De la mano de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), analizamos en qué consiste la caries, sus causas y las medidas para poder prevenir este problema bucodental tan frecuente. La caries dental es una enfermedad multifactorial que implica una interacción entre los dientes, la saliva y la microbiota oral en el tiempo así como factores del propio individuo como la dieta y la higiene bucal como principales factores externos. Una de las enfermedades infecciosas más comunes es la caries dental, la segunda más prevalente solo detrás del resfriado común.
Caries en niños: cómo evitarla y tratamiento
¿Qué es la caries?
La caries es una enfermedad infecciosa de la boca. Como consecuencia de la fermentación de los azúcares de la dieta, los microorganismos de la placa dental producen ácidos que atacan el componente inorgánico de los tejidos del diente. Se generan por la acción de los ácidos, producidos por el biofilm oral. Esto produce una desmineralización de esos tejidos duros que, si avanza y se perpetúa en el tiempo, puede provocar su destrucción, lo que origina un reblandecimiento y la formación de una cavidad.

La caries reduce la diversidad de especies bacterianas presentes en la boca. Se estima que hay unas 600 especies bacterianas en la placa dental sana, mientras que el número se reduce a 200 cuando la caries se localiza en la dentina (tejido del diente debajo del esmalte) y a 125 especies cuando nos encontramos una lesión inicial en el esmalte. En su inicio puede observarse una mancha de color blanco, que va oscureciéndose con el paso del tiempo, conforme va avanzando la lesión.
Aquellas caries que se esconden en la superficie entre dientes son muy difíciles de identificar a simple vista, por lo que en determinadas ocasiones es necesario realizar radiografías intraorales para poder diagnosticarlas a tiempo.
¿De qué tipo puede ser la caries?
Generalmente, podemos distinguir entre tres tipos de caries:
- Caries coronal: es la más frecuente, especialmente en los niños y adultos jóvenes, y afecta a las partes del diente que realizan la función de masticación. Este tipo de caries es uno de los más comunes, sobre todo en niños, y aparece en la superficie masticatoria.
- Caries radicular: se asocia normalmente a pacientes de mayor edad con problemas periodontales en los que queda expuesta la raíz del diente. Este tipo de caries suele ser más peligrosa (por estar más cercana al nervio) y es más difícil de tratar, por lo que, en los casos más avanzados, muchas veces se requiere de la extracción del diente al no ser posible su restauración. Este tipo de caries afecta a la raíz del diente. Cuando existe una recesión de encías provocada por la aparición de enfermedades periodontales y un cepillado vigoroso, se produce una recesión de encías que hace que la raíz quede expuesta.
- Caries recurrente: aquella que aparece debajo de los empastes o de las fundas que se han colocado previamente para el tratamiento de otra caries o en otras circunstancias, como reconstrucción de dientes fracturados, reposición de dientes de ausentes, tratamientos restauradores estéticos etc.

Además de los tipos mencionados, existen:
- Caries de fisura: suelen presentarse en las piezas dentales posteriores o molares, donde la caries produce una fisura o grieta que penetra en los tejidos y los daña.
- Caries interproximales: son las que afectan al espacio que hay entre dos piezas dentales.
¿A quién afecta la caries?
La caries, junto a las enfermedades de las encías, es una de las patologías más frecuentes que afectan al ser humano y es más común a medida que avanza su edad. Se estima que la caries dental afecta al 60-90% de la población infantil en edad escolar y a cerca del 100% de los adultos. En España, más del 90% de la población entre 35-65 años sufre o ha sufrido caries.

