Hábito de Lengua: Ortodoncia, Causas y Tratamiento

¿Sientes que tu mordida está cambiando debido a la posición de tu lengua? ¿Observas que tus dientes están desalineados? Si quieres saber cómo corregir y evitar empujar los dientes con la lengua, ¡nuestro artículo te interesa!

¿Cuál es la Posición Correcta de la Lengua?

La lengua, más que un simple órgano muscular, juega un papel importantísimo en funciones vitales como la respiración, la digestión y el habla. Pero además, su posición incorrecta puede comprometer la estética de tu sonrisa, provocando desalineaciones dentales.

Este problema surge cuando la lengua no se posiciona adecuadamente contra el paladar, sino que se apoya en los dientes inferiores, generando presión sobre ellos.

Debemos tener en cuenta que, durante el día, podemos tragar saliva hasta mil veces, además de los movimientos que realizamos al masticar y tragar alimentos. Si en todos estos procesos la punta de la lengua se sitúa detrás de los dientes frontales, se crea una presión constante que puede empujar los dientes con la lengua, alterando la alineación dental.

Este hábito puede llevar a que, gradualmente, tanto los dientes como el hueso alveolar cedan ante la presión, resultando en una mordida abierta. Este es uno de los problemas más comunes al empujar los dientes con la lengua.

Cuando la colocación de la lengua es inadecuada en el momento de tragar el alimento, decimos que se trata de un problema de deglución atípica. También se conoce a este hábito de interposición lingual como hábito de lengua.

La interposición lingual consiste en poner la lengua entre los dientes (centrales o laterales) en su estado de reposo. Debido a esta posición anormal de la lengua, el paciente tiene problemas al hablar y al deglutir con normalidad.

La lengua tiene importantes funciones, pero un incorrecto desarrollo de este órgano implica graves problemas que terminarán afectando a la vida de los niños. Por ello, es importante abordar a tiempo la interposición lingual y aprender a corregirla. Es habitual detectar esta anomalía durante la infancia.

En los primeros años de vida, cuando los pequeños están aprendiendo a hablar y les empiezan a salir los primeros dientes, debemos prestar atención a su desarrollo. Lo primero es conocer en qué postura debe estar la lengua en su estado de reposo natural. Una lengua que no presente ningún tipo de alteración, ni en su forma ni en su tamaño, descansa en la parte dura del paladar.

El movimiento natural de la lengua para pronunciar ciertos sonidos, como los fonemas D, S o T se produce en el interior de la cavidad oral. En caso de que la interposición lingual pase desapercibida, es difícilmente evitable que el niño desarrolle otros problemas relacionados con su desarrollo dental y maxilar. Por ello, conviene detectarla a tiempo para solucionarla en los primeros años de vida.

Para tragar adecuadamente, la lengua debe hacer un movimiento concreto que lleve el bolo alimenticio desde la boca hasta la faringe, un proceso conocido como fases de la deglución.

Durante la infancia aprendemos a hablar, haciendo movimientos concretos de la lengua para pronunciar los fonemas correctamente. Pero si la posición lingual no es la adecuada, el niño desarrolla muchos problemas para aprender a hablar bien, especialmente en la pronunciación de fonemas como la D, T, S o R.

La constante presencia de la lengua entre ambas arcadas genera un espacio entre ellas, por lo que al final los dientes superiores e inferiores no harán contacto entre sí, ni siquiera con la boca cerrada.

Otro problema en el desarrollo oral del niño lo encontramos en el paladar. Hemos explicado antes que la lengua descansa sobre su parte dura pero, si en lugar de ahí la lengua tiende a estar en la parte inferior de la boca, el maxilar superior se comprimirá. Como consecuencia, detectamos problemas de paladar estrecho y de mordida cruzada.

Para evitar este tipo de alteraciones es necesario conocer la posición en la que debe encontrarse la legua en todo momento y se debe prestar atención desde la erupción del primer diente.

¿ Cuál es la posición correcta de la lengua en reposo?

La lengua en estado de reposo debe colocarse apoyando la punta en la parte dura del paladar, justo detrás de los incisivos centrales sin tocarlos o tocándolos ligeramente.

Un truco muy sencillo es decir la varias veces: » ne-ne-ne-ne…» , ese es el lugar donde debe posicionarse la lengua.

Los signos de alarma de una deglución atípica o interposición lingual son los siguientes:

  • El niño siempre está con la boca abierta y le cuesta sellar los labios.
  • La respiración siempre suele ser por la boca.
  • Los incisivos centrales suelen estar inclinados hacia delante.
  • El paladar no es está desarrollando correctamente en anchura, pudiendo presentar un paladar en forma de cueva (paladar ojival).
  • La mordida puede estar alterada, puede presentar una mordida cruzada unilateral o bilateral.
  • Puede presentar fascies adenoidea (cara alargada, ojeras, boca entreabierta…).
  • Dificultad para pronunciar algunos fonemas como la D, la S o la T.

