El Impacto de las Drogas en la Salud Dental

Desde el Consejo General de Dentistas se advierte de los riesgos que tiene para la salud bucodental el consumo de cualquier tipo de droga. Más de la mitad de los dentistas estadounidenses han afirmado que muchos de sus pacientes llegan a la clínica bajo los efectos de las drogas.

Las drogas son compuestos capaces de modificar el funcionamiento del cerebro. Pueden ser medicamentos, alcohol, tabaco o sustancias ilegales (cannabis, cocaína, anfetaminas, etc.). Respecto a estas últimas, se estima que el 29% de los adultos (entre 15 y 64 años) de la Unión Europea ha consumido alguna vez una droga ilegal, siendo el cannabis la droga más consumida, seguida de la cocaína.

El estudio de los efectos de las drogas sobre la salud es complicado. Sin embargo, se estima que, en 2014, 207 400 muertes en el mundo estaban relacionadas con el consumo de drogas. Asimismo, el consumo de drogas se suele asociar a cambios psicológicos, nutricionales y sociales que pueden influir en la salud general y dental del individuo.

Las drogas son perjudiciales para la salud general, pero pueden afectar especialmente a la boca. Ya es por todos conocido que las drogas tienen efectos nocivos para la salud, sobre todo cuando se consumen con frecuencia y/o en grandes cantidades. Sin embargo, la mayoría de estas sustancias tienen, además, un especial perjuicio en la boca.

A continuación, se detallan los efectos de algunas drogas comunes en la salud bucal:

Tipos de Drogas y sus Efectos en la Salud Bucal

Metanfetaminas

La metanfetamina, también llamada “met” o “met de cristal”, es una de las más peligrosas para la salud bucal. Los consumidores de “met” tienen los dientes laterales cariados y desgaste en las zonas de las encías.

Los efectos de la anfetamina sobre la salud bucal son tales que hasta tienen su nombre propio, provocando lo que los dentistas llaman “boca de anfetamina”.

El ácido de esta droga reblandece el esmalte, hasta puede eliminarlo en unas semanas. También provoca niveles elevados de ansiedad, hecho que provoca bruxismo, contribuyendo al desgaste de los dientes. Además, provoca boca seca (xerostomía), favoreciendo el crecimiento de bacterias y caries. Los consumidores generalmente no se cepillan y sienten muchas ganas de ingerir golosinas, lo que atenta contra su higiene bucal. Lucen dientes ennegrecidos, manchados, podridos, desprendidos o estillados.

Éxtasis

El éxtasis, conocido como “E” o “Molly”, provoca alucinaciones y boca seca, provocando caries y enfermedades periodontales. El 99 % de las personas que la consumen tienen el síndrome de la boca seca, lo que aumenta las probabilidades de que aparezca la caries, así como de sufrir de enfermedades en las encías. Sus consumidores también consumen refrescos y bebidas azucaradas, empeorando las caries. El bruxismo es otro efecto secundario, se trata de apretar los dientes o rechinarlos teniendo como consecuencia dolor en la mandíbula.

Marihuana

Se ha demostrado que el cannabis provoca xerostomía (sequedad bucal), lo cual se asocia a un mayor riesgo de caries. Fumar marihuana contribuye al cáncer de boca, esto se debe a que interrumpe el flujo de la sangre en esta zona. Además, el tetrahidrocannabinol (THC), principal principio activo de esta droga, es un estimulante del apetito, lo que lleva al consumo de productos azucarados con mucha frecuencia y puede conllevar deficiencias nutricionales con repercusión en la salud general y en la salud oral. Todo ello explica el que se encuentren caries en superficies libres donde habitualmente no es normal hallarlas. Igual que en las otras aparece la sequedad bucal al consumirla. Además de la caries y enfermedades en las encías, así como ensanchamiento gingival.

Cocaína

La cocaína fue el primer anestésico local que se utilizó, pero su carácter adictivo hizo que se rechazara su uso. Es una droga muy peligrosa que puede tener diferentes efectos en la boca, dependiendo de cómo se consuma.