¿Qué causa la caries?
La destrucción química dental se asocia con la ingesta de azúcares y ácidos presentes, por ejemplo, en ciertas bebidas y alimentos, si bien deben actuar durante un tiempo prolongado. Tradicionalmente, se ha implicado al Streptococcus mutans como el principal microorganismo responsable de la caries dental. La caries dental es una enfermedad multifactorial que como tal cuenta con unos factores causales, una patogénesis, sus manifestaciones clínicas y una serie de factores de riesgo predisponentes.
Otros factores relacionados con la aparición de caries son:
- La propia anatomía dental: puede tener un papel crucial en la aparición de caries, ya que la complejidad de la superficie en molares, y su localización (en zonas posteriores) hace que estos dientes retengan más placa dental. También es importante tener en cuenta que si los dientes están mal posicionados o apiñados habrá más zonas retentivas de placa, siendo más difícil realizar una buena higiene y, por ello, más fácil que aparezca caries.
- Algunas bacterias orales: Streptococcus mutans y Lactobacillus acidophilus son más proclives a causar caries, puesto que son capaces de adherirse a las estructuras dentales formando colonias (biofilm). También son relevantes otros microorganismos, como Bifidobacterium dentium y Scardovia wiggsiae (este último asociado con la caries temprana de la infancia).
- La influencia del pH de la saliva: las personas con un pH bajo en la boca tienen más predisposición a sufrir caries. Hay que recordar que el nivel óptimo del pH en nuestra saliva está en torno al 7, de modo que un descenso continuado por debajo de 5,5 puede favorecer la aparición de bacterias cariogénicas.
- Algunas enfermedades: la anorexia nerviosa o la bulimia, debido a los vómitos de repetición o el reflujo gastroesofágico pueden favorecer su aparición.
- La sequedad bucal intensa: es otro factor que favorece la aparición de caries al faltar el papel protector de la saliva.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo de la caries?
Las caries aparecen por la presencia de las bacterias y lo demás son factores que la favorecen. Entre otros muchos aspectos que influyen en su aparición, se incluyen:
- El consumo frecuente de azúcares, bebidas carbonatadas (tipo refrescos, zumos embotellados, bebidas isotónicas ) y abuso de alimentos ricos en ácidos.
- La mala higiene oral: ya sea por un mal cepillado o un cuidado dental insuficiente, sobre todo relacionado con la falta de uso de métodos de limpieza interdental como hilo o cepillos interdentales. Técnicas de higiene bucal erróneas, como la falta de cepillado dental, el uso de pastas dentales inadecuadas o la ausencia de hilo dental o cepillos interproximales.
- La herencia genética: aunque la contribución es baja, la genética puede incrementar la susceptibilidad a padecer caries.
- Un pH bucal bajo.
- Ciertos medicamentos: especialmente aquellos que incorporan azúcares añadidos (sacarosa) dentro de sus excipientes o los que reducen el flujo salivar como ansiolíticos, antihistamínicos etc. Además, el azúcar es el componente mayoritario de pastillas antiácidas, jarabes y gotas para la tos, productos que a menudo toman los niños. Los medicamentos endulzados pueden ser particularmente problemáticos para aquellos que padecen enfermedades crónicas y siguen terapias a largo plazo.
- Tener los dientes muy juntos o montados entre ellos.
- Padecer periodontitis: los pacientes con esta afección tienen mayor riesgo de sufrir caries radicular.
- Dejar pasar mucho tiempo entre las ingestas y el cepillado. Cuanto más tiempo pasa, más posibilidades hay de que las bacterias ataquen y los ácidos afecten al diente.
¿Qué síntomas tiene?
La caries se inicia generalmente a nivel del esmalte dental o del cemento que cubre la raíz del diente cuando la encía se ha retraído. En el caso de que la caries progrese, afectará a la dentina (tejido del diente debajo del esmalte) e incluso llegar al nervio del diente. Al principio pueden sentirse molestias al beber o comer alimentos dulces y/o fríos, y más adelante también con calientes. Si sigue evolucionando llegará a causar dolor (odontalgia) e incluso, en ocasiones, puede asociarse con la aparición de flemones.
Otros signos y síntomas que se pueden asociar con la presencia de caries son:
- Oscurecimiento del color del diente.
- Mal aliento.
- Presencia de un sabor bucal desagradable.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la caries se basa en un examen clínico y/o radiográfico. El principal determinante para considerar que la enfermedad está activa es la presencia de lesiones blandas dentro del diente, lesiones que el dentista explorará con una sonda o instrumento específico para tal fin.

