La pérdida de dientes o la falta de dientes son algunos de los problemas bucodentales que más preocupan a los pacientes y que más afectan a su calidad de vida. Las causas de la pérdida de dientes o la falta de ellos pueden ser muy diversas, siendo, además, diferentes para niños y adultos.

¿Pérdida de dientes y ausencia de dientes es lo mismo?
La ausencia de dientes no es lo mismo que la pérdida de dientes. La ausencia de dientes, también llamada agenesia dental, es la ausencia del diente desde el nacimiento, es decir, es un diente definitivo que no sustituye al de leche y que nunca llega a nacer.
Hablamos de pérdida de dientes cuando el diente ya existía y una causa externa ha provocado la pérdida. Entre las causas de pérdida de dientes más habituales, detectamos que muchas de ellas están provocadas por la acumulación de placa bacteriana.
Causas de la pérdida de dientes
Por diferentes causas como pueden ser la caries, la enfermedad periodontal, el desgaste, un traumatismo etc. se puede llegar a perder un diente.
- Pérdida de dientes por caries: Cuando no lavamos bien los dientes y no realizamos un cepillado preciso, tanto de la lengua como de las piezas dentales, pueden aparecer las caries. La placa bacteriana se acumula en nuestros dientes y transforma los azúcares de los alimentos en ácidos que erosionan el esmalte. También puede causarla una caries tan grave que no sea posible salvar el diente con una endodoncia.
- Pérdida de dientes por periodontitis: Se trata de una enfermedad periodontal que también se caracteriza por una acumulación de la placa bacteriana. Esta enfermedad de las encías tiene un origen multifactorial, además de un componente de ‘mal hábito’ de higiene, también puede influir otros factores, como predisposición genética.
- Falta de dientes por fisuras o fracturas dentales: Pueden ser provocadas por traumatismos, infecciones, endodoncias antiguas o por otras afecciones, como el bruxismo (apretar los dientes). Las personas con bruxismo, ya sea diurno, nocturno o con ambos, rechinan los dientes y aprietan con fuerza las mandíbulas de forma involuntaria, provocando un desgaste severo de las piezas que puede derivar en fisuras o fracturas y, que estas, acaben provocando la pérdida de dientes. No se conocen muy bien las causas que provocan bruxismo, pero sí están muy relacionadas con la ansiedad y el estrés.
- Enfermedades periodontales: Una de las principales causas de la pérdida de piezas dentales tiene que ver con la aparición de una infección en la encía. Cuando la enfermedad avanza gravemente y no es atendida a tiempo, puede provocar pérdida de soporte y la caída de una o varias piezas dentales.
- Traumatismo dental: Cuando un paciente ha sufrido un golpe que ha supuesto una fuerte fractura dentaria, dañando gravemente su estructura, o ha provocado una avulsión.
- Anomalías en el desarrollo: En el caso de las personas que padecen agenesia dental, tras terminar el proceso eruptivo -o en algunos casos, antes de perder las piezas temporales-, les puede faltar alguna pieza definitiva.
Sea cual sea la causa que provoque la pérdida de dientes, es importante que acudas a un odontólogo para que diagnostique el origen y valore los mejores tratamientos.

Consecuencias de la pérdida de dientes
Las principales consecuencias de la pérdida de dientes incluyen la pérdida de hueso y encía, el empeoramiento de la función masticatoria, que se traduce en una peor deglución de los alimentos y peores digestiones, especialmente en personas mayores que llevan mucho tiempo con prótesis, problemas de fonación, etc.
Perder un diente no se trata simplemente de una cuestión estética, sino que repercute directamente en el equilibrio de la salud bucodental de una persona. Por ello, es importante acudir al dentista para encontrar una solución lo antes posible.
