Una mala higiene dentaria y bucal en general puede tener a la larga consecuencias mucho más graves que un simple dolor de muelas provocado por una caries o un problema de las encías. El cuerpo es una entidad sistémica e interconectada, donde lo que sucede en un punto tiene incidencia en el opuesto, en gran parte gracias a las funciones de transporte del riego sanguíneo.

Problemas Derivados de una Mala Higiene Bucal
1. Halitosis
Aunque no siempre tiene origen bucal, la halitosis puede ser uno de los problemas más leves que se deriven de una mala higiene, pero no por ello menos molesto. Según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, el 90% de los casos de halitosis se deben a bocas en mal estado o una mala higiene bucal. En concreto estas bacterias son saprófitas anaerobias y viven debajo de la saliva descomponiendo los restos alimentos y produciendo azufre, así como unos ácidos grasos volátiles de cadena corta, llamados putrescina y cadaverina, debido a su fuerte olor a descomposición. También se encuentran en encías infectadas e inflamadas y en piezas dentales en mal estado, que pueden tener infecciones internas que incluso lleguen a necrosar el hueso de la mandíbula.
2. Periodontitis y Riesgo en el Embarazo
Según algunos expertos, la periodontitis, es decir la infección y sangrado de las encías, podría ser un factor de riesgo para el embarazo. Dichos expertos asocian esta enfermedad al parto prematuro y el bajo peso del bebé al nacer. Al parecer, la periodontitis estaría asociada a la liberación de unas hormonas llamadas prostaglandinas, responsables de las contracciones del parto. Así lo recoge el libro Salud bucal en la mujer.
3. Artritis Reumatoide
De nuevo una periodontitis severa, relacionada con una mala higiene bucal que afecta a las encías, puede hacer que las bacterias de la placa alojadas en el espacio que queda entre el diente y la encía den problemas. Estas bacterias pueden generar subproductos tóxicos que viajen con la saliva al interior del estómago y de ahí al torrente sanguíneo. Una vez en las articulaciones, pueden provocar inflamaciones en las articulaciones de las manos y los pies que se conocen en su conjunto como artritis reumatoide y generan dolor al mover los dedos.
4. Problemas Cardíacos
Un equipo de la Facultad de Odontología de la Universidad de Barcelona llevó a cabo un trabajo de recopilación de literatura al respecto titulado La periodontitis como factor de riesgo en los pacientes con cardiopatía isquémica, en el cual destacan la estrecha relación entre las infecciones graves de las encías y la posibilidad de sufrir un infarto. Por otro lado, el Hospital General de Veteranos de Taipei realizó entre 2004 y 2011 un estudio estadístico en el participaron 100.000 personas sin ningún problema cardiovascular. Durante la investigación se observó que las personas que se hacían una limpieza dental una o dos veces al año disminuían en un 24% el riesgo de padecer un infarto.
5. Diabetes
La periodontitis ha demostrado ser más proclive entre las personas diabéticas y a su vez traer consigo mayores riesgos de acelerar la enfermedad en un bucle retroactivo. El origen podría estar en la mayor cantidad de azúcar en la sangre, que propiciaría un crecimiento bacteriano más pronunciado.
6. Problemas Musculares y Articulares
Los mismos subproductos tóxicos de las bacterias que provocan las caries y la periodontitis, y que se relacionan con los partos prematuros, la artritis o los problemas cardíacos, provocan el desequilibrio de los minerales que intervienen en la contracción muscular, de modo que el músculo se fatiga más pronto y está expuesto en grandes esfuerzos a desgarros, tendinitis o problemas en las articulaciones.
7. Problemas de Espalda
Las infecciones bucales pueden provocar problemas en los discos intervertebrales al no tener la espalda un buen tono muscular y también por las inflamaciones en las zonas articulares que causan las toxinas bacterianas.
