Una endodoncia es un procedimiento dental cuyo objetivo es salvar un diente eliminando la infección de su interior. Los procedimientos de endodoncia suelen ser habituales en pacientes con caries profundas, traumatismos o lesiones periapicales. Consiste en extirpar la pulpa dental (el nervio y tejido blando dentro del diente) cuando ésta está dañada o infectada, limpiar y desinfectar los conductos radiculares, y sellarlos herméticamente. A este tratamiento también se le conoce como tratamiento de conducto radicular o simplemente “tratamiento de conducto”.
Aunque las endodoncias son invasivas, lo son menos que extraer y sustituir la pieza dental por una prótesis. La endodoncia tiene una alta tasa de éxito, que varía entre el 86% y el 98%, pero en algunas ocasiones puede haber algún problema, presta atención a los síntomas de una endodoncia mal hecha y contacta con un profesional, si lo ves necesario. El éxito de una endodoncia se evalúa a través de los signos y síntomas clínicos y los hallazgos radiográficos del diente tratado.
Sin embargo, en algunos casos puede producirse una infección tras la endodoncia. Una endodoncia mal hecha o una endodoncia bien hecha que fracasa, puede presentar varios síntomas que se manifiesten justo después del tratamiento, o incluso semanas y meses después. Una endodoncia mal hecha puede causar infección y dolor.
En este artículo, te explicaremos qué hacemos los dentistas cuando hay una infección dental y necesitas una endodoncia (también llamada tratamiento de conducto). Te contaré mis experiencias, consejos prácticos y recomendaciones para que sepas exactamente qué esperar y cómo cuidarte en esta situación.
Tratamiento de Conductos 🦷 (Endodoncia) ¿Qué se hace? 😖 ¿Duele? - Odontología Láser.
Causas de una Infección Después de la Endodoncia
Pueden existir varios factores que aumenten el riesgo de una infección tras un tratamiento de endodoncia:
- Persistencia de bacterias: A veces, a pesar de realizar una endodoncia con éxito, algunas bacterias pueden quedar atrapadas en el sistema de conductos radiculares.
- Dificultad en la eliminación de todo el tejido pulpar: En algunos casos, puede ser difícil eliminar todo el tejido pulpar infectado o inflamado durante el procedimiento de endodoncia.
- Problemas en la raíz del diente: Que esté fisurada, rota o haya una fractura vertical del diente.
- Obturación incompleta del conducto radicular: Si el sellado en el extremo del conducto no es adecuado, permite la entrada de bacterias desde el hueso o la encía hacia el interior del diente. Esta situación puede ocurrir tanto por un sellado insuficiente como por el uso de materiales inadecuados.
- Anatomía compleja del conducto: No todos los conductos son rectos y simples, algunos presentan formas inusuales y curvaturas pronunciadas que pueden ser difíciles de limpiar y sellar completamente con el material de obturación de la cámara pulpar.
- Que no se realice un buen cálculo de la longitud de los conductos: Tanto una longitud demasiado corta como demasiado larga en los conductos puede llevar a una endodoncia fallida.

Radiografía que muestra una endodoncia mal realizada.
Síntomas de una Infección Tras la Endodoncia
Es importante destacar que la percepción del dolor después de someterse a una endodoncia puede variar de un paciente a otro. Es común sentir un poco de dolor después del tratamiento de conducto. El dolor y la inflamación son respuestas naturales del cuerpo a las técnicas empleadas en el proceso de tratamiento. Sin embargo, si experimentas alguno de los siguientes síntomas, podría indicar una infección:
- Dolor en la zona y sensibilidad dental: El dolor de la infección suele ser persistente y se extiende desde la punta de la raíz hasta la encía y la mandíbula. El dolor persistente en la zona del diente afectado: uno de los síntomas más comunes del fracaso de una endodoncia es el dolor que no desaparece semanas después del tratamiento. Este dolor puede presentarse de manera espontánea o como una molestia punzante al morder.
