Existen dentistas que tienen una capacidad especial para salvar un diente natural, ofreciéndole una segunda oportunidad cuando su raíz se ha visto afectada. Estos profesionales son los endodoncistas, especialistas en odontología que entran en acción cuando la pulpa dental se inflama o infecta.
Aunque todos los odontólogos están capacitados para realizar una terapia endodóntica, en casos de dientes difíciles de tratar, suelen derivar el caso a un especialista para asegurar los mejores resultados. Un endodoncista es un cirujano dedicado al mantenimiento de la pieza dental, especialmente de su tejido blando interno, conocido como pulpa.

Cuando un paciente sufre un golpe fuerte o una caries profunda, puede experimentar un dolor agudo debido a la cercanía de la infección al nervio. Este procedimiento, conocido popularmente como "matar el nervio", consiste en eliminar la parte profunda del diente y rellenarla con un material inerte.
¿Cómo se Hace una Endodoncia?
La técnica comienza con la creación de un agujero en la corona para acceder al conducto de la raíz y extraer la pulpa. Los endodoncistas poseen una formación avanzada en técnicas y tratamientos del conducto radicular, capacitándolos para tratar los casos más complejos. La endodoncia dental es un procedimiento odontológico especializado que se realiza cuando la pulpa o el tejido interno de un diente se infecta o se inflama debido a caries profundas, fracturas dentales o lesiones.
En términos generales, una endodoncia puede durar entre 60 y 90 minutos por sesión. En muchos casos, después de una endodoncia, es necesario colocar una corona dental, ya que el diente tratado pierde algo de su estructura y se vuelve más frágil. Sin embargo, no todos los dientes tratados requieren una corona.

La parte exterior de los dientes, ya sean molares, premolares, caninos o incisivos, se llama corona dental. La primera capa de la corona dental está formada por esmalte, debajo del cual hay una capa de dentina, y debajo de esta última se encuentra la cámara pulpar, donde se aloja la pulpa dental, conocida coloquialmente como el "nervio del diente". Esta pulpa dental continúa su recorrido desde el interior de la corona hasta el final de la raíz.
La caries avanza desde la superficie del diente hasta la cámara pulpar, contaminándola con bacterias y provocando su inflamación. Si la caries no da síntomas y no se acude a revisiones periódicas, esta situación puede prolongarse en el tiempo, infectando la pulpa dental y produciendo su necrosis (muerte de las células que la componen). En este caso, no aparecerán síntomas de dolor al frío, calor ni dulce, ya que no hay células en el interior del diente que puedan transmitir esta sensibilidad. Podríamos decir que “el nervio está muerto”.
Llegados a este punto, nos encontramos con un diente que podríamos considerar “una bomba de relojería”. La infección está contenida en él, pero en cualquier momento podrá diseminarse a través del ápice hacia el hueso y otros tejidos circundantes, originando un flemón. También el primer síntoma puede ser la fractura del propio diente, cuando la caries es muy grande y ha destruido tanto esmalte y dentina que el diente no puede aguantar las fuerzas de la masticación y se rompe.
Por último, en algunas ocasiones es necesario hacer una endodoncia en algún diente por motivos reconstructivos. Gracias a sus conocimientos y habilidades para tratar las lesiones en la pulpa dental, los endodoncistas están especializados en aliviar el dolor y mantener los dientes en la boca de los pacientes, para que mantengan sus piezas naturales en la boca.
Los conductos radiculares son los canales que circulan por la raíz del diente y que contienen el vaso sanguíneo y el nervio que lo mantienen vivo. En casos de recibir un golpe o una caries muy profunda, los tejidos internos de una o más piezas corren el riesgo de verse afectados. Cuando esto ocurre, suele ser necesaria una endodoncia. Estos tratamientos “vacían” los conductos radiculares del diente afectado por la caries, insensibilizando la pieza y evitando así su extracción.
Estos tratamientos de endodoncia pueden realizarse en dientes con uno, dos o varios conductos en las raíces dentales. Así, podemos hablar de endodoncias uni, bi o multirradiculares. Después de uno de estos tratamientos, el endodoncista es capaz de rehabilitar el diente y que permanezca en la boca del paciente por mucho tiempo, si sigue una correcta higiene oral y acude a las revisiones pautadas.
Las endodoncias son un tratamiento a menudo complejo y exigente, por lo que requiere profesionales formados. Si una de tus piezas se ha fracturado o sientes dolor o una sensibilidad repentina en uno de tus dientes, lo más conveniente es que acudas lo antes posible a tu odontólogo. En la primera sesión el doctor sellará el diente con un relleno temporal.
Las endodoncia se realiza con anestesia local por lo que no produce ningún dolor durante la intervención. Durante el tratamiento de endodoncia tu dentista puede recetarte antibióticos para combatir la infección. Los dientes que causan inflamación y no pueden ser tratados con un tratamiento de endodoncia deben de ser extraídos.
Si el tratamiento del conducto radicular no se hace a tiempo, puede ser necesario extraer el diente infectado para evitar problemas más graves. Un endodoncista además de haberse formado como odontólogo general ha llevado acabo estudios en mayor profundidad en esta materia así como su puesta en práctica.
¿Qué es una endodoncia? La endodoncia es la técnica que trata y cura las enfermedades de la pulpa o nervio de los dientes. Es uno de los tratamientos más frecuentes en la clínica dental, ya que permite salvar dientes y su extracción evitando el uso de implantes.
El origen los problemas pulpares suele encontrarse en la caries. También puede estar ligado a otras patologías dentales, como traumatismos o erosión. Para solucionarlos, el odontólogo accede al conducto o conductos radiculares del diente para quitar el tejido pulpar cuando es inviable conservar su vitalidad. Este está compuesto por el tejido blando. Ocupa desde la corona hasta la raíz del diente y contiene los vasos sanguíneos y los nervios. Posteriormente lo rellena con un material específico y los sella.
La extirpación del tejido pulpar y el relleno de conductos radiculares permite eliminar el dolor y la infección. Por tanto, alargará la vida del diente y mantendrá la salud dental.
Pasos a Seguir en una Endodoncia
- Radiografía diagnóstica: Permite ver cómo son los conductos, su forma, longitud, calcificaciones, etc.
- Anestesia local.
- Aislamiento del diente: Utilización de un dique de goma.
- Apertura de la cámara pulpar para llegar a los conductos. A veces se utiliza como tratamiento de urgencia, ya que disminuye el dolor.
- Instrumentación y limpieza de los conductos radiculares con conductometría: Consiste en la medición y comprobación radiológica de la longitud de los mismos.
- Obturación y sellado hermético de los conductos radiculares.
- Radiografía final.
¿Qué es una endodoncia dental? Fácil y rápido
Tipos de Endodoncia
Según el número de raíces que tenga el diente a tratar, podemos hablar de:
- Endodoncia monoradicular: Se corresponde con los dientes incisivos centrales, laterales, caninos y premolares inferiores.
- Endodoncia biradicular: Se corresponde con los premolares superiores.
- Endodoncia polirradicular: Formada por tres o más conductos. Se corresponde con los molares.

