En el artículo de hoy vamos a hablaros de la anatomía craneal de la boca. El maxilar es una estructura ósea fundamental en el cráneo humano, que desempeña un papel crucial en la masticación, el habla y el soporte de los dientes.

Anatomía del Hueso Maxilar
El término maxilar se refiere a las dos estructuras óseas principales involucradas en la formación de la mandíbula y el soporte de los dientes. Se divide en dos partes: el maxilar superior, que forma la parte superior de la mandíbula, y el maxilar inferior, también conocido como mandíbula, que constituye la parte móvil.
Anatomía del Hueso Maxilar Superior
El maxilar superior está compuesto por dos huesos simétricos que se fusionan en el centro para formar el paladar duro y las cavidades nasales. El maxilar es un hueso de la cara de forma cuadrada, con cuatro caras, interna y externa, cuatro bordes y cuatro ángulos.
Se encuentra en el centro de la cara, debajo del frontal y del etmoides. El hueso maxilar es la comúnmente denominada, parte superior de la cara, hasta los huesos orbitales donde se encuentran alojados los ojos.
Componentes del Hueso Maxilar Superior
En esta sección, hablaremos en detalle de cada una de estas partes de las que se compone el hueso maxilar:
- Cuerpo del Maxilar: Es la sección más grande y forma la mayor parte del techo de la boca y la base de las cavidades nasales. La pared posterior del cuerpo del maxilar se encuentra detrás de los dientes superiores y se extiende hacia el hueso esfenoides.
- Apófisis: Son las secciones que se extienden desde el cuerpo del hueso. La apófisis frontal forma parte de la órbita ocular y se extiende hacia el hueso frontal.
Estructuras Adicionales
Además presenta:
- Fosita mirtiforme (músculo mirtiforme y haces del orbicular de los labios), limitada hacia afuera por eminencias caninas (inserción del músculo transverso de la nariz) y fosa canina (músculo canino).
- Denominada también tuberosidad del maxilar. Presenta tres pequeños orificios que pasan a ser canales dentarios posteriores, permitiendo el paso de nervios y vasos dentarios posteriores.
- Presenta un orificio de comunicación con el seno maxilar, limitado por el unguis por delante, el etmoides por arriba, el cornete inferior por abajo y por el hueso palatino por detrás.
- También se encuentra en esta base el conducto palatino posterior, formado por esta base del maxilar y por la cara externa de la lámina vertical del palatino.
- Forma parte del suelo de la órbita. Presenta un canal que pasa a convertirse en conducto y se abre a la cara facial: el conducto infraorbitario, paso del paquete vásculo-nerviosos infraorbitario.
Seno Maxilar
En su interior se encuentran entre otros, el seno maxilar, que es una cavidad recubierta de mucosa y rellena de aire que cuando se inflamada lugar a sinusitis, situado por encima del ápice de los dientes superiores e infraorbitariamente o por debajo de los ojos.
El seno maxilar está inervado por ramas del nervio maxilar. Su pared superior corresponde con la inferior de la órbita ocular y su pared anterior es la cara facial del maxilar.
Articulaciones
Se articula y une con la mandíbula, o parte inferior de la cara, por la articulación temporomandibular o A.T.M. Esta última se ve muy afectada en pacientes, que acuden a Clínica dental Mozas, con hábitos de apretar mucho los dientes o apretadores y los bruxistas que aprietan y también rechinan sus dientes. Para evitar esta disfunción, que se da especialmente durante el sueño, en la clínica dental, se toman medias de la boca de los pacientes y se hace una férula de descarga.
Paladar
Se compone de dos porciones: el paladar blando y el paladar duro. El paladar duro es el que rodea los dientes del maxilar y hacia posterior, uniendo con la faringe está el paladar blando. Su función principal es la de servir de caja de resonancia para cuando hablamos e impedir que los alimentos se filtren en las fosas nasales y resto del cráneo, durante la ingesta.
Muchas personas nacen con malformaciones en esta parte fundamental de la cavidad oral. Algunas de estas deformidades son el denominado labio leporino y la fisura palatina, ambas de componente genético para su desarrollo.
Anatomía de la Mandíbula (Maxilar Inferior)
Hoy venimos a hablar sobre la anatomía mandibular. La mandíbula es la estructura ósea del maxilar inferior y de la parte inferior de la cara. Es el mayor y más fuerte de los huesos de la cara y proporciona encajes para mantener los dientes inferiores en su sitio.
