Los ríos, fuentes de vida y misterio, han sido objeto de numerosas leyendas y mitos a lo largo de la historia. Estas narrativas, transmitidas de generación en generación, reflejan la relación del ser humano con la naturaleza y sus fuerzas, a menudo personificando los ríos como seres con ambiciones, egoísmos y poderes ocultos.

La Laguna Negra de Urbión: Un Escenario de Leyenda
“Las Tierras de Alvargonzález” es la leyenda más conocida actualmente sobre la Laguna Negra de Urbión. Su autoría, como se sabe, corresponde a Antonio Machado que, durante su estancia en Soria como profesor de francés y donde se casó con Leonor Izquierdo, aprovechó el ciclo festivo estudiantil de San Saturio, en octubre de 1910, para subir el día 5 hasta el pico de Urbión y conocer la Laguna Negra.
La leyenda machadiana describe un parricidio, la del patriarca Alvargonzález, por dos de sus hijos que quieren heredar pronto sus tierras, las cuales dejan de producir tras su asesinato. El tercero de los hijos vuelve como rico indiano y les compra parte de las tierras, las cuales vuelven a fructificar y provocar la ira y envidia de sus dos hermanos que, finalmente, le matan también pero, llevados por el remordimiento, huyen del lugar y ascienden a la Laguna Negra a la que echaron antaño el cadáver del padre con una piedra atada a sus pies, y allí perecen.
Ocho años antes de que Antonio Machado conociera la Laguna Negra de Urbión otro ilustre escritor, Pío Baroja, en “El Mayorazgo de Labraz” de 1.903, escribe: “Porque es una laguna donde hay una mujer que vive en el fondo y mata al que se acerca.
Anteriormente, en 1882, Erasmo Llorente, en su relato “Urbión y la Laguna Negra. Erasmo Llorente añade que, en un día estival despejadísimo y claro, un viajero tiró una piedra a la Laguna y del sitio donde se sumergió surgió una niebla que fue ascendiendo y engrandeciéndose a la par que se oían bramidos y las nubes granizaron mientras parecían surgir de la Laguna “dos horripilantes y atronadoras voces” y vio bajo el agua “una monstruosa figura al parecer humana, de colosales formas que cruzaba por la superficie de las aguas con un aspecto feroz, terrible e iracundo sosteniendo entre sus desmesuradas manos otra horrorosa figura como de una serpiente que no dejaba ver sobre el agua más que su espantosa cabeza. Era ésta de un monstruo infernal, cuyos espantosos ojos de un color rojizo cual dos ascuas incandescentes que á porfía parece querían salirse de sus órbitas. Su deforme boca entreabierta dejaba ver sus largos y afilados dientes entre los cuales salía sirviéndole de aliento oscuro vapor como el que despide el cráter de un volcán en estado de corrupción. Esta figura formaba el aspecto más feroz y terrible imaginario…” Además observó otras ondulaciones provocadas por otro monstruo.

