El miedo al dentista u odontofobia es extremadamente común en España. Así que si te da reparo acudir a esa cita con tu especialista, no te preocupes: es algo muy normal. De hecho, estudios recientes indican que una de cada cinco personas sufre ansiedad dental.

Por el bien de nuestra salud, todas las personas tenemos que ir alguna vez a la consulta del dentista. Hoy en día, lo más habitual es que esas primeras visitas se produzcan durante la infancia y se mantengan en la edad adulta. Cuando ya nos convertimos en adultos, las visitas suelen deberse a motivos similares, pero, además, los pacientes acuden debido a la necesidad de colocarse implantes dentales o al deseo de someterse a tratamientos de estética como las carillas. Sin embargo, hay personas que, ya sea porque no están familiarizados con este profesional o porque han tenido una mala experiencia anterior, tienen mucho miedo al dentista.
Pero lo más importante es saber que dependiendo de cómo lo afrontemos -lo que pensamos y nos decimos a nosotros mismos y nosotras mismas, o lo que hacemos- puede mantenerse e incrementarse ese temor. La odontofobia se define como un miedo excesivo, persistente y desproporcionado ante situaciones relacionadas con los cuidados dentales.
22-Miedo al dentista-Relajación 5 min
¿Por Qué se Tiene Miedo al Dentista?
Resulta complejo establecer una única causa, ya que se desarrolla a partir de distintas conductas y pensamientos. Podría decirse que el origen del miedo dental es de tipo multifactorial.
Experiencias Traumáticas: Experiencias traumáticas dentales en infancia o ya de adultos juegan un papel importante. Un primer tratamiento doloroso, sin explicaciones, puede dejar huella. En las experiencias previas negativas se produce una asociación de ese malestar a la consulta odontológica, al olor o al sonido.
Factores no Cognitivos: Por un lado se encuentran los factores no cognitivos como haber sufrido experiencias negativas en el dentista o contar con una personalidad de tipo ansioso. La exposición a personas con miedo dental también es una cuestión importante. Ver que un padre, madre, hermanos o alguien cercano tiene miedo al dentista puede transmitir este miedo.
Factores Cognitivos: Por otra parte están los factores cognitivos como la vulnerabilidad cognitiva, que en este caso se centra en explicar cómo ante el hecho de ir al dentista o de recibir un tratamiento dental, automáticamente se desencadena una valoración negativa en relación a este tratamiento, del tipo: falta de control sobre lo que puede ocurrir, probabilidad de sentir asco o vómitos, sensación de que pueda resultar peligroso, etc.
Las últimas investigaciones en este campo señalan que son estos aspectos relacionados con la vulnerabilidad cognitiva, los que tienen mayor capacidad de explicar las puntuaciones en las pruebas de miedo dental. Por detrás se encuentran aquellos que tienen que ver con, por ejemplo, malas experiencias en consulta.
Las expectativas en relación a la probabilidad de vivir experiencias dentales adversas o la creencia de no ser capaces de soportar el tratamiento, también se encuentran en el grupo de los factores cognitivos.

Consecuencias del Miedo al Dentista
El miedo al dentista puede tener consecuencias psicológicas, físicas y sociales.
Efectos de la Evitación: Evitar ir a la consulta del dentista, incluso si hay dolor. Los niños que tienen miedo al dentista acuden con menor frecuencia a la consulta y ésto puede derivar en problemas para su salud dental, ya que no reciben los tratamientos oportunos. Es decir, que las personas que sufren miedo dental son más propensas a retrasar el tratamiento y sólo van si tienen algún problema evidente o dolor. Esto hace que el miedo aumente todavía más, provocando una especie de “círculo vicioso”.
Otra consecuencia relacionada es que la falta de cooperación que presentan estos pacientes puede desembocar en la disminución de la calidad de los tratamientos, ya que en ocasiones no pueden llevarse a cabo de forma adecuada. Al mismo tiempo la ansiedad puede provocar la disminución del umbral del dolor en los pacientes, llegando a percibir una práctica, en principio indolora, como dolorosa.