8. Problemas Digestivos
En los casos en que por mala higiene bucal falten piezas dentales y molares, la masticación de la comida será menos efectiva y la persona tenderá a tragar pedazos de alimento más grandes que, por tanto, deberán ser digeridos con mayor trabajo en el estómago.
Consejos para una Correcta Higiene Bucal
Para empezar, es importante evitar consumir a diario, o con frecuencia, alimentos que contengan azúcares añadidos, como los dulces, el chocolate, la bollería industrial, etc. Además de ser una fuerte de calorías vacías y causar serios trastornos dietéticos, los azúcares son munición nuclear para las bacterias en su guerra contra nuestra salud bucal.
Hablando de cepillarse los dientes, hay que hacerlo como mínimo tres veces al día, sobre todo por la noche. El cepillo que usemos será normal o suave, pero nunca de cerdas duras. El cepillado no debe ser uniforme ni horizontal, sino de arriba a abajo y con más incidencia en las zonas ocultas de la boca, buscando los instersticios de difícil acceso.
Un irrigador dental es un instrumento de higiene básico para preservar nuestra salud bucal. Emite un chorro de agua a presión que permite eliminar los restos de comida que se acumulan entre los dientes y en la base de las encías, lo que impide la formación de placa bacteriana y de sarro. Con el tiempo, esto se traduce en un menor riesgo de sufrir caries, mal aliento, gingivitis y periodontitis o piorrea.
En este artículo te vamos a explicar cómo de recomendado es usar un irrigador dental, cuántas veces al día se debe usar o qué debes utilizar primero: el cepillo o el irrigador dental. Además, también conocerás las diferencias con un cepillo dental eléctrico y aprenderás a limpiarlo o cada cuánto se debe cambiar. Descubre la importancia de este aparato en tu higiene bucal diaria ya que por muy poco dinero estarás previniendo algunos de los bucales más habituales.
¿CÓMO UTILIZAR EL IRRIGADOR DENTAL CORRECTAMENTE? GUÍA PASO A PASO
Un buen ejemplo de ello nos lo proporciona el Oral-B con tecnología Oxyjet. Gracias a su novedosa tecnología de microburbujas, a su depósito de agua de gran capacidad y a sus cuatro cabezales intercambiables, lo hemos elegido como el mejor del momento junto al modelo profesional de Waterpik, dentro de esta comparativa de irrigadores dentales. Un dispositivo muy útil y fácil de usar que resulta imprescindible para seguir buenos hábitos de higiene bucodental y evitar visitas inesperadas al dentista, aunque tienes muchas otras opciones entre las que elegir.
Los Mejores Irrigadores Dentales del Mercado
A continuación, se presenta una comparativa de algunos de los irrigadores dentales más recomendados, destacando sus características y ventajas:
| Irrigador Dental | Características Destacadas | Ventajas |
|---|---|---|
| Waterpik Ultra | 7 boquillas, 10 niveles de presión, depósito de 650 ml | Eficacia superior al hilo dental, ideal para brackets e implantes |
| Oral-B Oxyjet | Tecnología de microburbujas, irrigación rotativa, 4 cabezales | Diseño compacto, silencioso, ajustable a diferentes presiones |
| Apiker | 7 boquillas, 10 niveles de presión, depósito de 600 ml | Tecnología de modulación de impulsos, impermeable IPX7 |
| Nicwell | 4 modos de limpieza, 8 niveles de presión, boquilla giratoria | Compacto, portátil, certificado IPX7 |
| Vimmk | 5 modos de funcionamiento, 8 boquillas, bajo nivel de ruido | Batería de larga duración, impermeable IPX7 |
Si buscas resultados profesionales, el irrigador de sobremesa Waterpik Ultra es el elegido. Garantiza un 50% más de eficacia que el hilo dental tradicional, eliminando hasta el 99,9% de la placa acumulada. Pueden usarlo todo tipo de personas, incluidas aquellas con brackets, implantes, coronas o puentes, y viene con 7 boquillas y 10 niveles de presión para configurar tu propia limpieza. Además, su depósito de agua de 650 ml te permitirá utilizarlo durante más de 90 segundos continuados. El único pero es el precio, ya que se dispara casi hasta los 100 euros, pero la mayoría de los usuarios coinciden en señalar que los resultados merecen la pena.