Cuando se mezcla con la saliva, produce una sustancia ácida que puede desgastar los dientes. Esnifada, puede disolver el tabique nasal y, en los casos más graves, daña el tejido entre la nariz y el paladar generando un orificio que dificulta hablar o comer. Al ser una droga muy ácida, como la metanfetamina, cuando se fuma o se aplica directamente en las encías, provoca caries, enfermedad periodontal y lesiones en la mucosa. El uso frecuente daña el paladar, dificultando el habla y también comer y beber. Los usuarios frotan la droga contra las encías, causando úlceras en la boca y daños en el maxilar. También provoca bruxismo y xerostomía.

Esta droga puede producir úlceras en las encías y favorecer el bruxismo o rechinar de dientes, con todas sus consecuencias. Además, la cocaína tiene un efecto vasoconstrictor, por lo que ante un consumo abusivo, los tejidos no reciben sangre y oxígeno suficiente, pudiendo llegar a necrosarse y producir una comunicación oronasal, es decir que la boca y la nariz se comuniquen directamente. Este es un problema grave que puede dificultar que se pueda hablar y comer con normalidad.

Muchas veces, quienes consumen cocaína la frotan en sus encías. Los adictos pueden frotar la droga en las encías causando úlceras en la boca, además de daño en el maxilar.

Heroína

La heroína aumenta el deseo de consumir alimentos dulces produciendo caries. También bruxismo y boca seca. Además, conlleva un aumento de probabilidades de contraer infecciones virales, hongos y decoloración de la lengua. Igual que las anteriores tiene como consecuencia caries dental, boca seca, rechinamiento de los dientes, desgaste y enfermedad en las encías. Además de hongos en la boca, infecciones virales y decoloración en la lengua.

Alcohol

El alcohol causa sequedad o inflamación de los tejidos orales, que resulta en una coloración en tonos magenta. Pueden presentar temblores en la lengua. La función de la glándula salival se debilita. También hay una mayor incidencia de caries dental, enfermedad periodontal y pérdida de dientes. Desarrollan una mayor tolerancia a los anestésicos locales.

Aunque el alcohol no es una droga como tal, y su venta es legal, se trata de una sustancia que crea adicción. La mayoría de las bebidas alcohólicas están elaboradas de azúcar fermentada, además contiene ácidos. El alcohol origina inflamación en los tejidos orales, sequedad, temblores en la lengua y las glándulas salivales se debilitan. Su consumo continuo puede causar acumulación de placa, formación de caries debido a la cantidad de azúcar, desgaste en los dientes productos del reflujo. Los licores de colores oscuros pueden manchar los dientes. Bebidas alcohólicas como el whisky y el vodka tienen alto contenido de alcohol y esto causa sequedad en la boca. Igualmente, desencadena pérdida de dientes, enfermedad periodontal, necesitando implantes dentales en el futuro.

Tabaco

Pese a que su consumo está muy normalizado y extendido, no hay que olvidar que el tabaco es una droga y es muy perjudicial para la salud oral. Un dato: ocho de cada diez pacientes de cáncer oral son fumadores.

Los efectos del tabaco en la salud bucal, pueden ser graves. Fumar es una de las causas del cáncer en la boca, lengua, labios o garganta. Al igual que fumar, masticar tabaco también puede provocar cáncer en la boca. Otros efectos del uso de tabaco, son sequedad en la boca, mal aliento o halitosis, daños en las encías, y enfermedades periodontales. Adicional a esto, cuando la persona es fumadora, los tratamientos bucales pueden no ser tan efectivos. El tabaco ayuda a que las encías pierdan oxígeno y soporte óseo, por lo que los dientes lucen amarillos. En general, estos pacientes presentan halitosis severa u olores fétidos por los diversos problemas que tienen en la cavidad bucal.

Relación entre el consumo de drogas ilegales y las enfermedades periodontales

Recientemente, Quaranta et al. llevaron a cabo una revisión de la literatura acerca del efecto del consumo de drogas ilegales en la salud periodontal, hallando cierto nivel de evidencia acerca de los efectos del consumo de cannabis y cocaína.

