Cuando los niños del mundo son amenazados, los Guardianes de la infancia se reúnen para defenderlos. Pero cuando el Coco vuelve para recuperar lo que es suyo, deberán buscar a un nuevo integrante para ayudarles. Es tiempo para conocer… ‘El origen de los guardianes’.

Basado en la idea original de William Joyce (que consiguió la inspiración gracias a su enferma hija), quien diera los primeros pasos para este film con el corto titulado «The Man in the Moon», ‘El origen de los guardianes’ es una revisión de los mitos anglosajones, tomando a numerosas figuras de estos mitos como héroes que protegen a los niños de diversas amenazas. Dirigida por el novato Peter Ramsey y producida por el escritor de la saga y por Guillermo del Toro, que también colaboró en diferentes aspectos del diseño de los personajes y del mundo en general.
Paralelamente a la creación de la película, William Joyce escribiría una serie de libros a los que titularía «Guardianes de la Infancia», que por la fecha de estreno de este film ya habían alcanzado la cuarta entrega. En parte se alejarían de la película, pero también servirían como precuela para ella.
Sinopsis y Desarrollo de la Trama
La premisa de la historia es sencilla y bastante simple: Sombra ha vuelto para aterrorizar nuevamente el mundo. Y es por ello que Norte (Santa Claus) reúne a los Guardianes para derrotarlo. De golpe nos presentan una serie de personajes sin apenas trasfondo (salvo el conocimiento que los espectadores tengan de cada personaje en la vida real) para enfrentarse a un personaje con el mismo problema. De esta forma, tenemos un principio algo atropellado y con apenas explicaciones (como las continuas referencias a la Luna como una entidad superior, que luego quedan algo olvidadas). Sin embargo, estos problemas quedan medianamente solucionados a lo largo de la película, al explicar tanto sus motivaciones como su forma de ser al irnos adentrando en la misma.
Superado este confuso inicio (principalmente tras la primera secuencia de acción del film), lo cierto es que la trama comienza a coger un buen ritmo, presentándonos una bonita historia con algunos tintes oscuros en las contínuas referencias al personaje de Jack Escarcha y Sombra. Tanto el Olvido como el hecho de no ser reconocido por los que te rodean son sus razones de ser, pero quedando claro que ambos estan en lados opuestos de la mesa.
Pese a que los detalles humorísticos no son su punto más atrayente, es curioso lo difícil que es no esbozar una sonrisa durante toda la película en las partes más tranquilas de ella. Además, ya sea en el Reino de las Hadas como en el Polo Norte, el mundo que nos muestra este film es muy atrayente y perfectamente plasmado en pantalla. Ayuda, por supuesto, la calidad artística del mismo con un nivel increíble, posiblemente uno de los mejores mostrados por Dreamworks, y es durante los enfrentamientos entre Sombra contra El Hacedor de Sueños junto a Jack Escarcha, cuando el espectador se ve deslumbrado por los efectos visuales que se muestran en pantalla, realmente espectaculares, que ganan mucho viendo la versión 3D de la cinta.

Diseño de Personajes y Actuaciones de Voz
Sobre los diseños, cada uno de ellos muestra un cuidado excelente, diferenciándolos y dándoles un carisma inusual, siendo personalmente, el diseño de los ya mencionados Sombra y Sandy como los más atractivos, junto al protagonista.
Numerosos actores conocidos ponen las voces de los protagonistas. Chris Pine pone la voz al joven Jack Escarcha, Alec Baldwin pone el acento ruso a Norte, a Jude Law le viene como anillo al dedo el papel de Sombra, Isla Fisher es el Hada de los Dientes, Hugh Jackman da vida al australiano Bunnymund y Dakota Goyo es el niño Jamie. El único de los personajes protagonistas sin actor de doblaje es Sandy, debido a que no dice ni una palabra en toda la película.
En cuanto a la banda sonora, a sus órdenes tenemos a Alexandre Desplat, que se encuentra en su salsa con las melodías que introduce en el film.
El Origen de los Guardianes: Un Análisis Profundo
El origen de los Guardianes relata la historia de Santa Claus, el Conejo de Pascua, el Hada de los Dientes y Jack Escarcha, unos personajes legendarios con desconocidas habilidades extraordinarias. Pero cuando un espíritu maligno, conocido como Sombra, decide inundar de miedo los corazones de los niños, los Guardianes inmortales deberán sus fuerzas para proteger los deseos y la imaginación de los niños. Uno de los personajes más especiales en este sentido es Sandy, el creador de sueños del que Guillermo del Toro, productor Ejecutivo de la cinta, destaca la belleza e impacto de sus planos en pantalla. "la forma en la que el creador de sueños está hecho de arena, son momentos de auténtica belleza", sentencia.
