Ortodoncia Invisible: El Origen Inesperado de los Brackets Transparentes y la Contribución de la NASA

Muchos adolescentes se estremecen con la idea de llevar ortodoncia. Llevar la boca llena de metal no es algo de agrado para nadie, aunque sea algo temporal. La ortodoncia invisible es uno de los grandes éxitos de la odontología moderna. Vamos a explorar la historia de la ortodoncia invisible, con la exposición de algunos datos curiosos.

En este artículo vamos a demostrar que el trabajo de la NASA también repercute y ayuda a mejorar la vida en nuestro planeta. Aunque trabajan desarrollando innovaciones para las misiones espaciales, muchas de sus ideas han servido a empresas "terrestres" para mejorar sus productos.

Historia de la Ortodoncia Invisible

Durante décadas, la ortodoncia metálica permitió solucionar los problemas de alineación dental con una gran eficacia. Aquella ortodoncia tenía desventajas -afeamiento de la sonrisa durante el tiempo del tratamiento, incomodidad, peor higiene dental, daño a las encías, etc-, que fueron precisamente los grandes estímulos para el impulso de la ortodoncia invisible.

Si bien la marca Invisalign fue pionera en crear un innovador sistema de ortodoncia consistente desde un punto de vista técnico, médico y comercial, durante las décadas previas hubo muchos esfuerzos e innovaciones que fueron abriendo camino. En 1945, Harold D. Kesling, un ortodoncista estadounidense, creó un aparato extraíble diseñado a medida, con un aspecto y un funcionamiento parecidos a los de un protector bucal. Fabricado en caucho, el conocido como posicionador dental fue el primer aparato no metálico y extraíble para poner rectos los dientes. En combinación con los brackets, aceleraba el proceso de corrección dental. En la historia de la ortodoncia invisible, Kesling fue el primer gran visionario.

Un joven estudiante de la universidad de Stanford, Zia Chishti, fue el emprendedor que tuvo la idea inicial de ir creando sets de férulas para ir llevando los dientes a la posición deseada. Como usuario de brackets, sabía que se trataba de un sistema con muchos inconvenientes. Como joven adulto, Chishti tenía presente que los aparatos de ortodoncia se asociaban con niños y adolescentes, y que a los adultos no les solía hacer gracia llevarlos. Con tres socios más a bordo (Kelsey Wirth, Apostolos Lerios y Brian Freyburger, todos ellos estudiantes de Stanford), la idea de Chishti se acabó convirtiendo en 1997 en la empresa Align Technology.

El objetivo de todo aquel trabajo era crear sets de alineadores que pudiesen replicar de forma competitiva los positivos resultados que ya daban los brackets. Para ello había que crear un software que pudiese modelar la mordida inicial del paciente y diseñar los juegos de férulas correspondientes a cada una de las fases del tratamiento de ortodoncia.

Según Align Technology, con datos de 2023, más de 15 millones de personas han empleado sus alineadores invisibles para mejorar su sonrisa.

Había que explicar a los estadounidenses que había una nueva manera de hacerse un tratamiento de ortodoncia. En el año 2000, el diario New York Times calificó de «agresiva» la campaña de marketing dirigida a ortodoncistas y a potenciales pacientes. La percepción de que unos intrusos impulsaban el nuevo sistema, asustó a muchos ortodoncistas. Como cualquier profesional de la medicina, los profesionales de la ortodoncia querían seguir con el sistema que ya conocían.

Align Technology se benefició durante muchos años de las patentes de su sistema. Durante los primeros años 2000, la empresa presentó varias demandas al entender que otros se estaban aprovechando de su propiedad intelectual. Una de ellas fue contra Orthoclear, la empresa que Chishti fundó cuando cortó lazos con Align.

Algunos de los sistemas de ortodoncia invisible presentes en el mercado son online. El paciente envía fotos y recibe un kit para hacer una impresión de su boca. Normalmente la relación entre marca y paciente es remota. Es decir, no suele haber un ortodoncista que evalúe la boca del paciente que diseñe el tratamiento, que lo personalice, y que haga un seguimiento.

El Origen de los Brackets Transparentes y la NASA

¿Cómo es posible que nuestros brackets estén relacionado con el rastreo de misiles? Los aparatos invisibles están hechas de Policristalinos de Alúmina Transparente (TPA). Mientras tanto, otra empresa, Unitek, estaba trabajando en un nuevo diseño de aparatos dentales, un diseño que fuera más estético que las ortodoncias metálicas.

Resulta que el TPA o aluminio policristalino transparente que se desarrolló para el trabajo con misiles acabó usándose para crear aparatos de ortodoncia dental transparente más discretos que los normales. Se descubrió que el TPA sería lo suficientemente fuerte para resistir el uso y además es transparente, por lo que es una materia prima para la ortodoncia invisible. La alúmina policristalina se desarrolló en los 80 a través de un proyecto de investigación de la NASA. Las características de la TPA como la resistencia superior al acero, su propiedades para absorber la luz y ser transparente, y la posibilidad de fabricarlo suave y redondo lo convirtieron en la opción perfecta para aquellas personas que querían arreglar su dentadura pero sin llamar la atención al sonreír.

Otros Inventos de la NASA que Usamos a Diario

Poco a poco lo que en un principio era una proyecto para mejorar las cámaras de los cohetes espaciales o el diseño de un nuevo traje espacial se acaba aplicando en el diseño de la ropa que usamos a diario o los sensores de las cámaras fotográficas con las que nos hacemos los selfies que tanto triunfan en redes sociales.

La mayoría de los siguientes objetos los conocemos perfectamente e incluso tenemos más de uno en nuestra casa, pero ¿alguna vez te habías parado a pensar cuál había sido su origen? Vamos a verlos.

