La gingivitis es una inflamación de las encías que, generalmente, es causada por la acumulación de placa bacteriana en los dientes y la línea de las encías. Es una forma común y leve de enfermedad de las encías que causa irritación, enrojecimiento e inflamación de la encía. Se trata de una infección en las encías que provoca irritación en toda el área dental.
La enfermedad gingival puede aparecer a cualquier edad, pero es más común entre los adultos. En esta primera etapa de la enfermedad periodontal, el daño es reversible porque el hueso y el tejido conectivo que sujetan los dientes no se están afectados. La rama profesional de la odontología que se dedica al cuidado de las encías es la periodoncia. La gingivitis es la primera etapa de la enfermedad periodontal.
La gingivitis se debe normalmente a los efectos de la acumulación a largo plazo de la placa, aunque en ocasiones está asociada a otras enfermedades sistémicas. Como ves, los factores de riesgo de la gingivitis son diversos y responden a malos hábitos que muchas personas siguen en la actualidad.
La gingivitis aguda puede aparecer sobre todo en periodos de desarreglos emocionales importantes como la ansiedad. Si no se atiende rápidamente, en poco tiempo podría haber hinchazón y sangramiento. Aunado a eso, es probable que aparezcan las caries dentales.
A continuación, exploraremos las causas, los síntomas y las opciones de tratamiento disponibles para la gingivitis, así como las medidas preventivas que puedes tomar para mantener una buena salud bucal.

Causas de la Gingivitis
Una deficiencia de higiene bucal es la principal causa de la gingivitis. La evidencia científica muestra que la gingivitis también puede ser causada por factores hormonales - andrógenos, estrógenos, progesterona - y por lo tanto hay mayor riesgo de aparición durante la pubertad y el embarazo. A veces, el uso sistémico de determinados tipos de fármacos causa problemas de gingivitis. Los cambios hormonales (por ejemplo, los asociados al ciclo menstrual) son una causa de la gingivitis.
Cuando no se hace una constante limpieza en los dientes, los restos de comida que se ingiere todos los días se adhieren a los dientes, provocando la formación de placa. El biofilm dental es una película incolora que se forma de una manera constante en la superficie de los dientes.
La situación es aún peor cuando por la falta de limpieza bucal se va formando sarro, la cual es una consistencia más dura que no permite que la placa sea eliminada. Si la placa no se retira, se convierte en un depósito duro llamado sarro o tártaro dental, que está pegado al diente. A su vez, por ser una barrera, esta protege las bacterias acumuladas causando una molesta irritación en las encías.
Si tienes implantes dentales la gingivitis es posible que aparezca como consecuencia de la retención de una de las piezas dentales. Restauración dental: ya hemos visto que los implantes dentales deficientemente ajustados son capaces de irritar las encías y propiciar la aparición de gingivitis.
Otras Causas
- La falta de vitamina C es posible (aunque no muy probable) que cause periodontitis y hematomas o puntos rojos en la boca.
- Las personas con leucemia padecen gingivitis si las células leucémicas llegan a las encías y se infiltran en su interior.
Síntomas de la Gingivitis
Cuando las encías están inflamadas se presentan enrojecidas, hinchadas y de consistencia blanda, a veces con dolor. El síntoma más evidente y reconocible es el sangrado de las encías, que se produce de forma espontánea o durante el cepillado diario de los dientes. El daño a las encías puede resultar de numerosas causas. Se inflama, se vuelve sensible y sangra fácilmente durante el cepillado y con el uso del hilo dental.
Ya hemos visto que la gingivitis puede presentar muy diferentes síntomas. Las encías sanas se reconocen por tener un color rosado pálido y se encuentran bien sujetas alrededor de los dientes.
Acude a tu clínica dental cuando detectes cualquiera de estos síntomas que presenta la gingivitis. Si observas algún síntoma característico de la gingivitis, pida una cita.
Gingivitis: Tratamiento casero. | Causas y soluciones.
Tipos de Gingivitis
- Gingivitis aguda: Presenta una inflamación e hinchazón no grave en las encías. Es una inflamación de las encías de inicio repentino y duración relativamente breve.
- Gingivitis descamativa: Es aquella en la que se observa un color rojo aún más intenso que el habitual. Si la encía presenta un color rojo oscuro, no hay duda: es una gingivitis descamativa. No relacionada con una acción bacteriana concreta, la gingivitis descamativa aparece en la mayoría de los casos asociada a dos enfermedades: Penfigoide de las mucosas y el Liquen plano.
- Gingivitis ulcerosa: Es la que provoca llagas dolorosas en los dientes, encías y otras áreas en el interior de la boca. También, provoca el mal aliento. La gingivitis ulcerosa facilita que la acción de ciertos microorganismos anaerobios afecte la salud del tejido periodontal. Es una infección bacteriana dolorosa, en la que se presenta ulceración en las encías. En estos supuestos, los pacientes presentan úlceras bucales y mal aliento.
