Hoy en día, la pasta de dientes es un producto esencial en nuestra rutina diaria del cuidado dental. Pero la historia de la pasta de dientes no es una historia de corto recorrido, sino que se remonta a tiempos bastantes lejanos. En el artículo de hoy vamos a tratar de explicar cómo se ha transformado la pasta de dientes a lo largo del tiempo.
No fue hasta el siglo XIX que Louis Pasteur descubrió que las enfermedades las causan los microorganismos y que el estadounidense Willoughby D. Miller relacionó a estos con la caries. Pero eso no significa que los antiguos no se preocuparan por limpiarse la boca, o que no entendieran que los restos de alimentos hacen prosperar la podredumbre.
Cuál es la increíble historia de Colgate?
Los Primeros Dentífricos: Egipto y Mesopotamia (5000 a.C.)
Los primeros registros del cuidado dental provienen de civilizaciones antiguas, como la egipcia y la mesopotámica. En el antiguo Egipto, alrededor del 5.000 a.C., los registros arqueológicos indican que las personas utilizaban una mezcla en polvo para limpiar sus dientes. Esta mezcla estaba compuesta por ingredientes naturales y abrasivos.
La piedra pómez pulverizada, ceniza de huesos de buey, cáscara de huevo triturada y mirra, eran componentes con los que se fabricaba una especie de pasta de higiene dental. Ingredientes como la mirra no solo ayudaban a la limpieza, sino que también aportaban propiedades antisépticas. Los egipcios creían firmemente que la higiene bucal tenía una conexión directa con la salud general del cuerpo, lo cual se refleja en los escritos médicos de la época.
En Mesopotamia, aproximadamente en el 3.000 a.C., la práctica de la higiene dental también era relevante. Los mesopotámicos usaban polvos hechos de ingredientes similares a los utilizados en la civilización egipcia. A diferencia de los egipcios, su enfoque en la higiene dental estaba más vinculado a la superstición y los rituales mágicos. Se creía que los problemas bucales eran causados por espíritus malignos.

El acceso a estas mezclas estaba mayormente reservado para las clases altas, puesto que se consideraba un lujo mantener una buena salud bucal. Sin embargo, la importancia de la higiene dental en ambas civilizaciones está claramente documentada.
Avances en la Antigua Roma y Grecia (500 a.C.)
En la Antigua Roma y Grecia, la higiene dental se convirtió en un aspecto imprescindible de la salud y el bienestar. Tanto fue así que, primero los griegos, y después los romanos, hicieron avances significativos en los métodos de limpieza dental.
Los griegos fueron pioneros en el uso de polvos dentales más refinados, como el polvo de conchas de ostras trituradas y mármol, mezclados con ingredientes como la miel, el vinagre y hierbas aromáticas. Hipócrates, el médico griego considerado el padre de la medicina, recomendaba una fórmula de polvo dental basada en una mezcla de piedra pómez triturada y mirra, entre otros ingredientes.
Los romanos, al igual que los griegos, valoraban mucho el cuidado personal, y la higiene bucal no era una excepción. El escritor romano Plinio el Viejo documenta varias recetas para polvos dentales en su obra Historia Natural. En este manual se describe el uso de ingredientes como los huesos triturados, cuerno de ciervo y cáscaras de nueces.
Un factor interesante es que los romanos también consideraban la apariencia y el aliento como aspectos fundamentales de su estética. Además, los romanos no usaban únicamente polvos, sino también soluciones líquidas como enjuagues bucales, algunos de ellos basados en mezclas de vinagre y orina humana fermentada. Esto último fue ocurrencia del emperador Vespasiano (9-79), que pensó que, puesto que los industriales del dentífrico -y de otras cosas, pues el amoníaco de los orines era muy apreciado- lo recogían en las letrinas públicas, tenían que pagar al Estado por ello.
De hecho, los romanos establecieron una verdadera industria basada en la recolección de orina, que no solo se usaba para la limpieza dental, sino también para blanquear ropa. Especialmente apreciada era la orina de Lusitania, que tenía fama de ser la más fuerte y efectiva, según cuenta Pancracio Celdrán Gomáriz en El gran libro de la historia de las cosas (2009).
A nivel de instrumentación, los romanos hicieron uso de objetos primitivos similares a los cepillos de dientes. Utilizaban palillos hechos de hueso o madera, conocidos como miswaks o ramitas de Salvadora pérsica, que también fueron populares en otras culturas antiguas, como por ejemplo en el mundo árabe.
