En numerosas ocasiones, el dentista necesita adormecer la zona o el diente que necesita ser tratado, y para conseguirlo inyecta anestésicos locales. La anestesia dental es una herramienta indispensable en la odontología moderna. Gracias a ella, los tratamientos dentales que antes resultaban molestos o dolorosos, hoy son procedimientos cómodos y llevaderos para el paciente.
La anestesia dental es el procedimiento mediante el cual se bloquea de forma temporal la sensibilidad en una zona de la boca, para realizar tratamientos sin dolor.
El líquido que se inyecta, además de contener el anestésico, también suele llevar un medicamento denominado vasoconstrictor, que provoca que los vasos sanguíneos se estrechen y consigue que el entumecimiento dure más tiempo.
Como la mayoría de los anestésicos locales, la zona o diente anestesiado se entumece durante 2 o 3 horas, mientras que los labios y la lengua pueden llegar a estar adormecidos durante 3 o 5 horas.
La anestesia local en odontología suele ser un procedimiento seguro y productos como la lidocaína, no suelen dar alergias o reacciones adversas. En Clínica Dental Lourdes Andreu en Torrent, cuidamos cada detalle en la administración de anestesia para que tu experiencia sea lo más cómoda posible.
Existen diferentes tipos de anestesia dental:
- Se aplica como un gel o spray sobre la mucosa.
- Es la más habitual en tratamientos dentales.
- Ideal para pacientes con ansiedad o intervenciones largas.
La duración no es igual para todos, ya que cada sustancia tiene una duración distinta. Aunque es raro, en ocasiones la anestesia puede prolongarse más de lo habitual.
Sí, aunque no es habitual ni necesario, en ciertos casos el odontólogo puede usar un agente llamado «reversor de anestesia» como el Oraverse. En mujeres embarazadas se pueden usar anestésicos locales como la lidocaína, siempre bajo supervisión profesional. En algunas personas, puede requerirse más de una dosis.
La duración de la anestesia dental varía según múltiples factores, pero en general sus efectos desaparecen en pocas horas. Entre 1 y 3 minutos en la mayoría de los casos.
Si ha habido sedación consciente o te sientes mareado: No conduzcas.
RIESGOS DE LA ANESTESIA DENTAL: Basado en un estudio del COEM
¿Qué es un hematoma por anestesia dental?
¿Has notado un moretón en la boca después de la anestesia local al acudir al dentista? Un hematoma anestesia local boca es una acumulación de sangre bajo la piel o la mucosa oral que se produce como consecuencia de la técnica anestésica.
El hematoma es la acumulación de sangre en espacios extravasculares por debajo del tejido celular subcutáneo, debido a una hemorragia que se produce por la ruptura de un vaso sanguíneo durante la inyección del anestésico. Se caracteriza por presentar en la mucosa puncionada un cambio de volumen, acompañado de un color violáceo que se modifica con el pasar de los días a azulado y normalmente desaparece.
La causa principal de un hematoma tras la anestesia dental es el contacto de la aguja con pequeños vasos sanguíneos durante la infiltración. Cuando afecta a la piel, es porque se involucra un vaso sanguíneo mayor, generando edema facial, dolor, limitación de apertura y cambios en el color de la piel (de azulado a amarillo verdoso).

Otros posibles accidentes relacionados con la anestesia dental
- Rotura de agujas: En la actualidad este accidente ya no es habitual, debido a que las agujas utilizadas son desechables, de acero inoxidable, tribiseladas, siliconadas y con un control de calidad que permite la flexión de estas durante su uso habitual sin que se fracturen. Sin embargo, en algunas ocasiones el operador puede doblar la aguja previamente a la colocación de determinadas técnicas anestésicas (alveolar postero superior, Vazirani-Akinosi), lo que predispone a la ruptura de la mismas, el movimiento brusco del operador principiante o el sobresalto de un paciente ante una determinada técnica anestésica puede ser la razón de la ruptura de la aguja, los defectos de fábrica en agujas sin el control de calidad adecuado es un elemento a considerar ante el riesgo de fractura de una aguja.
