La exposición de Stanley Cavell del género de la comedia de rematrimonio nos proporciona criterios para clasificar Here Comes The Groom (1951). La presencia de los niños huérfanos confiere a este filme cierta peculiaridad. Ellos propician al protagonista masculino, a Peter, una ocasión de madurar. Al mismo tiempo, su presencia renueva el valor de la acogida de inmigrantes, propia de los orígenes de América.
Here Comes The Groom, por tanto, compartiría rasgos con las películas que componen dicho género. Sin embargo, se emparentaría con The Philadelphia History (1940) de George Cukor. Creemos que más que con It Happened One Night (1934), a pesar de ser esta última una película de Capra.
✨ EL DESTINO LOS UNIÓ... ¿PERO PARA QUÉ? Película de comedia
Aspectos comunes entre "Here Comes the Groom" y "The Philadelphia History"
Here Comes the Groom y The Philadelphia History presentan cinco aspectos comunes muy relevantes:
- Primero, como en la obra de Cukor, la protagonista tendrá que elegir entre dos candidatos con los que su relación es intensa. No hay ligereza en Emmadel a la hora de dudar entre Wilbur Stanley o Peter Garvey.
- Segundo, el proceso de transformación de candidato masculino con el que se produce el rematrimonio puede ser visto como sabiduría emersoniana.
- Tercero, los padres de ella aparecen en pantalla, si bien la madre ejerce un papel menos relevante que el padre. En ambos filmes, la figura paterna reprocha a su hija la posible artificiosidad de su actuación.
- Cuarto, coinciden también en que la contienda que da lugar al rematrimonio incluye situaciones que han de ver con la corporalidad. Incluso en los dos filmes se dan escenas de pelea, de lucha explícita. Sin embargo, en esto último, la mayor diferencia que se aprecia entre las dos películas, sostiene la tesis del feminismo de Capra. La pelea no se da entre los hombres sino entre las mujeres. Se trata de un gesto de libertad. El rematrimonio es un encuentro igualitario entre libertades.
- Quinto. La acción en los Estados Unidos en Here Comes the Groom transcurre en la ciudad de Boston. Su historia la sitúa próxima a Philadelphia, por su decisivo papel en la independencia de Estados Unidos. Ello permite de nuevo vincular la propuesta de Capra a los ideales políticos de América. Se vuelve así a lo que Capra planteó en State of the Union (1948). La diferencia clave es que los planteamientos ahora son universalistas.

Diferencias clave y el cierre de las películas
La escena final de las dos películas también difiere. En The Philadelphia History hay un espacio para la perplejidad. Los dos candidatos aparecen en la foto de boda. Here Comes the Groom cierra con una escena de alegría de las tres generaciones de la familia, abigarradas en un coche. Capra muestra las posibilidades de amor universalista con respecto a los valores familiares entendidos con todo rigor y profundidad.
A lo largo de esta contribución y de la siguiente veremos cómo estos rasgos están presentes en la narración de Here Comes the Groom.
Las comedias de rematrimonio y la lucha por la igualdad
Las comedias de rematrimonio, según las ha concebido Stanley Cavell, tienen el acierto de relacionar dos tipos de vínculos. Por un lado, el rematrimonio como expresión de amistad que se realiza entre los esposos que se reencuentran superando sus crisis. Nuestras películas se pueden interpretar como parábolas de una fase del desarrollo de la conciencia en el que se establece una lucha por la reciprocidad o igualdad de conciencia entre una mujer y un hombre, un análisis de las condiciones bajo las que está lucha por el reconocimiento de los sujetos (como dijo Hegel) o exigencia de reconocimiento de las personas (como he dicho yo) es una lucha por la libertad mutua, en especial de las visiones que nos tienen de los otros, cosa que da a nuestros filmes un temperamento utópico. Albergan una visión que reconocen imposible de domesticar por completo, de habitar por completo en el mundo tal y como lo conocemos. Son historias de amor.