La mandíbula forma la parte inferior del cráneo y consta de dos partes: una parte horizontal llamada cuerpo, y dos partes verticales llamadas ramas que ascienden casi verticalmente desde la parte posterior del cuerpo mandibular. Presenta una parte media o cuerpo y dos extremos laterales o ramas ascendentes, situadas a ambos lados. En los extremos de estas ramas, en sentido craneal, se encuentran los cóndilos.
Los cóndilos son las cabezas o protuberancias redondeadas en la extremidad del hueso maxilar ,que encaja en el hueco de otro hueso, el temporal, para formar una articulación. La superficie articular del cóndilo es convexa en y la del hueso que lo recibe es cóncava.

Articulación Temporomandibular
Funciones del Hueso Maxilar
El hueso maxilar es crucial en el soporte dental, ya que sostiene los dientes superiores en su lugar. Además, es responsable de dar forma a las fosas nasales y forma la base de las cavidades nasales. La apófisis frontal del hueso maxilar forma parte de la órbita ocular y protege los ojos.
- Soporte dental: El hueso maxilar es crucial en el soporte dental, ya que sostiene los dientes superiores en su lugar.
- Formación de la cavidad nasal: El hueso maxilar es responsable de dar forma a las fosas nasales y forma la base de las cavidades nasales.
- Protección de los órganos sensoriales: La apófisis frontal del hueso maxilar forma parte de la órbita ocular y protege los ojos.
- Apoyo a los músculos faciales: La apófisis cigomática del hueso maxilar es el punto de inserción de varios músculos importantes de la cara, como el músculo cigomático mayor y el músculo masetero.
Musculatura Asociada al Maxilar
La musculatura asociada al maxilar es crucial para funciones como la masticación, el habla y los movimientos faciales.
Entre los músculos principales se encuentran:
- Masetero: Este músculo masticador cuadrangular se une desde el lado de la rama de la mandíbula a cada lado de la mandíbula al cráneo por encima. El masetero eleva y protruye la mandíbula, cerrando así la mandíbula.
- Temporal: Este extenso y potente músculo masticador en forma de abanico se origina en el hueso temporal del cráneo y se une a la rama de la mandíbula y a su apófisis coronoides. El músculo temporal eleva la mandíbula, cerrando los maxilares.
- Pterigoideo lateral: Este músculo tiene un aspecto cónico que se origina en la parte inferior del hueso temporal y los huesos esfenoides del cráneo y se une al cuello de la mandíbula, así como a la cápsula y el disco articular de la articulación temporomandibular. Actuando solos, los músculos pterigoideos laterales producen movimientos laterales de la mandíbula.
- Pterigoideo medial: Este músculo cuadrilátero comienza en el cráneo y se inserta en la superficie interna de la rama de la mandíbula. Los músculos pterigoideos mediales ayudan a elevar la mandíbula, cerrando los maxilares. Actuando juntos, ayudan a protruir la mandíbula.
4 EJERCICIOS para mejorar la MOVILIDAD y AMPLITUD mandibular
Problemas y Enfermedades del Hueso Maxilar
Las alteraciones y patologías que afectan al maxilar pueden impactar tanto su estructura como su función. El hueso palatino o paladar, el hueso nasal y la parte superior de la dentición, entre otros.
- Fracturas: Las fracturas del hueso maxilar pueden ocurrir debido a lesiones traumáticas en la cara.
- Infecciones: Las infecciones del hueso maxilar pueden ocurrir debido a infecciones dentales o sinusales.
- Pérdida de dientes: La pérdida de dientes puede afectar el hueso maxilar, ya que los dientes superiores están sostenidos por los alvéolos dentales en las paredes laterales del cuerpo del hueso maxilar.
- Tumores: Los tumores en el hueso maxilar pueden ser benignos o malignos.
- Problemas de desarrollo: Algunas personas pueden desarrollar problemas de desarrollo del hueso maxilar, como el síndrome de Crouzon o el síndrome de Apert.
Síntomas Comunes de los Tumores del Hueso Maxilar
- Dolor
- Hinchazón
- Cambios en la forma de la cara: Los tumores del hueso maxilar pueden causar deformidades en la cara, especialmente si el tumor está ubicado cerca de la superficie ósea.
Tipos de Fracturas del Hueso Maxilar
A continuación, te describimos los tipos de fracturas del hueso maxilar:
- Fracturas de Le Fort I: Esta fractura ocurre a través del cuerpo de la mandíbula superior y a menudo se produce como resultado de un traumatismo facial.
- Fracturas de Le Fort II: Esta fractura ocurre en la parte media de la cara y a menudo se produce como resultado de un traumatismo facial severo.