- Absceso: Un absceso en las encías cerca del diente afectado indica tejido infectado. No es raro que el absceso libere pus o líquido, aunque no necesariamente es doloroso. Aparición de abscesos o fístulas: las infecciones no resueltas en la raíz del diente pueden provocar abscesos dentales (acumulación de pus) o la formación de fístulas.
- Mal aliento: Aunque a veces es más difícil de notar, el mal aliento crónico es un signo común de una infección bucal.
- Fiebre: La fiebre indica que tu sistema inmunológico está tratando combatir una infección.
- Inflamación en la boca: La inflamación puede manifestarse como hinchazón en la zona afectada y en la encía que rodea el diente tratado. Si la infección avanza, la inflamación puede aumentar y evolucionar hacia un absceso periapical agudo, con presencia de pus, mayor dolor local y sensación de malestar general.
- Cambio del color del diente: Tras una endodoncia, el diente puede que cambie de color y se vuelva más oscuro, adoptando un tono grisáceo o amarillento. Esto sucede porque al perder su nervio y vasos sanguíneos, el diente deja de recibir nutrientes y se vuelve un tejido no vital. El oscurecimiento no solo afecta estéticamente, sino que también puede indicar que el diente necesita un tratamiento interno como una reendodoncia o incluso una cirugía periapical.
- Movilidad dental: Si un diente se mueve tras una endodoncia también es síntoma de fracaso del tratamiento. En el caso de sentir dolor, además de la movilidad, es necesario valorar si se puede salvar el diente con cirugía apical o si hay que extraerlo y colocar un implante dental.
- Mal sabor de boca: El mal sabor de boca puede deberse a la presencia de una infección residual, filtraciones bacterianas o estar relacionado con una obturación defectuosa.
Tratamiento para una Infección Después de la Endodoncia
En la mayoría de los casos, es posible tratar el diente mediante una reendodoncia. La reendodoncia consiste en volver a limpiar los conductos de la raíz del diente que se sellaran de nuevo. Ante una endodoncia fracasada, lo más importante es actuar con rapidez para evitar complicaciones mayores como infecciones periapicales o sinusitis maxilares.
Si le preocupa la infección después del procedimiento de conducto radicular, existen varias opciones para reducir el riesgo:
- Evaluación profesional: El primer paso que debes seguir si sospechas que tu endodoncia ha fracasado es pedir cita con un dentista con experiencia en endodoncia o en cirugía bucal para evaluar la situación.
- Tratamiento de reendodoncia: En algunos casos, se puede intentar hacer un retratamiento del conducto radicular para corregir cualquier problema del tratamiento inicial e intentar salvar el diente. Es un procedimiento más complejo que la endodoncia inicial, ya que pueden quedar restos de material, haber conductos obstruidos o lesiones periapicales.
- Cirugía periapical: Si no es posible realizar el retratamiento o no funciona, la cirugía periapical es la única alternativa para evitar extraer el diente. Suele ser la solución más eficaz cuando hay una lesión localizada, el diente tiene una restauración que no se puede retirar sin dañarlo o cuando el canal está bloqueado.
- Extracción e implante dental: En los casos donde resulta imposible salvar el diente, porque no es posible hacer reendodoncia o una cirugía periapical, la solución será extraerlo y colocar un implante dental en su lugar. Un implante es una solución segura y duradera que permite recuperar tanto la función estética como masticatoria del diente perdido.
- Tomar la medicación prescrita: Tomar la medicación prescrita por tu odontólogo, ya sea antibiótico y/o analgésicos en función del caso. Es importante destacar que no siempre son imprescindibles; si la infección es local y se puede drenar con el propio tratamiento de conducto, a veces podemos evitar el uso de antibiótico. Pero si hay mucha hinchazón, flemón o riesgo de que la infección se extienda, el antibiótico te dará un margen de alivio y seguridad. Ojo: si te prescriben antibióticos, tómalos exactamente como te indique el odontólogo y completa todos los días de tratamiento, incluso si mejoras antes. Así nos aseguramos de eliminar a las bacterias más resistentes y evitamos recaídas.