Los romanos, al igual que los egipcios, también reconocieron el vínculo entre la higiene dental y la salud general. Hallazgos arqueológicos en ciudades como Pompeya, que fue destruida en el año 79 d.C. por la erupción del Vesubio, han proporcionado importantes datos sobre las prácticas dentales romanas. Restos de dientes encontrados en estas excavaciones muestran signos de abrasión debido al uso de polvos muy ásperos, pero también revelan la relativa eficacia de los métodos romanos para prevenir infecciones dentales graves.
La Edad Media y el Renacimiento
Con la caída del Imperio Romano de Occidente, 476 de nuestra era, y la llegada de la Edad Media, muchas prácticas de higiene, incluyendo el cuidado dental, cayeron en desuso en Europa. En el mundo islámico, en cambio, se mantuvieron hábitos de higiene bucal más avanzados. De lo religioso surgió una preocupación científica por la higiene bucal, una ciencia que los andalusíes perfeccionaron especialmente.
En cuanto a la pasta dental, historiadores y textos de medicina islámica describen mezclas que incluían ingredientes naturales. Los dentífricos rudimentarios podían estar compuestos por cenizas, especias, hierbas y minerales triturados. Su mejunje se hacía a base de cortezas de raíz de nogal cocidas lentamente, que luego se machacaban y se mezclaban con sandáraca (una resina), clavo y cilantro. Estas fórmulas eran utilizadas para blanquear los dientes, refrescar el aliento y prevenir enfermedades de las encías.
Los médicos islámicos, como el famoso Al-Razi (Rhazes) y Avicena (Ibn Sina), escribieron sobre la importancia de la higiene bucal en sus tratados. La oración cinco veces al día en el Islam iba acompañada de una meticulosa higiene bucal. La combinación de estos ingredientes naturales con la herramienta del miswak daba como resultado un enfoque completo y avanzado para la higiene bucal, mucho antes de la invención de las pastas dentales modernas.
En el Renacimiento, Europa experimentó un resurgimiento en el interés por el cuidado del cuerpo en general. Ese mismo interés se tradujo en una mayor higiene personal, incluida la bucal. Se comenzaron a crear polvos dentales a base de carbón, sal y hierbas, como la menta, para mejorar el aliento.
El redescubrimiento de los textos médicos clásicos y el auge de la investigación científica llevaron a una mayor atención hacia la salud. El uso de polvos dentales seguía siendo común, con fórmulas que incluían ingredientes abrasivos como el carbón vegetal, la piedra pómez o la cáscara de huevo molida. También se utilizaban hierbas y especias aromáticas como la menta, el clavo, el anís y la salvia para mejorar el sabor y refrescar el aliento. El azúcar, que se había vuelto más accesible debido al comercio, empezó a ser un problema para la salud dental, ya que el consumo excesivo causaba caries.

El Siglo XIX: El Gran Salto Hacia la Pasta de Dientes Moderna
El gran salto hacia la pasta de dientes tal como la conocemos hoy se dio en el siglo XIX. Este siglo marcó un punto de inflexión en la historia de la higiene bucal. Antes de eso, quien podía se compraba unos polvos que podían contener tiza, ladrillo pulverizado, carbón o bicarbonato, entre otros ingredientes.
Aunque Colgate es una marca muy asociada al tubo de pasta dental, el verdadero inventor fue el Dr. Washington Sheffield Wentworth, un cirujano dental y farmacéutico estadounidense. Inspirado en los tubos de pintura al óleo, Sheffield tuvo la idea de utilizar un envase flexible y hermético para su pasta dental. En 1873, la compañía estadounidense Colgate sacó al mercado una pasta aromatizada en frasquitos de cristal, el primer dentífrico comercialmente exitoso de la historia.
El Dr. Aunque Sheffield fue el inventor, fue Colgate quien popularizó el tubo de pasta dental. La compañía estadounidense adquirió la patente de Sheffield y comenzó a comercializar su pasta dental en tubos a finales del siglo XIX. Otro hito de la empresa fueron los tubos plegables, que en realidad copiaron a Washington Sheffield, un pequeño fabricante de Londres.
El Siglo XX y la Era Moderna
El siglo XX marcó un antes y un después en la historia de la pasta de dientes. Descubrimiento del flúor: a principios del siglo XX, se descubrió que el flúor tenía propiedades anticaries. Cuarenta años más tarde, el dentista estadounidense Newell Sill Jenkins patentó la pasta Kolynos, que venía con desinfectante, y ya a mediados del siglo XX se produjo la revolución del flúor, que demostró una eficacia sin igual en la prevención de la caries.
