Una correcta higiene bucal es clave para evitar toda una serie de problemas, desde la halitosis y la periodoncia hasta las caries e infecciones y la posible pérdida de piezas dentales. Lavarse los dientes todos los días es muy importante para mantener un estado de salud oral óptimo y para prevenir patologías. Pero los especialistas opinan que solo con el cepillado no es suficiente: que hay que profundizar ese procedimiento con algo más.
El cepillado diario de las superficies interdentales es fundamental para mantener la salud de las encías. Asimismo, además de emplear el cepillo dental para la limpieza, también aconsejamos utilizar el hilo dental para eliminar los restos de comida entre los dientes, el enjuague bucal y el… ¡Irrigador dental!
En los últimos años ha ido ganando terreno un artefacto “nuevo”: el irrigador bucal. Un dispositivo que en realidad no es tan nuevo: fue creado a finales de la década de 1950, aunque hasta hace poco su presencia se limitaba casi en exclusiva a los consultorios odontológicos.

Pero exactamente, ¿qué es un irrigador dental y para qué sirve?
¿Qué es un Irrigador Bucal?
Un irrigador bucal es un aparato que −por medio de un pequeño chorro de agua que se aplica a presión sobre dientes, encías y otros tejidos en el interior de la cavidad bucal− permite eliminar restos de alimentos y placa bacteriana. Estos aparatos están compuestos por una base en la que se carga el agua y que está unida por medio de un cable al mango del irrigador. A este mango se conecta la boquilla, que es la parte que se introduce en la boca.
Por lo general, la limpieza que permite el irrigador se logra con agua pura, aunque también se puede mezclar con pequeñas cantidades de colutorio o clorhexidina, para añadir también los efectos antibacterianos de estas sustancias.
Beneficios del Irrigador Bucal
Los irrigadores pueden complementar la limpieza bucal de cualquier persona. Pero se recomiendan de manera especial en algunos casos, como en los de quienes llevan ortodoncia con brackets, implantes con prótesis fija, bandas o alambres. Para los niños, además, puede resultar más sencillo habituarse al uso de un irrigador que al de la seda dental.
¿Cómo utilizar el irrigador bucal Waterpik®?
Eficacia del Irrigador Bucal
Existen estudios sobre la eficacia de estos dispositivos. Científicos de Estados Unidos comprobaron en 2009 que −en pruebas de laboratorio− el irrigador podía eliminar prácticamente todo el biofilm (en concreto, el 99,84%). Se llama “biofilm” a la película de bacterias que permanece adherida a dientes, lengua, mucosa y otros tejidos.
Otra investigación concluyó que el irrigador no solo ayuda a reducir el biofilm, sino que también puede cambiar su estructura, dando como resultado un carácter menos patógeno para la persona. En concreto, el uso del irrigador ayudaría −de esta manera− a atenuar o controlar la inflamación de las encías.
Por otra parte, también existen resultados que indican que el uso del irrigador bucal da mejores resultados que la seda dental en cuanto a la reducción de la gingivitis y de los sangrados.
Sin embargo, la organización Cochrane publicó el año pasado una revisión de estudios que incluía a los irrigadores y también a los demás dispositivos de limpieza interdental de uso domiciliario. Pero los autores subrayaban que son necesarios nuevos estudios para mensurar los verdaderos alcances del uso de estos dispositivos en el hogar.

Irrigador Dental vs. Cepillo Interdental
Estudios científicos han demostrado que el cepillo interdental es el dispositivo que previene y trata de manera más eficaz la inflamación de las encías, comparado con el hilo dental y el irrigador bucal. Por tanto, el cepillo interdental debe ser siempre el método de elección para estas superficies, siempre y cuando se pueda introducir en dichos espacios sin provocar molestias.
¿Cómo Usar el Irrigador Dental Correctamente?
- El irrigador dental no sustituye en ningún caso al cepillado mecánico diario de los dientes.
- Se debe usar siempre después del cepillo y, preferiblemente, después de habernos pasado la seda dental por la zona de contacto de los dientes.
- Cepíllate los dientes al menos dos minutos.
- Llena el depósito de agua templada o conecta el irrigador a una toma de agua.
- Sitúa la boquilla dentro de la boca e inclínate sobre el lavabo para evitar salpicaduras.
- Dirige el chorro de agua a lo largo de las encías y entre los espacios interdentales.
Irrigador Dental y Ortodoncia
Es totalmente recomendable que los pacientes con aparatología fija incorporen un irrigador dental a su rutina de limpieza oral diaria. De esta forma, se consigue eliminar óptimamente la placa bacteriana que se queda alrededor del aparato. Con un cepillado normal, tanto con un cepillo eléctrico o manual diseñado específicamente para la higiene de ortodoncia, no se consigue eliminar toda la placa o restos de alimentos que se quedan atrapados en los brackets, por eso hay que ayudarle con un irrigador dental.

Irrigador Dental e Implantes
El uso del irrigador dental en pacientes que tienen prótesis de implantes completas o parciales es muy importante. Los implantes se colocan cuando un paciente por diversas causas pierde su diente natural.
Irrigador Bucal vs. Hilo Dental
Es recomendable utilizar el hilo dental, como mínimo, una vez al día, y cepillarse dos veces al día para garantizar una buena higiene bucal. El hilo dental retira los restos de comida, placa y bacterias de las zonas menos accesibles entre los dientes y las encías, donde tu cepillo no llega. Si no usas el hilo dental a diario, las bacterias pueden llegar a calcificarse y convertirse en sarro, lo que puede causar problemas gingivales.
Comparación del Irrigador Bucal y el Hilo Dental
Para usar el hilo dental debes pasar una fina hebra de nailon o teflón entre cada diente, formando una C con él para retirar la placa. Un irrigador bucal, también conocido como irrigador dental, dispara un delgado chorro de agua a presión entre cada diente. Hay personas que encuentran este último más sencillo de usar. No se necesita tanta destreza y la técnica es más sencilla.
A la hora de decidirte entre un irrigador bucal o el hilo dental, debes valorar los siguientes puntos:
- Facilidad de uso: el hilo dental es bastante fácil de usar, pero requiere bastante técnica. Muchas personas consideran que el irrigador bucal es mucho más cómodo y una gran incorporación a su rutina de cuidado bucal.
- Electricidad: la mayoría de irrigadores son eléctricos, de modo que necesitas poder enchufarlos en el baño.
- Personalización: aunque hay muchos tipos de hilos dentales, todos implican tener que deslizar una delgada hebra de nailon entre los dientes. No ofrece muchas formas de abordar los problemas como las encías sensibles. Un irrigador bucal, gracias a sus opciones de presión ajustable, en especial uno que cuente con un modo para encías sensibles, es una gran opción si padeces ese problema.
¿Cuál de los dos es mejor?
No es recomendable utilizar el irrigador bucal para sustituir el hilo dental. Aunque los irrigadores son una solución estupenda para retirar partículas de comida y placa, gracias a un chorro de agua que puedes disparar entre los dientes, no son capaces de reproducir la fricción que genera el hilo dental y que elimina el sarro, que puede acabar formando placa, y causar una periodontitis.
En cualquier caso, todos estos dispositivos de higiene oral complementarios al cepillado dental convencional necesitan el adiestramiento por parte del dentista o higienista dental, que recomendará cuáles serán los más adecuados para cada caso.
Ya conoces todos los aspectos relevantes sobre el irrigador dental.