¡ATENCIÓN! Si estás leyendo esto, es probable que estés lidiando con un dolor en la encía que no te da tregua. Puede que sospeches que se trata de un absceso gingival, y si es así, has llegado al lugar correcto. ¿Tienes un absceso en la encía que te está causando inflamación y dolor? ¿Quieres saber cuál es su tratamiento y si es una afección grave? Descubre a continuación en qué consiste esta infección oral, cuáles son sus causas y cómo se puede solucionar.
Un absceso en la encía es una alerta de que algo no está bien en tu boca. Ignorarlo puede llevarte a complicaciones graves, como la pérdida de dientes o infecciones sistémicas. Y si estás en Tenerife, en Dental Estudio estamos listos para ayudarte a recuperar tu salud bucal con tratamientos de periodoncia en Tenerife. No dejes que un pequeño bulto arruine tu sonrisa y bienestar.
Como sabes, la gingivitis es una enfermedad periodontal (de las encías) que provoca síntomas muy molestos en la boca y que, si no recibe el tratamiento adecuado, puede causar otros problemas futuros.
Un “agujero” en la encía con pus suele indicar la presencia de una infección dental que ha encontrado camino de salida. Generalmente corresponde a lo que llamamos una fístula dental o un absceso gingival. Imagínate que dentro de la encía hay una acumulación de pus (un absceso). Cuando la presión interna sube, el organismo a veces crea un canal de alivio (fístula) para expulsar ese pus. Esto se manifiesta como un bultito o orificio en la encía que puede supurar líquido amarillo o blanquecino (pus) y deja un mal sabor en la boca.
En primer lugar, es importante entender qué es el pus y por qué se acumula en la encía. La causa más común de la acumulación de pus en la encía es la periodontitis. Otra causa común de la presencia de pus en la encía son los abscesos dentales. En este caso, la infección se localiza en el diente o en el tejido que lo rodea.
GINGIVITIS TRATAMIENTO y SÍNTOMAS - ENCIAS INFLAMADAS
¿Qué es un Absceso Gingival?
Imagina que tu boca es una fiesta. Los dientes son los invitados de honor, las encías son el anfitrión que todo lo organiza, y las bacterias… bueno, son esos visitantes indeseados que se cuelan sin invitación.
Este tipo de absceso dental se forma específicamente en el tejido gingival (la encía) y suele aparecer cerca de la base de un diente. A diferencia de otros tipos de abscesos dentales -como el absceso periodontal o el absceso periapical-, este se limita a la encía y no afecta directamente al hueso o al diente en sí… al menos al principio.

Absceso gingival cerca de la base de un diente.
Tipos de Abscesos
Un absceso en la encía puede causar dolor intenso y ser una señal de infección. Es un problema que requiere atención inmediata para evitar complicaciones mayores.
- Absceso gingival: se desarrolla en la encía sin afectar los dientes.
- Absceso periodontal: se forma en los tejidos de soporte del diente, como el hueso o el ligamento periodontal.
- Absceso periapical: surge en la raíz del diente debido a una infección interna.
Causas de la Gingivitis con Pus
Los abscesos gingivales no surgen de la nada. Detrás de ellos hay factores que, en muchos casos, puedes prevenir.

Gingivitis y periodontitis: progresión de la enfermedad periodontal.
- Mala higiene oral: Si cepillas tus dientes rápido, olvidas el hilo dental y no usas enjuagues, las bacterias se acumulan entre los dientes y las encías.
- Objetos extraños: ¿Alguna vez has tenido una espina de pescado, una palomita de maíz o un trocito de cáscara de nuez atorado en la encía?
- Caries dental no tratada: Cuando una caries avanza hasta el nervio del diente, las bacterias infectan la pulpa dental (la parte viva del diente). Esta infección puede propagarse hasta la raíz y el hueso, formando un absceso periapical.
- Enfermedad de las encías: La gingivitis no tratada puede progresar a periodontitis, que ocasiona destrucción del soporte del diente. En una periodontitis avanzada se forman bolsas periodontales (espacios profundos entre el diente y la encía) donde se acumulan bacterias.
- Muelas del juicio: Las muelas del juicio (terceros molares) parcialmente erupcionadas pueden dar problemas. Si una muela del juicio queda a medio salir y cubierta en parte por encía, es fácil que se acumulen restos de comida y bacterias bajo ese colgajo de encía.
