El hueso dental, específicamente el hueso alveolar, juega un papel fundamental en la salud y estética bucal de un individuo. Sin embargo, muchas personas no son conscientes de su importancia hasta que comienzan a enfrentar problemas relacionados con su pérdida. En este artículo, abordaremos a fondo la naturaleza y la función del hueso alveolar, las razones detrás de su pérdida, las consecuencias a las que lleva y las soluciones disponibles.
¿Qué es el Hueso Alveolar?
El hueso alveolar, ubicado en el maxilar superior e inferior, contiene las cavidades donde se alojan las raíces de los dientes. Cada diente está fijado a un hueco denominado alvéolo. Dentro del hueso hay perforaciones que contienen los vasos sanguíneos. Su función es primordial, pues es el encargado de mantener los dientes en la mandíbula y de responder a la presión que ejercen al masticar. El hueso alveolar es dinámico y puede cambiar en respuesta a estímulos, como la presión ortodóntica o la pérdida de un diente.

Causas de la Pérdida de Hueso Dental
La pérdida de hueso dental puede desencadenarse por diversas causas, y entre las más importantes están la pérdida de piezas dentales o infecciones en la boca. A continuación, se detallan las causas más comunes:
- Enfermedad Periodontal: La pérdida ósea del hueso es una consecuencia común de la periodontitis crónica. La gingivitis y periodontitis están provocadas por una insuficiente higiene bucodental. Cuando alguien presenta esta enfermedad periodontal, padecen de inflamación crónica de las encías y la degradación del tejido de soporte de los dientes, incluyendo el hueso alveolar. Una enfermedad de la encía como esta suele aparecer por la insuficiente higiene bucal, provocando que las bacterias que se encuentren en la placa dental penetren debajo de las encías y vayan deteriorando el hueso y los ligamentos.
- Falta de Implantes: La causa más habitual de disminución de la densidad ósea es la pérdida de dientes que no se reemplazan. Como se ha explicado anteriormente, el hueso de los maxilares se conserva mediante la presión y el estímulo de masticar. Cuando se extraen dientes, el hueso se reabsorbe. Con la pérdida o extracción de dientes, inevitablemente, se acaba produciendo una disminución de hueso dental. Durante el primer año tras la pérdida de un diente, se reduce el 25% del hueso. Cuanto más se tarde en reemplazar los dientes, mayor será la degradación del hueso. Con el tiempo más difícil y costoso será el tratamiento. En cualquiera de los casos, la estimulación que transmite hasta el hueso se detiene. Como ya indicamos, al extraer o perder una pieza dental, esa zona no está estimulada y el hueso se retrae.
- Osteoporosis: La osteoporosis es una enfermedad que afecta la densidad ósea del cuerpo, incluyendo los huesos maxilares.
- Diabetes: Quien tiene diabetes tipo 2 suelen tener más problemas relacionados con las enfermedades periodontales. La diabetes de tipo 2 puede aumentar el riesgo de enfermedades periodontales, lo que a su vez puede llevar a la pérdida de hueso dental.
- Traumatismos: Golpes fuertes o lesiones en los dientes pueden dañar el hueso y llevar a su deterioro. Las fracturas o desplazamientos de dientes afectan también el hueso circundante.
- Dentaduras postizas: Al utilizar una dentadura postiza que no va anclada al maxilar, no se estimula al hueso alveolar que está debajo. Al contrario, las dentaduras postizas pueden acelerar la pérdida ósea al desgastar las crestas del hueso sobre las que se colocan. Cada vez que se mastica o se aprietan los dientes, se está ejerciendo presión sobre la cresta, lo que provoca en consecuencia su reabsorción.

