas | 5.3 g |
| Grasas | 0.23 g |
| Cinc | 1.1 mg |
| Fósforo | 134 mg |
| Calcio | 17.8 mg |
| Hierro | 1.2 mg |
| Vitamina C | 14 mg |
| Vitamina B1 | 0.16 mg |
| Vitamina B2 | 0.02 mg |
Combatir el Mal Aliento Después de Comer Ajo
Para prevenir el mal aliento después de comer ajo, se pueden masticar hojas de menta fresca, hierbabuena o perejil. Comer manzana también ayuda a reducir el mal olor. Otra alternativa es enjuagar la boca con agua y bicarbonato o masticar chicle para refrescar el aliento.
El Ajo en el Cuidado de la Piel
El ajo también se utiliza en rutinas de belleza debido a sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antibacterianas, antifúngicas, antivirales y antisépticas. Sin embargo, es importante realizar una prueba previa en la piel y consultar a un médico antes de usarlo.
Precauciones al Consumir Ajo
Aunque el ajo es generalmente bien tolerado, algunas personas pueden experimentar efectos secundarios como reflujo gastroesofágico, gastritis o síndrome de intestino irritable. No se recomienda su ingesta a personas con problemas de coagulación de la sangre, que tomen anticoagulantes, sufran hipertiroidismo o vayan a someterse a una operación quirúrgica.