- Analgésicos y antiinflamatorios: Junto al antibiótico, casi siempre indicamos medicamentos para el dolor y la inflamación (por ejemplo ibuprofeno, metamizol o paracetamol, según cada paciente). Estos fármacos te van a ayudar a encontrarte mejor mientras esperamos el momento de hacer la endodoncia o durante los primeros días del tratamiento. Sigue las pautas de tu dentista en cuanto a dosis y horarios.
- Drenaje del absceso: Si se aprecia un acúmulo de pus visible (un flemón grande en la encía, por ejemplo), el dentista podría realizar un pequeño corte en la encía para drenar ese absceso. Es un procedimiento sencillo con anestesia local: se libera el pus y con ello baja rápidamente la presión y el dolor. En muchas ocasiones, sin embargo, aprovechamos la misma endodoncia para drenar por dentro: es decir, abrimos el diente infectado, y por el orificio del conducto dejamos salir todo el exudado purulento (pus) acumulado. ¡Créeme, eso alivia muchísimo al paciente en el momento! Después, aplicamos un desinfectante dentro del diente.
Consejos para Prevenir la Infección
Prevenir la propagación de una posible infección es fundamental no solo para la salud de tus dientes, sino también para tu bienestar general. Si prevenimos y tratamos cualquiera de las tres causas anteriores, podemos evitar la realización de una endodoncia.
- Mantén una buena higiene oral: Mantén una buena higiene oral, cepillando con suavidad la zona afectada (si duele mucho, haz enjuagues suaves con agua tibia y sal o con colutorio antiséptico, pero no dejes de limpiar los alrededores para que no acumule más placa). Es esencial que un profesional evalúe tu situación y determine el mejor curso de acción. Puede ser necesario repetir la endodoncia para limpiar adecuadamente los conductos radiculares y eliminar cualquier infección restante.
- Evita masticar por el lado del diente enfermo: Evita masticar por el lado del diente enfermo y toma alimentos blandos y templados (ni muy calientes ni muy fríos) para no desencadenar más dolor.
- Duerme con la cabeza elevada: También es recomendable dormir con la cabeza ligeramente elevada (una almohada extra) si tienes mucha inflamación, ya que así disminuye la presión en la zona del absceso.
- No apliques calor externo: No apliques calor externo en la cara aunque te lo sugieran “remedios caseros”: el calor dilata los vasos y podría empeorar la propagación de la infección; es preferible poner paños fríos en el área inflamada de la mejilla para aliviar.
- Atención a los síntomas graves: Si experimentas dolor intenso, fiebre o hinchazón severa, contacta a tu dentista de inmediato, ya que estos pueden ser signos de una infección grave.
- La importancia de las revisiones dentales: Como ya hemos comentado, diagnosticar a tiempo una caries o un desgaste dentario es fundamental para poder atajar el problema antes de que el nervio se vea comprometido (lo que obligaría a llevar a cabo un procedimiento de endodoncia). Por tanto, la visitas periódicas al dentista son la mejor manera de prevenir la aparición de problemas y de detenerlos antes de que desemboquen en tratamientos dentales más agresivos y más costosos.
Es decir, estar pendiente de los signos de infección tras una endodoncia es fundamental para preservar la salud bucal.
| Síntoma | Posible Causa | Acción Recomendada |
|---|---|---|
| Dolor persistente | Infección residual, limpieza incompleta del conducto | Consulta al dentista, posible reendodoncia |
| Absceso | Tejido infectado | Consulta al dentista, posible drenaje y antibióticos |
| Mal aliento | Infección bacteriana | Buena higiene oral, consulta al dentista |
| Fiebre | Respuesta del sistema inmunológico a la infección | Consulta al dentista, posible tratamiento antibiótico |
| Inflamación | Infección o inflamación periapical | Consulta al dentista, posible medicación |
| Cambio de color del diente | Falta de nutrientes tras la endodoncia | Consulta al dentista, posible reendodoncia o cirugía periapical |
| Movilidad dental | Fracaso del tratamiento | Consulta al dentista, posible cirugía apical o extracción |
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