- Trismus: Es definido como el espasmo de los músculos masticatorios que impide la apertura normal de la cavidad bucal y puede estar asociado a un acto reflejo por dolor, ya sea muscular, articular o de origen dental. Cuando se asocia a la anestesia bucal, esta limitación es originada por hematomas, hemorragias o por el trauma al musculo pterigoideo interno durante la inyección en la técnica mandibular o el bloqueo del nervio dentario inferior. La inyección repetida y el uso de altas dosis de anestésico y vasoconstrictor pueden producir isquemia en el músculo y generar limitación de apertura bucal. Esta complicación se caracteriza porque el paciente refiere dolor y dificultad para abrir la boca al día siguiente de la intervención dental. Clínicamente la apertura bucal del paciente puede ser de menos de 35 mm, el paciente refiere dolor o sensación de espasmo en músculos como el pterigoideo interno o reflejo en el masetero, es posible notar un hematoma en la mucosa antes puncionada. Para prevenir el trismus post-inyección en anestesia bucal se deben utilizar agujas desechables, biseladas, siliconadas y evitar las inyecciones repetidas o el uso de la misma aguja después de haber realizado la punción en otros sitos en el mismo paciente.
- Parestesia: La parestesia se define como una sensación alterada de la piel, que se manifiesta como entumecimiento, pérdida parcial de la sensibilidad local, ardor y hormigueo o como una sensación alterada después de que el efecto anestésico debió haber pasado. Está comúnmente asociada a procedimientos quirúrgicos como la extracción de terceros molares, injuria directa por la transposición de instrumentos como una lima endodóntica o una fresa y, cuando se clasifica como parestesia por causas no quirúrgicas, está casi que exclusivamente relacionada con la injuria de los nervios dentario inferior o lingual por trauma con el bisel de la aguja, hematoma intraneural o a neurotoxicidad por el uso de anestésicos con concentraciones superiores al 2%. La mayoría de los casos de parestesia involucran en un 89% las fibras linguales después de un bloqueo mandibular. Se ha relacionado con un fenómeno neurotóxico asociado a todos los anestésicos con concentraciones superiores al 2%, como por ejemplo Prilocaína 3 o 4%, Mepivacaína 3% y Articaína 4%6 . La incidencia de parestesia de las fibras sublinguales después de una técnica mandibular es inferior al 1%. Generalmente la parestesia se resuelve en aproximadamente ocho semanas y no más de 6 meses. Se ha reportado una incidencia del 0,12% de parestesias permanentes que están asociadas a la ruptura del nervio afectado después de un procedimiento quirúrgico como la extracción de terceros molares. Los síntomas de parestesia frecuentemente tienen una aparición después de que el efecto anestésico ha pasado, sin embargo, en raras ocasiones se presenta tardíamente unas semanas o incluso meses después de la intervención.
- Parálisis facial: La parálisis facial es la pérdida de la función motora en una de las ramas del VII par craneal (Nervio Facial). La parálisis facial puede ser inmediata o tardía, dependiendo del tiempo de inicio de los síntomas posterior a la inyección. En la inmediata, los síntomas se presentan unos minutos después de la aplicación accidental de la técnica anestésica y se recupera en tres horas o menos. En la parálisis tardía, en cambio, los síntomas se presentan varias horas o días después y su recuperación es más lenta, desde 24 horas hasta varios meses después. Las manifestaciones clínicas incluyen síndrome hemisensorial, parálisis del nervio facial (dificultad para cerrar los párpados, caída de músculos hemifaciales, caída del ángulo de la boca), discapacidad auditiva y ataxia. Las opciones de tratamiento para la parálisis tardía incluyen el uso de prednisolona, antivirales como el valaciclovir o la combinación de éstos; otras alternativas pueden ser la acupuntura, electroterapia, ejercicios faciales e incluso el uso de toxina botulínica.