En lo que se refiere a los dentistas, éstos también se ven perjudicados a consecuencia del miedo dental que sufren los pacientes. Las conductas derivadas de la ansiedad o las cancelaciones de última hora, afectan de forma negativa en la relación dentista-paciente.
Los tratamientos incompletos o mal desarrollados pueden ocasionar fatiga y fracaso profesional. Así mismo el hecho de la percepción de dolor por parte del paciente puede dar lugar a opiniones sesgadas respecto a la actuación del dentista.
Técnicas y Consejos para Afrontar el Miedo al Dentista
Ante esto, la Odontología ha avanzado mucho y actualmente pone a disposición de los pacientes una serie de soluciones para que sus citas con los dentistas sean más agradables y, sobre todo, para que no experimenten ningún tipo de dolor. Con el objetivo de que ninguno de nuestros pacientes pase por una experiencia desagradable cuando acude a la clínica, hemos incorporado a los tratamientos que realizamos los avances en Odontología que existen actualmente en el mercado. Vamos a repasar todos ellos a continuación.
Preparación Previa a la Cita
- Infórmate y Visita la Clínica: Infórmarse e incluso visitar la clínica, para resolver dudas y comprobar si es de su agrado. En Ferrus&Bratos siempre tienes la opción de conocernos en una primera consulta. Es totalmente gratis y te haremos pruebas diagnósticas para trazar tu plan de tratamiento personalizado. Este contacto te dará la oportunidad perfecta para conocer la clínica y a nuestro equipo de especialistas.
- Planifica la Cita a Primera Hora: Siempre que sea posible, mi recomendación es pedir la consulta a primera hora de la mañana, para evitar estar dándole vueltas durante todo el día. Aunque si existe otro momento que se adapte más a ti, te confirmo que nuestra clínica tiene un horario ininterrumpido.
- Comunica tus Temores: Te animo a que nos cuentes desde la primera llamada cómo te sientes ante la idea de venir antes de tu cita, no tiene que darte reparo. En nuestra clínica tratamos a diario a pacientes con este tipo de fobia y estamos acostumbrados a situaciones similares.
- Comprende el Tratamiento: En ocasiones es el desconocimiento lo que provoca esos nervios e incluso ansiedad. Y es que lo que puede parecer un proceso largo, complejo y doloroso, puede no ser más que un tratamiento rutinario poco invasivo. Conocer los detalles del tratamiento, saber el por qué lo necesitas y tener claros los pasos puede darte una enorme tranquilidad.
- Prepárate Mentalmente: Prepararse mentalmente para evitar la ansiedad, por ejemplo a través de alguna técnica de respiración.
- Elige un Dentista de Confianza: El odontólogo debe transmitir confianza en todo momento, de modo que puedas hablar con él todas tus inquietudes. Sentir que te escuchan, te entienden y son cercanos hará que te resulte mucho más sencillo ponerte en sus manos. Por eso, te animo a que pidas cita para acudir a la primera consulta. Te aseguro que te vamos a sorprender gratamente y tu concepción sobre los dentistas no volverá a ser la misma.
Durante la Cita
- Llega a Tiempo: Hay a quien le gusta llegar con mucho tiempo a los sitios, pero si eso va a causarte aún más preocupación, es mejor que llegues unos minutos antes para evitar la espera dentro de la clínica.
- Distracción en la Sala de Espera: Al contrario que el punto anterior, en caso de que acudas con antelación y debas esperar unos minutos dentro de la sala de espera, te gustará saber que no tendrás que estar sumido en tus pensamientos.
- Apoyo Social: Traer a una persona de confianza no solo te servirá para evadirte durante el camino a la clínica, sino que te permitirá olvidar por un momento las preocupaciones en el momento de entrar. Busca apoyo social: habla de tus temores con tu entorno cercano.
