El Significado de "Ojo por Ojo, Diente por Diente" en el Evangelio y su Reflejo en el Refranero Popular

En el presente artículo, exploraremos cómo algunos refranes y expresiones fraseológicas, arraigados en la cultura popular, tienen su origen en los textos sagrados de la Biblia, específicamente en el Nuevo Testamento (NT). Analizaremos cómo las reglas, principios y doctrinas que enseñan los libros y cartas del NT dan vida a un repertorio fraseológico de uso común, fundamentalmente en forma de refranes, proverbios y aforismos. Nos centraremos en el análisis de la expresión "ojo por ojo, diente por diente" y su significado.

Muchos de los pensamientos que encontramos de un modo general en los refranes son tan antiguos como la humanidad e incluso han llegado a parafrasear los versículos de la Biblia de forma literal.

Martínez Kleiser apunta que se dice de ellos lo siguiente: «Los refranes son evangelios chiquitos», o «Refranes heredados, evangelios abreviados» o incluso que «son parábolas comprimidas». Gregorio Doval añade otros similares: «Los refranes viejos son evangelios pequeños» o «Los refranes viejos son profecías».

"La Ley del Talión ⚖️: Justicia o Venganza? 🤔 - Juan Khcelinn 🎙️"

"Ojo por Ojo, Diente por Diente": Un Análisis Profundo

La expresión "ojo por ojo, diente por diente" proviene del Evangelio según San Mateo (5, 38-42). Hoy, Jesús nos enseña que el odio se supera en el perdón. La ley del talión era un progreso, pues limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo puedes hacer al prójimo lo que él te ha hecho a ti, de lo contrario cometerías una injusticia; esto es lo que significa el aforismo de «ojo por ojo, diente por diente».

La revancha suele estar movida por el rencor, y puede extenderse de forma desmesurada. Por eso la Ley del Talión sitúa una medida, una proporción entre el desquite y el agravio sufrido. La necesidad humana de recuperar lo perdido queda contenida en una medida adecuada.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.

La web de las Parroquias de San Cristóbal utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Esta expresión tiene como idea clave el karma, la confianza o creencia de que el tiempo pone las cosas en su lugar, de que, al final, a quien actúa de una manera se le acaba pagando con la misma moneda o termina probando su propia medicina.

Su origen se encuentra en la Biblia, en el Evangelio según San Mateo (Capítulo 26, versículos 51-52), en el que Jesús pide a uno de los que estaban con él que guarde su espada, “porque el que a hierro mata, a hierro muere” -el refrán en latín, qui in gladio occiderit, gladio peribit, significa “el que mata a espada, perecerá por la espada”-. Conceptualmente, cabría preguntarse si, en su origen primitivo, este refrán no proviene de la Ley del Talión, del Cógido de Hammurabi (Babilonia, siglo XVIII a.

La ley del Talión supuso un avance para toda la humanidad, porque implicaba la limitación de la venganza. Por eso, la frase de Jesús parece inhumana: «yo os digo: no hagáis frente al que os agravia». ¿No es acaso peligroso dejar el corazón agraviado? Impedir que los hombres busquen justicia, ¿no puede provocar que busquen venganza? No si su corazón se desagravia en Dios.

Lo que pide Jesús no es que no haya justicia, sino que busquemos la justicia en Dios. Que busquemos la reparación de los daños que nos hacen en Él, que se entrega sin medida. Y eso siempre es mucho más y mucho mejor que cualquier proporción humana.

En el Evangelio de Mateo, Jesús nos pide algo muy poco común que, a muchos nos deja “fuera de base”, Él nos dice que debemos amar a los enemigos. ¿Amar a los enemigos? ¿Cómo? En el Evangelio de Mateo, Jesús nos pide algo muy poco común que, a muchos nos deja “fuera de base”, Él nos dice que debemos amar a los enemigos. ¿Amar a los enemigos? “Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? ¿Que quiere decir Jesús con eso? ¿Cómo puedo yo amar a alguien que busca hacerme daño? ¿acaso debo abrazarlo y decirlo que lo quiero mucho cuando viene a hacerme algún mal?

Los antiguos abusaban en sus venganzas. Si uno robaba una hectárea, el ofendido le robaba diez hectáreas para que escarmentara y no volviera a hacerlo. “Ojo por ojo, y diente por diente ” (v. 38), es decir, sólo te vengarás con algo igual. Esa estela fue descubierta en 1901 y hoy se encuentra en el Museo del Louvre (París). Los judíos incorporan la Ley del Talión al Antiguo Testamento.

