La odontología ha evolucionado buscando tratamientos más efectivos y menos invasivos. Anteriormente, la extracción era una solución común, pero hoy en día, los dentistas exploran otras opciones antes de recurrir a una exodoncia. En este artículo, exploraremos qué es la exodoncia, cuándo es necesaria y los procedimientos involucrados.

¿Qué es una Exodoncia?
Una exodoncia, o extracción dental, es el procedimiento mediante el cual un profesional odontológico retira uno o varios dientes de un paciente. Es un tratamiento irreversible, por lo que se intenta conservar la pieza original siempre que sea posible.
En Clínica López & Sandoval contamos con una amplia trayectoria en tratamientos quirúrgicos como la exodoncia compleja. Si vives en A Coruña o alrededores y crees que necesitas una extracción dental o cualquier otro tratamiento odontológico, en Clínica Pardiñas estaremos encantados de recibirte. A diario recibimos en nuestra clínica dental en Palma pacientes preocupados por su salud bucodental.
Siempre que podemos apostamos por tratamientos mínimamente invasivos con los que evitar la extracción de los dientes naturales. Sin embargo, en algunos casos es imposible. En este sentido, una de las cirugías que más realizamos son las exodoncias.
¿Cuándo es Necesaria una Exodoncia?
Aunque el objetivo es conservar la pieza original, hay situaciones en las que la extracción es la mejor opción. Aquí algunos casos comunes:
- Caries Avanzada: Cuando una caries se extiende y destruye el diente hasta el punto de que no se puede recuperar con tratamientos conservadores.
- Enfermedad Periodontal: Los casos más avanzados de enfermedad periodontal pueden afectar el hueso dental, dejando el diente sin soporte y móvil.
- Absceso Dental: Una infección con pus que afecta la raíz del diente y se conoce coloquialmente como flemón.
- Falta de Espacio y Malposición: La falta de espacio y la malposición de los dientes puede requerir la extracción, generalmente de los premolares, para generar espacio y colocar los dientes en su posición correcta con ortodoncia.
- Dientes Supernumerarios: Un diente que excede la dentición normal y puede causar apiñamientos, impactaciones o desplazamientos de otras piezas.
- Dientes Impactados: Aquellos que no erupcionan correctamente por falta de espacio, traumatismo o agenesias. El caso más frecuente son las muelas del juicio.
Cuando somos niños es natural y normal que los dientes se aflojen y necesiten ser extraídos para que puedan brotar los dientes permanentes. Sin embargo, luego de esta etapa también puede surgir la necesidad de retirar uno o más dientes por diversas razones, por un profesional de la salud bucal.
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Tipos de Exodoncias
Existen dos tipos principales de exodoncias:
- Exodoncias Simples: Se realizan cuando el diente es visible y accesible, permitiendo una extracción sencilla. Se utiliza anestesia local y un botador para luxar el diente.
- Exodoncias Complejas: Requieren cirugía para levantar la encía, eliminar hueso alrededor del diente o dividir la pieza en varios trozos.
Hasta ahora hemos descrito lo que sería una exodoncia simple, pero puede haber intervenciones más complejas que requieran de cirugía. Esta puede incluir levantar la encía, eliminar el hueso que rodea al diente, dividir la pieza en varios trozos, etc.
Procedimiento de la Exodoncia
El procedimiento de la exodoncia generalmente sigue estos pasos:
- Evaluación: El odontólogo realiza una revisión clínica y radiográfica para planificar la extracción.
- Anestesia: Se aplica anestesia local para garantizar que el paciente no sienta dolor durante el tratamiento.
- Extracción: El dentista realiza una luxación del diente utilizando un botador. En casos complejos, se realiza una incisión en la encía para acceder al diente.
1. En primer lugar, es fundamental estudiar y valorar el estado bucodental del paciente y, en concreto, de la pieza dental afectada.
2. El procedimiento de la exodoncia empieza por la aplicación de anestesia local.
3. Después de dormir la zona, procedemos a realizar la extracción como tal.
4. Terminamos la cirugía y, por último, le proporcionamos al paciente una serie de cuidados y recomendaciones para la fase postoperatoria.
Exodoncia Compleja: La exodoncia compleja es un procedimiento quirúrgico que consiste en la extracción de un diente que no puede ser retirado mediante una técnica simple. Esto puede deberse a múltiples factores como dientes fracturados, retenidos, con múltiples raíces curvas o con acceso complicado.

Cuidados Pre y Post-Exodoncia
Antes de someterte a una exodoncia, es fundamental informar al odontólogo sobre cualquier medicación que estés tomando, especialmente bisfosfonatos o anticuerpos monoclonales. Tras la extracción, es crucial seguir las recomendaciones del dentista para detener la hemorragia y formar un coágulo en la zona intervenida.
Tan importante es informar correctamente al profesional antes de la intervención como seguir las recomendaciones que hará tras la exodoncia. Tras la extracción, es necesario que se detenga la hemorragia y que se forme un coágulo en la zona intervenida. Para ello el dentista pondrá una gasa en el hueco que ha dejado la pieza que hay que mantener en el sitio unos 30 minutos aplicando una ligera presión, tiempo que suele tardar en formarse el coágulo. Si el sangrado persiste, se repetirá el procedimiento con una gasa nueva durante unos 20 minutos. De no cesar es importante contactar con tu odontólogo.