- Fracturas de Le Fort III: Esta fractura ocurre en la parte superior de la cara y a menudo se produce como resultado de un traumatismo facial grave.
- Fracturas orbitarias: Las fracturas orbitarias se producen en la órbita ocular y pueden afectar la visión y el movimiento de los ojos.
Tratamientos para Problemas del Hueso Maxilar
En esta sección, hablaremos sobre los tratamientos más comunes en problemas del hueso maxilar:
- Cirugía: La cirugía puede ser necesaria para tratar fracturas o infecciones del hueso maxilar. El objetivo de la cirugía es extirpar el tumor y cualquier tejido circundante que pueda estar afectado.
- Radioterapia: La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas.
- Quimioterapia: La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas.
- Terapia de protones: La terapia de protones utiliza partículas cargadas positivamente para destruir las células cancerosas.
- Terapia biológica: La terapia biológica implica el uso de medicamentos que ayudan al sistema inmunológico a combatir el cáncer.
Mecanobiología del Hueso Maxilar
La mecanobiología ósea se encarga de la interacción entre las señales mecánicas y los mecanismos moleculares en las células y el tejido óseo. El estudio actual de esta disciplina engloba los modelos informáticos, la biología molecular y las técnicas de imagen en alta resolución.
En este artículo se revisan los conceptos generales que se estudian en la mecanobiología y biomecánica de los hueso maxilares. Se establecen las principales propiedades biomecánicas del hueso en las diferentes escalas de medición y determinados factores que influyen en la reacción del hueso perimplantario ante las cargas biomecánicas.
Propiedades Biomecánicas del Hueso
Durante varios años se han establecido las propiedades biomecánicas del hueso basándose únicamente en la escala macrométrica (escala de centímetros o milímetros), valorando las diferencias estructurales visibles a simple vista que existen entre el hueso trabecular y el hueso cortical. Sin embargo, hoy en día se puede estudiar la estructura del hueso a nivel orgánico, tisular, celular o molecular.
Las aproximaciones micro y nanoestructurales al hueso están reflejando las diferentes propiedades biomecánicas de los distintos tipos de tejido óseo que se pueden incluir tanto en el hueso trabecular como en el cortical, es decir el hueso reticular, el hueso de fibras paralelas y el hueso laminar. De manera general, en el hueso, la resistencia (resistencia a la deformación) y la rigidez lo aporta la fase inorgánica, mientras que la tenacidad (resistencia a la fractura) lo aporta la fase orgánica.
Nivel Macro y Micrométrico (Órgano/Tejido/Célula)
Teniendo en cuenta el carácter general anisotrópico no homogéneo del hueso, el hueso cortical se suele evaluar estructuralmente de manera imprecisa como un material isotrópico (con la misma propiedad biomecánica al ser medida en cualquier dirección), mientras que el hueso trabecular presenta mayor grado de anisotropía en función de las cargas que haya recibido en cada zona.
Si las propiedades son diferentes en las tres direcciones del espacio se habla de material ortotrópico, mientras que sin las propiedades son iguales en dos direcciones, se habla de isotropía transversal. Las propiedades biomecánicas son variables entre el hueso cortical y trabecular principalmente porque el espacio poroso en el primero es del 5-10% mientras que en el segundo se encuentra entre 30-90%.
La morfología general del hueso, le permite tener una estructura rígida y ligera a la vez, ya que el hueso cortical facilita la rigidez mientras que las trabéculas internas minimizan el peso. Las propiedades mecánicas se han valorado con diferentes métodos como son los ensayos mecánicos, la relación de microdureza Vickers con el módulo de elasticidad o las técnicas basadas en ultrasonidos.
Actualmente la herramienta más utilizada es la de creación de elementos numéricos o finitos mediante ordenador, que incluso puede añadir elementos reales a partir de imágenes de alta resolución. De manera general, las propiedades biomecánicas del hueso van a depender de su contenido acuoso, de la porosidad (densidad) y del contenido mineral.
Hueso Cortical
Los valores obtenidos para el hueso cortical son menos dispersos que los encontrados en el hueso trabecular. En general, el módulo de elasticidad se encuentra entre 15-20 GPa (13) la resistencia a la tensión se encuentra entre los 80-150 Mpa, y la resistencia a la compresión entre los 90-280 Mpa, debido principalmente al carácter anisotrópico del hueso.