El Oral-B Oxyjet es nuestra elección en esta comparativa de irrigadores, ya que destaca por su diseño compacto, su control de presión y su facilidad de uso. Cuenta con tecnología de microburbujas de aire purificado que enriquece el agua y contribuye a proteger las encías. Además, gracias a su sistema de irrigación rotativa, resulta muy eficaz a la hora de eliminar los restos de comida que se quedan entre los dientes. Es muy silencioso y fácil de usar e incluye un selector de potencia que permite ajustar la presión del agua a bajos niveles. Su depósito de agua es de 600 ml y dispone de 4 cabezales Oxyjet intercambiables.
El irrigador bucal Apiker está equipado con 7 boquillas diferentes: para el sarro, la limpieza de aparatos de ortodoncia e, incluso, con una especial para periodontitis. Utiliza tecnología de modulación de impulsos que permite ajustar la presión del agua en 10 niveles diferentes. Incluye un depósito de 600 ml de capacidad y posee también un compartimento para guardar accesorios y recoger el cable. Tiene certificado de impermeabilidad IPX7 que te permite usarlo debajo del agua y es uno de los más vendidos del mercado.
Miles de valoraciones positivas y un precio en torno a los 35 euros hacen de este irrigador bucal Nicwell uno de los más vendidos del mercado. Cuenta con 4 modos de limpieza (normal, suave, pulsos y personalizado) y 8 niveles de presión que se adaptan a todas las necesidades. Es compacto, por lo que te lo puedes llevar a cualquier parte, y viene con boquilla giratoria de 360 grados y cuatro boquillas de repuesto, además de un limpiador lingual. Además, el certificado IPX7 garantiza que puedes utilizarlo debajo del agua sin temor a que se estropee.
Si buscas buenas opiniones en un irrigador dental, detente en este modelo de Vimmk. Casi alcanza el máximo y eso se debe a sus magníficas prestaciones y a un precio más que ajustado. Viene con 5 modos de funcionamiento, 8 boquillas multifunción y apenas emite 55 dB, por lo que no molesta en absoluto. El tanque de agua de 300 ml garantiza 60 segundos de uso y el certificado IPX7 significa que es impermeable y puedes mojarlo tranquilamente. Además, incorpora una batería de larga duración con la que podrás utilizarlo durante semanas. Sin duda, uno de los mejores irrigadores dentales del mercado.
El irrigador bucal Flossjet será tu mejor compañero de viaje cuando viajes, ya que es portátil, ocupa poco espacio y te ayudará en tu higiene diaria. Viene con 5 boquillas y 3 modos de uso, utilizando tecnología de pulso de alta frecuencia de hasta 1400 golpes por minuto. Así, garantiza una limpieza profunda de la boca y la eliminación de sarro y placa. Cuenta con certificado IPX7 que te permite usarlo debajo del agua y un precio especial que, en oferta, baja de los 30 euros.
El irrigador bucal portátil profesional Voyor tiene una magnífica relación calidad-precio por su potencia, niveles de ajustes y diseño. Aquí hablamos de un irrigador con cuatro modos de limpieza (normal, suave, pulsaciones y personalizado) y con batería USB recargable de 1400 mAh. Por cada 4 horas de carga, ofrece entre 10 y 15 días de autonomía. Su depósito de agua incorporado en su estructura posee una capacidad de 300 ml. El dispositivo permite elegir entre 8 niveles de presión ajustables. También debe considerarse como un irrigador para ortodoncia ya que cuenta con un accesorio específico para facilitar la limpieza de los brackets.
