En este artículo, exploraremos el irrigador dental, un instrumento de higiene dental que se ha popularizado por su facilidad de uso y los beneficios que aporta en el cuidado de la boca. Vamos a ver qué es un irrigador dental, cómo se usa, qué beneficios tiene para la salud dental y en qué casos está más indicado utilizarlo.

¿Qué es un Irrigador Dental?
El irrigador dental o irrigador bucal es un aparato de higiene bucodental formado básicamente por un pequeño depósito de agua, una bomba que genera presión y una boquilla o cánula por la que sale un chorro de agua pulsátil a presión. Con este chorro de agua, el irrigador nos permite arrastrar los restos de comida acumulados entre los dientes y las encías y eliminar la placa bacteriana de forma suave en las zonas de más difícil acceso de la boca.
Se trata de un instrumento que funciona mediante la aplicación directa de un chorro de agua sobre los dientes y encías, parecido a los que se usan en Clínica Dental Polident, pero más básicos. El dispositivo es muy similar al que usamos en las clínicas dentales, pero mucho más simple. Aunque los escaladores profesionales y domésticos funcionan de manera muy similar.
El concepto de este aparato higiénica es ayudarte a eliminar de manera segura la placa de las áreas que un cepillo de dientes no puede alcanzar. Además, el irrigador bucal masajea suavemente las encías, activándolas y haciendo que éstas estén más sanas y con mejor aspecto. Sin duda, en nuestra clínica dental en Córdoba, recomendamos encarecidamente utilizar este complemento en tu rutina de limpieza bucal.
Por supuesto, no olvides usar hilo dental también, ya que tienen funciones muy diferentes. Si estás en busca de un irrigador dental, debes saber que hay variedad de irrigadores disponibles actualmente. Algunos son muy técnicos, otros son mucho más simples. A la hora de la elección entran en juego varios factores. Si todo lo que necesita es un escalador, bastará con comprar un escalador básico.
Funcionamiento del Irrigador Dental
Aunque hay una amplia gama de marcas y modelos en el mercado, todos los irrigadores dentales suelen tener un funcionamiento muy parecido. Cuentan con un sistema que permite regular la presión del chorro de agua. En el caso de las boquillas, los irrigadores bucales suelen traer distintos tipos para diferentes realizar tipos de limpieza. Estas boquillas son intercambiables, por lo que pueden ser utilizados por distintas personas. Algunos irrigadores bucales, además, pueden incorporar otros complementos como cabezal masajeador, cabezal para limpieza de lengua, cepillo dentales, cabezal limpiador subgingival, etc.
El irrigador dental inalámbrico con diseño compacto e impermeable, fabricado en ABS, material resistente frente al uso diario, cuenta con 4 cabezales distintos (estándar, ortodoncia, periodontal y lengua) que se pueden usar con 3 modos de uso, aportan una limpieza profunda en dientes, encías y lengua para una agradable sensación refrescante en la boca. Cuenta con depósito de agua desmontable, de fácil llenado e higiene.
DEPÓSITO: Cuenta con depósito para el agua desmontable, fácil de llenar y de lavar para mantener el depósito limpio, facilita el uso del irrigador dental.
Tipos de Irrigadores Dentales
En el mercado podemos encontrar varios tipos de irrigador dental para uso en casa o de viaje:
- Irrigador eléctrico de sobremesa o con cable: Son potentes y suelen contar con mayor número de cabezales y modos de uso. También es el irrigador dental barato y más fácil de encontrar. Necesitan estar enchufados a la electricidad para funcionar.
- Irrigador dental inalámbrico o portátil: Dispone de una batería recargable vía USB o cargador para enchufe. Ocupa poco espacio y se puede llevar de viaje, pero ofrece menos potencia que otros.
- Irrigador dental de grifo y sin motor: Es decir, se conecta directamente al grifo.
Es importante mencionar que:
- Irrigador eléctrico de sobremesa o con cable: necesitan conectarse a un enchufe para funcionar, lo que reduce su portabilidad y la libertad de movimientos del usuario durante su uso. Eso sí, es más potente y suele contar con mayor número de cabezales y modos de uso. También es el irrigador dental barato más fácil de encontrar.
Son los modelos más habituales y funcionan con electricidad. Son los que ofrecen mejores resultados gracias a un motor más grande y mayor potencia, pero también ocupan más espacio al ser más grandes. Son irrigadores que funcionan con una batería recargable, haciéndolos útiles para los viajes por ser más pequeños. Estos irrigadores funcionan conectados directamente al grifo, no llevan motor y funcionan con la presión de la llave.
