El Ajo y sus Efectos en la Salud Dental: Un Análisis Detallado

La alimentación es fundamental para cuidar nuestra salud, tanto por dentro como por fuera. Cuando hablamos de salud y alimentación normalmente nos referimos a lo que nos aportan los alimentos en general. Pero existen determinados alimentos que pueden ayudar a reforzar también nuestra propia dentadura, de igual modo que hay otros que pueden ser muy perjudiciales. Cualquier profesional dental te advertirá de la necesidad de mantener una buena higiene bucodental y de cuidar los alimentos de nuestra dieta.

¿Es el Ajo Beneficioso para la Salud Dental?

La respuesta es sí. Está claro que con solo tomarlos una vez al mes no van a producirse efectos relevantes en nuestra dentadura. No obstante, añadir estos alimentos a una dieta diaria sí que puede dar buenos resultados. Sus componentes son poderosamente antiinflamatorios y antibacterianos. Así, son ideales para eliminar las bacterias más peligrosas que pueden dar lugar a caries o las periodontitis.

El ajo es bueno para la salud oral, aunque puede producir mal aliento. La hierba, conocida por agregar un sabor distintivo a muchos platos, contiene alicina, que produce propiedades antibacterianas.

El ajo, cuyo nombre científico es Allium sativum L., es mucho más que un simple ingrediente culinario; es una planta con propiedades medicinales aprovechadas desde la antigüedad. Originario de Asia, el ajo es una hortaliza que pertenece a la misma familia que las cebollas, las liliáceas. En realidad, el ajo es una agrupación de pequeños bulbillos (dientes de ajo).

Valor Nutritivo del Ajo

A pesar de ser casi imprescindible como condimento y aromatizante de numerosos platos de nuestra cocina mediterránea, el ajo no se caracteriza por un gran valor nutricional. Además, si tenemos en cuenta que se emplea en pequeñas cantidades, es lógico suponer que su aporte nutritivo no es demasiado significativo. Sin embargo, esto no le resta un ápice de su importancia como ingrediente básico de nuestra cocina.

Su contenido calórico es de 114 kcal por cada 100 g. Sus componentes mayoritarios son el agua, los hidratos de carbono (24,3%) y la fibra (1,2%). En menor proporción, contiene proteínas (5,3%), grasas (0,23%) y minerales como cinc (1,1 mg/100 g), fósforo (134 mg), calcio (17,8 mg) y hierro (1,2 mg), y algunas vitaminas, entre las que destaca la vitamina C (14 mg) y en menor cantidad B1 (0,16 mg) y B2 (0,02 mg) e indicios de vitamina A.

Componentes Activos y sus Beneficios

El ajo entero contiene un compuesto llamado aliína. El bulbo de la planta denominada Allium sativum L. es aquel que generalmente llamamos ajo. Entre los compuestos medicinales más interesantes del ajo hay que mencionar la aliína, un derivado azufrado que se transforma en alicina por acción de la enzima aliinasa cuando machacamos un diente de ajo. La alicina contiene azufre, que es el que le da su olor y sabor distintivos. Se encuentra en su máxima potencia en dientes de ajo frescos y crudos.

Sin embargo, la alicina es inestable, por lo que se convierte rápidamente en otros compuestos que contienen azufre y que son los que se cree que dan al ajo sus propiedades medicinales. Gracias a este concentrado de nutrientes el bulbo de ajo nos brinda un sinfín de propiedades para nuestra salud y bienestar.

Los compuestos organosulfurados, tales como la aliina o la alicina, son los responsables del aroma y sabor característicos del ajo, así como de sus principales propiedades. Estos compuestos son los que le confieren al ajo su poder curativo y preventivo.

Un diente de ajo crudo (unos tres gramos aproximadamente) contiene, según la base de datos nutricionales del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA), 4,5 calorías; un gramo de carbohidratos; 5,4 miligramos de calcio; 0,9 miligramos de vitamina C; 0,2 gramos de proteína; y 0,1 gramos de fibra, entre otros nutrientes.