Esta revisión recogía cinco estudios epidemiológicos que investigaban el efecto del cannabis en la salud periodontal y sugerían que el consumo regular de esta droga tenía efectos deletéreos similares e independientes al tabaquismo. De todos ellos, el que incluía más participantes y un rango de edad más amplio era el de Shariff et al., basado en los datos de 1 939 individuos de edades comprendidas entre los 30 y los 59 años, que formaban parte de la cohorte NHANES (National Health and Nutrition Examination Survey) 2011-2012.

El 60% de los participantes del estudio habían consumido cannabis en algún momento de su vida (consumidores eventuales), mientras que un 27% habían consumido cannabis por lo menos una vez al mes durante el último año (consumidores habituales). Además, el 40% de los consumidores habituales también eran fumadores de tabaco en el momento del estudio. Los autores del estudio observaron que los consumidores habituales de cannabis tenían más profundidad al sondaje y pérdida de inserción clínica que los consumidores eventuales, así como una mayor probabilidad de desarrollar periodontitis grave. Este aumento del riesgo de periodontitis grave en consumidores habituales de cannabis también se observó al analizar solamente aquellos participantes que nunca habían fumado tabaco.

En cambio, el estudio de López et al. no halló asociación entre el consumo de cannabis y signos de periodontitis en adolescentes y adultos jóvenes. No obstante, los autores describieron una relación entre el uso de cannabis y la presencia de gingivitis ulcerosa necrosante en individuos no consumidores tabaco.

Por otra parte, Quaranta et al. también mostraban algunos estudios que describían una asociación entre el consumo crónico de marihuana y el agrandamiento gingival.

En cuanto a la cocaína, la revisión recogía cuatro estudios que habían analizado el efecto de la cocaína o crack en la salud periodontal. El que comprendía un mayor número de participantes era el de Antoniazzi et al., con 106 consumidores de crack y 106 individuos que nunca habían consumido esta droga (controles), apareados por edad, sexo y hábito tabáquico.

Los autores del estudio observaron una mayor prevalencia de periodontitis en los consumidores de crack que en los controles (40.3% vs 20.8%). Del mismo modo, los consumidores de crack presentaban un peor estado periodontal en términos de índice de placa visible, sangrado al sondaje, profundidad al sondaje y pérdida de inserción clínica y una probabilidad 3 veces mayor de desarrollar periodontitis respecto a los controles. Asimismo, el estudio de Yukna et al. mostraba lesiones gingivales similares a las producidas por la gingivitis ulcerosa necrosante en usuarios de cocaína.

A este respecto, Quaranta et al.atribuían los efectos gingivales de la cocaína a la aplicación de esta droga sobre las encías, ya que produce una vasoconstricción local que puede conllevar la aparición de ulceraciones, eritema y recesiones gingivales dolorosas.

En definitiva, Quaranta et al. hallaron evidencia sobre los efectos nocivos del consumo de cannabis y cocaína en el estado periodontal de los pacientes.

Otras Consecuencias del Uso de Drogas en los Dientes

El uso sostenido de sustancias como la cocaína tiene severas consecuencias en el nivel orofacial (boca y cara). Logran perforar el septum nasal y paladar, producen lesiones gingivales y dificultad para masticar. Se relacionan con trastornos en el sentido del olfato sinusitis crónica y dientes fracturados. Fumar cocaína y crack induce a la aparición de úlceras y quemaduras en labios, cara y cavidad bucal. La cocaína a largo plazo se relaciona con la descamación epitelial, eritema gingival y ulceración, la destrucción irreversible del hueso alveolar.

Cómo Afectan las Drogas a la Salud Bucodental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una droga es toda aquella sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración del funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y, además, es susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o de los dos tipos.

Las drogas pueden clasificarse en legales (tabaco y alcohol) o ilegales. Dentro de estas últimas, se encuentran el cannabis (marihuana, hachís o aceite de hachís), los opioides (heroína), los estimulantes (cocaína y anfetamina) y las drogas de síntesis (alucinógenos y éxtasis).