El mejor producto siempre será aquel que se ajuste mejor a las necesidades del cliente. Existen irrigadores que solo ofrecen solo 4 de 8 boquillas, o desde el principio se las venden por separado. Si quiere estar preparado para cualquier imprevisto, adquiera aquel irrigador que le incluya un set completo de cánulas. Existen irrigadores con una fuerza o presión insuficiente para remover todos los residuos de los dientes. Si los PSI están especificados tenga en cuenta que mientras mayor sea el numero indicado, con más fuerza saldrá el agua.
Los niveles de potencia están diseñados para liberar la fuerza del caudal gradualmente a voluntad. Mientras más niveles de potencia tenga su irrigador, mejor se adapta a a su rutina de limpieza. Usted podrá subir gradualmente la fuerza del caudal a medida que irriga sus dientes, sin provocar un sangrado gingival repentino por demasiada presión al encender el dispositivo.
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Partes del Irrigador Dental
Las boquillas de los irrigadores están hechas de un plástico fuerte, para que no se doblen por la presión.
- Boquilla de uso general: Es de uso general y la más sencilla.
- Boquilla para implantes, puentes, coronas y carillas: Se utiliza para limpiar suavemente alrededor de implantes, puentes, coronas y carillas.
- Boquilla periodontal: Esta diseñada para limpiar sobre la bolsa periodontal y furcaciones. Lanza el agua directamente a la zona afectada, por eso tiene una punta fina de goma suave, que evita daños a la zona sensible sobre la que actua.
- Boquilla para la lengua: Tiene forma de cuchara, se emplea para un aliento más fresco eliminando las bacterias en la lengua que provocan parte del mal aliento.
Cómo Usar Bien un Irrigador Bucal
Hay una serie de pautas que es importante que tengas en cuenta al utilizar un irrigador bucal. Son sencillas y te ayudarán a conseguir mejores resultados.
- Si nunca has utilizado un irrigador bucal, es recomendable empezar con un nivel de presión bajo e ir incrementadolo progresivamente, evitando siempre cualquier dolor o molestia durante el uso.
- Cepíllate los dientes con tu dentífrico habitual.
- Usa un hilo dental para limpiar los espacios entre los dientes.
- Llena el depósito con agua o una solución de 4 partes de agua por una de colutorio
- Selecciona la boquilla y la presión más adecuada para nuestro caso
- Si es necesario, llena el depósito de agua o una solución de 4 partes de agua por una de colutorio
- Enciende el irrigador y apunta con la boquilla el chorro de agua a los espacios entre dientes, el espacio entre las encías y el cuello de los dientes y, por último, los dientes.
- Regula la presión si es necesario.
- Dirige el chorro de agua hacia la línea que dibuja la encía con el diente, y entre todos los espacios interdentales. Recorre la parte superior del diente, la base de la encía y todos los espacios interdentales.
- Dispara el chorro durante dos segundos sobre cada diente, y repite el proceso tanto en la cara interna como externa de los dientes, hasta haber repasado toda la boca. La irrigación suele durar unos 2 minutos
- Una vez finalizada, lava y seca bien la boquilla para el siguiente uso

Además, si está usando una punta regular, colóquela en un ángulo de 90 grados con respecto a la línea de las encías, casi tocando el diente. Ajuste la presión al nivel más bajo, cierre los labios ligeramente y permita que el líquido fluya por la boca. Siga la línea de las encías deteniéndose en los espacios entre los dientes durante unos segundos. Si se enjuaga por debajo del límite de las encías, asegúrese de alcanzar cada bolsillo de las encías a medida que avanza.
Cuántas Veces se Puede Usar un Irrigador Dental
Puedes utilizar el irrigador dental tras cada cepillado de los dientes. El tiempo estimado de uso no debe sobrepasar los 5 minutos cada vez, aunque la mayoría de irrigadores incorporan programas de limpieza con una duración entre 1 y 2 minutos. La mayoría de especialistas indican que usarlo una vez al día es suficiente para una correcta higiene bucodental, aunque podemos utilizarlo sin problemas hasta en tres ocasiones diarias, es recomendable dejar pasar al menos dos horas entre usos.
Para Quién Está Indicado el Uso de un Irrigador Dental
Muchas personas utilizan los irrigadores dentales por recomendación del odontólogo o su higienista dental, especialmente pacientes con ortodoncias fijas, ya que la irrigación con agua a presión facilita la eliminación de bacterias y restos que se pueden acumular en bandas, casquillos y frenos. O cuando se ha realizado uno o varios implantes, ya que el irrigador permite limpiar adecuadamente el espacio entre el implante y la base de la prótesis.
Para los que padecen alguna enfermedad periodontal, el irrigador cumple una doble función: masajear la encía, ayudando a reducir el sangrado; y acceder bajo la línea de las encías (gingivitis) o las bolsas periodontales (periodontitis), facilitando el tratamiento de la infección mediante la aplicación con el agua con colutorios especiales. Para los diabéticos debido a que son propensos a tener las encías inflamadas y lesiones en la mucosa oral, también es de gran ayuda.