Al mostrarnos nuestras fantasías, expresan la agenda interna de una nación que concibe para sí anhelos y compromiso utópicos. El primer vínculo exige que se fomente la complementariedad, la conversación igualitaria entre la mujer y el varón. Por eso, las protagonistas de estas películas tienen que ser ágiles de mente y de palabra. No pueden quedar calladas ante las provocaciones del varón. La conversación no es sólo algo verbal. Requiere también que la situación en la que se encuentren los novios o los esposos les permita intercambiar sus roles. La diferencia varón/mujer tiene su punto de apoyo en las bases biológicas corporales (Burgos, 2012; 2015a; 2015b). En los años que se desarrolló el género -los treinta y cuarenta del siglo pasado (Echart, 2005)- su mensaje indujo cambios en la manera de entender muchas cosas. Especialmente, en la relación de igualdad varón/mujer. Para poderse desarrollar se reclamaba lo propio de la sociedad democrática americana. Difícilmente fuera del espacio urbano de la sociedad que se iba configurando podía darse una relación matrimonial de este tipo. Al mismo tiempo esa nueva forma de comunidad, que rompía con los moldes tradicionales, podía presentar ese valor.
Se cumplía el tercero de los fines de la Declaración de Independencia de Estados Unidos. Algunos expertos, como el profesor Robert. B. Pippin, consideran que las relaciones de estas parejas son principalmente metáforas, que “asumen una especie de papel metonímico del orden social” (Pippin, 2019: 51). Nos resistimos a hacer completamente nuestro este criterio. Las historias personales no pierden su dimensión ejemplar por ser idiosincráticas. Y las comedias de rematrimonio presentan relatos biográficos muy característicos.
Ya hemos sostenido en nuestra anterior contribución que Here Comes the Groom se comprende bien si la clasificamos como una comedia de rematrimonio. Y creemos que -frente a lo que sería de esperar- no se emparenta principalmente con la comedia de rematrimonio que realizó con tanto éxito Capra en los años treinta, It Happened One Night (1934). Como ya hemos visto, ambas comparten el rasgo de que el rematrimonio aparece como un proceso de ratificación del noviazgo. Entre los novios hay un vínculo fuerte, pero no un compromiso matrimonial.
Pese a lo acabado de decir, sostenemos que Here Comes the Groom se aproxima más a The Philadelphia History (1940) de George Cukor. La doble dimensión matrimonial/política es aquí más nítida. Lo que ya podemos anticipar es que merece la pena que nos planteemos si Here Comes the Groom puede plantearse como una comedia de un nuevo comienzo para América. Nuestra respuesta es claramente afirmativa. Y lo venimos justificando al vincular su temática con un desarrollo de State of the Union. A este respecto conviene que nos fijemos en la importancia que tiene la escena del avión para los huérfanos y para Peter. Ellos descubren América por primera vez, y Peter lo hace de nuevo.

Análisis de una escena clave: La adopción y la responsabilidad
Emmy, mientras entrega unas orquídeas a George Degnan: “Aquí tiene. Es una expresión significativa, pero equivocada. Peter está preparando seriamente el matrimonio. Se ha dedicado a arreglar los papeles de Bobby, recorriendo media Francia. Su responsabilidad -como el padre adoptivo que ha elegido ser- se hace patente en que no ha querido decirle nada al pequeño hasta conseguir los papeles. Se lo ha tomado tan en serio que nadie en el orfanato sabe dónde está. En su ausencia, Bobby no ha querido ni comer. El médico (André Charlot) diagnostica: “Melancolía aguda. La mejor medicina es un completo cambio. Afortunadamente el médico no tendrá que hacer nada porque Peter aparece en ese momento. Bobby se recupera de inmediato. El periodista cuenta todas las peripecias que le han ocurrido en el último mes para conseguir los certificados. Finalmente concluye que van a volar al día siguiente. El niño estalla de júbilo. “Peter va a ser nuestro padre. ¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla!”.
Capra plantea con maestría que el pequeño no duda de que la adopción incluye a Suzi. Por el contrario, Peter no lo había pensado así. Y como hemos ya anticipado, la reacción de Bobby es de plena responsabilidad. Bobby: “¡No, no! Prefiero estar contigo que con ella.” Mientras la cámara muestra un plano del rostro de la niña de pelo rubio y dientes mellados, un icono de la inocencia y el desvalimiento. “Ella no es nadie. Pero yo no puedo abandonarla. Me necesita… Es tan simple, no sabe nada. Peter accede a adoptarla también a ella: “¡Aquí estamos de nuevo! Aloha, otro mes”.