Se ha observado que la cortical mandibular es anisotrópica, de tal forma que al igual que la diáfisis femoral, es mas rígida en la dirección longitudinal que en la radial o tangencial, teniendo en estas direcciones un 40-80% del valor de rigidez que tiene en la dirección longitudinal. La resistencia a la compresión es de 200, 110 y 100 Mpa en la dirección longitudinal, tangencial y radial respectivamente (14).
Por otro lado hay que considerar que los valores de resistencia del hueso cortical son variables en función de la edad. De esta manera la resistencia a la tensión máxima desciende desde los 120 Mpa con 30 años a 70 Mpa a los 100, mientras que el límite máximo de deformación cae del 3,3% a los 30 años al 1% a los 100 años. De la misma manera se observan similares efectos en el hueso trabecular (15).
Se ha observado en hueso cortical femoral que a partir de los 35 años hay una disminución por década del módulo elástico de 0,35 GPa, de resistencia a la flexión de 6,25 Mpa, y de energía de fractura (tenacidad) de 0,03 Kj/m2. El tamaño de las microgrietas también se ha observado aumentado con la edad con valores de 500 µm a los 35 años y de hasta 1 mm de longitud a los 92 años. El aumento del número y tamaño de estas grietas se ha correlacionado positivamente con los resultados de tenacidad del hueso cortical (16).
Hueso Trabecular
Existen opiniones dispares en cuanto a establecer las propiedades biomecánicas del hueso trabecular. Hay autores que lo consideran con un modulo de elasticidad similar al del hueso cortical (15-20 GPa) (13). Otros autores, sin embargo le adjudican un valor de rigidez menor (0,75-10 GPa) (17). En cualquier caso se han determinado diferentes valores de E para el hueso trabecular en función de la prueba de esfuerzo utilizada y las condiciones del hueso esponjoso (seco, fresco o congelado), aunque siempre con valores menores que el hueso cortical.
Los valores evidenciados son muy dispares incluso cuando los datos los emite un mismo autor aplicando el mismo ensayo a diferentes muestras (1,12). McNamara y cols (18) desarrollaron un modelo sólido obteniendo 4 trabéculas de hueso vivo que posteriormente fueron procesadas con micro-CT y analizadas mediante elementos finitos. Este modelo permite observar la reacción a cargas sobre un modelo con morfología real (incluyendo lagunas de reabsorción activas).
El estrés se observaba elevado en el fondo de las lagunas de reabsorción y aumentaría la actividad osteoclástica más allá de lo que inicialmente estaba previsto para renovar el hueso antiguo o dañado, y también evitan la distribución homogénea de la carga a lo largo de la trabécula. Smit y Burger (19) establecieron la hipótesis que si la deformación baja (desuso) activa los osteoclastos, mientras que si la deformación aumenta (sobrecarga media) se activan los osteoblastos para rellenar la BMU.
Estos datos se observaron con unas medidas de estrés no mayores de 16 Mpa y de deformación no mayores de 3.074 µε y con modelos informáticos de trabécula ideales (sin obtenerlas de trabéculas in vivo). Los datos de McNamara y cols (18) establecerían que aunque esto ocurriría habitualmente por debajo de 4.000 µε, existirían otros estímulos diferentes para activar a osteoclastos u osteoblastos cuando el estrés y las deformaciones son mayores de 4.000 µε.
Nivel Nanométrico (Molécula)
Durante muchos años se ha considerado que el hueso cortical y trabecular se consideraba un único material desde el punto de vista estructural molecular, y sus diferencias biomecánicas aparecerían en otras escalas debido a la diferencia de densidad. Está hipótesis ha sido rechazado por la evidencia en diferentes estudios de variaciones biomecánicas intrínsecas en los dos tipos de hueso.
Si bien los componentes moleculares son idénticos, parece que la disposición de los mismos varía entre ambos influyendo en sus propiedades biomecánicas. Se han observado valores de módulo de elasticidad de 10,4 Gpa en el ensayo de tracción para la trabécula ósea, mientras que en las muestras de hueso cortical se encuentra en 18,6 Gpa (21). Los dos componentes del hueso tienen propiedades mecánicas extremadamente diferentes. El mineral es duro y frágil, mientras que la proteína (húmeda) es mucho mas blanda pero más resistente (a la tracción, compresión, torsión, etc ). Sin embargo la unión de ambos (composite) combina las propiedades óptimas de cada uno, aportando dureza y resistencia (21).
Un factor que va a condicionar las propiedades del hueso cortical o trabecular va a ser la proporción de placas minerales que contenga la matriz colagénica. Se ha observado que después de un periodo de 10-15 días, la matriz colagénica inicia un proceso de mineralización primaria muy rápido (entre varios días y meses dependien...
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