- Golpes o heridas: Aunque menos común, un golpe o herida en la encía puede llevar a una infección si las bacterias aprovechan esa puerta de entrada.
- Factores generales de salud: Pacientes diabéticos o inmunodeprimidos son más propensos a infecciones bucales más severas.
Síntomas de un Absceso Gingival
¿Cómo saber si ese dolor que sientes es un absceso y no otro tipo de infección bucal? No es un dolor cualquiera.
- Supuración de pus: Es el signo más evidente. Puedes ver salir un líquido amarillento, blanco o verdoso con mal sabor desde el agujero en la encía.
- Bulto en la encía: Muchas veces se forma una pequeña protuberancia como un granito o flemón sobre la encía.
- Dolor o sensibilidad: Un absceso dental suele causar dolor de muela intenso, punzante y constante.
- Enrojecimiento e hinchazón: La encía alrededor estará inflamada, enrojecida y puede sangrar con facilidad.
- Mal aliento y mal sabor: La presencia de pus e infección suele provocar halitosis (mal aliento) y un sabor desagradable en boca.
- Fiebre o malestar general: En infecciones más avanzadas, el cuerpo puede responder con fiebre, ganglios inflamados en el cuello y sensación de decaimiento.
Tratamiento de la Gingivitis con Pus
Si ya tienes un absceso, no entres en pánico. Ahora que ya conoces más a fondo este tipo de infección, ¿quieres saber cómo curar un absceso en la encía? Se centra en aliviar los síntomas y evitar que la infección se propague.
Ante un absceso o fístula en la encía, el manejo incluye aliviar los síntomas en casa temporalmente y, sobre todo, tratamiento profesional por el odontólogo.
Alivio Temporal en Casa
- Enjuague con agua tibia y sal: Mezcla media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y enjuaga suavemente la boca, haciendo énfasis en la zona afectada, durante 30 segundos. Repite esto unas 2-3 veces al día. La solución salina ayuda a “tirar” de la infección, promueve el drenaje del pus y reduce la inflamación.
- Infusión de manzanilla o tomillo: Preparar una infusión (té) de manzanilla y usarla fría o tibia como colutorio también puede calmar la encía. Estas hierbas tienen propiedades ligeramente antiinflamatorias y antisépticas suaves.
- No pinches ni exprimas la fístula: Aunque ver ese punto de pus puede ser tentador para “reventarlo”, no te recomiendo andar pinchando la encía por tu cuenta. Si el absceso ya drena solo, déjalo drenar con los enjuagues. Si no drena, será tu dentista quien lo haga de forma segura.
- Analgésicos de venta libre: Si tienes dolor, puedes tomar un analgésico como ibuprofeno o paracetamol siguiendo las dosis indicadas. Estos medicamentos ayudan a controlar el dolor y bajan algo la inflamación, haciéndote más llevadero el tiempo hasta el tratamiento definitivo.
- Higiene suave: Continúa cepillándote los dientes, pero con mucha suavidad en el área dolorida. Es importante que la placa bacteriana no siga acumulándose.
Tratamiento Profesional
El dentista hará una pequeña incisión en la encía para drenar el pus y aliviar la presión. ¡Ojo! Un absceso no desaparecerá solo. Usar agujas, palillos o uñas para reventarlo es peligroso. El calor aumenta la inflamación.
- Examen y radiografía: Primero identificaremos cuál es el diente o área infectada. Muchas veces la fístula nos indica el punto, pero con una radiografía confirmamos el origen del absceso.
- Drenaje del absceso: La prioridad será drenar el pus acumulado. Si la fístula ya está abierta y supurando, muchas veces basta con aplicar presión suave o ampliar un poquito el conducto para que salga todo el pus. Si el absceso no ha drenado espontáneamente, el dentista realizará una pequeña incisión en la encía bajo anestesia local para abrirlo. Esto alivia rápidamente el dolor al liberar la presión.
- Limpieza de la zona infectada: Además del drenaje, hay que limpiar bien el foco. Si el origen es periodontal (encía), se hará una limpieza profunda de la bolsa periodontal afectada: se retira sarro y tejido infectado bajo la encía (curetaje o raspado).
