En la actualidad, cuidar nuestra higiene bucal es muy sencillo, gracias a la universalización de un producto que conocemos como dentífrico, crema dental, pasta de dientes o pasta dental. Este producto puede tener distintos sabores e incluso ser blanqueador y protector de las encías, entre otras muchas virtudes.
Hoy en día, basta con apretar un tubo para obtener la cantidad necesaria para cepillarnos con ella los dientes. Sin embargo, no siempre ha sido tan fácil. ¿Cómo se lavaron los dientes y qué utilizaron para ello las distintas civilizaciones?
Historia de la pasta de dientes
La gente lleva utilizando dentífricos durante cientos de años. La fórmula más moderna existe desde la década de 1940. Si bien cada marca y cada producto tienen su propia composición, existen diversos ingredientes comunes.
De Egipto a Roma
La primera referencia que tenemos sobre algo parecido a la pasta de dientes viene de Egipto. Algunos antiguos textos de esta civilización hacen referencia a la existencia de un producto muy abrasivo (conocido como "clister") y dotado de un intenso sabor que se fabricaba con piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, mirra y cáscara de huevo.
En algunos casos, y para disimular la intensidad de los ingredientes, pero sobre todo para prevenir el mal aliento y mantener los dientes blancos, se incluían hojas de menta y flores.

Alrededor del año 550 a.C., en la antigua Persia también era práctica común limpiarse los dientes, acto que no era ajeno al aseo corporal. Los antiguos persas elaboraban una mezcla a base de una tintura y agua boratada que aplicaban en los dientes y encías con un pincel, accediendo, así, a todos los rincones y recovecos de la boca, incluidos los espacios interdentales, acto que en la actualidad realizamos con pinceles interdentales que comercializan muchas marcas y con hilo dental.
En el mundo grecorromano del siglo I a.C. era común el uso de productos naturales para lavarse los dientes. Incluso se llegó a utilizar la orina humana como dentífrico, ya que ésta contiene grandes cantidades de amoníaco, lo que permite una limpieza del esmalte gracias a sus propiedades químicas y blanqueadoras.
El médico latino Escribonio Largo creó una fórmula magistral que se convirtió en la primera "pasta dental" a base de vinagre, miel, sal y cristal muy machacado. Para su aplicación, se usaba una tela de algodón que se restregaba por los dientes. El botánico griego Dioscórides habla en su tratado Corpus Hipocraticum de cierto tipo de dentífrico elaborado con leche de mujer que se utilizaba mucho en Roma.
La Edad Media y el mundo Maya
En la antigua China, los dentistas inventaron una especie de cepillo de dientes. Para su fabricación se empleaban huesos y espinas de pescado. Los árabes medievales utilizaron para la limpieza dental una mezcla de arena fina y piedra pómez como base de su higiene bucal, aunque descubrieron que era muy abrasiva y perjudicaba el esmalte.
En la España del siglo XI, el médico y botánico toledano Ibn Wafid, daba, en su Libro de la almohada o Kitab al-Wisad, una receta para elaborar un dentífrico: "Hojas de menta, de albahaca, de membrillo, de melocotón, con una cantidad doble de hojas de rosa, y tierra jabonera de Toledo más hojas de cidra: se pulveriza todo, se pasa por tamiz y se usa".
En la Edad Media, la gente no tenía la costumbre de limpiarse los dientes. Este acto era una tarea reservada a los "dentistas". En aquella época, los "maestros de curar dientes y sacar muelas" utilizaban raspadores para eliminar el tártaro o sarro dental y aplicaban polvos dentífricos.
En el Nuevo Mundo, las civilizaciones precolombinas, como los mayas, emplearon sustancias naturales como la raíz de la Rauwolfia heterophyla willad, más conocida por este pueblo como chacmun, que se usaba para combatir la caries, la halitosis y las molestias dentales en general.
Con el mismo fin, los mayas utilizaban diversos analgésicos bucales como las cenizas de iguana quemada viva, y el hollín pulverizado y envuelto en algodón en rama. Otro método usado por los mayas para la higiene bucal era el chicle, producto que se extraía de un árbol originario de las selvas del Petén, en Guatemala, y que conocían con el nombre de sicte.

