Las infecciones dentales, en muchas ocasiones, no se presentan de forma llamativa. No hay un dolor agudo, ni inflamación visible, ni fiebre. Sin embargo, bajo la superficie, pueden estar ocurriendo procesos crónicos que comprometen la salud bucodental a largo plazo. Hablamos de los focos apicales, también conocidos como lesiones periapicales o focos infecciosos dentales.
Estas lesiones son más frecuentes de lo que pensamos y, aunque pueden pasar desapercibidas durante meses o incluso años, en algunos casos acaban manifestándose a través de signos como la aparición de una fístula en la encía o molestias al masticar.

¿Qué es un Foco Apical?
Un foco apical es una infección localizada en el extremo de la raíz de un diente, generalmente causada por una necrosis pulpar (muerte del nervio) no tratada o por un tratamiento previo que no ha logrado eliminar completamente las bacterias del sistema radicular. Se trata de una patología de origen endodóntico que, si no se aborda adecuadamente, puede derivar en la pérdida del diente, la afectación del hueso circundante e incluso en infecciones más extensas y complicadas.
La detección precoz es clave, y en la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza mediante radiografías periapicales o estudios con CBCT, ya que muchas lesiones son asintomáticas.
¿Cómo se Manifiestan?
Aunque muchos focos apicales son silenciosos durante largo tiempo, hay varios signos y síntomas que pueden alertarnos de su presencia:
- Dolor al masticar o al presionar el diente: puede tratarse de un dolor sordo, localizado, que aparece sobre todo al aplicar fuerza. Es un síntoma frecuente cuando la infección está activa o se ha producido una sobrecarga en un diente ya debilitado.
- Sensación de “diente largo”: es la percepción de que el diente está ligeramente más elevado o sensible que los demás, lo cual puede deberse a la inflamación del ligamento periodontal por la infección.
- Fístula en la encía: uno de los signos más característicos. Se trata de una pequeña protuberancia blanda, similar a un grano, por la que puede salir pus. Es el mecanismo que tiene el cuerpo para drenar la infección crónica. Puede aparecer y desaparecer, pero su presencia indica siempre un foco activo.
- Cambio de coloración del diente: en dientes anteriores, un cambio hacia tonos más oscuros puede ser indicativo de necrosis pulpar y, por tanto, de posible infección periapical.
- Inflamación localizada o abscesos recurrentes: en fases más avanzadas, la infección puede derivar en un absceso agudo, con hinchazón visible y dolor intenso. En casos crónicos, pueden aparecer episodios inflamatorios de forma periódica.
Todos los flemones o abscesos dentales tienen el mismo origen: la acumulación de bacterias. En función de la posición del diente dentro de la boca, el absceso puede afectar en mayor o menor medida a los tejidos blandos de la boca.
El absceso periodontal es un tipo de flemón menos habitual que el periapical. Sin embargo, resulta mucho más grave y complejo de tratar. En estos abscesos, la pus no siempre es visible, ya que permanece dentro del periodonto.
Se trata de un tipo de absceso que está a medio camino entre el periapical y el periodontal. Esto se debe a que solo afecta a la encía y no a los tejidos que dan soporte al diente afectado. Debes tener mucho cuidado de que el absceso no se abra, La salida del pus puede diseminar la infección hacia las vías respiratorias.
Causas Comunes de un Absceso Dental:
- Caries: es la causa más habitual.
- Acumulación de sarro: es decir, de placa bacteriana, que es precursora de las caries y que puede infectar los tejidos.
- Traumatismo: un golpe en la mandíbula puede provocar la rotura de una pieza dental.
- Diabetes: si padeces diabetes, el riesgo de sufrir abscesos dentales y otras enfermedades de las encías como la gingivitis o la periodontitis es tres veces mayor.
El dolor de dientes y encías es el síntoma más evidente de que sufres un absceso dental. Sin embargo, en este caso se diferencia de otros tipos en que resulta mucho más intenso, continuado y punzante.
Cómo curar un FLEMÓN - Causas, tratamiento y remedios caseros del ABSCESO dental | Dentalk! ©

Caso Clínico
En el caso clínico que compartimos a continuación, el paciente acudió a consulta con dos fístulas activas en un molar inferior (pieza 37). Las imágenes radiográficas muestran claramente la afectación periapical previa al tratamiento, el proceso de desinfección mediante endodoncia, y el seguimiento a largo plazo, con resolución total del cuadro infeccioso.
Tratamiento: Conservar Siempre que Sea Posible
La primera opción ante un foco apical dental debe ser el tratamiento conservador, es decir, una correcta endodoncia (o retratamiento en caso de tratamientos previos fallidos). El objetivo es eliminar por completo el tejido necrótico, desinfectar el sistema de conductos (lo que comúnmente se denomina “matar el nervio”) y sellar adecuadamente para evitar una reinfección.
En el caso que mostramos, tras una planificación minuciosa y una endodoncia realizada con técnicas de irrigación activa, se consiguió la desaparición de ambas fístulas en un corto plazo. Un año después, el seguimiento radiográfico muestra una correcta cicatrización ósea y ausencia total de signos clínicos. Este tipo de evolución clínica demuestra que, incluso en casos avanzados, es posible evitar la extracción y mantener el diente con funcionalidad y sin patología activa.