Además de Pine, en su versión original El origen de los guardianes cuenta también con las voces de estrellas de la talla de Alec Baldwin (Santa), Hugh Jackman (Bunny el conejo de Pascua), Isla Fisher (Hada de los dientes) y Jude Law (Sombra). Producida por Guillermo del Toro y William Joyce, autor de la novela en que está basada la película, (Los Guardianes de la infancia) y dirigida por Peter Ramsey, El origen de los Guardianes es una aventura épica y mágica que cuenta la historia de Jack Escarcha, Santa Claus, el Conejo de Pascua, el Hada de los Dientes y Sandman, el creador de sueños- personajes legendarios con desconocidas habilidades extraordinarias.
Adaptación de la Obra de William Joyce
El equipo de veteranos realizadores que se unieron a Joyce para dar vida a los "Guardianes" sentía la misma pasión por el proyecto. "La idea siempre fue que Joyce iba a ir escribiendo los libros de forma simultánea mientras íbamos desarrollando la película", dice la productora. "Nos encantó la idea central y nos llenaba de ilusión la profunda historia que creaban las mitologías de Joyce. Hay muchas historias que contar. Joyce añade: "No quería que la película compitiese con los libros y que la gente dijera: 'Vaya, es distinto del libro' y tampoco quería que supieran lo que pasaba en la película. Quería elaborar una historia para esta gente.
Lindsay-Abaire añade: "Sombra también t... Santa Claus, el Conejo de Pascua, el Hada de los Dientes y el Creador de Sueños hacen felices a los niños con sus extraordinarias habilidades. Pero un día detectan la presencia de Sombra, el espíritu maligno de las pesadillas, que inunda de miedo los corazones de los chavales y debilita su fe en esos Guardianes inmortales de la inocencia infantil. Este nuevo largometraje de DreamWorks Animation se inspira en la saga de libros juveniles Los guardianes de la infancia, escritos e ilustrados por William Joyce, en cuya novela Un día con Wilbur Robinson ya se basó la película de Disney Descubriendo a los Robinsons. Supervisada por el mexicano Guillermo del Toro, El origen de los Guardianes propone una adecuación al ámbito infantil de la fórmula del cine de superhéroes, envuelta en un agradable tono navideño, similar al de la estupenda Arthur Christmas: Operación Regalo.
¿Qué pasaría si en las historias de Santa Claus, el Conejo de Pascua, el Hada de los Dientes y Sandy, el hombre de arena, hubiera más cosas de las que nos podíamos imaginar? En la película de DreamWorks Animation, El origen de los Guardianes, lo son. Inmortales, fuertes y veloces, estos héroes de la infancia se enfrentan a la misión de proteger la inocencia y la imaginación de los niños de todas las edades aprovechando al máximo sus poderes. Mientras miraba El origen de los guardianes (el segundo film de Dreamworks del año 2012, luego de Madagascar 3: De marcha por Europa, Madagascar 3: Europe’s Most Wanted, Eric Darnell, Tom McGrath y Conrad Vernon), pensaba si los avances tecnológicos en la cinematografía pueden afectar de alguna manera la imaginación de los niños.
Recordaba que cuando yo era chica, la imagen que tenía de Papá Nöel o del Conejo de Pascuas era bastante personal. El origen de los guardianes está protagonizado por cuatro personajes de leyendas populares: Santa Claus (North), el Conejo de Pascuas (Easter Bunny), el Hada de los Dientes (Tooth) y Sandman (Sandy). La armonía con la que los guardianes ejecutan sus tareas, cada noche (como es el caso del Hada de los Dientes y Sandman) o en una noche particular del año (en Navidad y en Pascuas, por ejemplo) se ve afectada por la intrusión del Hombre de la Bolsa, también conocido como Cuco, Bogeyman o Pitch. En el medio de este conflicto hace su aparición un quinto guardián no asumido: Jack Escarcha (o Jack Frost).