El dentífrico moderno
Las modernas pastas de dientes tienen su origen en el siglo XVIII. Un dentista llamado Peabody fue el primero en modificar la composición original de la pasta, a la que agregó jabón. El primer dentífrico comercializado en forma de polvo o pasta envasado en una caja de cerámica apareció en Gran Bretaña a finales de ese siglo.
En 1850, un tal John Harris agregó un nuevo ingrediente a la composición: la tiza. En 1873, una firma norteamericana produjo en masa el primer dentífrico que se lanzó al mercado presentado en forma de polvo y envasado en un frasco de vidrio. En 1892, el farmacéutico y cirujano dental Washington Sheffield Wentworth inventó la primera pasta dental tal y como la conocemos hoy en día, dentro de un tubo plegable.
Sheffield bautizó a su pasta dentífrica con el nombre de Creme dentifrice. El nombre se lo sugirió su hijo Lucius, un gran aficionado a la pintura, al ver lo prácticos que eran los envases de colores para pinturas al óleo usados por los artistas.
El odontólogo Frederick McKay estudió un nuevo componente para la pasta dental tras comprobar que algunas personas presentaban pigmentaciones de color café en los dientes tras su uso continuado. Aquel nuevo compuesto era el flúor.
En 1950, una multinacional norteamericana desarrolló un proyecto de investigación encabezado por Joseph Muhler, de la Universidad de Indiana, para estudiar una nueva pasta de dientes en la que el flúor fuera uno de sus compuestos principales. Los estudios revelaron que los niños de edades comprendidas entre los 6 y 16 años reflejaron una reducción del 49% en el desarrollo de caries y los adultos presentaban una reducción del deterioro de los dientes en casi la misma proporción.
Hoy sabemos que el flúor es un elemento mucho más tóxico para los niños, y por ese motivo las pastas dentales infantiles tienen una tercera parte del flúor que podemos encontrar en las destinadas a los adultos.
Dos curiosidades antes de acabar. En la antigua Roma se vendían frascos de orina procedentes de Lusitania (el actual Portugal) porque tenía fama de ser la más fuerte y la más efectiva para el blanqueado dental. Por otra parte, ya en tiempos modernos, en la década de 1960, se comercializó una pasta de dientes de un color rojo intenso, conseguida mediante la tintura de cochinilla y a la que se bautizó con el sugestivo nombre de El Torero.
Ingredientes comunes en la pasta de dientes
Si bien cada marca y cada producto tienen su propia composición, existen diversos ingredientes comunes. Como puede observar en los estantes de las tiendas, incluso existen fórmulas específicas dependiendo del tipo de dentífrico.
Las pastas de dientes son generalmente pastas abrasivas blancas o geles transparentes. A continuación, se describen los ingredientes más comunes:
- Polioles: Más comúnmente sorbitol (también se usa glicerina) actúan como humectantes, evitando que el producto se seque y conservando la textura y el sabor.
- Abrasivos: Varios ingredientes proporcionan la acción de pulido en las pastas dentales blancas; éstos incluyen carbonato de calcio, sílice hidratada, bicarbonato de sodio, fosfato dicálcico y metafosfato de sodio. Se utilizan para obtener varias propiedades: la pasta de dientes debe fluir fácilmente pero no demasiado rápido desde el tubo; debe "romperse" fácilmente sin ser "fibroso", debe asentarse sobre el cepillo de dientes sin hundirse; estos ingredients también se utilizan para mantener en suspensión cargas/abrasivos.
- Detergentes: Añadido para hacer espuma al cepillar. Esto ayuda a la dispersión y retención del producto en la boca.
- Flúor: Se puede agregar fluoruro para ayudar a prevenir la caries dental.
- Saborizantes: Se agrega saborizante para disfrazar el sabor desagradable del detergente. También proporciona "frescura".
