La aparición de caries es un fenómeno multifactorial, además de la enfermedad dental más común. Se conocen las causas relacionadas con las bacterias que se alojan en la biopelícula dental, la estructura de la superficie dentaria y la existencia de carbohidratos fermentables.

Pero muy poco se habla de las influencias genotípicas y fenotípicas. Y es que, en las últimas décadas, los estudios relacionados con la biología molecular han estado involucrados en descubrir qué genes están vinculados en el desarrollo dental.
La Genética y la Susceptibilidad a las Caries
La genética desempeña un papel fundamental en la salud de nuestro cuerpo, y la salud bucal no es la excepción, hay problemas dentales que pueden ser hereditarios. Nuestros genes no sólo determinan el color de nuestros ojos o la forma de nuestra nariz, sino que también influyen en la estructura, resistencia y predisposición a ciertas condiciones dentales.
Si bien la buena higiene bucal y las visitas regulares al dentista son esenciales para mantener la salud dental, la genética puede predisponer a algunas personas a desarrollar problemas dentales, incluso con buenos hábitos de cuidado. En este artículo, exploraremos cómo la genética puede influir en la salud bucal y la importancia de la prevención.
De acuerdo al artículo publicado por Xiaojing Wang, PhD de la Universidad de Pittsburgh, en la revista especializada Karger, existen cuatro categorías que tienen relación con los procesos que desembocan en la aparición de las caries. Estas categorías son: la morfología del diente, la formación de esmalte y dentina, la composición del flujo salival, y los gustos dietéticos o preferencias culinarias.
La formación de la mandíbula y de los dientes responde a caracteres hereditarios, y esta condición influye en la función protectora de la saliva. En general, cualquier alteración de los tejidos duros (esmalte y dentina) producirá depósitos propicios para la acumulación de las bacterias que provocan la aparición de caries.
La arquitectura del diente, la composición estructural del esmalte son factores de susceptibilidad que tienen relación con la genética. Sin embargo, la enfermedad dental depende mucho más de los hábitos que perjudican su salud dental. Por ello, es importante que el control odontológico empiece ya en la infancia.
En la actualidad, existe mucha literatura científica centrada en estudios que analizan la relación entre el factor genético y el riesgo de aparición de caries. Y, según esta, hay dos maneras de determinar su influencia. La primera, en los genes que tienen una relación directa con la formación del tejido dental, con la saliva y la capacidad inmune o de remineralización. La segunda, relacionada con las implicaciones con la amelogénesis imperfecta.
Existen pacientes con los mismos factores de protección (remineralización) y patológicos (desmineralización del esmalte), que desarrollan distintos patrones de afectación. Mientras unos no tienen caries o experimentan procesos lentos, hay otros pacientes que presentan un proceso rápido.
En general, las piezas dentales están inmersas en un juego de equilibrio entre los elementos protectores y los factores patológicos.
Cómo PREVENIR las CARIES en NIÑOS - SELLADORES de fosetas y FISURAS
Problemas Dentales Hereditarios
A continuación, algunos problemas dentales que la investigación ha vinculado con la genética:
- Caries dentales: Aunque la causa principal de las caries es la acumulación de placa y bacterias, la genética puede influir en factores como el pH de la saliva, la composición del esmalte y la estructura dental, que pueden hacer que una persona sea más propensa a las caries. Por ejemplo, algunas personas tienen esmalte más débil o dientes que son más difíciles de limpiar, lo que facilita la acumulación de bacterias.
- Enfermedad periodontal (de las encías): Las enfermedades de las encías, como la gingivitis y la periodontitis, pueden tener un componente hereditario. Algunas personas heredan genes que los hacen más susceptibles a la inflamación y las infecciones. La periodontitis, una forma avanzada de enfermedad de las encías, puede deteriorar el hueso y tejido que sostiene los dientes, y quienes tienen antecedentes familiares de esta enfermedad deben ser especialmente cuidadosos con su higiene bucal y con la frecuencia de las visitas al dentista.
- Maloclusión y alineación dental: La disposición de los dientes y la forma de la mandíbula también están influenciadas por la genética. Problemas como el apiñamiento, la sobremordida o la mordida cruzada pueden ser hereditarios, lo que implica una mayor probabilidad de requerir ortodoncia. Si ambos padres tienen problemas de alineación dental, es más probable que sus hijos también los tengan.
- Desgaste del esmalte: Algunas personas tienen esmalte dental más fino o débil debido a factores genéticos. El esmalte es la capa protectora de los dientes, y su desgaste puede aumentar la sensibilidad dental y el riesgo de caries. Las personas con predisposición genética a un esmalte más débil deben ser especialmente cuidadosas y evitar alimentos y bebidas ácidas que puedan empeorar el desgaste.
- Sensibilidad dental: La sensibilidad dental puede tener una base genética, especialmente cuando está relacionada con la estructura de los dientes y la mineralización del esmalte. Algunas personas pueden experimentar sensibilidad incluso sin haber sufrido desgaste excesivo o recesión de encías, debido a características hereditarias.