¿Qué relación tiene la caries con la enfermedad periodontal?
Aunque la caries y las enfermedades periodontales son patologías de origen infeccioso que se dan en un mismo entorno (la boca o los dientes), existen importantes rasgos diferenciales que hacen que sean patologías completamente distintas. Sin embargo, sí que se ha visto, como hemos comentado, que los pacientes que presentan retracción en las encías, como consecuencia de la enfermedad periodontal, tienen un mayor riesgo de experimentar caries en las raíces de los dientes y que estas son más difíciles de tratar.
¿Qué consecuencias puede tener la caries?
Tras la destrucción del esmalte, la caries ataca a la dentina, pudiendo alcanzar incluso la pulpa dentaria que es el interior del órgano dental y lo que rodea la dentina. De no tratarse a tiempo y de manera adecuada, la caries puede provocar la destrucción y/o pérdida de dientes, mal aliento, afectar a otros dientes vecinos e incluso originar otras afecciones más graves.
Estrategias de prevención
Siendo la caries una enfermedad transmisible, la prevención primaria se ha de centrar en la intervención sobre la colonización de la flora oral del bebé durante el primer año. El mejor enfoque terapéutico es, por tanto, la prevención y la determinación de los factores que aumentan el riesgo de enfermar se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de este enfoque. La filosofía actual es promover una cultura de salud bucal en el hogar que asegure cuidados apropiados y constantes desde los primeros meses de vida, centrados en la alimentación e higiene general y bucal del bebé adecuadas, y una valoración adecuada de la situación oral del niño durante el primer año de vida.
Aquí hay 10 consejos clave para prevenir la caries:
- Cepíllate los dientes al menos 2 veces al día durante 2 minutos. Una buena higiene bucal reduce la presencia de gingivitis y el riesgo de desarrollar lesiones de caries.
- Utiliza una pasta que contenga flúor. El flúor previene la caries y también es fundamental para el tratamiento y recuperación de lesiones iniciales ya establecidas.
- No te olvides del hilo dental. Utilízalo de forma diaria para eliminar aquellas bacterias ubicadas entre tus dientes y difíciles de eliminar con tu cepillo habitual.
- Complementa tu higiene bucal con un enjuague oral. Finaliza la limpieza de tu boca con un colutorio adecuado y recomendado por un profesional sanitario.
- Cambia tu cepillo de dientes cada tres meses. A veces, incluso antes si está muy deteriorado y siempre para evitar la acumulación de bacterias en tu cepillo, que se origina con el paso del tiempo.
- Evita el consumo de bebidas y alimentos azucarados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja reducir el consumo de azúcar a menos del 10% del aporte calórico diario con el fin de reducir el riesgo de caries dental.
- Apuesta por una dieta variada y equilibrada. La alimentación juega un papel clave en la prevención de la caries. Consume de manera regular, verduras, legumbres, carne y pescado, sin olvidar los alimentos ricos en vitamina C como la naranja, el kiwi o las fresas.
- Bebe agua tras las comidas. Sobre todo si no tienes posibilidad de cepillarte, ya que ayudarás a eliminar las partículas de glucosa depositadas en los dientes.
- Abandona el tabaco y alcohol. Su consumo no solo es perjudicial para tu organismo sino que, también, favorece la aparición de infecciones bucales.
- Establecer progresivamente una dieta variada, equilibrada, sin excesivos contenidos en dulces y grasas, acostumbrar al niño a seguir las pautas horarias que progresivamente han de confluir en las 5 comidas diarias, para que los factores protectores actúen y no se agoten, educarle a beber agua para satisfacer la sed, limitando el consumo de otros alimentos no esenciales para la nutrición.

La caries dental se considera la enfermedad más prevalente, después del resfriado común, lo que supone elevados costes de tratamiento. El flúor tiene un triple efecto: es antibacteriano, aumenta la resistencia del diente ante el ataque ácido y tiene un efecto remineralizador que permite recuperar las lesiones iniciales de la caries.
Tratamientos para la caries
Para el tratamiento de la caries existe una especialidad que se conoce como odontología conservadora. Existen dos tipos de tratamientos para la caries: obturación y endodoncia. Siempre que sea posible conservar la funcionalidad de la pieza dental se optará por el tratamiento menos invasivo. Dependiendo de cuan avanzada esté el especialista recomendará un tratamiento para prevenir las caries o otro.
- Flúor: El flúor es uno de los ingredientes principales que encontramos en los dentífricos, colutorios y otros productos de higiene bucodental. La principal función del flúor es la de remineralizar los dientes, endureciendo el esmalte para protegerlos contra la acción de la placa dental. Es beneficioso tanto para niños como para adultos.
- Empastes: Por lo tanto, el tratamiento que se aplica a una caries dental es el empaste u obturación.
- Endodoncia: Si este tratamiento no se realiza a tiempo, la caries sigue su curso hasta afectar al tejido pulpar o nervio, por lo que se tendrá que realizar una endodoncia. La caries puede avanzar tanto que incluso afecte al interior del diente, es aquí cuando suelen aparecer los abscesos (flemones) y las molestias. Para solucionarlo, se anestesia la cavidad bucal para eliminar y substituir el tejido afectado (o nervio).
- Microabrasión física: utiliza micropartículas (óxido de aluminio) mezcladas con aire para remover áreas infectadas del diente, elimina la vibración y el ruido comparado con los instrumentos de alta velocidad convencionales. Una vez que el tejido infectado ha sido removido, se obtura el diente. Esta técnica presenta resultados estéticos excelentes, además de ser muy fácil su aplicación.
- Técnica restaurativa atraumática: basada en la remoción del tejido dental cariado en la dentición temporal mediante instrumentos manuales y la restauración posterior con ionómeros de vidrio.
- Fundas o coronas: Cuando la pieza está muy dañada, impidiendo así su funcionalidad y dañando la estética bucal, lo mejor es optar por revestirla con una funda.
- Extracción: En casos extremos, cuando la caries ha destruido gran parte del diente y no es posible salvarlo, se recurre a la extracción.
Además, no te olvides de acudir a tu clínica dental para realizar tus higienes y chequeos rutinarios.