15 Ejercicios para Hábito de Lengua en Casa - Deglución Atípica

Consecuencias de Empujar los Dientes con la Lengua

Empujar los dientes con la lengua es un problema que va más allá de la estética dental y la mordida abierta. Esta mala práctica, que suele originarse en la infancia, conlleva una serie de complicaciones adicionales, tales como:

  • Maloclusión: Cuando la lengua empuja constantemente los dientes, puede llevar a una mordida desalineada. Esto no solo afecta la estética dental, sino que también puede resultar en un desgaste dental innecesario y problemas en la articulación temporomandibular.
  • Apiñamiento Dental: La presión constante ejercida por la lengua puede causar un apiñamiento de los dientes, lo que complica la higiene bucal y puede requerir tratamiento de ortodoncia.
  • Dificultades Fonéticas: Una posición incorrecta de la lengua puede interferir en la pronunciación de ciertos fonemas, lo que podría requerir terapia del habla.
  • Problemas Alimenticios: En particular en niños, empujar los dientes con la lengua puede dificultar la ingesta de alimentos sólidos, lo que puede llevar a deficiencias nutricionales.
  • Hipotonía Buccofacial: La debilidad en los músculos de la lengua, labios y mejillas puede resultar de la mala posición de la lengua.
  • Respiración Bucal: La posición incorrecta de la lengua puede contribuir a la respiración bucal, lo que a su vez puede llevar a problemas respiratorios y de sueño.
  • Alteraciones Posturales: La posición de la lengua también puede influir en la postura general, lo que puede llevar a dolores de espalda y cuello.
  • Desarrollo Facial Inadecuado: En casos extremos, la presión constante de la lengua puede afectar el desarrollo facial, especialmente en niños en crecimiento.
  • Problemas Psicológicos: La estética dental afectada puede llevar a problemas de autoestima y confianza, especialmente en adolescentes.

Por todo ello, es importante detectar este mal hábito a tiempo para poder reeducar la lengua y que permanezca en la posición correcta.

¿Qué consecuencias tiene el hábito de interposición lingual?

  • Consecuencias en la deglución: Deglución atípica o deglución infantil.Para tragar correctamente es necesario realizar correctamente las fases de deglución. Al inicio de ésta, la lengua debe hacer correctamente un movimiento que lleva el bolo alimenticio hasta la faringe. Para esto es necesario que los labios estén sellados y que se contraigan los músculos maseteros en lugar de la musculatura peri-oral (no debemos ver contracción de los labios).
  • Consecuencias en la fonación y articulación de determinados fonemas.Si la lengua no se coloca correctamente y se posiciona siempre entre los dientes superiores e interiores, tu hijo desarrollará problemas en la pronunciación de determinados fonemas como la D, la T, la S o la R.
  • Desarrollo de maloclusiones.Cuando la lengua no se posiciona correctamente se generará un problema en el desarrollo de los huesos maxilares y en la posición de los dientes. Es muy probable que si es hábito de interposición lingual lleva instaurado bastante tiempo, los incisivos superiores e inferiores se encuentren proinclinados, es decir, se vean hacia delante. Cuando esto ocurre se genera una mordida abierta. Esto quiere decir que no existe contacto entre los dientes anteriores y solo contactan los dientes posteriores.

Otra de las consecuencias es la aparición de una mordida cruzada. Esta maloclusión ocurre cuando la lengua no se apoya en el paladar y no permite que se desarrolle correctamente apareciendo un paladar estrecho.

Cómo Evitar Empujar los Dientes con la Lengua

Empujar los dientes con la lengua puede llevar a una serie de problemas dentales y orofaciales. A menudo, este comportamiento resulta en el desplazamiento de los dientes hacia adelante, lo que puede requerir tratamientos de ortodoncia especializados. Estos pueden incluir dispositivos como rejillas linguales o trampas linguales, diseñados no solo para corregir la posición de los dientes sino también para reeducar la lengua.

Si el hábito se observa especialmente en niños, es probable que estemos frente a un caso de deglución atípica, mala posición de la lengua en reposo o incluso uso prolongado del chupete más allá de la edad recomendada. En estos escenarios, un enfoque de tratamiento solo ortodóncico no es suficiente. Se debe abordar la raíz del problema para evitar que resurja, incluso después de una corrección ortodóncica exitosa. Por lo tanto, una combinación de logopedia y ortodoncia es a menudo la mejor estrategia para una rehabilitación completa.