Laguna Negra de Urbión, Soria.
Dos años antes, en 1880, Juan José García publica "Una visita a las Lagunas de Urbión", donde escribe: "Hay quien dice haber visto salir de sus tenebrosas ondas un monstruoso animal bajo la forma de un gigantesco lagarto, y haber sido largo rato perseguido por sus aceradas uñas, quien desmesuradas serpientes y extraños y singulares pescados; otros dicen haber arrojado un carnero al fondo de las aguas suspendido en el extremo de, una larga cuerda, y al extraerla á los pocos instantes haber sacado sólo el esqueleto.
La más antigua referencia que conocemos se encuentra en el “Libro de grandezas y cosas memorables de España” escrito por Pedro de Medina e impreso en 1548 y que tuvo varias reediciones, en una época en la que se consideraba que la Laguna Negra servía de manadero o nacimiento del río Duero (opinión que subsistió varios siglos, por cierto). En esta temprana mención a la Laguna Negra escribe Pedro de Medina: "Nace el río Duero en unas tierras que se llaman Orbión de una laguna que está en lo más alto muy grande y tan honda que no le alcanza el fondo. En ella han aparecido cosas monstruosas y horribles.
La leyenda, en prosa, se publicó en la revista francesa “Mundial Magazine” en enero de 1912 y tres meses después, como romance, en “La Lectura de Madrid”, incorporándose en verso a “Campos de Castilla” en junio.
Ríos con Personalidad: Galicia y Rusia
En el semanario de Vigo “A nosa terra” (9 de julio de 2004) leí un comentario crítico de Xosé Miranda acerca de historias de ficción popular que tienen como protagonistas reales a los propios ríos. En Galicia están los ríos Eume, Sor y Landrove. En Rusia, los ríos Volga y Vazuza.
Lo interesante es que, existiendo todo un vasto continente que separa Galicia de Rusia, las historias nacidas en esas regiones, no hermanas y desvinculadas de cualquier contacto, sean como hijas gemelas de una misma narrativa y sensibilidad. Pueden intercambiarse los nombres de los ríos, que el contenido significativo es idéntico.
Es una historia de tres ríos gallegos, nacidos casi de un mismo vientre, de fuentes muy próximas unas de otras, que revelan que los ríos tienen, como las personas, ambiciones terribles, egoísmos perversos y envidias que tienen que exteriorizar.
Pero al leer -continúa Xosé Miranda- el primer volumen de los Cuentos populares rusos, de A. N. Afanasiev, hallamos el cuento titulado “El Vazuza y el Volga”: “El Volga y el Vazuza estuvieron discutiendo mucho tiempo sobre cuál de los dos era más listo, más fuerte y más merecedor de respeto. Después de hablar mucho, como no se ponían de acuerdo, decidieron lo siguiente: -Nos acostaremos los dos al mismo tiempo y el que antes despierte y llegue primero al mar de Jvalinsk, será el más listo, más fuerte y más merecedor de respeto.
El Volga se echó a dormir y así lo hizo el Vazuza también. Pero el Vazuza se levantó en plena noche sin hacer ruido, buscó el camino más recto y corto y se puso a andar. Cuando despertó el Volga se echó a andar, ni lento ni acelerado, sino como cumplía. En Zubstov alcanzó al Vazuza y al verle ya tan imponente, el Vazuza se asustó, se declaró su hermano menor y le pidió al Volga que le tomase en brazos y le llevase hasta el mar de Jvalinsk. Desde entonces, el Vazuza es el primero que despierta en primavera y hace salir al Volga de su sueño invernal”.
En resumen ¿qué tipo de cuento viene a ser éste para el gallego Xosé Miranda? Para él no se trata de un cuento folklórico común, en el sentido que le da Aarne a esta denominación. Tampoco se trata de uno de los chistes o anécdotas que inventarió el finés. Sólo podría ser incluido entre los cuentos de animales, concretamente en el apartado “otros animales y objetos”.
Los ríos de estos cuentos reflejan en todo lo que Eça de Queiroz recreó en su celebérrimo cuento “O Tesouro”.

A continuación, se presenta una tabla comparativa de los cuentos y leyendas mencionados:
| Nombre del Río/Lugar | Región | Características de la Leyenda |
|---|---|---|
| Laguna Negra de Urbión | Soria, España | Parricidio, monstruos acuáticos, misterio y terror. |
| Río Eume, Sor y Landrove | Galicia, España | Ríos personificados con ambición y envidia. |
| Río Volga y Vazuza | Rusia | Ríos que compiten por ser el más listo y fuerte. |
Las cosas (ríos, astros, montañas, insectos, guijarros, etc.), son realidades sin palabra. Los insectos aún consiguen transmitir algo que nos hace inquietar… pero el infinito número de cosas sin palabra no dice si el hombre fue o no el primero en decirlas. Y es que nosotros (tú y yo, lector) proyectamos en las cosas nuestro (el tuyo, el mío) diseño mental e intención especulativa. Todo lo que está a nuestro alcance es medido por nuestra manera de pensar y de sentir. Hablamos por todos y por todo.
Los ríos Eume, Sor, Landrove en Galicia y los ríos Volga y Vazuza, en Rusia, no contaron a nadie su historia “personal”, llena de intencionalidades humanas (la envidia, el deseo insatisfecho, la ambición, la tentación… que está ya en el Padre Nuestro: no nos dejes caer en la tentación, Señor).