- Establece una Señal de Comunicación: Cuando ya estés dentro del gabinete, viene muy bien acordar un gesto con tu especialista. Levantar tu mano o hacer algún ruido para indicar dolor o molestia es la mejor manera de comunicarte con tu dentista cuando tienes la boca abierta y no puedes hablar. Hablar con el dentista para poder establecer una forma de comunicación entre ambos. Por ejemplo, levantar la mano si necesitan un descanso. También podrían solicitar información acerca de cómo se va a desarrollar el tratamiento.
- No Evites, Afronta: En vez de evitar, realiza pequeños avances.
- Mejora tu Predisposición: Visualiza una experiencia positiva y tranquila. Justo lo contrario a la anticipación catastrofista. “Mis amistades han ido al dentista y les ha ido bien”.
- Usa Auriculares: No olvides tus auriculares y tu música favorita para relajarte o abstraerte mientras el dentista hace su trabajo.
Técnicas Odontológicas para Reducir el Dolor y la Ansiedad
- Anestesia: La aplicación de anestesia es la más antigua de todas las técnicas utilizadas para evitar el dolor y, por supuesto, uno de los mayores logros en Medicina. A esto se le une el hecho de que también se han producido avances en las técnicas de anestesia local utilizadas. Por ejemplo, la anestesia ha sido aplicada tradicionalmente con el uso de la aguja. Sin embargo, hay muchos pacientes que presentan fobia a la propia aguja y, ni siquiera, quieren sentir el pinchazo, a pesar de que les garanticemos que después de éste el tratamiento va a ser indoloro. Y, además de esto, se puede usar en cualquier tratamiento antes de anestesiar con la aguja. De esta manera, se produce el adormecimiento de la zona y, después de esto, se anestesia de la manera tradicional.
- Sedación Consciente: Una de las técnicas que favorecen la total relajación es la sedación consciente, que evita los episodios de estrés y ansiedad. No es una técnica anestésica en sí misma, sino que lo que hace es relajar a los pacientes que se van a someter a un tratamiento dental que les genera estrés o ansiedad. La sedación consciente siempre se combina con anestesia local. Al estar bajo sedación, la persona no sentirá la aplicación de la anestesia y estará en estado semiinconsciente durante todo el procedimiento. Esto hará que no sienta nervios y que tenga una agradable sensación de bienestar. El óxido nitroso implica un nivel de sedación menor que el tratamiento anterior y es conocido como el gas de la risa. Finalmente si la fobia es grave y el paciente lo desea, también existe la sedación intravenosa durante el tratamiento, a través de la mano o el brazo.
- Cirugía Guiada por Ordenador: La cirugía guiada por ordenador es una técnica utilizada para la colocación de implantes dentales. Mediante esta técnica, no es necesario dar puntos de sutura ni levantar la encía para colocar los implantes, ya que éstos se insertan con una guía quirúrgica diseñada por ordenador.
- Escáner Intraoral en Ortodoncia: En el caso de la especialidad de Ortodoncia, en nuestra clínica utilizamos el escáner intraoral en tres dimensiones para evitar tener que tomar al paciente las impresiones tradicionales. Las clásicas impresiones implican tener que introducir unos moldes en la boca del paciente, lo que para muchos resulta muy desagradable y provoca náuseas o arcadas.
- Ortodoncia Invisalign: En lo que respecta a esta última especialidad mencionada, los fabricantes de sistemas de ortodoncia también se han esforzado por crear métodos cada vez más cómodos para los pacientes. Un ejemplo de esto sería la ortodoncia Invisalign, que consiste en unos alineadores transparentes -y prácticamente invisibles- que se renuevan cada dos semanas Estas férulas funcionan realizando unos micromovimientos en los dientes mucho más leves que los que realizan los aparatos de ortodoncia con brackets. Además, los alineadores no llevan ningún elemento metálico, por lo que ni rozan ni causan las características llagas o heridas propias de los brackets.
- Microscopía Dental: Esto se debe fundamentalmente a que el microscopio aumenta 250 veces la visión humana, lo que permite acortar el tiempo de cita, es decir, los minutos que está el paciente en el sillón del dentista. Esto es posible porque facilita la localización de los conductos radiculares que hay que limpiar y sellar.

