La receta de guisantes con jamón es un plato que evoca la cocina de nuestras abuelas, fácil de preparar, lleno de nutrientes y energía. Estamos en plena temporada de guisantes y si acompañamos estos guisantes frescos con un poquito de jamón tendremos un plato de lujo. Esta legumbre combina perfectamente con el huevo y el jamón, y es por eso por lo que lleva decenas de años en el recetario de nuestras abuelas.

Cuando empezamos en esto de la cocina a todo el mundo que le pregunto le parece un reto difícil de superar, no digo lo contrario, aunque la práctica y perder el miedo a los fogones es fundamental. Por supuesto mi recomendación son platos sencillos, no muy elaborados y sobre todo deliciosos. Esta receta con verdura, los guisantes con jamón, lo es, además tiene un plus, se prepara en 5 minutos de nada.
Guisantes con jamón
Ingredientes
- 400 g de guisantes
- 200 g de jamón
- 200 g de cebolla
- 4 huevos
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva
Preparación
- Cocer los guisantes hasta que queden al dente, escurrirlos y guardarlos para utilizarlos después.
- También cocer los huevos y reservarlos.
- Picar los ajos, la cebolla, el jamón y el huevo.
- En una sartén se añade un poco de aceite y se calienta, a continuación, se añaden los dientes de ajo y la cebolla, salpimentarlo y dejar que se cocinen (remover con frecuencia).
- Se agrega el jamón ya picado y mezclar.
- Se añaden los guisantes, mezclarlos y dejarlos cocinar un par de minutos más.
- En caso de quererlos más caldosos, guardar con antelación caldo de cocción, y agregarlo posteriormente al añadir los guisantes.
- Servir en platos individuales.
Lo idóneo es prepararlo con guisantes frescos, pero hay un inconveniente porque su temporada es pequeña y suelen ser bastante caros, así que estos podéis emplear una conserva de calidad y poder disfrutar de la receta. En la receta podéis emplear cualquier tipo de guisante, desde los guisantes frescos, los ultra congelados, guisantes finos, muy finos o de tamaño medio. Si nos decidimos por guisantes de lata, la receta no nos llevará más de 5 minutos, si optamos por ultra congelados serán 10 minutos más. Vosotros/as elegís.
En caso de emplear guisantes congelados, los cocemos en abundante agua salada durante 10 minutos, contando este tiempo una vez que el agua rompa a hervir. Picamos en juliana, es decir en tiras, una cebolla o dos cebolletas. Cortamos de igual manera las lonchas de jamón.

En una cazuela grande y con un chorrito de buen aceite de oliva virgen rehogaremos las cebolletas en juliana. Añadimos los guisantes que tenemos reservados y juntamos bien con una cuchara de madera sin romper los guisantes. Rectificamos de sal y pimienta negra, aunque recordad que el plato lleva jamón (este no es muy salado). Emplatamos y sólo queda disfrutar de este plato tan fácil y como podéis ver en la fotografía llena de color. Entra por los ojos.
Comer guisantes verdes frescos es una costumbre relativamente moderna. Hasta el siglo XVII, los guisantes secos eran considerados un alimento de gente sin recursos, quienes los cocían durante horas junto con un trozo de tocino para conseguir el alimento necesario del día. Afortunadamente han cambiado mucho las cosas y en la actualidad puedes disfrutar del lujo de comerlos cuando están en su mejor momento y probar todas y cada una de sus variedades, como los tirabeques o los brotes de guisante. En este plato hemos utilizado guisantes verdes, en sus vainas para que se conserven mejor.
Opciones para acompañar
Colocamos los huevos encima de los guisantes. Son una gran opción cualquiera de las dos preparaciones. Para los huevos escalfados (tenéis acceso directo a la receta en el link del título), los podemos preparar en un cuenco pequeño, tacita o bol, ponemos un poco de film transparente y cubrimos el cuenco de manera que el film sobresalga bastante del mismo. Echamos el huevo en el cuenco y cerramos haciendo un nudo al film, o con un alambre de los del pan de molde.
Ponemos el huevo envuelto en agua hirviendo y dejamos cocer 1 minuto; es el tiempo perfecto para que el huevo nos quede medio hecho y la yema se derrita cuando lo rompamos. Si queréis hacerlos sin el film para que no se rompan o se deshagan a la hora de echarlos en el agua, cuando comience a cocer, echamos un chorrito de vinagre. Así el huevo quedará entero y no deshecho. No debemos cocerlos más tiempo ya que se forma un halo oscuro de color verdoso alrededor de la yema desagradable a la vista. Tampoco debemos dejar los huevos reposar en el agua en el que los hemos cocido.
Debemos de echar en seguida agua fría para que templen y no se sigan cocinando.
Para freír un huevo llenamos dos tercios de la sartén con aceite de oliva y la ponemos a fuego fuerte. Cascamos el huevo. Si no tenéis mucha práctica en este tema podéis ayudaros con el borde de una taza o vaso. Ayudados por la espumadera empujamos un poco de aceite por encima de la clara y esperamos a que se haga la puntilla, sin pasarnos para que no se endurezca la yema. Recogemos el huevo con la ayuda de la espumadera y añadimos a un plato. Quedará un poco de aceite que hará la delicia de muchos con un buen trozo de pan. Ya veis que tiene su técnica, no es complicado pero tampoco es lo más fácil del mundo.
Información Nutricional
A continuación, se presenta una tabla con los valores nutricionales aproximados por ración y por cada 100 gramos:
| Valor Nutricional | Valores por Ración | Valores por 100 g |
|---|---|---|
| Energía | 447.75 kcal | 163.23 kcal |
| Grasas | 31.04 g | 11.25 g |
| Hidratos | 13.36 g | 4.84 g |
| Proteínas | 28.34 g | 10.27 g |
| Fibra | 2.92 g | 1.78 g |
| Sal | 4.31 g | 1.56 g |
Consejos Adicionales
- Si dispones de ellos, mejor elige guisantes frescos, ya que son de mayor calidad, pero su temporada es muy corta y los envasados en conserva están disponibles todo el año.
- Los guisantes congelados pueden ser de tamaños diferentes, y los extrafinos tienen menor grosor de piel y por tanto son más agradables al paladar.
Considerad al comprarlos que su peso real será poco menos de la mitad de su peso en guisantes, 1 Kg son cuatro raciones. Tenéis en el mercado guisantes verdes durante todo el año pero la mejor época para consumirlos es en primavera o a principios de verano. En primavera alcanzan su maduración óptima, así que animaros a probar estas deliciosas bellezas de color esmeralda en estos clásicos guisantes con jamón.
Mi amiga Mery nos presenta un buen consejo: «A mi me gusta cascar los huevos en un vasito o cuenco pequeño antes de echarlos a la sartén. Así me aseguro de varias cosas: que están buenos, que no se me cae ni un cachito de cáscara, y que los coloco en el centro del aceite de una sola vez.