Desde la década de 1940, la pasta de dientes ha mejorado continuamente; ahora hay muchas variedades disponibles para satisfacer necesidades específicas, como blanqueamiento, sensibilidad dental y control de sarro. La pasta dental de hoy es más efectiva que nunca, ya que ayuda a reducir las caries y previene la enfermedad de las encías. Cepillarse los dientes con pasta dental a base de flúor al menos dos veces al día es esencial para la salud bucal.
El siglo XXI ha sido testigo de una explosión de innovación en la industria de la pasta de dientes. A pesar de los grandes avances, la investigación en el campo de la salud bucal continúa. Personalización: La personalización de los tratamientos dentales también se refleja en el desarrollo de pastas dentales. Salud bucal y salud general: La relación entre la salud bucal y enfermedades sistémicas es clara y manifiesta.
Colgate: Un Legado de Innovación y Cuidado Bucal
Su historia se divide en cuatro grandes momentos:
1806-1900
Su fundador fue el empresario inglés William Colgate, quien a sus 16 años ya se encontraba en la ciudad de Nueva York buscando oportunidades laborales para cumplir con sus necesidades, fue por esto que inició sus labores en una empresa de jabones, la cual dejó dos años después para iniciar su propio proyecto en 1806. William, fue un gran religioso y desde los inicios de Colgate prometió dar el 10% de su utilidad a Dios y hoy por hoy se ve reflejado en la gran cantidad de campañas alrededor del mundo en pro del cuidado personal.
En este período de tiempo los jabones se producían en casa y existían muchas variedades, William encontró en esta situación una oportunidad de marketing y empezó a comercializar jabones con peso y olores estándar, distinto a lo que se cree de iniciar con crema para dientes. En 1987 aparece la primera publicidad de Colgate en un periódico de New York, siendo una de las marcas pioneras en utilizar publicidad. Para 1857 William muere dejando a sus hijos al frente de la compañía basado en sus valores de ayuda a los demás. 1873 aparece la primera versión de crema dental, la cual tenía una particularidad, su empaque eran pequeños vasos. 23 años después aparece recién la primera versión de la crema dental empaca en tubos como hoy la conocemos. En 1898 se crea lo que se conoce como la fábrica de jabones Palmolive.
1901-1930
En 1908, Colgate le dice a sus clientes en el empaque, “no podíamos mejorar el producto pero si mejoramos el tubo”. Canadá fue el primer país donde llevaron sus productos, esto sucedió en 1914. Luego, en la década de los años 20 empezó su conquista del mundo iniciando por Europa, Asia, Américalatina y finalmente África. En 1928 Se unen las empresas Colgate y Palmolive, quien ya había comprado una empresa de productos para mascotas. Finalmente en 1930 Colgate se enlista en el mercado de acciones de New York.
1931-1990
El nombre que conocemos hoy por hoy como Colgate-Palmolive fue elegido en el año de 1953. Para 1968 Colgate incluye flúor en sus cremas de dientes, el ingrediente que actualmente lo siguen utilizando para diferenciarse como un anticaries. En 1972 adquiere el laboratorio Hoyt donde desarrollan todos sus productos bucales (Listerine) dos años más tarde compran la empresa mexicana Caprice con la cual producen los productos para el cuidado del cabello y un año después adquieren la empresa Hill´s Pet Nutrition con el cual complementan su portafolio orientado a mascotas.
1991-actualidad
En 1995 Colgate compra la marca Kolynos y lanza la nueva marca Sorriso. “Sonrisas Brillantes” el programa mundial de salud bucal se lanza en 1996, un año más tarde lanza uno de sus productos estrella, la crema dental Colgate Total, con la cual promete 12 horas de protección. En la actualidad Colgate factura más de 15 billones de dólares y su portafolio tiene como objetivo cuatro líneas de negocio: cuidado bucal, cuidado personal, cuidado para el hogar y nutrición para mascotas. Su presencia cubre más de 200 países en todo el mundo.
Hoy, la pasta de dientes es un producto fundamental para la higiene bucal en todo el mundo. La evolución de la pasta de dientes refleja el progreso de la ciencia y la tecnología a lo largo de los siglos. Desde los antiguos egipcios hasta la era moderna, hemos mejorado continuamente nuestras prácticas de higiene bucal garantizando una mejor salud dental.