Los métodos de procesamiento varían según el tipo de producto y los ingredientes utilizados. Luego se agrega el abrasivo/carga. El detergente se agrega al final con agitación a baja velocidad para minimizar la formación de espuma.
La fabricación de pastas dentales en gel se puede realizar utilizando un mezclador de alto cizallamiento Silverson. “Refinamiento” del producto terminado antes del envasado. Esto se llevaría a cabo utilizando una unidad en línea especialmente modificada. A continuación, el producto se expulsa a través del estator a medida que entra material fresco.
Además de los ingredientes básicos, las pastas de dientes pueden contener:
- Abrasivos (es decir, “que rascan”): ayudan a limpiar la superficie por fricción y forman la mayor parte de cualquier pasta.
- Antibacterias: ayudan a eliminar las bacterias que hayan empezado a proliferar gracias a los residuos de comida. Pueden ser aceites esenciales de plantas o sustancias sintéticas.
- Aromatizantes: dan buen gusto y olor a la pasta. Los aceites esenciales se utilizan en pastas de dientes por sus efectos antibacterianos o para dar sabor y aroma.
- Detergentes o tensioactivos: se ponen sobre todo porque generan espuma, y esto nos da un efecto psicológico de “limpiar”. También ayudan a mantener los residuos en suspensión para que se vayan fácilmente al enjuagar (si bien esta función también la cumple la saliva).
- Blanqueantes de dientes: tienen una misión puramente estética (de hecho, los dientes de natural no son nunca blancos del todo, y por otro lado los abrasivos ya blanquean).
- Colorantes: hacen que la pasta sea blanca u otros colores con el objetivo de hacerla más atractiva para el consumidor.
- Conservantes: para que la pasta no se eche a perder por una contaminación microbiana. Si la pasta solo contiene abrasivos y extractos de plantas no son necesarios, porque los microbios no pueden vivir; y por otro lado, los aceites esenciales ya tienen componentes antibacterias.
¿Pasta de dientes con o sin flúor?
El VENENO del FLÚOR: ¿PASTA DENTAL CON 😈 o SIN FLUORURO 😇? #2019
El flúor es un mineral natural que se encuentra en la tierra y en diferentes alimentos. Su uso en la pasta de dientes se remonta a décadas atrás, cuando se descubrió su capacidad para fortalecer el esmalte dental y prevenir las caries. Al entrar en contacto con los dientes, el flúor ayuda a remineralizar el esmalte, haciendo que sea más resistente a los ácidos producidos por bacterias.
La principal razón por la cual se incorpora el flúor en las pastas de dientes es su efectividad comprobada para reducir la incidencia de caries. Al formar una capa protectora alrededor de los dientes, previene la desmineralización del esmalte y promueve una mejor salud bucal en general. Es importante destacar que el flúor no solo beneficia a los niños, sino también a adultos de todas las edades.
Beneficios del flúor en la pasta de dientes
El flúor es un mineral clave para la salud bucal, y se ha demostrado que su uso en las pastas de dientes puede ofrecer una serie de beneficios significativos:
- Prevención de caries: El flúor fortalece el esmalte dental, haciéndolo más resistente a los ácidos que causan las caries.
- Fortalecimiento del esmalte dental: Ayuda a prevenir la formación de caries y reduce la probabilidad de padecer enfermedades dentales.
- Remineralización: Puede remineralizar áreas afectadas por ácidos producidos por bacterias, ayudando a revertir los primeros signos de deterioro dental.
- Acción antibacteriana: Puede combatir eficazmente las bacterias dañinas presentes en la boca, contribuyendo así a mantener una buena salud oral en general.
Riesgos potenciales del flúor
El uso del flúor en la pasta de dientes ha sido motivo de debate debido a los posibles riesgos que puede conllevar su ingesta excesiva. Uno de los principales riesgos potenciales del flúor es la fluorosis dental, una condición que puede provocar manchas en el esmalte y, en casos severos, dañar la estructura de los dientes.
Además, estudios sugieren que altas concentraciones de flúor podrían estar relacionadas con problemas neurológicos y óseos. Aunque estos hallazgos no son concluyentes, es importante ser consciente de estas posibles implicaciones para tomar decisiones informadas sobre el uso de productos con flúor.