¿Cuándo es Necesario Hacer una Endodoncia?
La endodoncia o tratamiento de conductos, también es conocida popularmente como “matar el nervio”. Se realiza en los siguientes supuestos:
- El diente afectado presenta caries profunda: Las bacterias traspasan la dentina y llega a parte o la totalidad de la pulpa.
- Traumatismo dental: La rotura de un diente por un golpe puede exponer directamente el tejido pulpar y hacer necesaria su extirpación. El traumatismo puede interrumpir la vascularización del diente y llevar a la necrosis de la pulpa o pérdida de vitalidad del mismo.
- Erosión dental: El desgaste de la superficie del diente por causas mecánicas (bruximo) o químicas (bulimia, consumo de ácidos, etc.) puede llegar en ocasiones a ser tan intenso que afecte a los tejidos interiores del diente.
- Excepcionalmente puede ser necesaria por motivos periodontales (lesiones endoperiodontales) o prostodóncicos.
Cuidados Después de una Endodoncia
Después de someterse a una endodoncia es recomendable seguir una serie de pautas:
- Esperar a que termine el efecto de la anestesia para empezar a masticar. Así evitaremos mordernos.
- No masticar alimentos duros durante el tiempo que transcurra entre la endodoncia y la reconstrucción final del diente. De este modo protegemos el diente de posibles fracturas indeseadas. Una vez que la reconstrucción final esté hecha, se puede volver a masticar con normalidad.
- Cuidado con el hilo dental. La higiene dental después de una endodoncia debe ser igual de rigurosa que la habitual. En cuanto al hilo dental, deberemos pasarlo con especial atención entre la reconstrucción provisional (si la hubiese) y el diente adyacente.
Los días inmediatamente posteriores a la endodoncia se puede notar una cierta sensibilidad en la zona. Incluso se pueden sentir molestias de diversa intensidad dependiendo de donde se produzca la reacción de inflamación. La zona periapical (tejido que rodea el final de la raíz) es una de ellas. Para aliviar los síntomas después de la endodoncia se debe tomar la medicación analgésica-antiinflamatoria prescrita por el odontólogo.
Tratamientos como el blanqueamiento interno, reconstrucciones estéticas, carillas o coronas pueden resultar necesarios con el paso del tiempo (meses o años). Permitirán solucionar problemas estéticos.
Cómo Prevenir una Endodoncia
Para prevenir una endodoncia, o cualquier otra dolencia en la boca, una correcta higiene bucodental es básica, así como una correcta alimentación.
- Cepíllate los dientes después de cada comida.
- Haz uso del hilo dental.
- Visita a tu dentista para una revisión cada 6 meses.
- Evita, en la medida de lo posible, las bebidas azucaradas y dulces. Si comes algún producto con azúcar, cepíllate los dientes y enjuaga la boca con abundante agua.
- Si notas dolor en un diente, sensibilidad, inflamación, sensibilidad al frío o calor,… acude a tu dentista.
Los endodoncistas reciben formación avanzada en técnicas y procedimientos del conducto radicular con mayor profundidad, para el diagnóstico y tratamiento de casos más difíciles. Aunque el tratamiento de endodoncia tiene un alto porcentaje de éxito, ocasionalmente, el tratamiento no funciona o el dolor continúa a pesar de la terapia. Ante esta situación, el diente a menudo se puede intentar mantener con un segundo tratamiento endodóntico.

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