- Color y tono dental: El tono natural de los dientes está influenciado por factores genéticos. Algunas personas nacen con un esmalte más oscuro o más propenso a las manchas, mientras que otras tienen dientes naturalmente más blancos. Esta predisposición no afecta directamente la salud dental, pero puede llevar a algunos pacientes a buscar tratamientos estéticos, como el blanqueamiento.
Importancia de la Prevención y el Diagnóstico Temprano
La genética no determina por completo el estado de la salud bucal, pero sí puede influir en los riesgos. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, una higiene bucal rigurosa y las visitas regulares al dentista pueden ayudar a minimizar estos riesgos.
A continuación, algunas recomendaciones para aquellos con antecedentes familiares de problemas dentales:
- Mantener una excelente higiene bucal: Para todos, pero especialmente para aquellos con antecedentes de caries, enfermedad de las encías o desgaste del esmalte, es fundamental cepillarse al menos dos veces al día y usar hilo dental a diario. Los enjuagues bucales antisépticos también pueden ayudar a reducir la cantidad de bacterias en la boca.
- Visitas regulares al dentista: Si tienes antecedentes familiares de enfermedades dentales, es recomendable visitar al dentista con mayor frecuencia, al menos cada seis meses. Estas visitas permiten detectar problemas en una etapa temprana y recibir tratamientos preventivos.
- Control de la dieta: Limitar el consumo de azúcar, refrescos y alimentos ácidos ayuda a proteger los dientes y el esmalte. Las personas con esmalte débil o predisposición a las caries deben optar por una dieta equilibrada y rica en calcio, vitamina D y fosfato, que ayudan a fortalecer los dientes.
- Protección en Pacientes con Maloclusión: Si tienes problemas de alineación dental heredados, considera la ortodoncia para mejorar la alineación y facilitar una higiene bucal más efectiva. Además, para aquellos con problemas de desgaste dental, es recomendable el uso de férulas protectoras, especialmente si también sufren de bruxismo.
- Tratamientos de flúor: Los tratamientos de flúor, disponibles en clínicas dentales, ayudan a fortalecer el esmalte y a reducir el riesgo de caries, siendo una opción ideal para quienes tienen predisposición genética a dientes débiles o caries.
Causas y Factores de Riesgo de las Caries
La caries dental es una afección donde el esmalte del diente se deteriora debido a la acción de ácidos producidos por bacterias en la boca. Estas bacterias se nutren de los azúcares presentes en los alimentos y bebidas que consumimos. Si no se controla, la caries puede avanzar hacia capas más profundas del diente, causando dolor, inflamación y/o infección pulpar (pulpitis) y, en casos más avanzados puede causar la pérdida del diente.
Los principales factores de riesgo incluyen:
- Dieta y alimentación: El consumo de azúcares y carbohidratos es uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo de caries. Los alimentos y bebidas azucaradas y carbonatadas como refrescos, caramelos y bollería, contribuyen a crear las condiciones ideales para que las bacterias proliferen y aumente la concentración ácida en boca.
- Higiene bucal inadecuada: Una higiene bucal deficiente es otro factor crucial. El no cepillarse los dientes regularmente, o hacerlo de forma incorrecta, así como no usar hilo dental, contribuye a la acumulación de placa dental, una película que se adhiere a la superficie del diente y donde proliferan las bacterias. Dicha acumulación de placa es la antesala de la caries ya que la película ácida en contacto con el esmalte dental genera un deterioro irreversible del esmalte.
- Falta de flúor: El flúor es un mineral que ayuda a fortalecer el esmalte dental y a hacerlo más resistente al ataque ácido. Una deficiencia en flúor, ya sea por no usar pastas dentales fluoradas o por tener un suministro de agua con bajos niveles de este mineral, puede aumentar el riesgo de caries. En la actualidad, al tener una dieta rica en alimentos frescos y variados, ha hecho que no se necesite suplementación a este nivel.
- Otros factores: Algunas personas pueden ser más susceptibles a las caries debido a factores genéticos, como el pH salival, la forma y posición de los dientes, la ingesta de algunos fármacos de forma crónica o patología general determinada pueden afectar a la producción y calidad de la saliva.
Síntomas y Señales de Alerta
El síntoma más común es la sensibilidad dental, especialmente al consumir alimentos o bebidas frías, calientes, dulces o muy ácidas. El dolor puede variar desde una molestia leve hasta una sensación aguda y persistente. Las manchas en los dientes, que pueden ser blancas, marrones o negras, son indicativos de desmineralización y posibles caries. Con el tiempo, estas manchas pueden convertirse en cavidades visibles o fracturas dentales. La acumulación de bacterias y restos de alimentos puede llevar a un aliento persistente y desagradable, así como a un sabor desagradable en la boca.