Algunos de los riesgos potenciales del flúor en la pasta de dientes incluyen:
- Fluorosis dental: El consumo excesivo de flúor durante la etapa de formación de los dientes puede provocar fluorosis dental, que se caracteriza por manchas blancas o marrones en el esmalte dental. Si se ingiere grandes cantidades de pasta dental con flúor, especialmente por niños pequeños, puede aumentar el riesgo de fluorosis dental.
- Intoxicación por flúor: La ingestión accidental o excesiva de pasta de dientes con flúor puede llevar a la intoxicación por flúor, especialmente en niños pequeños que pueden tragar grandes cantidades de pasta dental.
- Ingesta elevada de flúor puede provocar fluorosis esquelética, una condición más grave que afecta a los huesos y articulaciones.
Pasta de dientes sin flúor
Algunas personas prefieren evitar el flúor en su pasta de dientes por diferentes razones. Si bien es cierto que el flúor puede ayudar a prevenir la caries, existen preocupaciones sobre sus posibles efectos negativos en la salud.
Es por ello que las pastas de dientes sin flúor han ganado popularidad entre aquellos que buscan alternativas más naturales. La pasta de dientes sin flúor es una opción cada vez más popular entre los consumidores que desean evitar el uso de flúor en su higiene bucal.
Las pastas de dientes sin flúor utilizan ingredientes como bicarbonato de sodio, aceites esenciales y hierbas para limpiar los dientes y refrescar el aliento. Estos productos pueden ser una opción adecuada para quienes desean evitar el flúor en su higiene bucal diaria.
Es importante considerar que las pastas de dientes sin flúor pueden no ofrecer la misma protección contra la caries dental que aquellas con esta sustancia. Por lo tanto, es fundamental mantener una buena rutina de cuidado bucal que incluya visitas regulares al dentista y una dieta equilibrada.
Alternativas a la pasta de dientes con flúor
Existen varias alternativas a la pasta de dientes con flúor para aquellos que desean evitar este compuesto. Algunas de estas alternativas incluyen:
- Pasta de dientes sin flúor: Hay muchas marcas que ofrecen pastas de dientes sin flúor, que están formuladas para proporcionar limpieza y protección bucal sin este compuesto.
- Pasta de dientes natural: Algunas personas optan por utilizar pastas de dientes naturales que contienen ingredientes como bicarbonato de sodio, aceites esenciales, y otros componentes naturales para limpiar y proteger los dientes sin flúor ni otros aditivos químicos.
- Polvo dental: El polvo dental es una alternativa a la pasta de dientes que puede estar formulado sin flúor. Se aplica de manera similar a la pasta de dientes tradicional, pero puede ofrecer una experiencia de limpieza diferente.
- Enjuagues bucales naturales: Algunas personas eligen enjuagues bucales naturales que no contienen flúor como alternativa a la pasta de dientes. Estos enjuagues pueden estar hechos con ingredientes naturales como aceites esenciales y hierbas para ayudar a mantener la salud bucal.
- La hidroxiapatita: Es un ingrediente alternativo que se ha vuelto más popular en la pasta de dientes como una alternativa al flúor. La hidroxiapatita es un mineral natural y el componente principal del esmalte dental y la dentina, y se ha demostrado que tiene propiedades remineralizantes y protectoras contra las caries.
En definitiva, hay varias alternativas a la pasta de dientes con flúor disponibles en el mercado para satisfacer las necesidades y preferencias individuales en cuanto a cuidado bucal.
¿Cómo elegir la pasta de dientes más adecuada?
Para elegir la pasta de dientes más útil para tu boca, considera lo siguiente:
- Para prevenir las caries, elige aquellas que tienen una cantidad de flúor. En menores de 6 años, se recomienda pasta de 1.000 ppm. A partir de los 6 años se recomienda pasta de 1450 ppm.
- Si tienes problemas de encías, puedes utilizar una pasta de dientes más fuerte que además de la parte de flúor para combatir las caries utilice algún antiséptico.
