Es habitual detectar esta anomalía durante la infancia. En los primeros años de vida, cuando los pequeños están aprendiendo a hablar y les empiezan a salir los primeros dientes, debemos prestar atención a su desarrollo. La interposición lingual consiste en poner la lengua entre los dientes (centrales o laterales) en su estado de reposo. Debido a esta posición anormal de la lengua, el paciente tiene problemas al hablar y al deglutir con normalidad.
La lengua tiene importantes funciones, pero un incorrecto desarrollo de este órgano implica graves problemas que terminarán afectando a la vida de los niños. Por ello, es importante abordar a tiempo la interposición lingual y aprender a corregirla. Lo primero es conocer en qué postura debe estar la lengua en su estado de reposo natural. Una lengua que no presente ningún tipo de alteración, ni en su forma ni en su tamaño, descansa en la parte dura del paladar.

¿Cómo se Produce el Movimiento Natural de la Lengua?
El movimiento natural de la lengua para pronunciar ciertos sonidos, como los fonemas D, S o T se produce en el interior de la cavidad oral. Durante la infancia aprendemos a hablar, haciendo movimientos concretos de la lengua para pronunciar los fonemas correctamente. Pero si la posición lingual no es la adecuada, el niño desarrolla muchos problemas para aprender a hablar bien, especialmente en la pronunciación de fonemas como la D, T, S o R.
Para tragar adecuadamente, la lengua debe hacer un movimiento concreto que lleve el bolo alimenticio desde la boca hasta la faringe, un proceso conocido como fases de la deglución.
Consecuencias de la Interposición Lingual
En caso de que la interposición lingual pase desapercibida, es difícilmente evitable que el niño desarrolle otros problemas relacionados con su desarrollo dental y maxilar. La constante presencia de la lengua entre ambas arcadas genera un espacio entre ellas, por lo que al final los dientes superiores e inferiores no harán contacto entre sí, ni siquiera con la boca cerrada. Otro problema en el desarrollo oral del niño lo encontramos en el paladar.
Hemos explicado antes que la lengua descansa sobre su parte dura pero, si en lugar de ahí la lengua tiende a estar en la parte inferior de la boca, el maxilar superior se comprimirá. Como consecuencia, detectamos problemas de paladar estrecho y de mordida cruzada.
LOGOPEDIA | Programa de rehabilitación para la deglución atípica I

Tratamientos para Corregir la Interposición Lingual
Para llevar a cabo el primer objetivo, colocamos una rejilla lingual, en la boca del niño para impedir que la lengua alcance a los dientes. Si así es necesario, se pauta también un tratamiento de ortodoncia infantil para conseguir una oclusión y alineación dental óptimas. Pero este no es el único tratamiento, ya que la parte odontológica debe ir acompañada de una terapia miofuncional, orientada a corregir la malposición de la lengua.
Esta terapia engloba diferentes ejercicios que el niño debe hacer bajo la supervisión de un logopeda y también en casa para aprender a mover la lengua correctamente. No dejes de llevar a tu hijo a un especialista para que pueda detectar estos problemas y evitarle complicaciones en el futuro.
Ejercicios Complementarios para el Lenguaje
- Ejercicios para el sistema respiratorio: realizamos inhalaciones y espiraciones, tanto por la boca como por la nariz, reteniendo el aire durante unos segundos y dejándolo salir rápidamente.
- Ejercicios con la lengua: movemos la lengua en todas las direcciones, realizando giros, llevándola al paladar superior y tocando con la punta todos los dientes. Mascar un chicle también puede ayudar a ejercitar esta parte del cuerpo.
- Ejercicios con los labios: con un palillo en los labios, lo sostenemos durante unos segundos, sin introducirlo por completo en la boca.
Trastornos del Lenguaje en Adultos Mayores
También conocidos como trastornos de comunicación, los problemas en el lenguaje son más frecuentes en personas mayores que a otras edades y se caracterizan por la dificultad para expresar lo que se siente o se piensa. Concretamente, los trastornos de la comunicación son un grupo de afecciones psiquiátricas que alteran los procesos del habla, el lenguaje u otros procesos comunicativos. De hecho, este tipo de afecciones afectan al vocabulario y la gramática, limitando la capacidad de mantener una conversación de las personas de edad avanzada.
La principal diferenciación entre los trastornos del lenguaje en adultos es según el aspecto de la comunicación que se ve afectada. Asimismo, las patologías también son diversas según la edad de las personas que las padecen. Por ejemplo, la tartamudez es un problema que se presenta, sobre todo, en la infancia o juventud.

Tipos de Trastornos del Lenguaje en Adultos Mayores
- Disfasia: Una afección que puede presentarse debido a algún problema en las estructuras del lenguaje.
- Disartria: Una patología del sistema nervioso que afecta a la ejecución motora del habla.
- Afasia: Un trastorno neurolingüístico que conlleva el deterioro de los aspectos comprensivos y/o en la fluidez del lenguaje.
- Mutismo Selectivo: Este trastorno se caracteriza por la decisión de las personas de dejar de hablar repentinamente, sin que existan problemas del lenguaje previos.
Causas de los Trastornos del Lenguaje en Adultos Mayores
- Enfermedades neurodegenerativas
- Daño cerebral
- Trastornos del estado de ánimo, como la apatía
- Pérdida parcial o total del sentido del oído
Todos los trastornos del lenguaje en personas mayores que hemos mencionado repercuten de forma directa en el bienestar y calidad de vida en la tercera edad. Por este motivo, es importante tratar los problemas del lenguaje desde la aparición de los primeros síntomas, como incapacidad para hablar correctamente, problemas de comprensión, no recordar palabras o dificultad para leer o escribir.
Consejos para la Comunicación con Adultos Mayores
- Tener paciencia: Dejar tiempo a que las personas mayores terminen las frases.
- Cambiar de tema: En el caso de que el anciano no consiga recordar una palabra, podemos ayudarle sacando otro tema para evitar que se frustre.
- Adecuar el lenguaje: Es importante hablar lentamente, con frases cortas y pronunciando con claridad.
- Plantear preguntas sencillas: Lo más recomendable es que, al preguntar a un mayor con problemas de comunicación, nos pueda responder con un no o un sí.
- Cuidar los gestos, las posturas y el tono de voz: Los adultos que presentan problemas de comprensión del lenguaje son especialmente sensibles a la comunicación no verbal.
Además de todos estos consejos, la compañía y las muestras de afecto son especialmente necesarias para que el mayor se sienta comprendido, cómodo y feliz.
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