Prevención de la Caries Dental
- Hábitos de Higiene Bucal: El cepillado regular, al menos dos veces al día con una pasta dental con flúor, es fundamental. Además, el uso diario de hilo dental es esencial para eliminar los restos de comida y la placa dental de entre los dientes, áreas a las que el cepillo comúnmente no llega. Los enjuagues con flúor pueden ser un complemento útil, especialmente para personas con un alto riesgo de caries.
- Dieta y Nutrición: Es crucial limitar la ingesta de alimentos y bebidas azucaradas. Aconsejamos tener en cuenta también que alimentos que se consideran saludables, como la fruta, contienen elevados niveles de azúcar. Las bebidas azucaradas como los zumos, bebidas energéticas o suplementos alimenticios como los batidos proteicos contienen también un elevado porcentaje de azúcar. Además, muchos refrescos, debemos contemplar que además de azúcares añadidos, contienen ácido carbónico gas.
- Visitas regulares al dentista: Las visitas periódicas al dentista para chequeos y limpiezas profesionales son cruciales para mantener la salud bucal y prevenir la caries dental. Estas visitas permiten la detección temprana y el tratamiento de problemas antes de que se agraven.
Tratamientos para la Caries Dental
Existen varios tratamientos disponibles para combatir la caries dental, que incluyen:
- Empastes: El tratamiento más común para las caries en sus etapas iniciales es la obturación (“empaste”). Este procedimiento implica la eliminación del tejido dental dañado por la caries y su reemplazo con materiales de restauración.
- Coronas y Carillas Dentales: Sólo en contadas ocasiones se colocan coronas o fundas dentales. Será obligatorio cuando se sustituye una corona por otra ya que el diente ya estaba tallado previamente. Cuando la caries es a nivel anterior y existe una gran destrucción dental, podemos optar por la colocación de una carilla o faceta cerámica.
- Tratamientos de Endodoncia: Cuando la caries alcanza la pulpa del diente o ya tenemos filtración bacteriana, se hace necesario un tratamiento de conducto o endodoncia. Este procedimiento involucra la eliminación del tejido pulpar infectado, limpiando y desinfectando el conducto radicular, y luego rellenándolo y sellándolo para prevenir futuras infecciones.
¿Si yo tengo caries mi hijo también las tendrá?
Sí es cierto que existe una cierta predisposición genética a la caries. Ésta la heredamos de nuestros padres. Al tratarse la caries de una enfermedad producida por bacterias, si el estado de salud bucodental de los padres es malo, tienen caries en boca, enfermedad periodontal (piorrea), mucho sarro o placa lo más probable es que todas esas bacterias que viven en la boca de los padres lleguen a colonizar las bocas de los hijos, ya que al convivir juntos es muy difícil que no se produzca ese traspaso de bacterias.
Nuestros hijos, en general aprenden de lo que ven en sus casas. Si los mayores para acompañar las comidas a diario beben con zumos o refrescos, probablemente ellos también querrán hacer lo mismo. Las caries pueden aparecer desde el mismo momento en que el diente de leche emerge en la boca.
Lo ideal es comenzar con el cepillado desde el nacimiento, limpiando su boca con una gasa húmeda una vez al día. A medida que van apareciendo los primeros dientes de leche ya debemos comenzar con el cepillo de dientes y pasta en función del riesgo de caries que tenga tu hijo. Una vez erupcionado el primer diente evita que tu hijo se quede dormido con el biberón o el pecho en la boca. Si lo hace, debes cepillarle los dientes igualmente. Sobre todo si es por la noche, si en el biberón has introducido cereales o chocolate…
Si le das pecho y hacéis colecho, lo ideal es que el bebé, después de la última toma se le haga un cepillado de dientes con pasta fluorada, y esperar mínimo una hora para la siguiente toma. No introduzcas bebidas azucaradas como zumos industriales o batidos en biberones o vasos de tapa. Esto fomenta un consumo frecuente de éstos productos azucarados. Cuanto más tiempo estén en contacto estas bebidas con los dientes, más riesgo hay de desarrollar caries.
Sirven con mantenedor de espacio y guía de erupción para los dientes permanentes, es decir, los dientes de leche le indican al diente permanente donde debe colocarse. Si dejamos una muela de leche sin curar, se irá rompiendo y poco a poco se irá perdiendo el espacio que ésta ocupaba en la arcada, por lo que su sucesor permanente no tendrá sitio suficiente para erupcionar.
Lo ideal, es que alrededor del año realices una primera visita con un odontólogo infantil .De este modo, irá vigilando si sus dientes están naciendo sanos y en una buena posición. Además te instruirá en la mejor técnica de higiene para tu hijo en función de sus edad y su riesgo de caries.

Factores ambientales vs genéticos en la caries infantil
En un estudio, los factores ambientales (modificables) son más importantes que los genéticos (determinísticos) en el desarrollo de caries dental temprana a los seis años de edad.
| Factor | Importancia relativa |
|---|---|
| Factores ambientales (dieta, higiene) | Mayor |
| Factores genéticos | Menor |