La intoxicación por plomo ocurre cuando el plomo se acumula en el organismo, a menudo durante meses o años. Este material, en muchas ocasiones, entra en nuestros cuerpos a través del agua potable. La exposición al plomo puede afectar a diversos sistemas del organismo y es especialmente nociva para los niños pequeños y las mujeres en edad fértil.

De acuerdo con la directiva 2020/2184 de 16 de diciembre, se establece un nuevo valor paramétrico para el plomo de 5 microgramos por litro. La grifería de Presto Ibérica, por ejemplo, utiliza aleaciones aprobadas en la declaración del 4MSI Common Approach, garantizando la máxima calidad y seguridad en contacto con el agua potable.
Fuentes de Exposición al Plomo
En el industrializado mundo actual, las fuentes de exposición a metales son ubicuas tanto en el campo laboral como a partir de agua, los alimentos o el ambiente contaminados. A lo largo de la historia, la exposición a elementos metálicos se ha producido de forma específica en la actividad laboral. Además, la población general entra en contacto con ellos a través del agua, los alimentos y el ambiente, donde su presencia se ha incrementado por la intervención de la actividad industrial humana sobre los ciclos hidrogeológicos.
Un gran número de actividades industriales implica la manipulación de metales. Entre ellas hay que destacar la minería y las industrias de transformación, fundiciones y metalurgia en general. Actividades específicas producen riesgos mayores frente a determinados elementos, como la exposición al plomo en las empresas de baterías o exposición al mercurio en las operaciones de electrólisis.
Era clásica, por ejemplo, la presencia de plomo en el agua procedente de las tuberías. Otra fuente de exposición es la atmósfera potencialmente contaminada por diversos metales en forma de polvos, humos o aerosoles, con frecuencia de origen industrial, procedentes de combustiones fósiles y por su presencia en la gasolina.
Toxicocinética del Plomo
En el caso de los compuestos metálicos, las características mencionadas pueden diferir mucho entre distintos compuestos del mismo elemento. Las moléculas inorgánicas tienden a ser más hidrosolubles que las orgánicas aunque algunas sales, por ejemplo de plomo, son totalmente insolubles como sulfato, carbonato, cromato, fosfato y sulfuro de plomo.
En relación con la absorción y la distribución, los compuestos organometálicos se benefician de una mejor difusión por lo que se absorben bien por vía digestiva e incluso pueden absorberse por vía cutánea. La vida media de los compuestos metálicos en el organismo es variable pero tiende a ser prolongada debido a su afinidad y acumulación en el hueso. Se acumulan, por ejemplo el Pb y el Cd con vidas medias superiores a los 20 años.
La sangre, orina y pelo son las muestras biológicas más empleadas para medir una exposición o dosis. Las dos primeras para determinar una exposición reciente y la última para determinar una exposición anterior y su evolución en el tiempo.
Mecanismo de Acción Tóxica
La toxicidad de los compuestos metálicos se diferencia de la mayoría de las moléculas orgánicas por el hecho de depender de manera muy característica del elemento metálico en cuestión. Las dianas de toxicidad de los metales son proteínas, muchas de ellas con actividad enzimática, afectando a diversos procesos bioquímicos, membranas celulares y orgánulos. Los efectos tóxicos de los metales se ejercen, salvo pocas excepciones, por interacción entre el ión metálico libre y la diana.
Entre los elementos metálicos intrínsecamente más tóxicos se encuentran los metales pesados Pb, Hg y el semi-metal As. Otro factor que influye en la toxicidad de los compuestos metálicos es el estado de valencia en que el elemento metálico se encuentra.
Cuadros Clínicos de Intoxicación
Los metales, como cualquier otro grupo de agentes químicos, pueden producir una patología aguda, desarrollada rápidamente tras el contacto con una dosis alta, o crónica por exposición a dosis baja a largo plazo. La toxicidad aguda por metales es poco frecuente. Las intoxicaciones subagudas o crónicas, predominantemente de origen laboral, han disminuido con el control en las empresas de los valores límites ambientales para agentes químicos.
Las exposiciones a dosis bajas a largo plazo, procedentes de fuentes alimentarias o ambientales, pueden producir los cuadros típicos de intoxicación crónica, como ha sucedido en el caso mencionado del As o manifestarse en forma de efectos aislados, como la disminución de CI en niños expuestos al Pb. Otro posible efecto a largo plazo es la carcinogénesis.
La International Agency for Research on Cancer (IARC) ha incluido en el Grupo I (Agentes carcinógenos en humanos) a: arsénico, berilio, cadmio, cromo (VI) y níquel.
¿La amalgama dental es tóxica? Dentista biológico nos explica.
Empastes de Plomo: ¿Son Tóxicos?
Es una duda que muchos pacientes suelen plantearse sobre los empastes de plomo utilizados en el pasado. Aunque se ha señalado que son tóxicos, los niveles de mercurio que contienen no son perjudiciales y no es necesario cambiarlos por empastes blancos, a menos que estén en mal estado.
Los estudios han demostrado que los niveles presentes en estos empastes no son suficientes para representar un riesgo para la salud, ya que el mercurio se mantiene en una forma que no libera vapores nocivos. Aunque en algunos países se ha prohibido su uso y en ciertos círculos están en desuso, en España aún se utilizan ampliamente.
No hay evidencia de que los pacientes que los tienen experimenten niveles tóxicos de mercurio. Sin embargo, es importante tener en cuenta tanto las ventajas como las desventajas de estas amalgamas.
Ventajas de los Empastes de Plomo:
- Son muy resistentes y duraderas
- Económicas
- Tardan más en filtrarse (aparecer grietas entre el empaste y el diente con la consiguiente contaminación y desarrollo de nuevas caries)
Inconvenientes de los Empastes de Plomo:
- Pueden ser poco estéticas
- Más invasivas para el diente, ya que implican la creación de cavidades retenedoras en él, lo que requiere la extracción de la caries y una parte de tejido dental sano
Por otro lado, los empastes blancos o composites son más estéticos y menos invasivos para el diente, pero tienden a ser menos duraderos y más propensos a filtrarse.
En resumen, no es necesario cambiar los empastes de plata a menos que estén dañados o haya problemas con ellos. Si un paciente desea reemplazarlos por razones estéticas, debe comprender que esto implica la eliminación de parte del diente sano.
Tratamiento Antidótico: Quelación
El conjunto de los elementos metálicos se beneficia de un tipo de tratamiento específico basado en su reactividad química que les capacita para la formación de complejos con diversas substancias denominadas agentes quelantes. Se forman compuestos coordinados atóxicos e hidrosolubles que se eliminan por la orina.
La teoría de quelación de los metales indica que los cationes de metales blandos como el Hg2+, forman complejos estables con moléculas donantes de sulfuros (BAL-British Anti-Lewisite) mientras que los cationes de metales duros, alcalinos y alcalinotérreos tienen más afinidad por los grupos COO- (EDTA) y los intermedios como el Pb2+ o el As3+ se acomplejan con ambos tipos de ligandos y los donantes de nitrógeno.
Los agentes quelantes deben ser hidrosolubles, capaces de penetrar en los tejidos de almacenamiento de metales y tener baja afinidad por metales esenciales.
Algunos agentes quelantes incluyen:
- BAL (British Anti-Lewisite o dimercaprol)
- DMPS (ácido 2,3-dimercapto-1-propanosulfonico)
- DMSA (ácido meso-2,3-dimercatosuccínico o Succimer)
- EDTA
- Penicilamina (ß,ß-dimetilcisteína)
- Desferoxamina
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