Anatomía Dental de las Cabras: Un Estudio Detallado

La anatomía dental de las cabras es un tema de gran interés en la odontología veterinaria. Este artículo presenta un estudio detallado del sistema arterial del pudú, comparándolo con el de la cabra y analizando las diferencias y similitudes encontradas. Además, se aborda la dentición de las cabras, su desarrollo y las características específicas de cada tipo de diente.

Los pudúes son animales diurnos con máximos períodos de actividad en la mañana temprano y al atardecer, conforman pequeños grupos y en algunos casos los machos pueden desplazarse en forma solitaria. Viven confinados a los bosques templados Valdivianos abarcando, en forma natural, desde el nivel del mar a los 1800 m de altura (Neumann, 1992). Se asocian preferentemente a lugares sombríos y húmedos a ambos lados de la Cordillera de los Andes. En Chile se encuentra desde los 35º S (VII Región) hasta los 49º S (XI Región) (CONAMA), en Argentina se ubica entre los 39º S y 43º S (en la provincia de Neuquén, específicamente en el Parque Nacional Nahuel Huapi) (Meier y Merino, 2007). Este es el primer trabajo que realiza un estudio detallado del sistema arterial de pudú. La información obtenida en este estudio para las variables de peso, largo y alto se encuentran dentro del rango de los obtenidos por otros investigadores (Reyes et al., 1988 y Neumann, 1992). No obstante, estos mismos investigadores dejan dudas con respecto a la altura máxima alcanzada por estos animales ya que, aunque concuerdan con que la altura a la cruz es de 40 cms, también mencionan los términos de alrededor en el caso de Reyes et al., y de rara vez más en el caso de Neumann.

Como resultado de su similitud, el sistema arterial de pudú fue comparado con el de cabra utilizando los siguientes parámetros:

  1. Organización arterial según presencia y relación
  2. Arterias hijas y origen
  3. Orden de emergencia

Estas diferencias comienzan en las cercanías de la división de la arteria carótida común con la ausencia de la arteria tiroidea caudal, la que según Ghoshal (1999) y NAV (2005) es inconstante en rumiantes. Considerando que la carótida externa es la arteria raíz de todas las arterias que irrigan los órganos, músculos y huesos de la cabeza con excepción del encéfalo, se encontró en este estudio que de ella derivaron seis arterias propias. La primera correspondió a la arteria facial que está ausente en rumiantes menores (Ghoshal, 1999; Nickel et al., 1996) por lo que la presencia de esta arteria le da a los pudues cierta similitud con los bovinos a nivel de la cara.

Es interesante notar que de las otras cinco arterias, tres correspondieron a vasos pequeños dirigidos, uno al músculo terigoídeo lateral la que emergió rápidamente luego de originarse la arteria facial y las otras dos a la glándula parótida desde las arterias auricular rostral y transversa facial. A este respecto es posible que la NAV (2005) no los mencione para los rumiantes domésticos debido a su tamaño relativo, aunque Nickel (1996) menciona que la arteria facial en su recorrido pasa por los músculos digástrico, terigoídeo y maseter. Finalmente en esta región, aunque la arteria cornual tiene el mismo origen en rumiantes astados (Nickel, 1996) y en ciervos (Adams 1979) cabe hacer notar que en pudues su tamaño varió según el sexo, lo que se explica pues en ciervos el pedículo del asta permite el crecimiento de la cornamenta exclusivamente en machos (Bubenik y Bubenik, 1990) por lo que este antecedente establece una diferencia basada en el sexo entre ambas especies comparadas.

También desde la bifurcación de la carótida común emergen la carótida interna junto a la occipital. En la primera parte de su trayecto, este trabajo arrojó una interesante diferencia con respecto a las cabras y otros rumiantes y fue que desde esta arteria emergieron las arterias laríngea craneal y faríngea ascendente. Aunque la NAV (2005) indica claramente que ambas arterias emergen desde la arteria carótida común, Schaller (1996) en su NAVI esquematiza que la arteria occipital es la raíz de la arteria faríngea ascendente, tanto en bovinos como en ovinos, mientras que la arteria laríngea craneal emerge de la carótida común al mismo nivel de la arteria occipital. La respuesta a lo observado en este estudio puede encontrarse en la embriología ya que, en términos generales, los arcos faríngeos son irrigados por los arcos aórticos (Moore y Persaud, 2004) y específicamente la arteria carótida interna y la occipital que nacen de la carótida común ascienden con las arterias faríngeas en el feto (Ghoshal, 1999) situación que en pudues podría también arrastrar a la arteria laríngea craneal.

La irrigación del encéfalo es bastante compleja y se lleva a cabo a través de la arteria occipital y de la red admirable epidural rostral formada por ramas de la arteria maxilar rostralmente y de la arteria vertebral caudalmente, las que en conjunto ayudan a formar el circulo arterioso cerebral (Schweitzer-Delaunoy, 1997). Las arterias de la base del encéfalo presentan muchas diferencias entre los mamíferos (Kapoor et al., 2003). Estas observaciones de Schweitzer-Delaunoy (1997) también ayudan a comprender el patrón arterial del encéfalo visto en este estudio. Esto se debe a que el circulo arterioso cerebral origina las arterias destinadas al telencéfalo, diencéfalo, mesencéfalo y metencéfalo, por lo que variaciones en la morfología del circulo arterioso podrían provocar cambios en el patrón vascular dirigido hacia las diferentes regiones encefálicas. Jablonski (2005) al estudiar el patrón arterial del encéfalo en ciervos corzos, postuló una hipótesis bastante ambigua pues las enormes variaciones en la disposición de las arterias encontradas en sus animales, las atribuyó a factores intracorporales y extracorporales.