Si tienes un flemón o absceso dental debes acudir al dentista para examinar y tratar la infección.
Opciones de Tratamiento:
- Antibióticos y analgésicos: es la opción más conservadora. El objetivo es controlar la infección de la forma menos traumática e invasiva, es decir, sin llevar a cabo una cirugía.
- Drenaje: si el especialista estima que existe el riesgo de que el absceso se abra y la infección se extienda, puede optar por realizar una pequeña incisión con un bisturí con el propósito de sacar el pus y limpiar el área usando una solución salina.
- Conducto radicular: es posible que el absceso esté en el interior del diente, pero que la pieza se pueda salvar. En ese caso, el odontólogo realizará un agujero en ella para llegar al conducto radicular y eliminar la pulpa afectada por la infección.
- Extracción: los abscesos dentales también pueden originarse por fracturas que den como resultado tejido pulpar muerto. Dependerá de la gravedad del absceso dental y del tratamiento aplicado.
Los abscesos dentales requieren de tratamiento por parte de un odontólogo, ya sea mediante la ingesta de antibióticos, el drenaje del pus, la limpieza del conducto radicular o la extracción de la pieza.
En caso de que el absceso dental se abra, la infección puede extenderse al hueso de la mandíbula, a las vías respiratorias o, lo que es peor aún, al corazón y a la sangre.
El odontólogo te recetará analgésicos específicos para aliviar el dolor, aunque también puedes tomar los que sean de venta libre.
¿Y si no se trata?
Un foco apical no tratado puede evolucionar hacia formas agudas como un absceso, o mantenerse como una infección crónica que va debilitando progresivamente el hueso que rodea al diente. Además, existe un riesgo real de diseminación bacteriana, especialmente en pacientes inmunodeprimidos o con patologías sistémicas.
Por eso insistimos: ante cualquier sospecha, lo mejor es consultar. La actuación temprana puede marcar la diferencia entre conservar un diente o perderlo.
El tratamiento de un absceso debe realizarse de inmediato para minimizar las posibilidades de propagación de la infección, drenando el pus, lo que puede requerir la extracción del diente o un tratamiento de conductos o endodoncia.
Cualquier persona con síntomas relacionados con un absceso dental debe consultar a un odontólogo de inmediato. El médico no podrá tratar el absceso, pero puede recetar antibióticos y analgésicos, y aconsejar sobre el cuidado personal y el control del dolor hasta que el odontólogo pueda realizar el tratamiento necesario.
El tratamiento específico de un absceso periapical puede implicar la endodoncia o el tratamiento de conductos para eliminar la pulpa afectada del diente, que es la que ha provocado la aparición del absceso.
El manejo del dolor mediante paracetamol, ibuprofeno o aspirina en estos casos pueden ayudar a reducirlo mientras se espera a recibir el tratamiento adecuado. Siempre es importante seguir cuidadosamente el prospecto del medicamento.
Los abscesos pueden provocar una serie de complicaciones, complicaciones que normalmente solo ocurren si el absceso no se trata. Sin embargo, pueden darse incluso después de un tratamiento aparentemente efectivo, aunque suele ser muy raro.
Un absceso dental es una acumulación de pus causada por una infección bacteriana en o alrededor de un diente. El pus es una mezcla de células muertas, tejido infectado y bacterias.
El absceso dental puede afectar diferentes partes del diente y los tejidos circundantes. Puede estar presente en la raíz del diente (absceso periapical) o en las encías cerca del diente (absceso periodontal).
Prevención
La prevención es clave cuando se trata de abscesos dentales. Afortunadamente, hay medidas que puede tomar para reducir el riesgo de desarrollar esta condición dental.
- Mantenga una buena higiene oral: Cepíllese los dientes al menos dos veces al día y use hilo dental regularmente.
- Visite regularmente al dentista: Realice visitas periódicas al dentista para chequeos y limpiezas dentales.
- Evite alimentos y bebidas azucaradas: El consumo excesivo de azúcar puede aumentar el riesgo de caries dental, lo que puede llevar a la formación de abscesos dentales.
- No ignore el dolor dental: Si experimenta dolor dental persistente o cambios en su salud bucal, no lo ignore.
Tratamiento Dental
El tratamiento dental se centra en eliminar la infección y restaurar la salud oral.
- Drenaje del absceso: En casos de absceso grande o doloroso, el dentista puede realizar un drenaje para liberar el pus acumulado.
- Endodoncia: La endodoncia, también conocida como tratamiento de conducto radicular, se realiza cuando la infección afecta el tejido pulpar dentro del diente.
- Extracción dental: Si el diente está gravemente dañado y no se puede salvar, es posible que se deba extraer.
Además del tratamiento dental, es posible que se necesite un tratamiento médico para tratar un absceso dental. Es importante tener en cuenta que el tratamiento médico por sí solo no es suficiente para tratar un absceso dental.