Ese golpe en la mejilla derecha se daba con la mano izquierda o con la mano al revés; lo que para los antiguos era un grave insulto, además del dolor y susto que suponía. Cualquier cosa hecha con la mano izquierda era indigna.

Tales declaraciones de Jesús son asombrosas y llamativas. Son algo más que el lenguaje de un poeta… Es el comienzo de unas nuevas relaciones en la humanidad. Jesús continúa con más sorpresas para todos. Él nos dice: “Han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo»".

Jesús pide que mostremos ágape hacia nuestros enemigos “ para que (seamos) hijos de (nuestro) Padre que está en los cielos” (v. Jesús pide que agrademos a nuestro Padre amando a nuestros enemigos. “Dios hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos” (v. Ni el sol ni la lluvia respetan nuestras líneas de propiedad.

Dios espera que nosotros (sus hijos) hagamos más de lo que hace la gente común y corriente. Es la meta que Dios quiere que alcancemos. Pero también es una promesa de que, por la gracia de Dios, lo imposible será posible.

No obstante, el perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos impotentes o acomplejados. A menudo se ha confundido la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. No es eso. Poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien lo ha hecho, con un gesto pacífico pero decidido, la injusticia que ha cometido; es como decirle: «Me has pegado en una mejilla, ¿qué, quieres pegarme también en la otra?, ¿te parece bien tu proceder?». Vemos, pues, cuál debe ser la conducta del cristiano: no buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente.

Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar la violencia y manifestar la gracia divina a un mundo a menudo carente de gracia.

San Basilio nos aconseja: «Haced caso y olvidaréis las injurias y agravios que os vengan del prójimo. Podréis ver los nombres diversos que tendréis uno y otro; a él lo llamarán colérico y violento, y a vosotros mansos y pacíficos.

Jesús invita a amar siempre. En las palabras del Evangelio de este sábado, también. Pero «no propone un amor sentimental y romántico, como si en nuestras relaciones humanas no existiesen momentos de conflicto y entre los pueblos no hubiera motivos de hostilidad». Jesús sabe de la fragilidad. Por eso, la pregunta importante es qué hacer frente a estas situaciones. «Él pide a los suyos la valentía de arriesgarse por algo que, aparentemente, parece la opción perdedora». Que no es otra cosa que permanecer en el amor, «incluso ante el mal y el enemigo».

Por el contrario, el Señor «nos pide que nos comprometamos en primera persona, empezando por vivir concreta y valientemente la fraternidad universal, perseverando en el bien incluso cuando recibimos el mal, rompiendo la espiral de la venganza y desarmando la violencia».

Francisco ha recalcado que no se puede restablecer la paz «si a una palabra ofensiva se responde con otra palabra todavía peor, si a una bofetada le sigue otra».

La segunda cuestión que ha abordado el Papa en la Misa multitudinaria de este sábado, durante su viaje a Baréin, ha sido la de «amar a todos», algo sencillo si se reduce al «estrecho ámbito de nuestros semejantes».

«Si uno pertenece a la misma familia o a la misma nación, si se tienen las mismas ideas o los mismos gustos, si se profesa el mismo credo, es normal procurar ayudarse y quererse. Aquí ha puesto como ejemplo este pequeño país, «imagen viva de la convivencia en la diversidad, de nuestro mundo cada vez más marcado por la permanente migración de los pueblos y del pluralismo de las ideas, usos y tradiciones».

Como san Francisco de Asís, ha señalado el prelado, «no tiene miedo de tender puentes con el mundo musulmán y de mostrar la cercanía fraterna a todas las personas de buena voluntad, independientemente de su origen cultural y de sus creencias religiosas».

«Francisco lleva tiempo apostando por el diálogo interreligioso, por lo tanto, no es extraño que se encuentre en Baréin: está muy relacionado con esta política de acercamiento entre religiones».

En la siguiente tabla se muestran algunas de las citas bíblicas mencionadas y su posible interpretación:

Cita Bíblica Interpretación
Mateo 5, 38-42 ("Ojo por ojo...") Superar el odio con el perdón, no resistir al mal, ofrecer la otra mejilla.
Mateo 26, 51-52 ("El que a hierro mata...") Quien recurre a la violencia, sufrirá las mismas consecuencias.

El Código de Hammurabi, una de las fuentes de la ley del talión.

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