La historia contemporánea de la provincia de León, particularmente en comarcas como el Valle de Laciana, invita a profundizar en la saga de los Carballo. Numerosos archiveros e historiadores han intentado, a menudo sin éxito, obtener información de la Fundación Octavio Álvarez Carballo, una institución que se presenta como opaca y donde se han mezclado diversos intereses, desde la especulación en tiempos de auge de la construcción hasta actividades de caza de alto nivel.
La falta de colaboración de esta fundación ante los estudios históricos sobre su propia génesis es frustrante, ya que debería ser la primera interesada en ello. Esta actitud incita a investigar más a fondo sobre sus extensas propiedades, las razones detrás de su renuencia a facilitar el acceso a sus archivos y la imagen negativa que proyecta entre los habitantes de Laciana.
La Fundación Álvarez Carballo posee una considerable extensión de pastos en el término municipal de Villablino. Estas propiedades, conocidas como "aros de vecera arriba", comprenden un total de 4.837 hectáreas, distribuidas en 19 fincas. Para contextualizar su magnitud, ocupan el 21,2% de la superficie total del municipio y tradicionalmente se consideraba que podían albergar a 12.550 ovejas durante el verano.
En comparación, los puertos de merinas propiedad de los pueblos de los municipios de Cabrillanes y San Emiliano suman 5.781 y 3.230 hectáreas, respectivamente. Los siete puertos conocidos como Casa Mieres, pertenecientes al municipio asturiano de Mieres, abarcan 1.396 hectáreas, mientras que el Puerto de los Hidalgos de Villafeliz, propiedad de la familia homónima de Sena de Luna, tiene una extensión de 848 hectáreas.

Orígenes y Evolución de los Aros de Vecera Arriba
La historia de estos aros de vecera arriba es extensa y representa la resistencia de los pueblos ante los abusos nobiliarios, especialmente del Condado de Luna. Este aspecto es fundamental en la historia de Laciana desde la Edad Media hasta la actualidad. Aunque sus vicisitudes históricas han sido bien documentadas en diversas investigaciones y publicaciones, es importante destacar que, a mediados del siglo XIX, el Conde de Luna logró revertir el secuestro de los puertos bajo la legislación sobre abolición de señoríos, promulgada entre 1811 y 1837.
No se pretende aquí analizar el proceso mediante el cual propiedades eclesiásticas, como los puertos de la Casa Mieres, o nobiliarias, como los aros de vecera arriba, pasaron a manos de familias mediante estrategias de dudosa ética y caudales de origen sospechoso. A menudo, la labor filantrópica de los herederos de quienes amasaron grandes fortunas o su vinculación a corrientes de pensamiento bien vistas por la historiografía, eclipsan este aspecto relevante de la historia contemporánea de Babia y Laciana. Conceptos como filantropía, caciquismo y paternalismo podrían ser objeto de un análisis más profundo en relación con ciertas sagas de Laciana.
Desde 1880, los bienes del Condado de Luna en la provincia de León pasaron a formar parte del patrimonio de Pedro Álvarez Carballo (1839-1881), quien los adquirió del duque de Frías por 124.553,75 pesetas. Su sobrino, Octavio Álvarez Carballo, heredó estos bienes y, en el último de sus más de treinta testamentos, los vinculó a la Fundación que llevaría su nombre. Esta fundación fue constituida tras su muerte en 1951 con el objetivo principal de contribuir al sostenimiento de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de León, continuando así la labor filantrópica iniciada por su tío, quien había destinado fondos para la construcción de una escuela en su pueblo natal, Caboalles de Abajo.
Es notable que figuras destacadas de Laciana, como Sierra Pambley o Álvarez Carballo, no consideraran la posibilidad de contribuir a mejorar las economías de sus paisanos, cediendo las extensas superficies pastables de su propiedad. En el caso de la Fundación Sierra Pambley, sus primeros patronos mostraron una actitud insensible respecto a los intereses de los naturales durante la venta de los puertos de Pinos. Octavio A. Carballo no solo no dispuso la cesión de sus puertos en Caboalles de Abajo a sus paisanos, sino que tampoco mostró interés en facilitar su derecho secular a pastar en ellos. Además, olvidó registrar la servidumbre de los puertos tras su compra, como señaló su convecino el sacerdote Ángel Sierra Pambley. En contraste, Fernando Álvarez de la Puerta (1832-1913) constituyó una fundación para sufragar el alquiler de los puertos de Carballo a sus vecinos, evitando así conflictos con los posibles arrendatarios.
De Carballo a Carvalho | Documentario
Críticas y Controversias Actuales
Víctor de la Serna, a mediados del siglo pasado, comentó sobre esta cuestión: «Se conservan aún restos de los intentos feudalistas del conde de Luna en la existencia de los llamados ‘aros de vecera arriba’, es decir, la parte más alta de las brañas, la coronilla, que por una increíble persistencia todavía constituyen una fuente de ingresos para unos señores que ya nada tienen que ver con los Condes de Luna, y que son sucesores de antiguos compradores al conde del discutible derecho a los ‘aros’. En estética histórica, la cosa es bonita. Pero debiera ser meramente honorífica, ¿no cree usted, querido ministro de Agricultura?» (V. de la Serna, El Valle de la libertad, en Abc, 04/08/1953).
Podría parecer que el destino actual de los bienes a fines loables como mejorar las condiciones de vida de algunos ancianos justifica un estatus cuestionable y anacrónico. Sin embargo, la realidad es que la fundación estaría privando a la sociedad, en beneficio de unos pocos, de los ingresos generados por los alquileres de sus bienes. Además, estaría intentando privar a los lacianiegos de sus derechos históricos de aprovechamiento comunal y limitando el acceso público a fondos que deberían ser accesibles. También se ha criticado la reforestación de los puertos con fondos públicos, cuestionando su pertinencia ambiental.
Es preocupante que Julián López Martín, obispo de León y presidente del Patronato de la Fundación Octavio Álvarez Carballo, haya firmado las cuentas del año 2013, donde se informa que se destinaron 5.000 euros al objeto fundacional. En esa fecha, la fundación disponía de un activo valorado en 5.937.649,57 euros, incluyendo 668 fincas tasadas en más de 5 millones de euros e inversiones financieras de más de 700.000 euros. Mientras que las Hermanitas recibieron 5.000 euros, la fundación ingresó 637.021,13 euros en 2013 y gastó 115.158,45 euros en sueldos y 94.779,08 euros en pagos a profesionales, mientras que perdió 112.189,79 euros por el deterioro de inversiones a largo plazo.
En resumen, a los ancianos les correspondió un 0,78% de lo ingresado y un 0,97% de lo gastado.
Datos Financieros de la Fundación (Año 2013)
| Concepto | Cantidad (€) |
|---|---|
| Activo total | 5.937.649,57 |
| Inversión en el objeto fundacional | 5.000 |
| Ingresos totales | 637.021,13 |
| Gastos en sueldos | 115.158,45 |
| Pagos a profesionales | 94.779,08 |
| Pérdidas por deterioro de inversiones | 112.189,79 |