Consecuencias de la Pérdida de Hueso Dental
Cuando se produce una pérdida ósea se originan diversas consecuencias, tanto morfológicas, como funcionales y estéticas:
- Movilidad dental: El síntoma más evidente es la movilidad dental debido a enfermedades periodontales avanzadas. Al no contar con suficiente soporte óseo, los dientes pueden moverse, lo cual dificulta la masticación y el habla. Cuando se empieza a perder hueso, pero aún conservamos algún diente, este pierde su soporte.
- Retraimiento de los labios: Al reducirse el volumen y la densidad del hueso maxilar, los labios tienden a retraerse. Los labios tienden a irse hacia adentro, pues no hay dientes que los sujeten.
- Arrugas de expresión sobre el labio superior: Es consecuencia directa del punto anterior, porque trae consigo la aparición de arrugas.
- Modificación de la oclusión: Con la reducción del hueso, los dientes se inclinan, rotan y se mueven en general.
- Problemas con las dentaduras postizas: si se usan prótesis removibles para reemplazar dientes ausentes, es posible que dejen de ajustarse adecuadamente debido a la pérdida ósea.
Diagnóstico de la Pérdida de Hueso Dental
La pérdida de masa ósea se identifica mediante radiografías panorámicas y TAC dental 3D. Las imágenes 3D permiten detectar precozmente la baja densidad del hueso alveolar. Aunque la pérdida ósea puede ser imperceptible para el paciente, es crucial visitar al dentista semestralmente para detectar anomalías a tiempo.
Tratamientos para la Pérdida de Hueso Dental
Por suerte, existen soluciones adaptadas a cada caso para recuperar el hueso dental perdido y restaurar las piezas que se han caído. Existen diferentes técnicas para regenerar hueso dental perdido y garantizar esa sujeción máxima que requiere una dentadura funcional. Aquí presentamos algunas de las alternativas más efectivas para restaurar y proteger la salud ósea dental:
- Injerto Óseo: El tratamiento realizado para recuperar el hueso dental perdido es el injerto de hueso. Este procedimiento implica la colocación de material óseo en el área afectada para promover la regeneración del hueso perdido. Si a la hora de colocar un implante, necesitas mucha altura de hueso dental, previamente realizamos el injerto. Este puede ser de tu cuerpo (las mismas esquirlas de un diente valen). Un injerto de hueso no solo reemplaza el hueso perdido, sino que también estimula la mandíbula para que vuelva a crecer y eventualmente reemplaza el injerto de hueso con el propio hueso sano del paciente. Es una técnica efectiva para recuperar volumen óseo y crear una base sólida para posibles implantes dentales.
- Implantes Dentales: En casos de extracción o pérdida de dientes, la solución más eficaz es la sustitución inmediata del diente a través de implantes. Los implantes dentales actúan del mismo modo que los dientes naturales, contribuyendo a la estimulación y el crecimiento del hueso. Los implantes sustituyen las raíces de los dientes y se fusionan con ellos mediante la osteointegración con los tejidos bucodentales. Los implantes ayudan a estimular el hueso de la mandíbula al proporcionar una raíz artificial que reemplaza el diente perdido. Este estímulo ayuda a prevenir la pérdida ósea futura y restaura la funcionalidad y apariencia de la boca.
- Elevación del Seno Nasal: Cuando se han extraído los molares superiores, el hueso de la cresta se reabsorbe y la cavidad sinusal se expande, de modo que finalmente el hueso que separa la cavidad sinusal y la cavidad oral es muy delgado. Los implantes dentales no se pueden colocar en huesos tan delgados y en estos casos hay que realizar una elevación de los senos nasales. El seno se eleva empujando suavemente hacia arriba la membrana que recubre el seno y empaquetando material de injerto óseo en el espacio donde estaba la cavidad del seno.
- Regeneración Tisular Guiada: Esta técnica emplea una membrana para separar el hueso de las encías y permitir que el hueso se regenere. Es común en tratamientos de periodontitis avanzada y otros casos de pérdida ósea significativa.
- Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Esta técnica se basa en utilizar las proteínas del plasma sanguíneo del paciente para estimular el crecimiento de los tejidos en la zona en la que falta hueso. El PRP utiliza factores de crecimiento tomados de la propia sangre del paciente para estimular la regeneración ósea y de tejidos blandos. Es un tratamiento regenerativo que acelera la cicatrización y mejora los resultados de injertos óseos y otros procedimientos.

Prevención de la Pérdida de Hueso Dental
Lo que siempre digo a mis pacientes es que el mejor tratamiento para la pérdida de hueso dental y otros problemas es la prevención. Para prevenir la pérdida de hueso dental y mantener una salud bucal óptima, es crucial seguir estos consejos:
- Higiene bucodental: Mantén una buena rutina de higiene dental para eliminar las bacterias de la cavidad bucal. La higiene bucodental es la mejor prevención.
- Dieta equilibrada: Ten en cuenta que una dieta saludable y un estilo de vida sanos estimulan tu sistema inmunológico. Además, se puede potenciar el crecimiento del hueso con una serie de aportaciones alimenticias que favorecen la creación de ese tipo de tejido. El calcio es un mineral que está presente en todos nuestros huesos, incluidos los dientes, y juega un papel importante en otras funciones importantes de nuestro cuerpo. La vitamina D ayuda a la absorción del calcio, posibilitando que los dientes y huesos se refuercen. Está presente en los pescados azules, la leche y los huevos. Están presentes en la carne, el pescado, los huevos y en algunos vegetales, especialmente en las legumbres y algunas verduras.
- Revisiones periódicas: La mejor forma de prevenir la pérdida de hueso es acudiendo a revisiones periódicas con un especialista en odontología.
- Reemplazo inmediato de dientes perdidos: En casos de extracciones dentales, la solución más eficaz es la sustitución inmediata del diente a través de implantes.
Recuerda, la pérdida de hueso dental no solo afecta la estructura facial y la apariencia de una persona, sino que también tiene serias implicaciones para la funcionalidad de la boca. Aun así, en caso de que ya hayamos desarrollado una caries, es importante no dejar de acudir al dentista para que la empaste a tiempo. De este modo, no solo se evitará el riesgo de rotura dental, sino que requiramos otros tratamientos más profundos, como una endodoncia. La reparación de un diente astillado suele requerir una visita al dentista de confianza. La técnica del bonding o adhesión consiste en reconstruir parte de una pieza dental a través de un material llamado composite.