La traumatología facial es una parte específica de la traumatología que requiere un abordaje especializado por parte de un cirujano maxilofacial para evitar secuelas tanto funcionales como estéticas. Un traumatismo facial, o fractura facial, se da cuando se rompe uno o varios huesos de la cara. Las fracturas maxilares son una realidad común, ocurriendo debido a diversos tipos de traumas y accidentes. Estas afectan a los huesos en la parte superior del rostro, pueden ser desafiantes tanto para los pacientes como para los profesionales médicos que se enfrentan a su tratamiento.

¿Qué es la Fractura Maxilar Superior?
La fractura maxilar superior se refiere a las fracturas que ocurren en la parte superior de la mandíbula, cerca de la órbita ocular y el pómulo. Hay distintos tipos de fracturas del maxilar superior, por lo que podemos observar desde simples fracturas alveolares hasta fracturas que afectan en bloque todo el maxilar. Cada una requerirá un tratamiento específico. En cuanto a otras fracturas maxilares, éstas pueden ocurrir en diferentes secciones del maxilar, en donde se incluyen la mandíbula inferior, el maxilar inferior y otras áreas circundantes.
Causas de la Fractura Maxilar
Las fracturas maxilares son un tipo de lesión que involucra la ruptura de los huesos que componen la región facial superior. Estas lesiones pueden tener una amplia variedad de causas, desde accidentes automovilísticos hasta caídas o lesiones deportivas.
La fractura del maxilar es consecuencia de un traumatismo producido por un golpe violento recibido a raíz de un accidente (de tráfico, laboral, deportivo, etc.) o una agresión física. Normalmente se debe a impactos de mucha fuerza y se asocia con lesiones cervicales, maxilofaciales y corporales. Es una de las fracturas más comunes debido a la prominencia de la nariz. Puede ser lateral o frontal y afecta a hueso, cartílago y tabique.
Generalmente se da por impacto directo ya sea por una agresión, o en accidentes donde si el casco no es integral convierte a la mandíbula en la parte más vulnerable. Un golpe directo puede causar la fractura del maxilar superior y/o la mandíbula.

¿Cómo se diagnostica una fractura facial?
Síntomas de la Fractura Maxilar
Este tipo de fracturas afecta a más de un tercio de la cara, por lo que son muy graves. Se deben a un impacto de gran energía y sus síntomas son una combinación de los de las zonas afectadas. Causa un intenso dolor, impide que los dientes encajen entre sí y que se pueda abrir la boca con normalidad. Además, si se trata del maxilar superior pueden producir alteraciones de la vista (visión doble), ya que algunos de los músculos de la órbita ocular se insertan en el maxilar.
La mandíbula al fracturarse puede causar maloclusión, dolor, edemas, movimientos anómalos de la mandíbula o los dientes, deformaciones y asimetría. Suele ser causa de un golpe en el ojo en el que la fuerza, transmitida por los tejidos del ojo, ha hundido el suelo hacia el interior del seno maxilar.
No todas las fracturas o fisuras dentales presentan síntomas notorios. Un diente fisurado llega a doler porque la presión ejercida por la masticación provoca que la grieta se abra. Cuando la masticación es detenida se libera la presión y la grieta se cierra al instante, esto provoca otro agudo dolor.
Diagnóstico de la Fractura Maxilar
El diagnóstico de esta fractura se confirma mediante estudios de imágenes como radiografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas, las cuales sirven para evaluar la extensión y gravedad de la fractura. Es importante acudir a una evaluación médica inicial para determinar la extensión de la fractura y planificar el tratamiento adecuado.
Tratamiento de la Fractura Maxilar
La fractura del maxilar debe ser tratada en un hospital en función de gravedad. El tratamiento y la recuperación de las fracturas maxilares pueden ser complejos y variar según la ubicación, la gravedad y la naturaleza de la fractura. Este puede implicar inmovilización de la fractura con alambres, placas y tornillos, especialmente en fracturas no desplazadas o levemente desplazadas. No obstante, frecuentemente es necesario recurrir a la cirugía para reparar la fractura del maxilar mediante la colocación de una placa tanto en la parte exterior como en la interior o alambres que permitan mantener los dientes en su sitio.