Pero, en general, toda la familia puede utilizar un irrigador bucal como complemento de higiene dental, junto al cepillado y el uso del hilo dental. Incluso para los niños es más fácil acostumbrarse al irrigador bucal que a la seda dental.
Beneficios de la Irrigación Bucal
Eliminar de forma fácil, rápida y cómoda los restos de comida entre los dientes es la principal ventaja del irrigador bucal. Su funcionamiento con agua pulsada a presión facilita la limpieza en profundidad de zonas de difícil acceso para el cepillo de dientes y la seda dental. Con una mejor limpieza reducimos las probabilidades de enfermedades en la encía, el sarro e incluso caries.
Además, otro factor positivo de la irrigación dental es que garantiza una limpieza profunda sin ningún elemento químico, empleando tan sólo agua. Con las ortodoncias la acumulación de comida entre los dientes es mayor y la propia ortodoncia obstaculiza el correcto uso del cepillo. Por eso, el chorro de agua a presión del irrigador es muy útil a la hora de limpiar los dientes, eliminar placa y evitar la aparición de sarro o la sensibilidad dental.
A las personas con implantes dentales les es complicado limpiar a fondo las zonas que rodean el implante. El uso del irrigador puede favorecer una limpieza mucho más profunda, evitando inflamaciones producidas por la placa bacteriana acumulada en zonas inaccesibles para el cepillo o el hilo dental. Además, una mejor limpieza repercutirá directamente en el buen estado del implante, aumentando su duración.
El uso de un irrigador dental es muy sencillo. Una vez que aprendas a dirigir el chorro de agua y la presión que debes utilizar, te resultará tan fácil como el cepillado diario, pero con la ventaja de que conseguirás una limpieza más profunda que se traduce en una mejor higiene dental, frenando la aparición de infecciones, caries y otras enfermedades.
En resumen, podemos decir que utilizar el irrigador dental tiene muchas ventajas para la mayoría de personas, a continuación te listamos algunas de los beneficios de utilizar un aparato de irrigación bucal en tu higiene diaria.
- El uso de agua a presión reduce el nivel de placa bacteriana en los dientes, con lo que podrás evitar la caries y el sarro dental.
- Es muy fácil de usar por cualquier persona de cualquier edad. Incluso puede ayudar a crear en los niños el hábito de cuidar y mantener los dientes limpios.
- No tiene contraindicaciones, incluso ni por edad. Aunque es recomendable consultar antes a tu odontólogo o higienista dental para verificar que el uso del irrigador te beneficiará.
- Ayuda a eliminar el mal aliento y disfrutar de un aliento fresco.
- Permite masajear suavemente las encías logrando que se reduzca su inflamación y sangrado.
- Al utilizar el irrigador notarás una gran sensación de limpieza, y si lo combinas con alguna solución bucal, mantendrás la sensación de frescura casi todo el día.
- Elimina manchas de la superficie de tus dientes haciéndolos lucir más blancos y saludables para una sonrisa radiante.
- Es perfecto para tu higiene dental si utilizas aparatos de ortodoncia o implantes y coronas, pues te permite lograr una limpieza completa.
- No es muy caro, aunque los precios varían según las características del aparato, y al ser duradero y útil, verás que has hecho una buena inversión para tu salud bucal.
- Además, no necesita instalación, ni ocupa un gran espacio y requiere un mantenimiento mínimo tras cada uso.
Visita al Higienista una Vez al Año
Para tener un control total de nuestra salud bucodental y saber si estamos realizando bien la limpieza de los dientes conviene realizar una visita a tu higienista dental al menos 1 vez al año. En esta visita podemos aprovechar para plantear todas las dudas que tengamos, escoger correctamente el cepillo de dientes que necesitamos, cómo usar el irrigador dental de forma correcta, etc.
El irrigador dental es un complemento diario de la higiene bucal, por lo que no se trata de un dispositivo que pueda resultar peligroso. Antes de comprar asegúrese de consultar con su dentista, especialmente si padece alguna patología en particular.
Precauciones al Usar el Irrigador Dental
El uso del irrigador dental es bueno siempre y cuando te lo haya indicado tu dentista y/o higienista dental. El irrigador mal utilizado puede provocar lesiones en la encía debido a una mala orientación del chorro del agua o a una presión excesiva de la misma. Es importante que te informes y te dejes aconsejar sobre su uso por un profesional para evitar lesiones en las encía o la mucosa de la boca.
Conclusión
En definitiva, el irrigador dental es una herramienta valiosa para complementar tu rutina de higiene bucal. Con su uso adecuado y las recomendaciones de tu dentista, podrás disfrutar de una boca más sana y una sonrisa más brillante.
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