Gambas al Ajillo: Receta Tradicional Española

Hoy compartimos una de las más famosas recetas de la gastronomía tradicional española: las gambas al ajillo. Fácil y rápida de preparar, es un plato ideal si lo acompañamos de pan. Un bocado de pan con unas gambas frescas y un poquito de ajo puede ser una tapa de lo más exquisita. No hay bar que se precie sin una ración de gambas al ajillo.

Vamos a aprender trucos y consejos para hacer las gambas al ajillo perfectas. El secreto de esta receta está en la calidad de los ingredientes. Se puede partir de gambas frescas, pero si la economía del hogar no lo permite, con gambas de calidad congeladas también se logra muy buen resultado. Si no encontráis gambas, se puede preparar con langostinos o gambones, mucho mejor que esas gambas arroceras en miniatura que no saben a nada.

En España podéis encontrar varios tipos de gambas de calidad, las que más me gustan son la gamba blanca de Huelva o la gamba roja de Dénia. Aunque también tienen mucha fama las de Palamós o Garrucha que no he tenido el placer de probar.

Espero que os animéis con esta receta que siempre triunfa en casa y que además de hacerse en 10 minutos sirve de base para otras recetas. Os aconsejo que os animéis con estos espaguetis con gambas o la combinación a la gallega, gambas y pulpo al ajillo.

Ingredientes

  • 1 kg de gamba congelada o fresca
  • 20 dientes de ajos
  • 2 guindillas secas (también valen las pimientas de cayena)
  • Aceite de oliva virgen extra (unas 20 cucharadas)
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
  • Opcional: 1 chorrito de vino blanco o incluso un toque de vinagre de Jerez

Para 4 personas. Aproximadamente 6€/persona. 305kcal/100g

Preparación paso a paso

Tenemos dos opciones tal como os he comentado, gamba fresca o congelada. Si las gambas son frescas, sacamos la cabeza y cola. Ponemos las gambas en un cuenco y lavamos para retirar impurezas. Secamos con un trapo de algodón o papel absorbente. Si la gamba es congelada, lo mejor es dejarlas el día antes en la nevera y que se descongelen poco a poco. Escurrimos bien el agua al día siguiente. Secamos al igual que si fuesen frescas. En cualquiera de las 2 opciones le quitamos el intestino y sazonamos con sal al gusto.

  1. El primer paso va a ser pelar las gambas o, si haces las gambas al ajillo con gambas congeladas, dejarlas descongelar por completo. En mi caso, las pelé y guardé las cáscaras para hacer un futuro fumet de gambas.
  2. Pelamos y laminamos los ajos.
  3. Ahora viene el truco para confitar los ajos. Vamos a ponerlos en una buena cantidad de aceite de cocinarse a fuego bajo durante unos 15 minutos, que prácticamente no se note que se fríen porque de esta manera van a conservar su sabor y no van a dorarse y convertirse en ajos amargos. En este punto le añadimos el picante que queramos.
  4. Añadimos las gambas peladas.
  5. Subimos el fuego a tope y a los 20 segundos lo retiramos del fuego. De esta manera se harán las gambas con el calor residual y, por otra parte, no se quemarán los ajos y tendremos unas gambas al ajillo con una salsa espesa perfecta porque los ajos espesarán en parte el aceite confitado y no podremos parar de mojar pan.

Pelamos los dientes de ajo y cortamos en rodajas o láminas finitas. Un truco es retirar estos ajos (casi chips) y seguir con la receta, se incorporarían al final del todo. Así logramos el ajo en su punto y se hidrata con parte del caldo que suelta la gamba.

Echamos las gambas previamente escurridas al aceite. Subimos la temperatura y salpimentamos al gusto. Añadimos las guindillas y los ajos. Removemos e juntamos sabores. Servimos inmediatamente en cuanto esté la gamba en su punto justo de cocción, jugosa y con ese punto picante delicioso. No os queméis, el aceite va casi hirviendo. Acompañarlas de un buen pan y un buen vino blanco bien fresquito.