Este irrigador bucal de la marca Liebssen es el más barato de esta comparativa, aunque eso no significa que su calidad sea menor. De hecho, además de la boquilla giratoria de 360 ° viene con 5 puntas de chorro intercambiables (3 puntas clásicas, 1 para raspar la lengua y 1 para ortodoncia). Puedes elegir entre 6 niveles de intensidad, alcanza los 1800 pulsos por minuto y cuenta con un tanque de 300 ml, suficiente para el uso diario. Además, está equipado con una batería de larga duración y tiene certificado de resistencia al agua IPX7.
Cecotec siempre sorprende por la calidad de sus productos y los precios ajustados y este irrigador dental es un buen ejemplo. El Bamba ToothCare 1200 Jet Pro viene con 7 boquillas, 10 ajustes de presión y hasta 1700 pulsos por minuto. Está equipado con un enorme depósito de 1 litro que te garantiza más de 120 segundos de uso ininterrumpido y cuenta con una pantalla LED en la que ver toda la información que necesites. Tiene certificado de impermeabilidad IPX4 y desinfección con luz UV.
Terminamos con este modelo de la marca Turewell, que destaca por las opiniones positivas de miles de usuarios. Viene con un gran depósito de 600 ml, boquilla giratoria de 360 ° y 8 puntas de chorro multifuncionales (3 puntas clásicas, 1 de placa dental, 1 de ortodoncia, 1 periodontal, 1 de cepillo de dientes y 1 limpiador de lengua). Cuenta con 10 ajustes de presión del agua entre los que elegir y certificado de resistencia al agua IPX4.
¿Cómo Elegir un Irrigador Dental?
Estos son los factores que, tras analizar las opiniones en irrigadores dentales de compradores y usuarios, se deben tener en cuenta antes de comprar un modelo concreto:
- Depósito integrado o externo: Los irrigadores dentales portátiles suelen disponer de un depósito de agua incorporado en su estructura de entre 50 ml y 150 ml y son una opción ideal para viajes. En cambio, los irrigadores bucales de sobremesa llegan a disponer de tanques de hasta 1 litro de capacidad.
- Fuente de energía: Los irrigadores más versátiles funcionan con pilas o con baterías recargables vía USB o cargador. Los demás funcionan conectados a un enchufe, lo que limita su movilidad.
- Resistencia al agua: Los mejores irrigadores dentales cuentan con certificados de resistencia al agua IPX7 o superior. También incluyen boquillas impermeables.
- Niveles de intensidad del chorro de agua: Si podemos ajustarlos, tendremos la posibilidad de aplicar alta presión para limpieza profunda la primera vez que lo usemos y presión media-baja para realizar el mantenimiento de nuestra boca después de cada comida.
- Boquillas: Cuantas más incluya el dispositivo, mejor. Actualmente, podemos encontrar específicas boquillas para quitar bacterias y sarro, para limpiar los brackets de una ortodoncia, etc. Esto puede incrementar el precio del irrigador dental, pero es una inversión más rentable inicialmente que a posteriori.
- Potencia: Esto determinar la presión a la que el irrigador puede lanzar el chorro de agua. Cuanto mayor sea más podremos regularlo también.
- 2 en 1: Los mejores irrigadores bucales permiten acoplan cabezales de cepillado para ser utilizados a modo de cepillo eléctrico también.
- Diseño y materiales: Un irrigador dental debe ser ligero, compacto y resistente. Debe estar fabricado en plástico moldeado y contar con mango ergonómico y con controles de fácil uso.
¿Cómo de Recomendado es Usar Irrigador Dental?
Los irrigadores dentales son instrumentos de higiene bucal que pueden ser utilizados tanto por dentistas como por cualquier persona en su propio hogar. Aplican un chorro de agua u otra solución a presión sobre la zona en la que se une la encía con los dientes, así como entre los espacios existentes entre cada pieza. De este modo, pueden arrastrar y eliminar la placa bacteriana de las zonas de más difícil acceso y estimular las encías para evitar la aparición de enfermedades como, por ejemplo, la gingivitis, la caries o la periodontitis.