Aspectos Técnicos y Visuales
El efecto 3D puede llegar a cambiar la experiencia cinematográfica en las historias animadas, donde abundan los personajes voladores, y los movimientos de cámara siguen su recorrido. El origen de los guardianes cuenta con Santa en su trineo, con el Hada de los Dientes volando a una velocidad de colibrí y con Jack Frost cruzando cielo y tierra, dejando estelas de nieve y escarcha a su paso. También Sandman nos baña con su arena mágica, y es así como abundan las tomas en donde el 3D se luce y nos deja encantados. En la estética general del film abundan los colores fuertes.
Aunque Peter Ramsey debutó en la pantalla grande con este film, este debut consiste sólo en la dirección, ya que cuenta con casi veinticinco años de experiencia en la producción artística de películas tan exitosas y complejas como Minority Report (Steven Spielberg, 2002), El club de la lucha (Fight Club, David Fincher, 1999), Cómo ser John Malcovich (Being John Malcovich, Spike Jonze, 1999), Godzilla (Roland Emmerich, 1998) y Hombres de negro (Men in Black, Barry Sonnenfeld, 1997).
Consideraciones Culturales y Personajes
Dentro de los guardianes, no todos están presentes en la cultura latina o europea. A pesar de que se intenta aclarar tímidamente alguna diferencia, como por ejemplo que el Ratón de los Dientes es el equivalente europeo al Hada, Sandman y Jack Frost son bastante desconocidos en territorio fuera de Norteamérica. Me pregunto qué pensará un niño que aún cree en Papá Nöel al ver El origen de los guardianes. Su imagen se opondría a un gran hombre fuerte y con acento ruso, con los brazos tatuados con naughty / nice (travieso / bueno).
Para el ojo adulto no importa mucho si los guardianes nos son conocidos de antemano, porque todos los personajes son consistentes en sus reacciones, entornos y hasta en las voces que aportan los distintos actores de renombre. Sandman no tiene voz, esto implica que no hay un gran actor detrás, apadrinando el personaje. A pesar de ser el más lejano en mi conocimiento popular, es el guardián más importante en el film. Se encarga, nada menos, que de brindar sueños agradables a los niños. Cuando el Hombre de la Bolsa logra derrotarlo, los niños comienzan a tener pesadillas, en vez de sueños.
Dos tendencias o modas del cine actual se dan cita en El origen de los guardianes. Por un lado podemos inscribir la película entre la colección de producciones que llegan a los cines y la televisión en estas fechas para hacerse eco de las fechas navideñas. Por otro se integra en la moda del cine de superhéroes. En la faceta que podríamos llamar más “navideña”, se sale de lo común por su tratamiento estético y argumental.
El despliegue visual está asumido, obviamente, con el 3D como compañero de viaje al que le sacan buen partido algunas secuencias de acción en plan tobogán, como los viajes de los protagonistas a los distintos lugares de sus mundos fantásticos, y más concretamente al mundo del Hada de los dientes. Me refiero a que para ser una película navideña de corte familiar, que por tanto tiene a la infancia como target casi obligado, incluye momentos muy interesantes de tinte claramente siniestro en torno al personaje del villano, empeñado en robarle la ilusión a la infancia con ese tinte inquietante que en mi opinión es la parte más cercana a las inquietudes creativas de uno de los productores de la película, Guillermo Del Toro.
En lo referido a la otra moda, la de los superhéroes, la propuesta planteada por El origen de los guardianes resulta también novedosa porque se plantea renovar la parafernalia y paisajes de los personajes clásicos del folclore infantil. De ese modo se forma un grupo de superhéroes, los Guardianes del título, constituido por el Conejo de Pascua, Santa Claus, el Hada de los Dientes (equivalente de nuestro Ratoncito Pérez, que por cierto hace un cameo para establecer el vínculo cultural con el personaje anglosajón), y lo que en España llamaríamos El Tío de la Arena, que allí es Sandman, una especie de protector de los sueños infantiles, particularmente almibarado para mi gusto, el azucarillo de la función, por decirlo de algún modo, que no obstante, siguiendo la misma pauta que preside la transformación de estos personajes en algo más actualizado, incluye una naturaleza superheróica.
Así, los superpoderes de estas criaturas de ficción, el ejército de Yetis de Santa Claus, el ejército de huevos robotizados del Conejo de Pascua, las legiones de pequeñas hadas del Hada de los Dientes y las habilidades de Sandman constituyen la salsa visual de un ejercicio de crossover, tan habitual en las viñetas de los cómics de la Marvel y DC, pero totalmente nuevo en este otro tipo de personajes.
