Historia y Evolución del Jabón para Dientes: Un Viaje a Través del Tiempo

Los productos de cuidado bucal han estado presentes a lo largo de la historia, aunque no siempre en la forma que conocemos hoy. ¿Alguna vez te has preguntado cómo llegó el dentífrico que usas cada día a ser un elemento indispensable en tu rutina de higiene? La historia de los dentífricos está llena de innovaciones y curiosidades que te sorprenderán. Desde sus simbólicos inicios hasta las avanzadas formulaciones actuales, los dentífricos han recorrido un largo camino en la industria dental.

Orígenes Ancestrales: Egipto y Persia

Para responder a todas las preguntas nos tenemos que remontar 4.000 años atrás en el tiempo. La primera referencia que tenemos sobre algo parecido a la pasta de dientes viene de Egipto. La primera pasta dentífrica fue creada por los egipcios hace 4000 años y era llamada clisterate. Algunos antiguos textos de esta civilización hacen referencia a la existencia de un producto muy abrasivo (conocido como "clister") y dotado de un intenso sabor. Para fabricarla se mezclaba piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, cáscara de huevo y mirra. Entre estos remedios se encontraba el clister, así era llamado una especie de mezcla de polvo de sal, pimienta, hojas de menta, iris y flores.

En algunos casos, y para disimular la intensidad de los ingredientes, pero sobre todo para prevenir el mal aliento y mantener los dientes blancos, se incluían hojas de menta y flores. En el antiguo Egipto ya utilizaban una crema dental fabricada con pezuñas de buey, sal, pimienta, mirra, cáscara de huevo quemada, agua y piedra pómez. Y mejoraban el sabor de estas cremas con menta o flores.

Ilustración de la odontología en el antiguo Egipto

Alrededor del año 550 a.C., en la antigua Persia también era práctica común limpiarse los dientes, acto que no era ajeno al aseo corporal. Los antiguos persas elaboraban una mezcla a base de una tintura y agua boratada que aplicaban en los dientes y encías con un pincel, accediendo, así, a todos los rincones y recovecos de la boca, incluidos los espacios interdentales, acto que en la actualidad realizamos con pinceles interdentales que comercializan muchas marcas y con hilo dental.

Grecia y Roma: La Orina como Dentífrico

Más adelante el historiador griego Estrabón (63 a.c. - 19 a.c.) explica en su libro, como los iberos se enjuagaban la boca con orina para preservar la firmeza de sus dientes. Costumbre que compartían con los celtas. En el mundo grecorromano del siglo I a.C. era común el uso de productos naturales para lavarse los dientes. ¿Sorprendido? Pues debes saber que la orina contiene amoniaco una sustancia que contribuye a preservar la dentadura. Los griegos también utilizaban la orina como dentífrico.

Cepillos de dientes romanos

Incluso se llegó a utilizar la orina humana como dentífrico, ya que ésta contiene grandes cantidades de amoníaco, lo que permite una limpieza del esmalte gracias a sus propiedades químicas y blanqueadoras. En la antigua Roma la orina lusitana se vendía en frascos, porque tenía fama de ser la más efectiva y fuerte. La utilizaban empapando en una especie de algodón y restregando los dientes y así los limpiaban. Como curiosidad, en algunos lugares emplear la orina para la higiene bucal ha llegado incluso hasta nuestros tiempos, todavía en el siglo XX algunos pastores y curanderos siguen recomendándola.

El médico latino Escribonio Largo creó una fórmula magistral que se convirtió en la primera "pasta dental" a base de vinagre, miel, sal y cristal muy machacado. Para su aplicación, se usaba una tela de algodón que se restregaba por los dientes. El botánico griego del siglo I, llamado Dioscórides Pedáneo, hablaba en su tratado Corpus Hipocraticum de un dentífrico hecho con leche de mujer utilizado en Roma.

La Edad Media: Innovaciones en China y el Mundo Árabe

En la antigua China, los dentistas inventaron una especie de cepillo de dientes. Para su fabricación se empleaban huesos y espinas de pescado. En la España del siglo XI, el médico y botánico toledano Ibn Wafid, daba, en su Libro de la almohada o Kitab al-Wisad, una receta para elaborar un dentífrico: "Hojas de menta, de albahaca, de membrillo, de melocotón, con una cantidad doble de hojas de rosa, y tierra jabonera de Toledo más hojas de cidra: se pulveriza todo, se pasa por tamiz y se usa".

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Los árabes medievales utilizaron para la limpieza dental una mezcla de arena fina y piedra pómez como base de su higiene bucal, aunque descubrieron que era muy abrasiva y perjudicaba el esmalte. En la Edad Media, la gente no tenía la costumbre de limpiarse los dientes. Este acto era una tarea reservada a los "dentistas". En aquella época, los "maestros de curar dientes y sacar muelas" utilizaban raspadores para eliminar el tártaro o sarro dental y aplicaban polvos dentífricos.