El consumo de drogas acarrea graves consecuencias, entre éstos los que afectan a la salud bucodental, que variarán en función del tipo y la dosis de la sustancia consumida, del tiempo y la frecuencia del consumo y de las características individuales del consumidor:

  • Bruxismo
  • Cáncer orofaríngeo
  • Caries dental
  • Enfermedad periodontal
  • Erosión del esmalte
  • Leucoplasia (lesión blanquecina precancerosa)
  • Necrosis del paladar
  • Sensibilidad dental
  • Xerostomía (sequedad bucal)

Por todo ello, en caso de uso o abuso de estas sustancias, el consumidor debería extremar e incrementar las medidas de higiene bucodental y la frecuencia de las visitas al especialista, para prevenir la aparición de complicaciones y diagnosticar a tiempo cualquier lesión que pudiera aparecer. La realidad, sin embargo, sobre todo cuando ya hay un problema de abuso, es muy distinta, porque suele haber un abandono general que lo agrava todo más. Buscar ayuda profesional para poder dejar estas adicciones lo antes posible es la mejor decisión que puede tomar toda aquella persona que haga un uso nocivo o un abuso de sustancias psicoactivas.

Manejo Odontológico del Paciente Drogadicto

El especialista debe tener mucho cuidado al tratar a este tipo de pacientes debido a que se puede empeorar su condición. Ante un adicto a la cocaína hay que tener presente que puede presentar hemorragia aguda. Y al ser expuesto a la anestesia aumenta el riesgo de complicación cardíaca. Por ello se les debe efectuar un examen general para determinar el tratamiento dental adecuado y seguro.

Se recomienda que los tratamientos quirúrgicos leves se hagan basados en la preparación personal. En caso de que requiera hospitalización debe ser atendido por un equipo multidisciplinario. El objetivo es suspender la droga y sustituirla por barbitúricos de acción corta, clonidina o metadona. El equipo quirúrgico y de anestesiólogos tendrá que tener en cuenta que el adicto puede desarrollar tolerancia a algunos fármacos. Estos hay que reemplazarlos pronto.

Los médicos deben estar alerta ante ciertos síntomas o manías: irritabilidad, inquietud o hiperactividad. Además, de asegurarse de que el paciente sea sincero sobre cuál o cuáles drogas usa y la frecuencia.

Por otro lado, los adictos que padecen xerostomía inducida por medicamentos deben evitar el uso de enjuague bucal. Esto puede acelerar una recaída a los alcohólicos o a los que consumen drogas y alcohol.

Los odontólogos se inclinan a que el tratamiento periodontal algunas veces se limite a terapia no quirúrgica, aunque la misma no está contraindicada. Se enfatiza en mantener un alto nivel de higiene oral. Lo mejor es que el paciente sea sincero con el especialista para evitar riesgos innecesarios.

¿Cómo Prevenir los Problemas Bucales Causados por las Drogas?

Lo que consideramos más importante para evitar problemas bucales, causados por drogas, es eliminar o reducir su consumo. Ya que no aportan ningún beneficio, más bien podemos decir, que es todo lo contrario. Este tipo de hábitos resultan dañinos tanto para la salud general del cuerpo como para los dientes, encías, lengua y garganta.

Si logras disminuir su consumo o mejor aún deja de utilizar estas sustancias, ya no tendrá que enfrentar estos problemas con la salud de su boca. En los casos en los que utilice estas sustancias prohibidas y dañinas, es hora de que ponga especial cuidado en tener una higiene dental adecuada, porque esta es la mejor forma de evitar problemas de salud bucal.

Tener hábitos de cepillado y uso de hilo dental al menos dos veces al día podría minimizar los efectos que, consumir drogas y alcohol, causan en la boca. Consultar a un dentista cada 6 meses es algo que debemos tener en nuestra agenda como un asunto importante, sobre todo si estás consumiendo sustancias que puedan dañar la boca. En este caso debe hablar con su dentista, y ser sincero en cuanto a las drogas que consume, así como cualquier otro medicamento, ya sea con receta o sin ella.

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