- Tratamiento del diente causante: Cuando el problema viene de un diente con el nervio infectado, la solución suele ser una terapia de conducto radicular (endodoncia). Consiste en abrir un acceso en el diente, limpiar y eliminar la pulpa infectada, desinfectar bien los conductos y luego sellarlos. Tras la endodoncia, el diente normalmente se reconstruye con un empaste o corona. Si el diente estuviera destruido sin posibilidad de salvarse, habría que extraerlo.
- Antibióticos prescritos: Dependiendo de la gravedad de la infección, el dentista probablemente recetará un antibiótico. Debes tomar el antibiótico exactamente como indique tu dentista y completar el tratamiento todos los días pautados, aunque a los dos días te sientas bien.
- Tratamiento de soporte: Si tenías mucho dolor o inflamación, pueden indicarte además algún antiinflamatorio de farmacia durante unos días.
Otros tratamientos
- Tratamiento de conducto o endodoncia: El tratamiento dental más frecuente en estos casos es el tratamiento de conducto o endodoncia y la reconstrucción del diente.
- Enjuagues: El dentista puede recomendar el uso de un enjuague específico durante unos días.
- Tratamiento de periodoncia: Si existe una enfermedad de la encía, el tratamiento periodontal variará según su diagnóstico. La gingivitis es el estado más leve y se puede controlar con limpiezas bucodentales.
Complicaciones de no Tratar un Absceso
Tener un agujero en la encía que supura pus siempre debe tomarse en serio. Implica que hay una infección bacteriana activa en tu boca. Si no se trata correctamente, esa infección puede expandirse o agravarse.
- Propagación de la infección: Las bacterias pueden extenderse al diente adyacente, a otras partes de la encía e incluso a hueso maxilar.
- Daño al hueso y pérdida dental: Un absceso crónico puede ir destruyendo el hueso que rodea al diente infectado. Con el tiempo, esto puede hacer que el diente quede suelto.
- Quiste dental: En abscesos de larga evolución, el cuerpo a veces encapsula la infección formando un quiste en el hueso maxilar.
- Dolor y molestias constantes: Aunque momentáneamente el dolor ceda al drenar, la infección persiste y puede volver a formar absceso, con episodios repetitivos de dolor agudo.
- Complicaciones serias: En casos extremos, un absceso sin tratar podría derivar en un flemón difuso en cara/cuello, dificultando tragar o respirar, o incluso en una septicemia (infección generalizada).
Prevención de la Gingivitis con Pus
Una vez superado el susto, querrás evitar que esto te vuelva a pasar.
- Higiene oral rigurosa: Cepíllate los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y pasta dentífrica con flúor. Usa hilo dental o cepillos interdentales diariamente para limpiar bien entre los dientes y la línea de la encía, donde se acumula la placa.
- Visitas periódicas al dentista: Acude a tus revisiones odontológicas, idealmente cada 6 meses. En ellas podemos detectar a tiempo una caries incipiente o una gingivitis antes de que sea periodontitis.
- Tratar a tiempo las caries y problemas gingivales: Si notas un pequeño picor o molestia en un diente, o sangrado de encías frecuente, no lo dejes estar.
- Alimentación y hábitos saludables: Reduce el consumo de azúcares y harinas refinadas, sobre todo entre comidas, ya que alimentan a las bacterias que causan caries. Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas y calcio, fortalece dientes y encías.
- Protección contra traumatismos: Si practicas deportes de contacto, utiliza protector bucal para evitar golpes que puedan lesionar dientes y encías.
¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?
Si bien quizá no sea una emergencia de salir corriendo al hospital (salvo que tengas fiebre alta o mucha inflamación en cara/cuello), sí requiere atención rápida por parte del dentista. Debes pedir cita lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 24-48 horas de notar el problema. No esperes semanas. La infección puede expandirse o empeorar en poco tiempo.
¿Puede la Gingivitis con Pus Curarse Sola?
No, al menos no de forma definitiva. En casa solo puedes realizar medidas paliativas (enjuagues con agua salada, tomar analgésicos) que comentamos antes, las cuales ayudan a aliviar temporalmente los síntomas. Sin embargo, ningún remedio casero eliminará la causa de la infección ni sustituye el tratamiento profesional.
Si estás en Tenerife y buscas un lugar confiable para tratar tu absceso (o cualquier otro problema dental), en Dental Estudio podemos ayudarte.
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