En el miembro anterior no se observaron arterias propias. Una situación que presentó diferencias entre ambas especies fue el origen de la arteria circunfleja humeral caudal, que en el caso de los pudues emergió directamente desde la arteria axilar mientras que en cabras lo hace desde la subescapular. Los textos de anatomía concuerdan en que generalmente la arteria circunfleja humeral caudal emerge desde la arteria subescapular en los rumiantes domésticos (Nickel, 1996, Schaller, 1996, NAV, 2005) sin embargo, Bisaillon (1974), realizó un estudio en ciervos de cola blanca en el que determinó que la arteria circunfleja humeral caudal podía emerger muy cerca del origen de la arteria subescapular o bien emerger directamente desde la arteria axilar como en nuestro caso. Una situación similar se dio en el orden de emergencia entre la arteria bicipital y colateral ulnar, la NAV (2005) menciona para cabras la emergencia en primer término de la arteria colateral ulnar y luego la bicipital, situación opuesta a la encontrado en pudues. A nivel de la articulación del codo en ningún animal se encontró la arteria interósea recurrente.

La región posterior de la aorta torácica presentó una discrepancia con la cabra a nivel de la arteria costoabdominal dorsal. La aorta abdominal no presentó las arterias frénica caudal, adrenales craneales y adrenales caudales. En general las dos primeras son pequeñas (Ghoshal, 1999) mientras que Shaller (1996) menciona que tienen un origen variable o pueden estar ausentes, información que explicaría su inexistencia en pudues.

Las arterias celiaca y mesentérica craneal de pudues fueron muy similares en su arborización a lo descrito para cabras. La arteria mesentérica craneal presentó sólo una disparidad con la cabra la que se refirió al origen de las arterias del ileon. Los resultados del estudio muestran que estas arterias emergen desde la arteria ileocólica, resultados diferentes a los de Nickel (1996), Ghoshal (1999) y NAV (2005). Pese a lo anterior, Shaller (1996) esquematiza el origen de las arterias del ileon de un modo similar al encontrado en pudues.

La arteria iliaca interna de pudú, según la NAV (2005), sólo presentó una diferencia con los caprinos, la rama o arteria obturadora. Las otras diferencias halladas en este estudio se relacionan exclusivamente con la apreciación de lo descrito por la Nómina Anatómica Veterinaria (2005) pues las observaciones realizadas en pudues concuerdan con todos los textos de anatomía (Schaller, 1996, Nickel, 1996, Ghoshal, 1999). Así, en el caso de las ramas prepuciales o mamarias, dependiendo del sexo, se mencionan como hijas del tronco pudendoepigástrico siendo que realmente son hijas de la arteria epigástrica caudal superficial, hija de dicho tronco.

Finalmente y como ya se había mencionado las diferencias relacionadas al sexo y anastomosis fueron bastante pocas, la arteria cornual y la rama anastomótica, ambas en la cabeza.

Agrupando los rumiantes, oveja, cabra y vaca, se puede establecer un intervalo para esta medida de 14 unidades. Las medidas hechas sobre el pudú, no plantean diferencias cuando se hace sobre el lote de 100 vasos comunes, que también lo son en esta especie. Las medidas hechas sobre arterias del pudú tanto, en el conjunto de las claramente identificadas, como cuando se añaden las identificadas como dudosas, se establecen medidas de Hamming que están demasiado separadas de los grupos de animales incluidos en la NAVI, como para poder incluirlas en uno de ellos. Los resultados de la prueba de Kolmogorov-Smirnov, indican que tampoco se encuentran vínculos estadísticos entre el árbol arterial del pudú y los de las especies incluidas en la NAVI.

Las cabras, al igual que otros rumiantes, poseen una dentición adaptada a su dieta herbívora. Su dentadura se caracteriza por la ausencia de incisivos superiores, reemplazados por una almohadilla dental. Los incisivos inferiores, por su parte, son fuertes y afilados, permitiendo al animal cortar la hierba y otros vegetales.

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  • Incisivos: Presentes solo en la mandíbula inferior.
  • Caninos: Generalmente ausentes o muy pequeños.
  • Premolares: Presentes en ambas mandíbulas.
  • Molares: Presentes en ambas mandíbulas.

La fórmula dental de las cabras adultas es 0.0.3.3/3.1.3.3, lo que significa que tienen 0 incisivos superiores, 3 incisivos inferiores, 0 caninos superiores, 1 canino inferior, 3 premolares superiores, 3 premolares inferiores, 3 molares superiores y 3 molares inferiores.

El desarrollo de la dentición en las cabras es un proceso gradual que comienza con la erupción de los dientes de leche y culmina con la aparición de los dientes permanentes. La edad de la cabra puede estimarse observando el desgaste y la erupción de sus dientes.

La odontología veterinaria juega un papel crucial en el cuidado de la salud dental de las cabras. Los veterinarios especializados en odontología pueden diagnosticar y tratar diversas afecciones dentales, como abscesos, maloclusiones y enfermedades periodontales.

En resumen, la anatomía dental de las cabras es un tema complejo y fascinante. El estudio detallado de su dentición, así como la comparación con otros rumiantes, resulta fundamental para comprender su adaptación a la dieta herbívora y para garantizar su salud y bienestar.

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