El tiempo de curación de un absceso dental puede variar según la gravedad de la infección y el tratamiento recibido. En general, puede llevar varios días o semanas para que el absceso se cure por completo.
Los abscesos dentales en sí no son contagiosos. Sin embargo, las bacterias responsables de la infección pueden transmitirse de una persona a otra a través del contacto directo o el intercambio de saliva.
Un absceso dental no desaparecerá por sí solo sin tratamiento dental adecuado. La infección continuará y puede empeorar con el tiempo, lo que puede tener consecuencias graves para la salud bucal y general.
Si experimenta dolor de un absceso dental antes de poder ver a un dentista, hay algunas medidas que puede tomar para aliviar el dolor de forma temporal.
Si no se trata adecuadamente, un absceso dental puede llevar a complicaciones graves, como propagación de la infección a los tejidos circundantes, desarrollo de infecciones sistémicas, daño a los huesos y pérdida del diente afectado.
Tener un absceso dental es común y puede afectar a personas de todas las edades. Ese se produce por una acumulación de pus en cualquier zona del diente.
Sin embargo, existen dos tipos de absceso dental: el absceso periapical, que se manifiesta en la punta de la raíz del diente, y el absceso periodontal, que aparece en la encía. Ambos pueden ser causados por una infección bacteriana y requieren tratamiento dental inmediato.
El absceso periapical puede causar varias complicaciones si no se trata adecuadamente. Por lo tanto, es importante tratar el absceso periapical de inmediato para evitar estas complicaciones.
La caries dental es una de las causas más comunes del absceso periapical.
Además de los síntomas clínicos, los dentistas suelen realizar una radiografía para evaluar el diente y la estructura ósea circundante. En una radiografía, un absceso periapical aparecerá como una zona oscura en la raíz del diente.
Es importante buscar atención médica si tiene un absceso periapical, ya que si se deja sin tratar, puede propagarse a otras partes del cuerpo y causar complicaciones graves.
Medidas para aliviar el dolor:
- Si el absceso es grande, es posible que sea necesario drenarlo para permitir que salga el pus y reducir la presión que causa dolor.
- Los analgésicos son medicamentos que alivian el dolor. Pueden ser adquiridos sin receta médica en la mayoría de las farmacias. Los más comunes son el ibuprofeno, el paracetamol y la aspirina.
- Un enjuague bucal con agua salada puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor.
- La aplicación de hielo en la zona afectada puede aliviar el dolor. Envuelva un paquete de hielo en una toalla y colóquelo sobre la mejilla durante 15 minutos.
- Los antibióticos pueden ser necesarios si el absceso periapical está causando una infección.
La prevención del absceso periapical implica tomar medidas para prevenir la caries dental y cuidar adecuadamente los dientes y las encías.
Granuloma Periapical
Se manifiesta como una pequeña formación del tamaño de un guisante envuelta en una capa fibrosa que rodea la raíz del diente. Durante el proceso inflamatorio, el tejido pulpar del diente sufre un cambio y se vuelve granular.
Los dientes son la parte más fuerte del cuerpo junto con los huesos, pero pueden verse afectados por enfermedades y trastornos al igual que las otras partes del cuerpo.
Se trata de una inflamación crónica del ápice del diente, la parte más cercana a la mandíbula o al hueso maxilar, generalmente causada por una infección bacteriana que se insinúa en la raíz y se extiende por los tejidos circundantes del interior del diente.
En su forma simple, el granuloma periapical pasa desapercibido para el paciente porque es asintomático; de hecho, la infección se cronifica inmediatamente, sin dar lugar a ningún episodio agudo.
Sin embargo, si se descuida, el granuloma en el diente -que puede alcanzar el tamaño de una lenteja- puede provocar complicaciones tales como la pulpitis y la necrosis de los tejidos afectados, y en caso de no ser tratada a tiempo derivar en la pérdida del diente.
Este tipo de lesión ocurre principalmente como consecuencia de una caries no tratada o de un diente desvitalizado a causa de un traumatismo.
No siempre es necesario extraer el diente con granuloma en curso: en la mayoría de los casos, si el estado de la infección lo permite, el diente se desvitaliza.
Los granulomas periapicales deben tratarse siempre, aunque no den síntomas, porque pueden aumentar de tamaño. En estos casos, su presencia suele detectarse a través de exámenes diagnósticos periódicos, como la radiografía o la ortopantomografía, realizados por otras causas.
Además de las consecuencias para la salud, si el granuloma periapical se ignora o no se trata a tiempo, el riesgo más «inmediato” es la posible pérdida del propio diente afectado por la inflamación. La pérdida de un diente también tiene consecuencias para la salud, como el desplazamiento de los dientes vecinos.
Tratamiento del Granuloma:
- Para tratar un granuloma, primero es necesario llegar a un diagnóstico correcto: para ello, es esencial identificar la localización exacta del granuloma y su tipo.
- Apicectomía: se trata de un procedimiento quirúrgico que consiste en eliminar el ápice del diente y en este caso, el granuloma.
Generalmente, un granuloma periapical se cura simplemente desvitalizando el diente, pero si el diente ya ha sido desvitalizado, es necesario volver a iniciar el proceso.