- Gingivitis hemorrágica: Como su nombre indica, es una gingivitis caracterizada por un sangrado profuso. La gingivitis hemorrágica causa igualmente sangrado de encías, pero algo más abundante. Esta forma de gingivitis se desarrolla como resultado de la acción de microorganismos patógenos y la inflamación se manifiesta por la hinchazón y la coloración cianótica de las encías. Sin embargo, después de un traumatismo pueden darse episodios agudos de hemorragia gingival.
Aunque es poco habitual, la gingivitis también puede provocar fiebre, especialmente en su forma aguda ulcerosa-necrótica, el aumento de la temperatura se debe a la afectación de los ganglios linfáticos submandibulares.

Diagnóstico de la Gingivitis
En general, detectar la gingivitis no es complicado para los dentistas e higienistas dentales. Para diagnosticar la gingivitis se debe acudir a un dentista profesional. Lo primero que este hace es una revisión de antecedentes médicos y dentales que pudieron haber provocado los síntomas. En la consulta médica, el dentista le preguntará una serie de cuestiones que le ayudarán a diagnosticar correctamente. La diagnosis se fundamenta en la descripción de los síntomas del paciente y de la evaluación oral del dentista.
Medir la profundidad de la ranura entre los dientes y las encías con una sonda dental. Además, para ver la profundidad de la encía y los dientes, el especialista utiliza un instrumento llamado sonda dental que le permitirá realizar dicha observación.
Si le han diagnosticado gingivitis, hay una serie de preguntas que puede hacerle al dentista.
Tratamiento de la Gingivitis
La limpieza profesional por parte del dentista es la única manera de tratar la gingivitis. Como ya hemos visto, curar la gingivitis es posible y pasa irremediablemente por dejarse guiar por especialistas. El tratamiento suele ser eficaz y el problema de la gingivitis, si se trata al principio, puede resolverse en la propia consulta. Sólo un médico puede decir qué medicamento es el más adecuado para su caso, así como la dosis correcta y la duración del tratamiento.
Por ello, el tratamiento consiste en una limpieza profunda para eliminar las placas bacterianas y sarro acumulado. En primer lugar, el higienista dental eliminará los depósitos de sarro y bacterias de la línea de la encía y entre las piezas dentales con una punta de ultrasonidos. El procedimiento de limpieza dental se conoce como profilaxis. Posteriormente, eliminará las manchas de la superficie de los dientes, con unas tiras de pulir y de un cepillo con una pasta específica para la profilaxis.
En el peor de los casos, cuando existe una mala alineación de los dientes que impide la limpieza y puede irritar aún más los dientes, el médico puede sugerir como tratamiento una restauración dental en caso de ser necesaria.
Atención continuada: lo más común es que la gingivitis y sus síntomas remitan después de hacerte una limpieza en tu clínica dental, pero la dolencia puede repetirse si no se siguen unos óptimos hábitos de higiene a partir de ese momento.
Después de Curar la Gingivitis
Una vez que tenemos claro que hay malos hábitos de higiene bucal que pueden causar gingivitis, es el momento de ponerles remedio. Una vez que tenemos claro que hay malos hábitos de higiene bucal que pueden causar gingivitis, es el momento de ponerles remedio. Después de curar la gingivitis, es momento de seguir una serie de pautas que tu dentista te dará antes de salir de la clínica dental. Está claro que cada caso es un mundo y, en el tuyo, quizá existan indicaciones adicionales.
Así, por ejemplo, se habla del limón, de la salvia o de la cúrcuma como agentes antibacterianos que pueden prevenir su aparición. Pero, repetimos: nada de esto ha demostrado ser eficaz para tratar y curar la gingivitis y los efectos que pueden tener sobre una boca que padece esta dolencia no están claros.
Prevención de la Gingivitis
En general, la gingivitis es una enfermedad cuya prevención se basa en un compromiso a largo plazo, incluso de por vida. Eliminar la placa bacteriana diariamente con una buena higiene bucal y mantener alejados, en la medida de lo posible, los factores de riesgo son las dos claves fundamentales de esa estrategia de prevención. Algunas medidas pueden ayudar a aliviar los síntomas y molestias causados por la gingivitis.
- Cepillarse los dientes: es imprescindible que te laves los dientes dos veces al día, como mínimo, y que lo hagas correctamente y con un cepillo adecuado.
- Seguir una correcta técnica de cepillado: la forma en que te lavas los dientes también es importante. No basta solo con usar un buen cepillo y cumplir con los dos cepillados diarios. Hay que cepillarse los dientes durante por lo menos dos minutos (30 segundos para cada cuarto de la boca).
- Usar un enjuague bucal: existen enjuagues bucales especialmente diseñados para prevenir la enfermedad gingival.