El Nuevo Mundo: Prácticas Precolombinas

En el Nuevo Mundo, las civilizaciones precolombinas, como los mayas, emplearon sustancias naturales como la raíz de la Rauwolfia heterophyla willad, más conocida por este pueblo como chacmun, que se usaba para combatir la caries, la halitosis y las molestias dentales en general. Con el mismo fín, los mayas utilizaban diversos analgesicos bucales como las cenizas de iguana quemada viva, y el hollín pulverizado y envuelto en algodón en rama. Otro método usado por los mayas para la higiene bucal era el chicle, producto que se extraía de un árbol originario de las selvas del Petén, en Guatemala, y que conocían con el nombre de sicte.

El Dentífrico Moderno: Siglos XVIII y XIX

Las modernas pastas de dientes tienen su origen en el siglo XVIII. Un dentista llamado Peabody fue el primero en modificar la composición original de la pasta, a la que agregó jabón. En 1842, un dentista llamado Peabody fue el primero en agregar jabón a la pasta de dientes. El primer dentífrico comercializado en forma de polvo o pasta envasado en una caja de cerámica apareció en Gran Bretaña a finales de ese siglo. Así, apareció en Gran Bretaña a finales del Siglo XVIII el primer dentífrico para comercializar.

En 1850, un tal John Harris agregó un nuevo ingrediente a la composición: la tiza. En 1850, el doctor Washington Sheffield Wentworth, un cirujano dental y farmacéutico, inventó la primera pasta de dientes. En 1873, una firma norteamericana produjo en masa el primer dentífrico que se lanzó al mercado presentado en forma de polvo y envasado en un frasco de vidrio. Más tarde en 1892, un farmacéutico y cirujano, el Dr.

En 1892, el farmacéutico y cirujano dental Washington Sheffield Wentworth inventó la primera pasta dental tal y como la conocemos hoy en día, dentro de un tubo plegable. Sheffield bautizó a su pasta dentífrica con el nombre de Creme dentifrice. El nombre se lo sugirió su hijo Lucius, un gran aficionado a la pintura, al ver lo prácticos que eran los envases de colores para pinturas al óleo usados por los artistas.

Siglo XX: El Flúor y la Popularización

El odontólogo Frederick McKay estudió un nuevo componente para la pasta dental tras comprobar que algunas personas presentaban pigmentaciones de color café en los dientes tras su uso continuado. Aquel nuevo compuesto era el flúor. La investigación del flúor en odontología tuvo su inicio en 1901, el dentista Frederick McKay, en Colorado, inició la investigación al observar que numerosos residentes presentaban manchas de aspecto desagradable y color café en sus dientes, el cual llegó a conocerse como Mancha Café de Colorado.

En 1950, una multinacional norteamericana desarrolló un proyecto de investigación encabezado por Joseph Muhler, de la Universidad de Indiana, para estudiar una nueva pasta de dientes en la que el flúor fuera uno de sus compuestos principales. Los estudios revelaron que los niños de edades comprendidas entre los 6 y 16 años reflejaron una reducción del 49% en el desarrollo de caries y los adultos presentaban una reducción del deterioro de los dientes en casi la misma proporción.

Hoy sabemos que el flúor es un elemento mucho más tóxico para los niños, y por ese motivo las pastas dentales infantiles tienen una tercera parte del flúor que podemos encontrar en las destinadas a los adultos. La pasta dental fluorada aparece en 1914 y es introducida a los países industrializados a finales de los años 60. En 1955, las pastas dentales Crest fueron líderes en el mercado debido al reconocimiento realizado por la American Dental Association (ADA), asociación científica altamente prestigiada.

Curiosidades y Datos Adicionales

En la antigua Roma se vendían frascos de orina procedentes de Lusitania (el actual Portugal) porque tenía fama de ser la más fuerte y la más efectiva para el blanqueado dental. Por otra parte, ya en tiempos modernos, en la década de 1960, se comercializó una pasta de dientes de un color rojo intenso, conseguida mediante la tintura de cochinilla y a la que se bautizó con el sugestivo nombre de El Torero.

El dentífrico, crema dental o pasta de dientes suele contener flúor, arcilla, un poco de cuarzo, fluoruro de sodio y el mineral más importante, calcita. Toda esa evidente evolución científica y tecnológica de las pastas dentales hace que hoy en día observemos en el mercado una amplia gama para elegir. A partir de ese momento el mercado de las pasta de dientes, avanzo y se extendió hasta tal punto.

Esperamos que te haya gustado la historia de la pasta dental. En Social Dental Studio Clínica Dental Chamberí Madrid siempre recomendamos tener una buena higiene dental y cepillarse los dientes después de cada comida.

Variedad de pastas dentales modernas

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