La ortodoncia se centra en corregir el trastorno de la mordida abierta, mientras que la logopedia se enfoca en corregir el patrón inadecuado de deglución. Aquí es donde entra en juego la Terapia Miofuncional, un conjunto de técnicas y procedimientos destinados a corregir el desequilibrio muscular orofacial. Esta terapia ayuda a establecer nuevos patrones musculares para la deglución y la articulación del habla, además de eliminar hábitos nocivos y mejorar la estética facial del paciente.

Para reforzar el tratamiento, los logopedas también podemos proporcionar una serie de ejercicios específicos que el paciente puede practicar en casa. Estos ejercicios complementan el tratamiento en la clínica y son fundamentales para asegurar una recuperación exitosa y duradera.

Sabiendo ya las consecuencias de la interposición lingual, lo más adecuado es hacer un diagnóstico precoz con el fin de que el niño no sufra los problemas que acabamos de describir.

Para llevar a cabo el primer objetivo, colocamos una rejilla lingual, en la boca del niño para impedir que la lengua alcance a los dientes. Si así es necesario, se pauta también un tratamiento de ortodoncia infantil para conseguir una oclusión y alineación dental óptimas. Pero este no es el único tratamiento, ya que la parte odontológica debe ir acompañada de una terapia miofuncional, orientada a corregir la malposición de la lengua. Esta terapia engloba diferentes ejercicios que el niño debe hacer bajo la supervisión de un logopeda y también en casa para aprender a mover la lengua correctamente.

Tratamientos para la interposición lingual.

Para evitar todos los problemas mencionados anteriormente, lo más importante es la realización de un correcto diagnostico precoz para poder evitar que se instaure el hábito y que desarrolle futuros problemas que requieran un tratamiento más complejo.

En la mayoría de los casos es necesario la acción conjunta de un ortodoncista y un logopeda.

El papel que desempeña el Ortodoncista es el de detectar si se está produciendo algún problema esquelético para poder interceptarlo y ver si el paciente tiene necesidad de tratamiento o no. Lo primero que tendrá que diagnosticar es:

  • Si el problema se ha instaurado en el hueso generando una compresión maxilar o estrechez de paladar.
  • Si el problema se ha instaurado en los dientes, produciendo una inclinación de estos hacia fuera.
  • Si el problema se ha instaurado en el hueso y en los dientes produciendo una mayor deformidad.

Dependiendo del caso se usará un tratamiento distinto. Existen distintos aparatos interceptivos para abordar el problema:

  • Disyuntor maxilar: se usa en casos de estrechez de paladar para poder ensancharlo. Es muy frecuente encontrar un paladar ojival (estrecho y en forma de cueva) en casos de interposición lingual.
  • Rejilla lingual: este elemento es una especie de «cárcel» para evitar que la lengua se posicione entre los dientes. Los resultados son espectaculares, y la mordida se puede cerrar sobre todo en pacientes de corta edad. Es muy importante rehabilitar el hábito de interposición ya que de lo contrario podría recidivar. Esta rejilla se puede incorporar en un aparato fijo ( Quad Helix) o en un aparato removible (placa de expansión , placa de hawley).

Por otro lado, como hemos mencionado anteriormente, es necesario la ayuda de un logopeda para rehabilitar el hábito de interposición lingual. Para ello, el logopeda empleará una terapia miofuncional orientada a corregir la malposición de la lengua. Esta terapia abarca distintos ejercicios linguales que el paciente deberá realizar , primero bajo la supervisión de un logopeda y mas adelante realizarlo en casa.

Es muy importante diagnosticar precozmente el hábito para poder evitar la aparición de problemas esqueléticos y dentarios en un futuro. Para ello deberás visitar a tu Ortodoncista desde la erupción de sus primero dientes y siempre antes de los dos años de edad, ya que antes de los dos años los problemas derivados de este tipo de hábito suelen ser reversibles.

Etapas del Tratamiento Logopédico para la Deglución Atípica

La base del trabajo del logopeda es el sistema bucomaxilofacial, que se encarga de funciones esenciales como la respiración, succión, deglución, masticación, el habla, bostezar, llorar, vomitar, etc.