El Poder Curativo y Preventivo del Ajo

El ajo goza de una reconocida fama como alimento saludable siendo una excelente alternativa natural al uso de fármacos gracias a la presencia de componentes antioxidantes ricos en azufre, como la aliína. Esta sustancia, que en realidad no huele, en contacto con el oxígeno del aire, se convierte en alicina, responsable de su característico y penetrante olor. A su vez la alicina se transforma en otros compuestos azufrados con interesantes propiedades terapéuticas.

Son innumerables las propiedades terapéuticas que se la han atribuido a través de los siglos, destacando las siguientes:

  • Es el mejor antiséptico, antibiótico y antimicótico natural que existe. Por ello es un excelente aliado contra las infecciones.
  • Es un excelente depurativo, ayuda a eliminar toxinas del organismo y contribuye a la formación y regeneración de la flora intestinal.
  • Mejora la circulación de la sangre debido a su poder anticoagulante.
  • Baja la fiebre.
  • Reduce el nivel de grasas en la sangre, disminuye los niveles del colesterol "malo" (colesterol LDL) y protege el corazón y las arterias.
  • Refuerza las defensas del organismo.
  • Normaliza los niveles elevados de tensión arterial, por lo que debe estar presente en la dieta de hipertensos. Contra la aterosclerosis o la hipertensión se recomienda aumentar la dosis a tres dientes diarios. Una buena alternativa para evitar el olor a ajo, es recurrir a las cápsulas o extractos en los que se presenta comercializado.
  • Es muy útil en el tratamiento de infecciones estomacales.
  • Es expectorante, por lo que resulta muy útil en afecciones respiratorias como asma, bronquitis aguda o crónica.
  • Es antioxidante.
  • Normaliza los niveles elevados de glucosa en sangre.
  • Ayuda a regular la función tiroidea al ser rico en iodo, siendo especialmente útil en los casos de hipotiroidismo.
  • Posee importantes efectos anticancerígenos.
  • Ayuda a prevenir los efectos debilitantes del envejecimiento, así como cardiopatías y otros trastornos asociados a la edad avanzada.
  • Un ajo al día aumenta la vida: Ingiriendo un diente de ajo crudo al día, aumenta la longevidad. Por su poder virucida, es un eficaz antiverrugas.

El ajo ayuda a nuestro organismo a mantener el mecanismo de defensa natural, además de a fortalecer la inmunidad natural. Tiene un efecto positivo en el metabolismo del azúcar en el cuerpo y equilibra el azúcar en sangre.

Beneficios Específicos del Ajo Crudo

Si quieres incrementar el efecto de los beneficios del ajo que se han enumerado previamente, es conveniente que lo consumas crudo. Su sabor puede ser intenso, pero sus propiedades se pueden aprovechar al máximo para conseguir excelentes beneficios para la salud.

  • Acción antioxidante: El ajo crudo es rico en antioxidantes, que pueden ayudar a combatir los radicales libres y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
  • Propiedades antibacterianas y antifúngicas: El ajo crudo tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas, lo que lo convierte en un remedio natural para tratar infecciones.
  • Mejora de la digestión: El ajo crudo puede estimular la producción de enzimas digestivas y mejorar la función del sistema digestivo.
  • Fortalece el sistema inmunológico: El ajo es un potente estimulante del sistema inmunológico, lo que significa que puede aumentar las defensas naturales del cuerpo para ayudar a prevenir enfermedades e infecciones.
  • Reduce el riesgo de enfermedades cardíacas: Otro de los beneficios del ajo para la salud, es que ayuda a reducir el colesterol y la presión arterial, por lo que reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. De hecho, algunos expertos resaltan los beneficios de comer un ajo en ayunas para ayudar a aliviar este tipo de problemas, por lo que recomiendan incluir esta práctica en la dieta diaria.
  • Fortalece los huesos: El ajo puede ayudar a fortalecer los huesos y prevenir la pérdida ósea. Esto se debe a que es rico en compuestos de azufre que pueden ayudar a fortalecer los huesos y prevenir la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas.
  • Reduce la inflamación: El ajo puede ayudar a reducir la inflamación en todo el cuerpo, lo que puede ser beneficioso para personas que sufren de enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis.
  • Mejora la digestión: El ajo puede mejorar la digestión y prevenir problemas digestivos, como la diarrea y el estreñimiento. También puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar úlceras estomacales.
  • Controla el azúcar en sangre: Por otra parte, el ajo ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre en personas con diabetes. Esto se debe a que algunos compuestos del ajo pueden mejorar la sensibilidad a la insulina y ayudar a regular la glucosa en sangre.