Eso sí, un irrigador bucal es un complemento al cepillado, no un instrumento de higiene integral. De hecho, es fácil encontrar en el mercado un irrigador dental con cepillo capaz de cumplir con ambas funciones.
En concreto, podemos distinguir los siguientes tipos de irrigadores dentales:
- Irrigador dental sin cable, inalámbrico o portátil: este tipo cuenta con un tanque de agua de gran capacidad y con una batería recargable vía USB o cargador para enchufe. Ocupa poco espacio y se puede llevar de viaje, pero ofrece menos potencia que otros.
- Irrigador eléctrico de sobremesa o con cable: necesitan conectarse a un enchufe para funcionar, lo que reduce su portabilidad y la libertad de movimientos del usuario durante su uso. Eso sí, es más potente y suele contar con mayor número de cabezales y modos de uso. También es el irrigador dental barato más fácil de encontrar.
- Irrigador dental de grifo: se trata de un tipo de irrigador dental profesional que prácticamente solo se puede encontrar en las clínicas odontológicas. No requiere de motor ya que se conecta directamente a un grifo. Emiten el agua aprovechando la presión con la que sale de este.
¿Cuántas Veces al Día se Debe Usar un Irrigador Dental?
Tener en casa un irrigador dental potente nos resultará muy útil para prevenir multitud de enfermedades que pueden aparecer en nuestra boca. Hablamos, por ejemplo, del mal aliento o halitosis, de la placa bacteriana responsable de la aparición de la gingivitis y la periodontitis o piorrea, la cual puede provocar incluso la pérdida de piezas dentales, y de las caries.
Esto es posible gracias a que el chorro de agua a presión emitido tiene la capacidad de arrastrar eficazmente los restos de comida que se acumulan en la unión del diente con la encía y en las existentes entre cada pieza. Generalmente, a ellas no puede llegar ni el cepillo convencional ni el eléctrico. Incluso puede resultar difícil usando seda dental si las cavidades son muy estrechas.
Esa suciedad se acumula con el paso del tiempo y hace que las bacterias proliferen dentro de nuestra boca. Por eso, se recomienda usar un irrigador dental tres veces al día, justo después de las comidas, aunque los especialistas también animan a utilizarlo si picamos entre horas y tenemos el dispositivo a mano.
¿Qué se Usa Primero: Cepillo o Irrigador Dental?
Como ya hemos explicado, el irrigador bucal es un complemento del cepillado para completar nuestra higiene bucal. Por eso, primero hay que utilizar el cepillo, después se puede usar la seda o hilo dental y, finalmente, llega el momento de usar el irrigador dental para completar la rutina de limpieza. De esa manera, eliminaremos hasta el 99,9% del sarro y la placa bacteriana y ayudaremos a prever enfermedades bucodentales.
¿Cuál es la Diferencia con un Cepillo Dental Eléctrico?
Un cepillo de dientes eléctrico te ayuda a eliminar los restos de comida acumulados tanto en tus dientes como en las encías, acabando con las bacterias. Sin embargo, no es fácil acabar con el 100% de la suciedad, ya que siempre pueden quedar pequeños restos entre los dientes, etc. Ahí es donde entra en juego el irrigador dental, que con la presión del agua elimina por completo cualquier resto de comida para conseguir una limpieza total.
Por tanto, cepillos eléctricos e irrigadores dentales son muy diferentes y cada uno de ellos tiene una misión en nuestra higiene bucal. Los profesionales coinciden en señalar que lo ideal es una combinación de ambos aparatos, ya que de esa manera evitaremos sufrir caries y otros problemas derivados de la falta de limpieza después de las comidas.
¿Por Qué Usar un Irrigador Dental?
Comprar un irrigador dental es una inversión que se amortiza rápidamente ya que, gracias a él, podemos disfrutar de estos beneficios:
- Reduce las posibilidades de que las encías se inflamen.
