Mauro Ezequiel Lombardo, conocido mundialmente como Duki, es uno de los mayores exponentes del trap en Argentina. Este artista, que saltó de las pequeñas plazas de Almagro a llenar estadios como el Santiago Bernabéu de Madrid con 65.000 espectadores, ha generado tanto admiración como controversia. A pesar de su éxito, Duki enfrenta críticas sobre su estilo musical, su público y su propia imagen.
Una de las características más llamativas de Duki, y de muchos artistas dentro del género del trap y el drill, es su estética ostentosa, que incluye, a menudo, dientes de oro. Pero, ¿qué significado tiene este símbolo?

La Estética del Trap y el Drill: Ostentación y Ruptura
La estética del trap y el drill se caracteriza por una singular paradoja: ir "de calle" pero cargando con gran poder económico. Cadena o dientes de oro, multitud de tatuajes, ropa deportiva pero cara... Una apariencia agrupada bajo el mismo concepto: la ostentación.
"Se trata de una vanagloria constante, un alarde del poder que puede resultar obsceno y de mal gusto", entiende Carballeira. Esta manifestación deriva de un movimiento cultivado en Nueva York durante los ochenta, llamado Lo-Life. "El sufijo “Lo”, simplemente venía de la palabra “Polo” y por su similitud a la palabra "Low", para referirse a la gente sin recursos", explica Merino.
"Existían marcas de blancos y de negros, los negros decidieron rebelarse y llevar esa misma ropa que los blancos, como los Louis Vuitton", asegura. "Fue en ese momento cuando se empezó a resignificar el “yo voy de tirao y de calle”, pero siempre “voy de lujo"", corrobora Serrano.
Infundir respeto, destacar y hacerse notar son los objetivos detrás de un llamativo semblante que ha conseguido impregnarse socialmente como una "forma de ir a la moda". Esta creciente tendencia ha convertido a algunos de estos cantantes en referentes fashion a los que imitar, como por ejemplo podemos constatar con diferentes campañas, como la de C.

El Origen del Trap y el Drill
Para entender el significado detrás de los dientes de oro, es crucial conocer los orígenes de estos géneros musicales.
El trap surgió en Atlanta bebiendo del Gangsta Rap, la vertiente más callejera del hip hop, cuyo primer gran éxito comercial sería el álbum Straight Outta Compton, publicado en 1988 por el grupo N.W.A, considerado el pionero en esta tipología (y por ello con uno de los biopics musicales más exitosos de todos los tiempos). Por su parte, el drill se originó en el South Side de Chicago a principios de la década del 2010, como una mezcla del rap y el propio trap. Uno de los grandes pioneros fue Chief Keef, aunque en los barrios de Londres es donde, combinado con el grime -género que tomaba importantes elementos del dancehall y del hip hop- comenzó a crecer.
La popularidad del trap en España comienza con la aparición en 2013 del grupo Kefta Boys -coincidiendo con los momentos más oscuros de la crisis-, que después se harían llamar PXXR GVNG, con Khaled y Yung Beef al frente. Más tarde aparecerían figuras como C. Tangana, Pimp Flaco o Kinder Malo, sin olvidar a La Zowi o Ms Nina.
Ambos nacen como movimientos para trascender lo puramente musical y permear todas las esferas del debate público. "Surge como una antítesis de la música que dominó el mercado en las décadas anteriores y rompe todos los códigos establecidos con unos nuevos", señala a infoLibre el periodista musical Nacho Serrano.
"Es una cuestión de rupturismo con el pasado", plantea Marta España, redactora en NUEBO y Rockdelux, añadiendo: "El rap estaba ligado a una reivindicación política, un comportamiento y una estética que dejó de representar a gran parte de la escena". Otra de las razones de la aparición y rápida difusión de estos estilos fue el impacto del elemento tecnológico dentro del ámbito musical, que ha conducido socialmente a la denominada "democratización de la industria".
La filosofía de ambos géneros se construye en torno a la vocación de representar las realidades de "la calle" y del carácter denominado como ego trip, una actitud presumida y de poderío que busca tanto la aprobación como el respeto social. Dentro de ese retrato callejero, ambos promueven mensajes en direcciones diferentes. Este espejo de los bajos estratos esconde también una denuncia de la sociedad y sus estereotipos.
"Lo que resulta más llamativo es que, a pesar del capital económico conseguido, parecen mantener deliberadamente los mismos modales que tenían antes de ser ricos. Por otro lado, el "enaltecimiento de lo hortera y de lo vulgar" pretende cuestionar qué es y qué no es lo correcto dentro del sistema. Aunque como apunta Carballeira, estos artistas "no se posicionan en contra del dinero fácil".
Se alude, por tanto, a una de sus muchas esencias paradójicas: cuestionar el funcionamiento de la industria y, al mismo tiempo, servirse de ella.
Aún así, no es la única. El "ensalzamiento del individualismo" que desprenden los trappers y drillers en sus canciones contrasta con el "componente colectivo" del que habla Merino. "Para YovngChimi, El Caserío en Puerto Rico; para Morad, La Florida en Barcelona; para Cruz Cafuné, el 922 928 (prefijos de Tenerife y Gran Canaria). Se acusa de individualismo, pero al final te habla de la superación desde el barrio", comenta el articulista.
Controversias y Críticas
La ostentación y la estética del trap y el drill no están exentas de controversias. Muchos critican la glorificación de la riqueza y el poder, mientras que otros ven en ello una forma de expresión y una declaración de identidad.
Son muchos los motivos que explican el hate (odio en inglés) hacia el trap y el drill. Uno de ellos es la "instigación a la delincuencia y la violencia", un discurso que Marta España señala como "aporofóbico y xenófobo". "La difusión del género se produce en un contexto en el que la extrema derecha toma cada vez más importancia, y ese desprecio a las clases más bajas reluce en una denostación musical en la que siempre se alude al miedo", apunta.
Esta pugna ha aumentado su rechazo, pero también ha generado una "empatía sentimental" con los jóvenes. "Esa combinación de lobreguez y desánimo, pero también de chulería y suntuosidad, es un reflejo de las frustraciones y los anhelos de los jóvenes", dice Serrano. "Su discurso ejemplifica una parte del pensamiento de los tardomillenials y los xennials", sostiene España.
"Han tenido éxito porque hablan de una serie de realidades callejeras que funcionan muy bien", apostilla Merino. No obstante, esta brecha en la opinión pública se explica fundamentalmente en un proceso de "choque generacional".
"Todo movimiento musical nuevo provoca reprobación. Recordemos cómo se recibió al rock’n’roll en los años cincuenta: se le tildaba de poco virtuoso, de barriobajero cuando no de demoníaco. Ahora ha vuelto a pasar porque el trap-drill tiene una personalidad muy fuerte y desacomplejada", asevera Serrano.
"Con Elvis Presley o el Heavy Metal pasó exactamente lo mismo. Uno ya comprende el mundo a nivel musical y llega una nueva ola que cambia el paradigma, eso es complicado de asimilar para muchos", comenta Merino.
"Ya de por sí la música urbana siempre ha estado especialmente estigmatizada respecto a otros géneros, tanto por el tipo de gente que lo hace como por las letras", apunta Merino.
"Pero creo que el trap y el drill también viven de ese puntito de provocación, no pretenden gustar a todo el mundo.