Si quieres incrementar el efecto de los beneficios del ajo que se han enumerado previamente, es conveniente que lo consumas crudo. Su sabor puede ser intenso, pero sus propiedades se pueden aprovechar al máximo para conseguir excelentes beneficios para la salud.

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¿Cómo y Cuándo Consumir Ajo Crudo?

La mejor manera de tomar ajo para aprovechar sus propiedades y beneficios consiste en consumir ajo crudo. La forma más efectiva de consumir ajo como «cura» natural es en crudo y en ayunas, justo al despertar. Cuando el ajo se machaca o pica, libera un compuesto llamado alicina, responsable de gran parte de sus propiedades medicinales.

Según explica Blatner, el ajo crudo que se ha dejado reposar unos minutos después de picarse o machacarse es la versión con más antioxidantes. La razón está en que machacar el ajo crudo activa muchos de sus fitoquímicos saludables, como la alicina.

Comer ajo en ayunas que tiene los mismos efectos tomado a cualquier hora del día, pero no sirve de mucho si se traga entero. Lo correcto es machacarlo o, mejor aún, cortarlo en finas láminas y, si se quiere suavizar un poco el sabor, mezclado con aceite de oliva, de lino, nuez o coco.

Consideraciones y Precauciones

Los efectos secundarios del consumo de ajo son, generalmente, leves y poco frecuentes. También se ha relacionado un consumo excesivo de ajo, sobre todo con el estómago vacío, con malestar gastrointestinal o flatulencias. No ha demostrado tener efecto sobre el metabolismo de los medicamentos, aunque la Academia de Médicos de Familia de Estados Unidos (AFP) sugiere que las personas que toman anticoagulantes sean “cautelosas”.

No se recomienda su ingesta a personas con problemas de coagulación de la sangre, que tomen anticoagulantes, como la aspirina, sufran hipertiroidismo o vayan a someterse a una operación quirúrgica.

Cómo Minimizar el Mal Aliento

Es bien conocida la principal desventaja de comer ajo crudo: el mal aliento. Para prevenirlo se pueden masticar hojas de menta fresca, hierbabuena o incluso perejil. Comer manzana después de consumir ajo crudo también ayuda de forma considerable a reducir el mal olor. Otra alternativa consiste en enjuagar nuestra boca con medio vaso de agua con una cucharadita de bicarbonato. Si no tenemos mucho tiempo podemos masticar chicle para refrescar el aliento, lo que disimulará el olor y estimulará el flujo salival, ayudando a eliminar las partículas de ajo de nuestra boca.

Otras Formas de Consumir Ajo

Los suplementos alimenticios de ajo también se comercializan en otras preparaciones. Además, el ajo en perlas es un suplemento nutricional que puedes adquirir fácilmente en tiendas de dietéticas y herbolarios también online.

Algunos de sus principios activos se encuentran en los extractos que se venden en tiendas naturistas y herbolarios, pero los efectos son distintos según el método por el que se han obtenido.

Otras personas a las que desagrada el olor a ajo optan por consumir ajo negro.

El Ajo en la Historia y la Cultura

El interés en el ajo y en sus beneficios potenciales tiene su origen en la antigüedad. Es una de las primeras plantas usadas para el tratamiento de enfermedades, incluso se han encontrado referencias bíblicas al ajo. Empleado desde antiguo como condimento, existen pruebas que demuestran que los antiguos egipcios lo consumían hace 6.000 años y que sus propiedades culinarias y medicinales eran igualmente alabadas por los griegos. Se conoce igualmente que los monjes medievales masticaban dientes de ajo para protegerse de la peste y durante las dos grandes guerras mundiales del siglo XX, ante la escasez de antibióticos, se utilizó para evitar que las heridas de guerra se infectaran.

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