Por el contrario la clave del desarrollo de El origen de los guardianes es otra, porque de hecho su protagonista es también otro. La película es la historia del reclutamiento y primera misión de un nuevo guardián, Jack Frost, que aquí han traducido como Jack Escarcha. Es por ello una trama de iniciación, de búsqueda de su pasado, en la que el guión sigue, quizá con excesivo tesón y escrúpulo que impiden grandes sorpresas, la fórmula del viaje del héroe tradicional.
El barroco sucio cinematográfico se ha servido siempre de la chatarrería, pero el mexicano renunciaba, por ahora, al artefacto de lupa a diferencia de Terry Gilliam (y 2), Marc-Caro, Jean-Pierre Jeunet o Javier Fesser y prefería centrarse en los engranajes. Y a ese insecto se le dotaba de cierta divinidad, uno de los personajes comparaba a un mosquito andando sobre las aguas con los superpoderes de Jesucristo. Pero el verdadero monstruo era un vampirizado Federico Luppi que necesitaba esquivar el sol y luchar contra la sed. Y a través de la relación con una niña (Frankenstein) se pervertía el cuento: el vampiro cambiaría el ataúd por una caja de juguetes.
El invocado Sammael es un cruce entre Nyarlathotep y el legendario Cthulhu. Las bestias que flotan encapsuladas en los límites del universo (y que desenrollan tentáculos y ojos tanto en el prólogo, como en una premonición y en el epílogo) se hermanan descaradamente con los Elder gods del escritor, algo que tampoco se disimulaba en los cómics de Mignola.
Visualmente hermosa y de una plasticidad peligrosamente hiperestésica, la secuencia tornará la fantasía inicial en drama cuando Jack descubra que es invisible a ojos de los seres humanos y tome consciencia (percepción), que no conciencia (pensamiento), de que le espera toda una eternidad deambulando por el mundo sin compañía alguna, a excepción de sus recién adquiridos poderes.
Para El origen de los guardianes se ha creado un argumento que explica una aventura que acontece tiempo después de los hechos narrados en los libros, concretamente trescientos años más tarde del prólogo que abre la versión cinematográfica. Y después de degustar ambos materiales, papel y celuloide, duele decir que (una vez más) gana el papel, y de mucho. Y el por qué está muy claro. Joyce se molestó en desarrollar una aventura para cada personaje, en explicar el verdadero origen de cada Guardián de la Infancia (Guardians of Childhood).
Los que leímos sus libros sabemos que el verdadero nombre de Papá Noel es Nicolás San Norte (Nicholas St. North), celebérrimo y tatuado forajido, famoso por su destreza con toda clase de armas, especialmente las de filo cortante. Quién nos iba a decir que se forjaría un destino como héroe navideño… Del mismo modo, el Conejo de Pascua (E. Aster Bunnymund) era el máximo emisario de una hermandad de conejos guerreros, expertísimo en el dominio de las artes marciales y podríamos decir que cultivadísimo en cuerpo y mente, además de capitán de un ejército de huevos de Pascua. ¿Y qué ha pasado con la feroz Hada de los Dientes (Toothiana, Queen of the Teeth Fairy Army)? Quizá el hada menos pastelosa la literatura infantil reciente, la que en la obra literaria se podía multiplicar a placer dependiendo de los dientes que hubiera debajo de las almohadas infantiles cada noche. Y ojo, que si alguien se interponía en su camino hacia los dientes y las almohadas sufría un terrible maleficio…

Básicamente una versión infantil y animada de Los Vengadores (The Avengers, Joss Whedon, 2012), ni más ni menos. Obviando el compendio poético que un servidor esperaba con la misma ilusión con la que pasaba las páginas de los libros, Ramsey ha intentando hilvanar diversas subtramas sin demasiado éxito. Los que no estaban familiarizados con el material de origen no entenderán por qué Papá Noel es un abrutado y tatuado mastodonte que de cuyo cinturón cuelgan navajas y cuchillos, ni por qué el Conejo de Pascua está constantemente malhumorado con Jack Escarcha, ni de dónde salen esos agujeros negros convertidos en madrigueras ni por qué nacerá una flor por allí por donde pasa. Del mismo modo, y esto sí que nos parece reprochable, no sabrán qué tiene de especial el Hada de los Dientes, aquí reconvertida en una almibarada y cansina campanilla, privada de su multidisciplinar capacidad de desdoblamiento. Una lástima. ¿Y dónde está nuestro Guardián favorito, el Hombre de la Luna (Man in the Moon)?