Cuidados Postoperatorios Inmediatos
- Mantener una gasa en el área por 30 minutos para formar el coágulo.
- Evitar enjuagarse, escupir o beber con pajita el primer día.
- Tomar analgésicos según lo prescrito por el dentista.
Recomendaciones Generales
- Evitar tocar la zona de extracción durante los primeros 3 días.
- Masticar del lado contrario a la extracción.
- Consumir alimentos suaves y fríos.
- Evitar alcohol y tabaco.
- Evitar esfuerzos físicos intensos.
- Lavar los dientes con normalidad, pero evitar cepillar la zona intervenida.
Tras la extracción, es necesario que se detenga la hemorragia y además hay que ayudar a que se forme un coágulo. Deja la gasa en su sitio entre 20 y 30 minutos. Normalmente después ya se habrá formado el coágulo y podrás retirar la gasa.
Cuando se pasa el efecto de la anestesia, es normal que puedas sentir molestias. A veces se pueden producir inflamaciones o hinchazón.
Evita cepillar la zona durante los primeros 7 días tras la extracción.
Posibles Complicaciones
Aunque la exodoncia es generalmente segura, existen posibles complicaciones:
- Alveolitis: Ocurre cuando el coágulo se rompe o no se forma correctamente, dejando el hueso y los nervios expuestos.
- Infecciones: Cualquier cirugía conlleva un riesgo de infección.
- Daño a Estructuras Cercanas: Durante la extracción, podrían dañarse dientes, nervios o hueso cercanos.
- Sangrados Anormales: Pacientes con problemas de coagulación o que toman anticoagulantes pueden experimentar sangrados excesivos.
- Osteonecrosis: Efecto secundario de medicamentos antirresortivos que afecta la cicatrización del hueso.
- Trismo: Incapacidad de abrir completamente la boca debido a inflamación o infección.
La tabla a continuación resume los cuidados y complicaciones más comunes tras una exodoncia:
| Cuidado/Complicación | Descripción | Recomendación |
|---|---|---|
| Sangrado | Hemorragia en la zona de extracción. | Mantener presión con una gasa, contactar al odontólogo si persiste. |
| Inflamación | Hinchazón en la zona intervenida. | Aplicar compresas frías, tomar analgésicos. |
| Alveolitis | Dolor intenso debido a la pérdida del coágulo. | Acudir al odontólogo para tratamiento. |
| Infección | Signos de infección en la zona. | Tomar antibióticos según prescripción médica. |
| Alimentación | Dificultad para masticar. | Dieta blanda y fría. |
| Higiene | Limpieza de la zona intervenida. | Evitar cepillar directamente, usar gasas para limpiar suavemente. |
Aunque la exodoncia se realice correctamente y el paciente siga a rajatabla las pautas indicadas por el profesional, es habitual que en la zona intervenida se inflame, aparezcan hematomas o se se perciba una ligera sensación de incomodidad o dolor, síntomas que tienden a desaparecer por sí solos.
Una de las complicaciones más dolorosas que pueden acompañar a una exodoncia es la alveolitis, que suele ocurrir tres o cuatro días después de la extracción. En condiciones normales se forma un coágulo de sangre para proteger la zona intervenida.
Hablamos de alveolitis cuando este coágulo se rompe o no se forma correctamente, dejando al descubierto el hueso y los nervios, produciendo un dolor muy intenso.
Por pequeña que sea, cualquier cirugía no está exenta de riesgos y las infecciones son uno de ellos. Aunque el profesional siempre va a tratar de hacer el trabajo de la forma más precisa posible, durante la extracción podrían dañarse algunas estructuras próximas a la zona intervenida, como pueden ser dientes, nervios, hueso, etc.
En casos excepcionales, la extracción de un diente inferior puede dañar los nervios cercanos, lo que puede resultar en entumecimiento, hormigueo o sensibilidad en la zona. Estos síntomas a menudo mejoran con el tiempo, pero en algunos casos, pueden ser permanentes.
Aquellos pacientes que tengan problemas de coagulación, que tomen medicamentos anticoagulantes o que no sigan las normas posoperatorias, podrían experimentar sangrados anormales tras la intervención.
Aunque por lo general no suelen ocurrir, en ocasiones es posible que la zona se inflame y se produzcan hematomas.
El trismo es la incapacidad de abrir completamente la boca, que puede deberse a múltiples causas, entre ellas consecuente a una extracción dental. Puede ser temporal o, en raras ocasiones, persistente, y generalmente se debe a la inflamación de los músculos de la mandíbula o a una infección.
Durante el procedimiento de extracción, es posible que se requiera una apertura de boca prolongada para acceder al diente y realizar la extracción. Esta posición puede causar tensión en las articulaciones temporomandibulares, lo que podría llevar a dolor o contractura.
Se trata de un efecto secundario de los medicamentos antirresortivos (tomados normalmente para la osteoporosis, como los bisfosfonatos y los anticuerpos monoclonales) que pueden afectar a la cicatrización del hueso, provocando su necrosis.