- Pérdida de hueso: Es una de las principales consecuencias de la pérdida de dientes. Cuando se pierde un diente, la falta de estimulación del hueso residual origina una disminución de la densidad ósea en esa zona. Cuando perdemos un diente, sino lo reponemos lo antes posible y dejamos que pase mucho tiempo el hueso de la mandíbula y del maxilar deja de tener una función (la de sostener los dientes) y, por consiguiente, se atrofia.
- Movilidad dental: Cuando hay un hueco en la mandíbula durante un tiempo, el resto de dientes comienza a desplazarse para ocupar su espacio. De hecho, extraer algunos dientes, es uno de los recursos que se utilizan en tratamientos ortodónticos para generar más espacio y provocar el movimiento dental del resto de piezas. En las enfermedades periodontales, cuando se pierden varios dientes de la parte posterior, los dientes delanteros empiezan a sobrecargarse y se abren hacia delante.
- Problemas de fonación: Por último, problemas en el habla. En función de la ubicación del diente perdido, la pronunciación de determinados fonemas y sonidos se complica de manera casi inmediata (por ejemplo, el sonido efe) o los fonemas interdentales (o el sonido zeta).
- Dificultades masticatorias: Este problema se debe a que, si has perdido uno o varios dientes, a la hora de comer, los alimentos impactan contra la encía en el hueco que la pieza dental ha dejado libre, suponiendo ciertas molestias e incluso llegando a dañar la mucosa. Ante estas incomodidades, las personas tienden a masticar por el lado opuesto de la boca. Este sobresfuerzo de masticación provoca un mayor desgaste en las piezas dentales sanas. Además, las dificultades masticatorias pueden afectar negativamente al proceso de deglución: no triturar correctamente los alimentos incide de manera directa en el hecho de padecer digestiones pesadas.
- Problemas de oclusión: Cuando se ha perdido un diente, provoca la movilización de las piezas adyacentes hacia el hueco que ha quedado libre, inclinándose y generando, por tanto, problemas de oclusión. Por su parte, su homónimo en la arcada contraria tenderá a erupcionar de manera excesiva buscando el contacto con el diente opuesto. Este factor incrementa el riesgo de aparición de caries dentales o enfermedades periodontales.
- Repercusión estética: Esta consecuencia es más evidente en función de la ubicación y visibilidad del diente en la boca. Esto puede mermar la autoestima y la apariencia de la persona tanto al hablar como al sonreír.
Una persona con ausencias dentales no puede masticar bien los alimentos, por lo que debe limitarse a alimentos blandos, y la incomodidad que ello genera. Además, con el deterioro de su función masticatoria, se expone a todo un abanico de problemas digestivos y nutricionales.
Cuando se pierden o dañan varias piezas dentales del maxilar superior y no se acude a la consulta del odontólogo para su reposición o restauración, puede producirse lo que se conoce como síndrome de Kelly, en el que se produce la reabsorción del maxilar superior causando una rotación de la mandíbula que siempre intenta mantener la posición en relación al maxilar superior.
Este proceso desencadena un efecto dominó en nuestra boca que conlleva unas consecuencias fatales:
- Los dientes se mueven y quedan en mala posición.
- Nuestra limpieza empeora porque los dientes no están correctamente alineados y no podemos cepillarlos con normalidad.
- Aparecen otras enfermedades como la caries o la enfermedad periodontal.
Testimonio Jose Luis | Implantes dentales para solucionar la pérdida de dientes🦷
Soluciones para reponer las piezas perdidas
Lo primero que te recomendaremos ante la pérdida o falta de dientes es que acudas a tu clínica dental de confianza. El desarrollo de la implantología en los últimos años permite hoy en día una gran diversidad de formas para acabar con los problemas derivados de la pérdida de dientes, de manera que no debe ser un problema para el paciente renovar su sonrisa.
Los métodos actuales son cada vez más diversos, menos invasivos y con resultados altamente duraderos. Por ello, si has perdido un diente, nuestra primera recomendación es que acudas cuanto antes a un profesional especializado. En consulta, se te indicará cuál es el tratamiento más acertado para tu caso.