Para corregir el hábito de empujar los dientes con la lengua, el logopeda puede actuar antes, durante y después de la ortodoncia:

  • Intervención antes de la ortodoncia: Es muy habitual que los logopedas trabajemos antes del tratamiento ortodóncico, sobre todo en el caso de los niños de corta edad que aún no están preparados para iniciar la corrección de su mordida. En esta fase podemos trabajar trastornos como:
    • Deglución atípica.
    • Respiración bucal.
    • Malos hábitos orales (ejemplo: succión del pulgar), etc.
  • Revisiones y seguimiento durante el tratamiento ortodóncico: En este momento, el logopeda trata de verificar que el proceso va bien y se han generalizado los patrones aprendidos anteriormente para así evitar que surjan recaídas.
  • El tratamiento postortodóncico del logopeda también puede realizarse en aquellos pacientes con la mordida corregida y que aún mantienen el hábito de empujar los dientes con la lengua. Esto sucede porque el paciente no ha efectuado una terapia miofuncional previa o conjunta, lo cual puede desestabilizar la oclusión.

Cuando trabajan conjuntamente el logopeda y el ortodoncista, se ofrecen mayores beneficios al paciente. Esta labor en simultáneo promueve el intercambio de información y la coordinación interprofesional, acorta los tiempos del tratamiento y garantiza óptimos resultados a corto, mediano y largo plazo.

Tabla: Beneficios del Tratamiento Combinado

Profesional Acción Beneficio
Ortodoncista Tratamiento de ortodoncia y ortopedia Cerrar la mordida y expandir las arcadas
Logopeda Terapia Miofuncional Corrección del desequilibrio muscular orofacial y creación de nuevos patrones musculares

Deglución Atípica

Tragar alimentos y bebidas parece una acción muy simple, pero no todas las personas pueden hacerlo de la manera adecuada, especialmente aquellas que presentan deglución atípica. Por ello, es fundamental que las personas que presentan esta alteración busquen la ayuda de un ortodoncista cuanto antes.

La deglución atípica es un trastorno del patrón de deglución que provoca una colocación inadecuada de la lengua en el momento de tragar los alimentos. En algunos casos, la deglución atípica se puede detectar de manera sencilla a través de una serie de síntomas.

  • Posicionar la lengua contra los dientes o cerca de los labios para tragar los alimentos, ya sean sólidos o líquidos.
  • Presentar mordida abierta anterior. Debido a que la deglución atípica causa el desplazamiento progresivo de las piezas dentales presionadas con la lengua, es relativamente frecuente que los incisivos superiores no contacten con los inferiores cuando la persona cierra la boca.
  • Tener los incisivos inclinados hacia delante. En línea con lo anterior, uno de los principales síntomas de la deglución atípica es notar que los incisivos, ya sean superiores o inferiores, se desalinean y sobresalen de la arcada dentaria.
  • Realizar movimientos faciales inusuales a la hora de tragar. A menudo, la deglución atípica involucra movimientos excesivos de los músculos de la cara y el cuello.

Por lo general, la deglución atípica se origina durante la infancia debido a unos malos hábitos orales.

  • Abusar de alimentos triturados una vez han erupcionado los dientes temporales.
  • Tener el frenillo lingual muy corto, algo que en términos médicos se conoce como anquiloglosia.
  • Padecer hipertrofia amigdalar, es decir las amígdalas demasiado grandes. Esto puede causar problemas respiratorios.

Una deglución atípica puede causar diferentes trastornos.

  • Maloclusiones dentales.
  • Desgastes dentales.
  • Tensiones y dolores musculares.
  • Retrasos en el habla. Los niños que presentan deglución atípica suelen presentar retrasos y alteraciones en el habla.

El tratamiento de la deglución atípica se centra en dos abordajes conjuntos.

  • En primer lugar, el odontólogo trabaja mediante aparatos de ortopedia dental. Con el objetivo de ensanchar el paladar, el ortodoncista recurre a aparatos de ortopedia dental de gran eficacia y de tamaños discretos. El uso de ortodoncia, acompañado de ejercicios específicos que definirá el logopeda, ayuda a corregir la mordida abierta anterior, esto sucede cuando los dientes frontales superiores no encajan con los inferiores al morder.
  • El logopeda es el especialista encargado de aplicar la terapia miofuncional. El profesional trabaja sobre las funciones de habla y fonación, respiración, succión y deglución. Todos los procedimientos tienen el fin de corregir las disfunciones neuromusculares afectadas. Cuando el niño logre una deglución normal, esta repercutirá de manera positiva en la pronunciación y en la atenuación de cualquier otro síntoma que presente.

Realizar el tratamiento completo, además, será la mejor garantía de que no haya un retroceso con posterioridad.

En conclusión, el correcto diagnóstico de la deglución atípica por parte del ortodoncista es fundamental para asegurar un tratamiento de ortodoncia más corto y estable en el tiempo, evitando además otros problemas asociados al desarrollo esquelético, la respiración y la alimentación.

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