La Cigüeña Blanca: Un Ícono de la Península Ibérica

La cigüeña blanca (Ciconia ciconia) es un ave inconfundible, de gran tamaño y notable envergadura. Luce un característico plumaje blanco en el cual se diferencian en negro las plumas de vuelo. Su pico largo y apuntado presenta una tonalidad rojiza o anaranjada muy intensa en el caso de los adultos y un tanto menor en juveniles. Sus patas se presentan igualmente de un intenso color rojo anaranjado en las aves adultas y rosadas en los jóvenes.

Pudiendo ser avistadas tanto en espacios abiertos como dehesas, pastizales, regadíos y humedales, como en campanarios y algunos de los puntos más altos de algunas localidades, por su gran porte y elegancia, las cigüeñas blancas se han convertido en una de las aves más icónicas de la península Ibérica, sobre todo en su vertiente más occidental.

Distribución y Migración

La especie se distribuye por el norte de África, centro, suroeste y sureste de Europa, algunas regiones de Asia central y su extremo oriental. Se trata del típico migrador transahariano, aves las cuales, durante la invernada se desplazan hasta el centro y sur de África y Asia meridional.

Hace unas décadas las cigüeñas blancas eran migradoras de larga distancia y viajaban cada año al acabar la cría a unos 3.000 km de distancia hasta sus zonas de invernada en el África subsahariana (Senegal, Malí, Mauritania). En este viaje invertían un mes en volar hacia el sur y otro mes en volver.

Sin embargo, numerosos estudios y observaciones confirman que la cigüeña blanca ha dejado de hacer sus migraciones en otoño, fecha en la que antiguamente emprendía sus vuelos para invernar al sur del Sahara (Senegal, Malí, sur de Mauritania y Chad…). Ha decidido quedarse en la Península.

La presencia de numerosos vertederos en la Península (donde encuentran abundante comida), las poblaciones de cangrejo rojo americano en Doñana y unos inviernos frecuentemente suaves hacen que estas aves hayan optado por no atravesar el Estrecho y reducir vuelos migratorios así como gasto en energías. El factor climático está siendo decisivo.

Alimentación y Hábitos

La cigüeña es un omnívoro cuyo alimento preferido son las crías de aves, conejos, liebres, así como ranas, peces, culebras, cangrejos, etc. Si les aprieta el hambre, se meten en los basureros y en todo lugar donde haya los suficientes nutrientes para alimentarse.

En la dieta de las cigüeñas destacan todo tipo de pequeños vertebrados, como lagartijas, sapos o ratones, así como crustáceos, langostas o gusanos.

Los desperdicios son una fuente de alimentos, pero tienen un riesgo enorme. Los basureros están dando de comer a las cigüeñas, pero también a las: gaviotas, garzas, garcillas, etc.

Este enorme ave zancuda que un día abandonó sus hábitos montaraces para asociarse al hombre en busca de sustento y protección, hubo de soportar durante el pasado siglo una serie de drásticos cambios en los paisajes y usos rurales que la llevaron a desaparecer en muchas regiones. No obstante hoy en día, gracias en parte a un cambio de hábitos, se recupera asombrosamente.

Reproducción y Crecimiento

Las parejas de cigüeñas regresan cada año a su nido que reconstruyen colocando palos que consiguen por los alrededores. Suelen poner cuatro huevos, pero en ocasiones han llegado hasta 6 ó 7. Sus huevos son de color blanco y son bastante mayores que los de las gallinas o las ocas. Necesitan 33 días de incubación constante para eclosionar. Los dos padres participan de la incubación, turnándose para que los huevos no se enfríen.

Suelen poner los huevos a finales de marzo, entre dos y seis huevos será lo normal. No los pone todos a la vez, suele poner uno cada dos días. El macho y la hembra se turnan para cuidarlo, lo usual es que sea el macho el que quede por la noche. La incubación dura 33-34 días, los pollos van naciendo uno cada dos días, y podemos apreciar una diferencia de tamaño entre ellos cuando les observamos.

Nacen cubiertos de plumón blanco sucio y se mantienen en el nido 60 días. Durante los primeros días son alimentados con una especie de papilla que los padres regurgitan y al crecer tomaran presas enteras.

Al mes de edad los cigoñinos son capaces de batir las alas, a los dos meses ya practican el vuelo y a los 3 meses ya son totalmente independientes.

Estado de Conservación y Censos

La población europea se estima entre 180.000 y 222.000 parejas reproductoras y manifiesta un constante crecimiento desde la última década del pasado siglo, aunque todavía no se ha recuperado del notable retroceso sufrido en años anteriores. En España, el último censo nacional realizado en 2004 reveló una cifra de 33.217 parejas reproductoras, lo que supone un incremento de casi el 500% respecto al mínimo histórico de la especie a comienzos de los años ochenta del siglo XX.