Consejos adicionales

  • El picante creo que le va muy bien a la receta, pero si no os va, podéis no utilizarlo. Los propios ajos tienen un punto picante. Y si os gusta pero no lo soportáis mucho, variad la cantidad, con una guindilla os llegará.
  • El marisco si es fresco, debe ser muy fresco.
  • Si sois muy puristas en la receta debemos quitarle el intestino (el hilo negro que tiene en el centro de la gamba). Debemos retirarlo ayudándonos con un palillo o con la punta de un cuchillo. Con el palillo pinchamos el extremo del intestino que queda a la vista y tiramos de él. Debería salir entero, como si fuese un hilo, sin necesidad de abrir la gamba.
  • El exceso de agua es nefasto para esta receta, si las gambas aportan más agua de la que necesita esta tapa, os podéis cargar la receta. Aunque sin miedo, es una receta bien fácil y siguiendo todos mis consejos os saldrá perfecta.
  • Esta es la forma tradicional, aunque también podéis encontrar esta receta con colas de langostinos o de gambones. Cambiarán muy poquito los tiempos de cocción pero debes tenerlo en cuenta, también queda de rechupete.

En el caso de estas gambas al ajillo diferente, antes de su escaso cocinado, las vamos a marinar en un poquito de vino ARDORA MARIS de Bodegas Eidosela. Las ponemos en una fuente bien estiraditas y vertemos un poquito de vino Ardora maris sobre ellas. En 100ml de aceite virgen extra y en frío, colocamos 3 dientes de ajo laminados y una guindilla. Volvemos a calentar el aceite previamente aromatizado con ajos y cuando esté muy muy caliente, lo vertemos sobre las gambas con cuidado de que todas queden regadas por el aceite.

Y no me digáis que esto no es fácil, ¿eh? ¿Y rico?

En las reuniones familiares, un plato que nunca falla es nuestra receta de gambas al ajillo. Este plato, ideal para el aperitivo como las gambas a la gabardina, lo hemos elaborado con buenas gambas blancas, muy frescas, y con un aceite de oliva virgen extra aromatizado con ajos y cayena. También quedan ricas con langostinos congelados, pero no es lo mismo. En cuanto al nivel de picante, podéis ajustarlo añadiendo más o menos guindilla de cayena, o incluso no añadirla si así lo preferís.

La receta, la podéis elaborar también con langostinos o gambones si así lo preferís, aunque entonces -en rigor- no estaríamos ante unas gambas al ajillo. Para hacer las mejores gambas al ajillo, es preciso contar con buenos ingredientes: en este caso, buenas gambas, buenos ajos españoles y por supuesto, un buen aceite de oliva virgen extra.

Comenzamos pelando las gambas para retirar sus cabezas, patas y caparazones. Por supuesto, no los tiramos sino que los guardamos (o congelamos) para hacer en su día un buen fumet de marisco o caldo de gambas. Ponemos el aceite en una fuente de barro y mientras se calienta, fileteamos los ajos y las cayenas. Los añadimos al aceite y dejamos que se doren vigilando para que no lleguen a quemarse. Mientras tanto aprovechamos para retirar el intestino o hilillo negro a las gambas.

Cuando los ajos están en su punto y el aceite está burbujeando debido a la temperatura, agregamos las gambas sazonadas con un pellizco de sal y tras un minuto, les damos la vuelta, apagando el fuego y tapándolas con un plato. De esa forma se terminan de hacer con el calor remanente y el vapor que se genera. Así quedan jugosas y tiernas. Dejamos reposar durante cinco minutos y las llevamos a la mesa, destapando delante de los comensales.

Para acompañar nuestra receta de gambas al ajillo, te recomendamos un buen pan de masa madre y una copa de vino o de cerveza muy fría.

Gambas al Ajillo fáciles de hacer y deliciosas

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