- Autoinjuria o traumatismo: La autoinjuria o traumatismo en tejidos labiales y linguales provocada inconscientemente por un traumatismo por mordedura mientras el efecto anestésico está presente, es una de las complicaciones relacionada con los bloqueos tronculares que producen anestesia hemifacial. Principalmente se presenta en niños y pacientes con discapacidad intelectual o trastornos en el desarrollo psicomotor, quienes son incapaces de atender indicaciones. La causa principal de esta complicación es la anestesia residual en tejidos blandos que producen las técnicas tronculares y los anestésicos con mayor concentración y efecto sobre tejidos blandos. Para prevenir esta complicación se debe tener como premisa que la anestesia dental debe lograr el mayor grado de anestesia pulpar con la menor anestesia de tejidos blandos periorales, es así como el criterio de selección de la técnica anestésica es de vital importancia. En niños o pacientes con discapacidad intelectual o trastornos en el desarrollo psicomotor está contraindicado el uso de técnicas tronculares y se debe recurrir a la infiltración apical o el uso de anestesia osteocentral con equipos electrónicos que permiten obtener anestesia pulpar exitosa sin anestesia de tejidos blandos peribucales19. Hoy se dispone de sustancias que revierten el efecto anestésico residual en tejidos blandos y reducen las lesiones inadvertidas derivadas de ella, una de ellas es el mesilato de fentolamina, que es un antagonista no selectivo del receptor α adrenérgico que inhibe de manera competitiva la capacidad de las aminas simpaticomiméticas, como la epinefrina, para estimular la contracción vascular generando vasodilatación, lo que conduce a una mayor absorción del anestésico local y, por lo tanto, acorta la duración de la anestesia. Está disponible en cartuchos, los cuales se colocan en la jeringa para anestesia dental y se inyecta de la misma manera que se realizó la técnica anestésica usada, no superando la dosis recomendada que es de 0,2 a 0,8 mg. La fentolamina está indicada en el tratamiento de pacientes pediátricos, geriátricos y en pacientes médicamente comprometidos o con discapacidad intelectual.
Tratamiento del hematoma por anestesia dental
El tratamiento incluye la compresión del área afectada con comprensas con hielo en la afección extraoral y alimentos fríos en la afección intraoral, analgésicos para el dolor y observación.
Aquí hay algunas recomendaciones para el tratamiento:
- Aplicación de frío local: Es el tratamiento más efectivo durante la fase aguda. Recomiendamos compresas frías aplicadas durante 15 minutos cada hora mientras el paciente esté despierto.
- Coloración evolutiva: Inicialmente presenta un color violáceo o azulado intenso, que progresivamente cambia a tonos verdosos, amarillentos y finalmente desaparece.
- Higiene oral adaptada: Mantén una higiene oral meticulosa pero suave.
- Ejercicios de movilización facial suave: Para acelerar la recuperación de la sensibilidad puedes realizar ejercicios de movilización facial suave: masticar chicle sin azúcar, hacer muecas suaves o masajear ligeramente la zona externa de la mejilla.
Un dolor leve en el punto de punción es completamente normal y puede durar 24-48 horas. Si tienes dudas sobre un hematoma post-anestesia o necesitas cualquier tratamiento dental, no dudes en contactar con tu clínica dental.
La Hemostasia y su Importancia en el Tratamiento Odontológico
La hemostasia es un mecanismo de defensa cuya finalidad es conservar la integridad vascular y evitar la pérdida de sangre. Actualmente la valoración de un paciente con historia de hematomas y hemorragias es un problema clínico frecuente, por lo que el odontólogo debe ser capaz de realizar un correcto diagnóstico y un tratamiento eficaz en los pacientes con alteraciones de la hemostasia.
La mejor forma de evitar complicaciones hemorrágicas tras procedimientos quirúrgicos bucales es siempre la prevención y para ello es indispensable disponer de una historia clínica detallada del paciente. Es importante recordar que la mayoría de hemorragias menores, posteriores a una cirugía bucal, suelen estar en relación con factores locales dependientes del entorno anatómico.
Sin embargo, la mayor parte de hemorragias graves tras un tratamiento bucal quirúrgico se relacionan con trastornos sistémicos de la hemostasia, tales como hepatopatías primarias o hipertensión arterial, entre otras.
Siempre que se lesiona o se rompe un vaso, la hemostasia se consigue mediante diversos mecanismos:
- El espasmo vascular: Inmediatamente después de que se lesiona o se rompe un vaso, el traumatismo de su pared provoca su contracción y reduce el flujo de sangre procedente del vaso roto.
- La formación de un agregado o trombo de plaquetas: Las plaquetas constituyen el trombo plaquetario, el cual proporciona la hemostasia primaria o provisional, y también intervienen en la coagulación plasmática. Las plaquetas se adhieren a las estructuras subendoteliales que han quedado expuestas por la lesión.