La adopción de Suzi despeja una duda. Peter no ha antepuesto sus afectos a su sentido del deber para con los huérfanos. No ha sido un mero enganche emocional con los niños, especialmente con Bobby, lo que le ha movido. O algo más. Ha sido un aprendizaje de humanidad. La reacción ética pone orden en la relación padre/hijo que Peter acaba de asumir. Y eso será señal de que verdaderamente está madurando, perfeccionándose. No, Emmadel no acierta al pensar que Peter sigue casado con Degnan. Peter está aprendiendo el misterio de lo que significa “ser personas”. Pero ella no lo puede saber y, partir de este momento, cambiará radicalmente su actitud ante él.
La mirada del huérfano y la dimensión política de la adopción
La investigadora danesa Blok (2019) ha planteado recientemente que la respuesta a la mirada del huérfano es un criterio que marca diferencias entre Cavell y Emmanuel Levinas. Al primero le resulta extraño que se pueda hablar de responsabilidad sin medida hacia el otro. Más bien, esa responsabilidad la tenemos ante nosotros mismos. Eso es lo que nos permite actuar adecuadamente ante las demandas del otro. Cavell manifiesta sus dudas con respecto a haber entendido bien a Levinas (Cavell, 2014). Quizás pueda echarse de menos que no recoja qué es la epifanía del rostro para Levinas. La misma se identifica con el no matarás. Y eso supone hacernos responsables de aquel que necesita nuestra ayuda. La respuesta sin medida se identifica entonces con un rechazo a calcular. No asistimos al otro por lo que nos beneficia, sino por lo que supone reconocerle a él como sujeto. En lo que sí estarían de acuerdo Levinas y Cavell es que en la mirada del Otro se desactiva el narcisismo. Y pocas dudas caben acerca de que esto era lo que más necesitaba Peter. Su relación con Emmy estaba viciada por la renuncia a comprometerse. Pero, cuando escucha el disco de Emmy, como ya hemos anticipado, todo encaja.
Esa dimensión interpersonal, ¿puede tener también una dimensión política? Efectivamente, en una doble medida. Primero, la adopción de los huérfanos por parte de Peter se inscribe dentro de la misma acción solidaria de la ciudad de Boston. Segundo, la presencia de los medios de comunicación visibiliza esa dimensión comunitaria. Hasta ahora ha sido noticia. Peter considera que las buenas ideas siempre lo son.
El descubrimiento de América y los valores igualitarios
Bobby: “¡Pete, la veo! ¿Veo América! Peter: “Espera a que América te descubra a ti. A continuación Peter entona la canción “Misto Cristofo Columbo”, acompañado de otros cantantes de éxito del momento, amigos de Bing Crosby. Son Louis Armstrong (1901-1971), Dorothy Lamour (1914-1996), Phil Harrris, Cass Daley (1915-1975) y Frank Fontaine (como Crazy Gugenheim) (1920-1978).
Se ha criticado (Girona, 2008: 350-351) que el número fuese interpretado por estrellas del mismo calibre que el protagonista. Girona contrapone a esta escena aquella otra, interpretada por figurantes cantando “The Man on the Flying Trapeze” en It Happened One Night.
En la perspectiva de la obra de Capra, esta secuencia tan conscientemente artificial, permite corroborar el alejamiento que experimentó el director de su mundo cinematográfico, al menos de aquellos aspectos que más lo conectaban con la realidad político-social de su país, y que más lo habían identificado anteriormente entre el público. En efecto, la canción que supone la bienvenida a los huérfanos venidos de Europa constituye una definición de Estados Unidos. Se conciben como un lugar donde “los desamparados, sin hogar, abren la puerta de la libertad”. En la mejor tradición del Mayflower. El contenido de este verso propone un ejercicio de vuelta a las raíces que dieron sentido a la aventura colonial de los peregrinos. La colaboración de las estrellas es un homenaje que se presenta sin divismo. Ellos mismos se han beneficiado de pertenecer a un pueblo así. Capra subraya que la intervención de sus amigos es un signo del carácter igualitario de la sociedad americana. Lo muestra de dos maneras.