Para tratar los traumatismos faciales utilizamos la última tecnología en visualización y reconstrucción en 3 dimensiones. Quirúrgicamente utilizamos abordajes mínimamente invasivos, sin cicatrices faciales, y mediante estos colocamos miniplacas de titanio para consolidar los huesos faciales. De este modo, las partes del hueso quedan alineadas en la posición correcta y se mantienen así el tiempo necesario para que el resultado sea permanente.
Cuidados Post-Tratamiento
Después realizar el tratamiento de una fractura maxilar, se debe prestar mucha atención a las posibles complicaciones potenciales, asimismo, seguir ciertos cuidados para facilitar la recuperación y minimizar el riesgo de problemas a largo plazo.
- Infección: las fracturas maxilares pueden aumentan el riesgo de infecciones, especialmente si se han realizado cirugías o se encuentran heridas abiertas.
- Medicamentos: Para tener un cuidado totalmente rápido y efectivo debes tomar todos los medicamentos recetados para controlar el dolor e inflamación.
- Dieta: Mantener una dieta de comidas blandas o líquidas para evitar el estrés en la mandíbula. Evita alimentos y bebidas extremadamente calientes, frías, picantes o duros, esto podría dificultar la recuperación.
- Hábitos: En el caso de que fumes o consumas alcohol, deberás dejarlo de lado durante la recuperación, ya que pueden interferir con la curación.
- Seguimiento médico: Es importante que asistas a todas las citas de seguimiento con el médico para evaluar el progreso de la curación.
- Apoyo emocional: Es importante buscar apoyo emocional, en el caso de que te sientas ansioso o deprimido durante el proceso de recuperación.
Proceso de Curación
El proceso de curación de una fractura maxilar es algo complejo y delicado que implica varias etapas clave. A medida que el cuerpo se va recuperando, se tienen que llevar a cabo una serie de procesos biológicos para poder restaurar la estructura y la función de los huesos maxilares.
- Inflamación: Inmediatamente después de la fractura, se produce la inflamación, esto se debe a que los vasos sanguíneos se rompen, y forma un hematoma en el área afectada.
- Formación del callo fracturario: Durante las primeras semanas, las células llamadas osteoblastos comienzan a depositar un tejido fibroso y cartilaginoso alrededor del sitio de la fractura.
- Osteogénesis: A medida que el callo fracturario se forma, los osteoblastos continúan su trabajo, convirtiendo gradualmente el tejido fibroso y cartilaginoso en hueso sólido a través del proceso de osteogénesis.
- Remodelación ósea: La remodelación ósea es un proceso continuo que puede durar meses o incluso años. Durante esta etapa, el hueso recién formado se ajusta y fortalece en respuesta al estrés mecánico.
- Rehabilitación: Después de que la fractura ha sanado adecuadamente, la rehabilitación y la terapia pueden ser necesarias para restaurar la función normal de la mandíbula y los músculos faciales.
El tiempo de curación de una fractura de mandíbula varía según varios factores, los cuales incluyen la ubicación y gravedad de la fractura, la edad y salud general del paciente, así como el tipo de tratamiento recibido. Cuando son fracturas que no requieren de cirugía, el tiempo de curación suele estar en el rango de 4 a 8 semanas. Durante este período, se espera que el hueso sane y se fusione adecuadamente. Mientras que las fracturas mandibulares desplazadas o complejas que requieren cirugía para realinear los huesos y fijarlos en su lugar pueden tener un tiempo de curación más prolongado. Ya que, después de la cirugía, se necesita tiempo para que los huesos se fusionen y el tejido circundante se recupere.