- Evita el alcohol, el tabaco y el azúcar: fumar, beber alcohol o consumir alimentos con mucha azúcar no es compatible con el cuidado bucal.
- Acude a revisiones periódicas: las revisiones regulares contribuyen a reducir el riesgo de padecer esta enfermedad.
- Si eres mujer o tienes diabetes, extrema tu cuidado bucal: padecer gingivitis es una posible causa de desajuste glucémico, por eso las personas diabéticas deben tener mucho cuidado con su salud bucal.

Es imprescindible que te laves los dientes dos veces al día, como mínimo, y que lo hagas correctamente y con un cepillo adecuado. Visita periódicamente a un especialista dental para una limpieza bucal u otros exámenes que el mismo médico determine tras la evaluación dental. Se recomienda que sea cada 6 meses o una vez al año. Por otro lado, si sufres de diabetes esfuérzate por cuidar tu alimentación, vigilando que sea saludable.
Complicaciones de la Gingivitis
La complicación más importante es la periodontitis, que es una forma grave de gingivitis que aparece cuando la enfermedad no se ha tratado correctamente. Consiste en que la infección alcanza al hueso, de modo que este queda expuesto a daños irreversibles. La gingivitis es la etapa inicial de la enfermedad de las encías, que, si no se trata, puede afectar la estructura dental y hacer que los dientes se caigan. Cuando esto ocurre, se destruye el hueso de la mandíbula y en la última fase podemos llegar a perder las piezas dentales.
Gingivoestomatitis Herpética
La gingivoestomatitis herpética es una infección que afecta a la boca y a las encías provocando en ellas úlceras e hinchazón y puede ser bastante dolorosa e incómoda. La gingivoestomatitis herpética es una dolencia muy común entre los niños y niñas que tuvieron algún tipo de contacto con el virus o bacteria que la provoca. Como es bien sabido, esta afección es bastante contagiosa y existen dos maneras en las que los mas peques pueden contagiarse. Se trata de la manifestación clínica más frecuente de la infección primaria por el virus herpes simple (VHS). Es muy común en lactantes y niños pequeños con una incidencia máxima en niños de 1 a 3 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
En muchas personas se incuba de 1 a 3 semanas y luego se queda latente dentro de las células del organismo sin ningún tipo de manifestación, es decir, ni nos enteramos de que todo esto ha pasado. En otras personas, tras la incubación se comienza a activar en nuestras células y se manifiesta tras 24-48h. Y lo que veremos es que el niño presenta los síntomas similares a un resfriado:
- Fiebre elevada entre 4 y 8 días.
- Malestar general.
- Exceso de saliva y halitosis (mal aliento).
- Cefalea.
- Puede presentar algún ganglio inflamado en el cuello.
- Rechazo a la ingesta de alimentos, a veces hasta 2 semanas.
Lo singular de este proceso, que es lo que va a preocupar a los padres, es que, a partir de las 24h, puede ser más tarde, el niño presentará gingivitis herpética:
- Gingivitis: Inflamación y sangrado de la encía.
- Lesiones orales: vesículas (abultamientos pequeños rellenos de líquido), similar a ampollas que ulceran produciendo erosiones ya que la capa superficial de la mucosa se cae. Esto va precedido de dolor (cuestión similar a un afta). Suelen desaparecer en torno a 12/18 días.
- Lengua saburral: Lengua coloreada y llena de detritus producida por deshidratación y fiebre.
Tratamiento de la Gingivoestomatitis Herpética
- Higiene: para evitar que se agrave la gingivitis y las molestias producidas por las erosiones. O que se produzca la lengua saburral.
- Analgésicos y antipiréticos.
- Enjuagues con lidocaína o clorhexidina.
- En algunos casos se podrían emplear antivíricos (Aciclovir)
- Hidratación, alta ingesta de líquidos para prevenir la deshidración.
El uso de antivirales por vía oral como es el Aciclovir se reserva para casos más graves con numerosas lesiones orales que imposibiliten la ingesta de líquidos con riesgo de deshidratación, sobre todos aquellos que requieran ingreso.
En segundo lugar, debes asegurarte de poder suministrarle al pequeño bebidas para impedir la desecación, esto puede ser zumos, agua, o si se considera pertinente, es posible suministrarle suero, que puede ser conseguido fácilmente en cualquier farmacia. Las medicinas que debes proporcionar serán utilizadas para diferentes dolencias como, por ejemplo, para el dolor que causa en las encías. Estos tipos de fármacos se pueden administrar por tres días mientras esté presente el dolor. Si el dolor se prolonga más, aunque no es común, puedes seguir tomándola.
Tal y como lo hemos comentado a lo largo del artículo, este virus es sumamente contagioso por lo que resulta imposible realizar una previsión que pueda ser eficaz al cien por cien. Cuida las maneras en las que tú peque bebe agua, zumos u otros líquidos.
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