Cámaras de los móviles

En los años 90 los científicos de la NASA se pusieron manos a la obra para desarrollar unos sensores de imagen que permitieran reducir el tamaño de las cámaras que iban a bordo de las naves espaciales, pero manteniendo la calidad de la imagen. Así surgieron los sensores de imagen de semiconductores complementarios de óxido metálico o CMOS. Su fabricación resultó ser más sencilla y rentable que los sensores que se usaban por aquel entonces, animando al resto de la industria tecnológica a usarlos. Además, consumían una tercera parte que el resto, ¿qué más se podía pedir? Décadas después esta tecnología ha ido mejorando y se encuentra en una de cada tres cámaras, las mismas que hoy usamos en nuestros móviles, ordenadores o tabletas.

Zapatillas deportivas

Los astronautas deben enfrentarse a situaciones realmente complicadas y, aunque se nos puedan pasar por la cabeza cientos de elementos imprescindibles para una misión espacial, sin duda el traje espacial es uno de los grandes inventos de las agencias espaciales. Después de inventar un molde de goma para los cascos, lo aplicaron en los zapatos. Esta técnica permitió la creación de amortiguadores en la parte inferior del zapato y que con el tiempo terminó en las deportivas que hoy usamos para hacer deporte o por pura comodidad.

Lentes para gafas a prueba de golpes

Una vez más los cascos espaciales nos aportaron una seguridad y comodidad que hasta entonces no conocíamos. En los años 60, la NASA se puso a trabajar en un material más resistente para los visores de los cascos de los astronautas. El Dr. Wydeven, propuso recubrir el visor con una película delgada de plástico mediante una descarga eléctrica de un vapor orgánico. La investigación duró más de 10 años pero sirvió más tarde a los fabricantes de gafas para cumplir con la normativa establecida en 1972 por la Federación de Drogas y Alimentos, que les obligaba a que todas las lentes debían ser a pruebas de golpes para seguridad de los consumidores.

Auriculares inalámbricos

En esta historia la NASA no está sola, la compañía United Airlines fue la impulsora que decidió buscar una forma de crear auriculares con micrófono más ligeros para sus pilotos. Juntos acabaron creando el modelo MS-50, un auricular con un banda para la cabeza y un tubo acústico conectado a un pequeño transistor para el micrófono. La idea tuvo mucho éxito y acabó llamando la atención de NASA. Graham y Larkin acabaron creando su propia compañía llamada Pacific Plantronics INC y colaborando con la agencia espacial para incorporar su creaciones a los cascos de los astronautas. Con el tiempo había emprendido el camino hacía los dispositivos comerciales para los hogares de medio mundo, como los auriculares con Bluetooth para móviles, ordenadores portátiles e incluso los actuales altavoces inteligentes que controlan nuestras casas.

El ratón del ordenador

Bob Taylor, que por aquel momento trabajaba en la NASA, estaba buscando nuevas formas de hacer los ordenadores previos a los años 60, más interactivos y fáciles de usar. Doug Englebart jefe del proyecto de desarrollo del ratón en el Instituto de investigación de Standford, le propuso sus ideas a Taylor, el cual terminó por financiar el proyecto. En ese momento no debieron ser conscientes de que su invento acabaría en todas las casas y oficinas, ya que por esas fechas los ordenadores eran cosa de grandes compañías y no se planteaban para el gran público.

Ordenador portátil

Tal vez decir que la NASA es la creadora de los ordenadores portátiles es un poco exagerado, pero sí son uno de los principales agentes que han contribuido con su desarrollo a lo largo de la historia para que ahora los tengamos en nuestras casas y podamos llevárnoslos a la universidad o al trabajo. El GRiD Compass es considerado como el primer portátil del mundo. Fue diseñado por Bill Moggride en 1979, que tardó tres años en vender la primera unidad, ¿Adivinad a quien? El Gobierno de de los Estados Unidos que después le cedió a la NASA uno de estos modelos para una de sus misiones, pasando de ser el primero ordenador portátil a ser también el primero en llegar al espacio, doble récord.

Leche en polvo para bebés

Parece mentira que uno de los alimentos que antes prueban miles de bebes en este mundo, no se creara para ellos en un principio, sino para mejorar la alimentación de los astronautas en el espacio. Los laboratorios Martin Marietta de Maryland empezaron a investigar con el uso de las microalgas en la década de los 80 para suministrar de alimentos más nutritivos las misiones. También se quería usar como fuente de oxígeno y como catalizador para eliminar los desechos de la tripulación, una mezcla un poco extraña. De estas microalgas se consiguió un aceite vegetal que es altamente nutritivo y ayuda al desarrollo mental y visual de los bebés. Su valor radica en dos ácidos grasos polisaturados conocidos como DHA y ARA y que se encuentran en la leche materna pero no en muchos de los productos de alimentación infantil, excepto Formulaid, un producto creado por la compañía estadounidense, Martek Biocienses Corporation que debe su alimento más popular a la investigación de la NASA.

Aviones resistentes al hielo

Al igual que los aviones, los cohetes para llegar al espacio deben sufrir temperaturas realmente bajas. Para que sean capaces de resistir este clima extremo la NASA lleva años estudiando nuevas formas y materiales para mejorar la resistencia de sus cohetes. Los esfuerzos comenzaron en 1944 con la apertura del Túnel de Investigación de Helio.

A la NASA muchas veces se le atribuyen unos presupuestos desorbitados y, según sus detractores, presupuestos "desperdiciados" en temas del espacio, muy lejos de los problemas del día a día de los habitantes de la Tierra. En este artículo no vamos a entrar en la importancia que tienen los descubrimientos astronómicos que hacen sus ingenieros, que la tienen, pero sí vamos a demostrar que su trabajo también repercute y ayuda a mejorar la vida en nuestro planeta.

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