- La formación de fibrina: La coagulación plasmática o formación de fibrina consiste en la trasformación del fibrinógeno (soluble) en fibrina (insoluble), por medio de la trombina, la cual es una enzima proteolítica que se forma por activación de la protrombina.
- La eliminación de los depósitos de fibrina o fibrinólisis: Este proceso destruye la fibrina formada durante la coagulación.
Las alteraciones de la hemostasia se clasifican según la fase de la coagulación que se encuentre afectada: trastornos de la hemostasia primaria (encargada de formar el tapón plaquetario) y trastornos de la hemostasia secundaria (depende de las proteínas plasmáticas y de los factores de la coagulación).
Si la hemorragia que aparece tras un traumatismo o manipulación quirúrgica es inmediata, se tratará de una alteración de la hemostasia primaria. Si la hemorragia aparece al cabo de unas horas o días, orientará hacia una alteración de la hemostasia secundaria, que se caracteriza por afectar zonas profundas (articulaciones, músculos o espacios retroperitoneales), y la clínica se manifiesta en forma de hematoma.
En cuanto al tratamiento, en general, en las alteraciones de la hemostasia primaria es suficiente con medidas locales, ya que la respuesta suele ser inmediata. No ocurre igual en los trastornos de la hemostasia secundaria, que suelen requerir un tratamiento sistémico mantenido.
Factores que Pueden Influir en el Fracaso de la Anestesia
Existen unos datos estándares sobre el período de latencia, duración y otros efectos de la anestesia que se hallan relacionados con cada producto anestésico, cada técnica anestésica y según el lugar a anestesiar. En líneas generales, la base del éxito de la anestesia reside en el depósito de suficiente cantidad de producto anestésico lo más cerca posible del nervio a anestesiar.
La anestesia falla en porcentajes variables según el autor consultado. Se cifra en aproximadamente un 10% en los casos de bloqueo del nervio alvéolo-dentario inferior y en un 7% en la anestesia general en la práctica dental general. Se sabe que cuando más falla la anestesia local es en casos de endodoncias y drenaje e incisión de abscesos.
Sistematizaremos a continuación las causas del fracaso de la anestesia:
- Técnica incorrecta: Generalmente este apartado se refiere al hecho de depositar la anestesia en el lugar equivocado. Este hecho se encuentra en relación con un conocimiento deficiente de la anatomía de la región.
- Dependientes del individuo: La anestesia, también, puede fracasar por factores relacionados con el individuo o por el terreno. La anestesia puede fracasar en paciente muy ansiosos o pacientes con experiencia de anestesia subóptima.
- Dependientes del producto: Con relación al producto anestésico, la anestesia también puede fracasar por que el producto este caducado o en malas condiciones. Otros motivos de fracaso son: la hipodosificación del anestésico, el calentamiento inadecuado y la contaminación de la solución anestésica.
Complicaciones de la anestesia local en la clínica dental
Las complicaciones de la anestesia local en la clínica dental diaria suelen ser pocas, ya que las concentraciones de las soluciones anestésicas y los volúmenes usados son escasos; no obstante, cualquier procedimiento, hasta el más banal, no está exento de riesgos y es obligatorio que el profesional esté formado para prevenirlos, reconocerlos y para, en la mayoría de los casos, tratarlos.
La morbimortalidad con la anestesia local es muy baja; a pesar de que esta aseveración es cierta, hay descritos algunos casos en los que sobrevino la muerte por motivos anestésicos locales.
La complicación más común fue el síncope, que ocurrió en uno de cada 142 pacientes que recibió anestesia local. Se recomienda, también, que el tratamiento para cualquier paciente de alto riesgo, debe limitarse a 30 minutos, dado que hay un significativo incremento de incidencia de complicaciones, desde 2,9 para tratamientos menores de 20 minutos, al 15% para tratamientos que alcanzan los 90 minutos o más.
La piedra angular de la prevención de complicaciones es la realización de una historia clínica correcta y completa.
Se recomienda, por lo tanto:
- Adecuada historia médica
- Dosis en relación con peso y no sobrepasar la dosis máxima. A este respecto es importantísimo adecuar la dosis al peso en los niños menores de 50 Kg.
- Anestésicos con las más bajas dosis de epinefrina posible, ya que se minimizan los efectos simpáticomiméticos.
- Individualizar la anestesia para cada paciente: tipo y duración del procedimiento, así como los factores de riesgo.
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