- Pregunta a tu dentista por aquella pasta de dientes mas indicada en tu caso.
No hay diferencia entre las pastas de dientes que se venden en farmacias y las que se venden en otras tiendas, y, de hecho, hay que se venden en ambos lugares; el canal de comercialización es una elección del fabricante.
Como pasa con la mayoría de los productos de consumo, una de las estrategias de los fabricantes para vender cada vez más consiste en sacar, constantemente, pastas diferentes con reclamos publicitarios del estilo “más blanco imposible” o “elimina todos los microbios”.

Ingredientes problemáticos en pastas de dientes convencionales
Cuando se aplica a los tejidos blandos de la boca y las encías, muchas de las sustancias químicas pueden ser irritantes o causar daño a largo plazo. Algunos de estos ingredientes incluyen:
- Triclosán: Agente antibacteriano que actúa como un disruptor endocrino (afecta al normal funcionamiento de las tiroides) y es muy contaminante.
- Parabenos: Son los conservantes que impiden el crecimiento de bacterias, y sus efectos se localizan en el sistema endocrino. Imitan el estrógeno natural del cuerpo produciendo un funcionamiento hormonal anormal, algo que según algunos estudios aumenta el riesgo de cáncer de mama. Los parabenos han sido encontrados en la leche materna, la sangre y los tejidos del cuerpo, y pueden entrar en un feto en desarrollo.
- Laurilsulfato sódico (SLS): Se utiliza como un agente espumante y de limpieza y puede ser extremadamente irritante con la exposición prolongada. Puede irritar y sensibilizar piel y mucosas, y deben evitarlo por completo las que ya lo estén.
- Colorantes sintéticos: Los más comunes son los azules, verdes y amarillos, y se relacionan con la mutación celular y el crecimiento tumoral. Los identificarás porque empiezan por CI le siguen distintos números.
- Fluoruro o flúor: En porcentajes elevados puede provocar fluorosis de esmalte, es decir, depósitos de flúor que se reconocen por tener una apariencia blanquecina. Su uso continuada debilita y sensibiliza esmaltes y dientes.
- Sorbitol: Un edulcorante químico que no se absorbe adecuadamente en el intestino. Cuando se toma en grandes cantidades puede causar hinchazón, gases, cólicos y diarrea.
Pastas de dientes naturales: una alternativa más saludable
Las pastas de dientes naturales son más saludables porque no contienen químicos nocivos sino extractos de plantas y aceites esenciales especialmente seleccionados por sus propiedades anti-microbianas, antisépticas, calmantes y anti-inflamatorias.
Suelen ser ricas, por ejemplo, en própolis, aloe vera, mirra, menta, eucalipto, árbol del té, tomillo, orégano, hinojo, canela, clavo, también caléndula o camomila… Ingredientes que eliminan las bacterias y cuidan la placa dental a la vez que desinflaman las encías.
Consejos para un cepillado correcto
La recomendación para prevenir las enfermedades bucodentales más importantes es realizar un cepillado oscilante-rotacional después de cada comida, o al menos dos veces al día. Siempre con pasta dentífrica. El cepillado sólo con agua es ineficaz.
Los expertos recomiendan cepillar durante dos o tres minutos la unión entre las encías y los dientes (que es donde se acumula la placa bacteriana) y las caras de masticar.
La boca se divide en cuadrantes, es decir, cuatro partes, trazando una línea media que divide la boca por la mitad. Es importante seguir siempre un orden: empezar por la última muela de arriba a la derecha y avanzar hasta alcanzar la última a la izquierda. Posteriormente repetiremos la operación en los dientes de abajo. A cada zona hay que dedicarle al menos medio minuto. Terminaremos cepillando la lengua, como si estuviésemos barriéndola.
La cantidad de pasta adecuada que debemos poner en el cepillo equivale a un tercio de la superficie de las cerdas. En el caso de los niños, una cantidad del tamaño del guisante es suficiente. Hay que tener en cuenta que poner demasiada cantidad no solamente es innecesario sino que puede limpiar peor debido al exceso de espuma.