La solución más frecuente para reponer los dientes perdidos suele ser recurrir a un tratamiento con implantes dentales. Estos artefactos, generalmente fabricados con titanio, se integran en el hueso para reemplazar la raíz de la pieza que falta.

Opciones si has perdido un diente
- Puente dental: Los puentes dentales son prótesis compuestas por más de una corona dental. Son estructuras que se colocan -de manera fija- sobre las piezas adyacentes al diente que se ha perdido. Antes de decidirte por esta opción si has perdido un diente, debes tener en cuenta que los puentes presentan dos claras desventajas frente a los implantes dentales:
- Necesitan del tallado de las piezas adyacentes sobre las que se colocará el puente dental. Este tallado daña las piezas dentales sanas, y además supone que éstas deban ir cubiertas por una corona dental de por vida.
- Por otro lado, su estabilidad depende de las piezas que han sido talladas para su colocación.
- Implante dental unitario: Por otro lado, están los implantes dentales que se componen de dos partes: una fijación de titanio integrada en el hueso que simula la raíz del diente y, una corona dental que se atornilla sobre el mismo. Existen diversos métodos de colocación y soluciones dependiendo de cada caso concreto.
Opciones si has perdido varias piezas dentales
La implantología dental también permite en la actualidad colocar piezas cuando se han perdido varios dientes.
- Prótesis híbridas sobre implantes: Esta opción reemplaza todos los dientes de una arcada. Es una prótesis fija que no tiene paladar. Se coloca atornillada sobre los implantes dentales, siendo altamente estética y totalmente funcional.
- Sobredentadura sobre implantes: Es una prótesis semifija que repone todas las piezas dentales de una arcada. Va colocada sobre los implantes mediante un sistema locator (sistema de anclaje macho-hembra). Se emplean en los casos en los que el paciente tiene menos cantidad de hueso.
- Prótesis parciales removibles: Esta opción sirve para reponer una o varias piezas dentales. Son soportes acrílicos sobre los que se colocan las piezas a reponer. Se soportan gracias a sujeciones colocadas en los dientes sanos. Se trata de un aparato de quita y pon hecho de resina, un material plástico. Se suele conocer como “dentadura postiza” y va colocado sobre las encías, sin ningún tipo de sujeción.
Consideraciones adicionales
A la hora de elegir qué opción de tratamiento es la más adecuada influyen varios factores, entre ellos:
- Disponibilidad ósea: En ocasiones el paciente no tiene hueso suficiente (en cantidad o en calidad) y esto nos limita las opciones de tratamiento.
- Estado de salud general del paciente: Se tienen que considerar los problemas médicos que pueda tener el paciente, si toma algunos medicamentos, tiene alergias etc. previamente a decantarnos por una opción de tratamiento.
- Expectativas del paciente: Tener en cuenta las circunstancias de cada paciente es uno de los puntos más importantes para decidir un plan de tratamiento. Valorar qué necesita y qué quiere el paciente, cuáles son sus deseos estéticos, sus limitaciones económicas etc.
- Mantenimiento: Cualquier opción de tratamiento requiere un mantenimiento por parte del paciente para asegurar su éxito.
¿Qué solución es la que recomendamos (siempre que se pueda)?
La implantología. Sustituir el diente con un implante dental devolverá la funcionalidad de la boca y solucionará esos problemas estéticos que hemos comentado anteriormente.

Nosotros siempre nos inclinamos por recomendar los implantes dentales por varias razones. Sin embargo, hay casos en los que la colocación de implantes no es posible, entonces, la siguiente opción sí podría ser colocar un puente.
Entendemos que no todo el mundo quiere o puede ponerse implantes, ya sea porque el hueso está muy afectado o porque se busque una solución más económica. Sin embargo, de entre las posibles soluciones que hay, la colocación de implantes es la mejor, por ser la más definitiva, resistente, práctica e incluso, estética.