Cuando ya casi habíamos tirado la toalla, aparece Jamie, ese niño que nos recuerda al DJ de la superior, al menos en el desarrollo argumental y de personajes, Monster House (Gil Kenan, 2006). A pesar que su relación con Jack Escarcha está torpemente retratada y subdesarrollada (como el resto de personajes y su interacción), ahí tenemos al Hombre de los Sueños (Sandman), ese ser silente que desprende arena dorada con la que entreteje nuestros sueños para así combatir al Hombre de las Sombras (Pitch Black), antítesis del primero, que intenta teñir los pensamientos noctámbulos de los niños hasta convertirlos en sus peores pesadillas. Caracteres antagónicos que, por fin, están retratados en la película con la madurez y crudeza con la que se describen en las obras originales.
Poco novedosa, pero igualmente destacable, la secuencia en la que vemos que aquello que provoca miedo no es más que una proyección de nuestros temores más profundos e inherentes a los recovecos más oscuros de nuestra mente. Ojo, que puede que se vuelvan contra nosotros, y más si los Guardianes utilizan sus poderes.
Sin duda, los mejores momentos de El origen de los Guardianes, la gran apuesta de la temporada de DreamWorks, se suceden cuando Peter Ramsey y compañía se deciden por tratar a los espectadores como entes pensantes que en breve serán adultos (signifique eso lo que signifique). Irónica y mordaz, en la línea de la excelente Hormigaz (Antz, Eric Darnell y Tim Johnson, 1998), la reflexión sobre el corporativismo de las fiestas tradicionales, en el que los heroicos protagonistas caen en la cuenta que por intentar llegar al mayor número de niños posible se olvidan precisamente de lo que es ser un niño, cuando un pequeño gesto amable o su ausencia puede ser algo definitorio para una posterior vida adulta.
Realmente genial la broma a costa del Ratoncito Pérez, compañero de la división europea de los Guardianes. Ausencia (¡gracias!) de las típicas canciones infantiles que en la mayoría de los casos no sirven más que para ralentizar la acción (que en este caso ya hemos dicho que no es el punto fuerte del largometraje). Interesante manera de realizar una película que habla sobre la Navidad, sin ser específicamente navideña y sutil (e inherente al discurso) canto a la tolerancia y la multiculturalidad, definiendo una lengua o una procedencia para cada héroe.
Precisamente este último factor viene dado por la elección de los actores que prestan su voz a los protagonistas, definitivamente el gran acierto de la película. La animación de los personajes toma prestado algún rasgo de la fisonomía de los dobladores, incluso realiza alguna broma a su costa (divertido el momento en el que el Conejo de Pascua es comparado a un canguro, debido a su procedencia australiana, véase Hugh Jackman), afectadísimo y efectivísimo el malvado Jude Law, gracioso Alec Baldwin con acento nórdico y muy adecuado Chris Pine como Jack Escarcha, capaz de transmitir a su personaje la amargura que realizador, montaje y argumento no son capaces de atribuirle.
No hace falta decir que el visionado en versión original es obligatorio en este caso (si no en todos). Gracias al talento de estos actores la película supera la agridulce sensación que planea sobre nuestro estado de ánimo a lo largo de gran parte del visionado: el de esas luces que, como las de la película, se van apagando poco a poco, cada vez que uno de los espectadores (que no somos más que niños grandes) corremos el riesgo de dejar de creer en el cine infantil y familiar cuando se encuentra con determinados productos. De momento, nuestra bombilla está algo gastado pero todavía no se ha fundido. Como Jamie espera a sus Guardianes, nosotros esperamos futuras (y mejores) propuestas de DreamWorks. El año que viene (esperamos) será mejor.
A continuación se muestra una tabla con el reparto de voces original en inglés:
| Personaje | Actor de Voz |
|---|---|
| Jack Escarcha | Chris Pine |
| Norte (Santa Claus) | Alec Baldwin |
| Conejo de Pascua (Bunnymund) | Hugh Jackman |
| Hada de los Dientes | Isla Fisher |
| Sandman (Sandy) | Sin Diálogo |
| Sombra (Pitch Black) | Jude Law |
| Jamie Bennett | Dakota Goyo |