Más Allá del Tratamiento: Ergonomía y Bienestar del Profesional
Uno de los factores que se tiene en cuenta en el tratamiento de la gestión de las clínicas dentales es el tema del estrés, la prevención y la reducción de este en caso de que este ya este afectando al rendimiento del odontólogo y personal. Es el mecanismo que se activa en el momento que la persona se encuentra en un cúmulo de situaciones que sobrepasan sus recursos.
Tal libertad de acción hace que el puesto de trabajo del odontólogo pueda considerarse ergonómicamente complejo, de este modo, las posibilidades de error postural durante el trabajo en el consultorio dental son grandes y esto conlleva el agotamiento físico y el estrés que redunda en una mala praxis odontológica.
Al trabajar en equipo y para evitar conflictos en los movimientos entre el operador y su auxiliar, y que las intervenciones sean lo más ordenadas posible, se han repartido tanto las funciones como las competencias y zonas de la clínica en unas áreas (una para el operador y otra para su auxiliar). Es lo que se conoce hoy con el término de “unidad dividida”.
La situación que deben adoptar el odontólogo y su auxiliar en la clínica (para que el trabajo sea lo más ergonómico posible) viene determinada por un círculo de unos 50 centímetros de radio, en el que el centro de éste debe coincidir con la boca del paciente, quedando dentro de este área el odontólogo, el auxiliar, así como todo tipo de instrumental necesario para el tratamiento.
Para un mejor estudio de las áreas de ubicación, a este círculo se le ha considerado clásicamente, ya desde la idea de Anderson, como la esfera de un reloj. Así, las 12 estarían en la frente del paciente y su prolongación, y las 6 estarían en el ombligo.
Zona del Operador: Es la zona comprendida entre las 12 o la 1 y las 7 o las 8. Por este área es por donde el odontólogo se mueve y se sitúa para trabajar. Está comprendida entre las 12 y las 4. Lo normal es que esté situada a las 3. Está comprendida entre las 4 y las 7. Esta zona se encuentra comprendida entre el mentón y la punta del esternón del paciente.
Zona del Auxiliar: Es la zona comprendida entre la 1 y las 2. Se aprovecha esta zona para colocar lo más cerca posible los instrumentos y materiales que necesitará el auxiliar para poder ayudar.
Por supuesto, todas estas áreas que se han citado anteriormente son para un odontólogo diestro.
Aunque desde la antigüedad los profesionales de la Odontología han adoptado distintas posturas para realizar su trabajo, clásicamente la posición adoptada ha sido de pie, y se desplazaba continuamente por todo el consultorio en busca del instrumental o de los materiales que se encontraban en diferentes sitios de la clínica. Esta forma de trabajar ha llegado hasta la década de los sesenta.
Las posiciones que hoy día puede adoptar el odontólogo para su trabajo son: de pie y sobre todo sentado.
Ventajas de Trabajar Sentado: Aumento de la capacidad para efectuar trabajos que requieran alta precisión. Esto es debido, por un lado, a que el control visual es mejor, dado que el equilibrio y estabilidad del cuerpo es mayor al tener mayor base, pues se está apoyado sobre la silla y los pies, y por otro lado, a la disminución en altura.
De todo lo anteriormente expuesto se deduce que en pocas ocasiones, hoy día, está indicado el trabajar de pie, ya que la mayoría de los tratamientos se pueden realizar sentados.
Desde que en 1982 el equipo del doctor Darly Beach, del Human Performance Institute (HPI), de Atami (Japón), presentara a la OMS sus investigaciones, se han adaptado por la inmensa mayoría de los autores los patrones que este equipo del HPI recomienda.
Muslos paralelos al plano del suelo. El ángulo formado por la columna vertebral y el fémur debe ser superior a los 100º, ya que por debajo de esta cifra se tiende a rectificar la lordosis lumbar. Hoy día, sin embargo, se admite que los muslos sean paralelos al plano del suelo y que formen con la espalda un ángulo de 90º.