- Evita el sangrado de las encías durante el cepillado.
- Elimina eficazmente los restos de comida de las áreas poco accesibles para impedir que se genere placa bacteriana o retardar su aparición.
- Es muy fácil de usar.
- Su eficacia es mucho mayor que la de la seda dental.
- Alarga la vida útil de las coronas y de los implantes en general.
- Ayuda a eliminar más fácilmente los restos de comida que se acumulan en los brackets de las ortodoncias.
- Previene la formación de sarro y mal aliento.
- Ofrece una sensación de limpieza y frescura única.
- Impide que aparezcan antiestéticas manchas en el esmalte de los dientes.
Errores Comunes al Cepillarse los Dientes
1. No Usar Hilo Dental
Lo sabes de sobra, aunque sea por repetición del mensaje: si no utilizamos después del cepillado hilo dental, no estamos limpiando correctamente nuestra dentadura. Aún así, admítelo, no lo haces… ¿Realmente es tan nefasto no utilizarlo? Los expertos coinciden en darnos un sí rotundo. Como explica en 'Men's Health' June Harewood, dentista y profesor de odontología de la Universidad de Columbia, “mucha gente siente aversión a usar el hilo dental, pero existen demasiadas evidencias que apoyan los beneficios adicionales de combinarlo con el cepillado tradicional”. Entre otras cosas, se reduce el riesgo de la gingivitis, una de las enfermedades de encías más comunes (en España la sufren alrededor del 60% de los adultos, según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración) que se traduce en irritación e hinchazón y posible sangrado de las zona afectada.
2. Usar un Cepillo Inadecuado
Si es de cerdas rígidas frota mejor y elimina más suciedad y gérmenes. No, al contrario. Tenemos que utilizar un cepillo con cerdas suaves porque con los otros podemos dañar la dentina y erosionarla. “Numerosos estudios han relacionado el uso de cepillos de dientes de cerdas duras con un mayor desgaste del esmalte y la recesión de las encías”, advierte Harewood. Utilizarlos, además, aumenta la sensibilidad de nuestras encías de tal forma que podemos sentir dolor con el cepillado.
3. Mala Técnica de Cepillado
Casi seguro que te dedicas a frotar las cerdas del cepillo contra tus dientes de izquierda a derecha en horizontal de izquierda a derecha, fila de arriba y después abajo, y poco más. Crees que como tienes un cepillo estupendo -¡lo mismo hasta es eléctrico!- con estos movimientos basta, pero te equivocas. Los expertos recomiendan mantener el cepillo en un ángulo de 45 grados y frotar alternativamente la parte interior y exterior haciendo movimientos tanto desde la encía hacia abajo y circulares en cada uno de los dientes.
4. No Enjuagarse con Colutorio
Por mucho cupón de descuento que te llegue al correo electrónico, déjalo ya. Olvídate de tu obsesión por el blanqueamiento. En lugar de buscar el tratamiento dental más innovador para lucir unos dientes blancos, deberías preocuparte por que tu pasta de dientes y colutorio bucal contengan fluoruro (más comúnmente conocido como flúor). Además, es fundamental que te enjuagues bien con el colutorio, al menos en uno de los tres lavados diarios, para eliminar los gérmenes de otras zonas de la boca como la lengua, el paladar o las paredes de la boca.
5. Cepillarse Inmediatamente Después de Comer
Lo has escuchado cientos de veces: hay que cepillarse tres veces al día después de las comidas. ¿No lo haces? No pasa nada, porque es una norma errónea. Según un estudio realizado en Reino Unido, lavarnos los dientes justo tras haber ingerido un alimento, especialmente si este es ácido, resulta más dañino para la salud de nuestras encías de lo que pensamos. Los investigadores creen que al hacerlo en ese momento lo único que conseguimos es restregar el ácido de la comida sobre los dientes erosionándolos a medio y largo plazo, por lo que recomiendan esperar al menos 30 minutos antes de cepillarnos.