En 2014 se hizo una estima de unas 42.000 parejas en toda España, según datos de SEO/BirdLife. A falta de un nuevo censo, es posible que la población sea mucho mayor, pero en los últimos años ya se están registrando desaparición de colonias en algunas regiones relacionadas con el cierre de vertederos, reducción de la ganadería extensiva o desaparición de algunos regadíos.

No obstante hoy en día, gracias en parte a un cambio de hábitos, se recupera asombrosamente.

En la pasada primavera, se han contado en España 33.000 parejas de cigüeñas; se trata de un récord histórico, pues duplica las cifras de 1994 cuando se contabilizaron 16.643 parejas.

Aunque es difícil precisar porque no se realiza un censo completo desde el año 2004, al menos una cuarta parte de las casi 50.000 parejas de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) que se estima nidifican en España ya no realizan la migración otoñal y permanecen todo el año al norte del Mediterráneo. Lo mismo se ha observado en Portugal.

A continuación, se presenta una tabla con los censos nacionales de cigüeña blanca realizados en España:

Censo Año
Primero 1948
Segundo 1957
Tercero 1974
Cuarto 1984
Quinto 1990

Es importante destacar que todos los censos en España están mal hechos, atrasados, deshomogeneizados y de cara a la galería. Y lo que es peor, no están las especies niveladas ni viven en el hábitat adecuado tanto sean autóctonas como alóctonas.

Amenazas y Conservación

El grave problema que se nos avecina, es el inherente a la materia orgánica de los vertederos. España está a la cola europea en gestión de residuos y reciclaje. El Tribunal de Justicia de la UE ha condenado dos veces (2016 y 2017) a nuestro país por los vertederos incontrolados.

Bruselas tiene planes muy ambiciosos en materia de reciclaje: en 2020, todos sus países miembros deberán reciclar el 50% de sus residuos, y la Comisión está a punto de aprobar que se alcance el 70% en 2030. Sin embargo, España apenas recicla hoy el 33% de sus desechos y la progresión es mínima.

La Comisión Europea ha decidido llevar a España ante el Tribunal de Justicia por dos infracciones diferentes de la legislación sobre medio ambiente. En primer lugar, por la mala gestión de los residuos al mantener abiertos muchos vertederos pese a las advertencias de que incumplía la legislación de la UE pertinente. La Directiva relativa al vertido de residuos establece un conjunto de normas sobre los vertederos para prevenir sus efectos negativos para la salud humana, el agua, el suelo y el aire.

La presencia histórica de cigüeña blanca en nuestros pueblos y ciudades es un claro ejemplo de que es posible la convivencia entre las aves y los seres humanos en los entornos urbanos.

Curiosidades

  • Los nidos pueden pesar hasta una tonelada.
  • Puestas de hasta siete huevos.
  • Ambos padres participan en la incubación.
  • El "crotoreo" es el sonido más característicos de las cigüeñas, lo realizan para saludar a su pareja.
  • Los pollos tienen dientes.
  • Hasta los dos meses tienen las patas y el pico gris oscuro casi negro.
  • Las cigüeñas siempre regresan al mismo nido. El macho es el que siempre llega primero.

Que sus nidos pueden alcanzar una tonelada de peso, o que las cigüeñas pueden llegar a poner hasta siete huevos, son solamente algunas de las curiosidades de esta popular especie.

Según la leyenda del norte de Europa, la cigüeña es la responsable de llevar los niños a los nuevos padres. Hans Christian Andersen la popularizó en el siglo XIX con un relato llamado «Cigüeñas». El folclore alemán sostenía que las cigüeñas encontraban a los bebés en cuevas o pantanos y los llevaban a sus hogares en una canasta en sus espaldas o en sus picos.

Nuestro refranero popular dice » Por San Blas la cigüeña verás y si no la vieres año de nieves».

En todas las tierras eslavas, un nido de cigüeña siempre ha sido señal de buena suerte. Se suponía que protegía a los dueños de la casa de los rayos y del fuego. El pájaro en sí era obviamente un símbolo de fertilidad. Al fin y al cabo, llega a nosotros cuando la muerte invernal se retira y la tierra está lista, una vez más, para dar fruto.

Las alas de las cigüeñas son “la primera insignia de la primavera”, escribe Mickiewicz. Y, por supuesto, el pájaro trae a los niños, casi siempre arrojándolos por la chimenea (con la connotación lúdica de un agujero negro y un pico rojo fálico).

Cigüeñas blancas abandonan sus hábitos migratorios: Consecuencias de la acción del hombre

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