Pies apoyados en el suelo. Los pies deben estar apoyados en el suelo y ligeramente separados, ya que soportan un 25 por ciento de la carga del peso del cuerpo. De tal forma que da lugar al denominado triángulo fisiológico de sustentación, cuyo vértice sería el coxis y la base estaría formada por una línea imaginaria que pasase por las dos rótulas. En el centro de este triángulo deberá estar encuadrada la cabeza del paciente.
Cuando el odontólogo y su auxiliar trabajan sentados y ambos puedan aproximarse al máximo al campo operatorio y las piernas no se lo impidan, éstas deben ser colocadas de determinada forma dependiendo de la posición de trabajo. Así, si el trabajo a las 12, las piernas de éste y las del auxiliar estarán paralelas. Por el contrario, si se trabaja a las 11 o a las 9, las piernas de ambos estarán alternas. En el caso de que el profesional tenga las piernas mucho más largas que su auxiliar, entonces las piernas del auxiliar pueden quedar por dentro de las del operador (cuando éste trabaje entre las 11 y a las 9).
También hemos de tener presente el sitio donde nos sentamos, el taburete o silla, que debe cumplir una serie de requisitos, como: tener un apoyo lumbar, que la superficie del asiento no sea muy blanda ni que sea muy grande (debe tener una profundidad de 20 a 35 centímetros), pues de lo contrario comprimiría la parte distal del muslo cerca del hueco poplíteo, que es donde está más superficial el paquete vasculonervioso, dando lugar a calambres.
La boca del paciente debe coincidir con el plano sagital o medio del odontólogo. La boca del paciente debe estar a la altura de los codos del odontólogo a unos 5 centímetros por encima. Si la boca del paciente está muy alta, el dentista deberá elevar los hombros, por lo que aparecerá una sobrecarga muscular que se traduce en fatiga. La distancia cómoda para la visión de la boca será de unos 35+/-5 centímetros.
El instrumental debe encontrarse bajo el área de visión periférica comprendida entre 30-40 grados del plano sagital medio del odontólogo. De esta forma, no es necesario desviar la vista de la boca del paciente para tomar un instrumento, ni acomodar la pupila, ya que el campo visual humano alcanza los 50º. El instrumental debe estar en un área de unos 40 centímetros de distancia, ya que es la distancia de alcance normal de los antebrazos con los codos flexionados. De esta forma, no será necesario efectuar movimientos de clase IV y V de Gilbert. El instrumental, las bandejas y los demás utensilios deben estar en un plano horizontal y paralelo al de la boca del paciente.
La distancia de sus ojos a la boca del paciente debe estar también de unos 25 a 30 centímetros, aunque hay autores que recomiendan que los ojos del auxiliar estén a unos 10 o 15 centímetros por encima del operador con el fin de que vea mejor el campo operatorio. Otros autores opinan que el auxiliar no debe estar a una altura estandarizada, sino que su situación debe estar determinada por la necesidad de tener una óptima visión del campo operatorio.
El auxiliar debe situarse siempre enfrente del odontólogo o del estomatólogo, de modo que las áreas de visión y de alcance del antebrazo de los dos miembros del equipo se superpongan (teoría de Campo Visula, de Kuminoto).
En el segundo caso, cuando se trabaja a las 12, el auxiliar está con las piernas paralelas al operador. Su cadera izquierda debe quedar al mismo nivel que el hombro del paciente, por lo tanto, la altura a la que se colocará será mayor, 10 centímetros cuando se trabaja en la arcada superior, y 15 centímetros cuando se trabaja en la arcada inferior.
| Técnica/Consejo | Descripción | Beneficios |
|---|---|---|
| Informarse y visitar la clínica | Conocer el entorno y al equipo | Reduce la ansiedad y aumenta la confianza |
| Comunicar los temores | Expresar abiertamente el miedo | Permite al dentista adaptar el tratamiento |
| Anestesia | Elimina el dolor durante el procedimiento | Hace la experiencia más cómoda |
| Sedación consciente | Relaja al paciente durante el tratamiento | Reduce el estrés y la ansiedad |