Causas, Tratamientos y Prevención de Problemas en las Encías

Durante mucho tiempo, no presté atención a mis encías. Me cepillaba los dientes pensando solo en evitar caries, sin darme cuenta de que este tejido rosado que rodea los dientes es igual de vital. La encía, también llamada gingiva, es el tejido blando y fibroso que recubre los maxilares y rodea la base de los dientes. Unas encías sanas mantienen mi sonrisa firme y sin dolor. Unas encías enfermas, en cambio, pueden causar desde sangrado al cepillar, hasta pérdida de dientes en casos graves.

Además, la salud de las encías se relaciona con la salud general: unas encías enfermas (enfermedad periodontal) se han asociado con problemas cardiovasculares, diabetes y otras condiciones sistémicas. En este artículo te explicaré de manera cercana todo lo que necesitas saber sobre las encías y cómo cuidarlas. Hablaremos de sus funciones en la salud bucodental, los problemas frecuentes y sus causas, consejos de prevención, tratamientos caseros y profesionales, cuándo es necesario acudir al dentista, e incluso desmentiremos algunos mitos comunes sobre la salud de las encías.

Funciones de las Encías en la Salud Bucodental

Siempre he pensado que las encías son como los “guardianes silenciosos” de la boca. ¿Qué funciones cumplen exactamente?

  • Protección y barrera contra bacterias: La encía forma un sello alrededor de cada diente, funcionando como una barrera natural que impide la entrada de bacterias y partículas hacia las raíces dentales y el hueso.
  • Soporte y sujeción de los dientes: Una de las funciones principales de la encía es sostener los dientes en su posición. Junto con el hueso alveolar y los ligamentos periodontales, las encías forman parte del periodonto, que es el conjunto de tejidos que mantienen cada diente firme en su lugar.
  • Amortiguación de fuerzas: Las encías actúan como un pequeño cojín. Al masticar alimentos o al morder, las encías absorben parte del impacto o la presión. Esto protege tanto a los dientes como al hueso de golpes directos.
  • Suministro de sangre y nutrientes: Aunque no lo parezca, las encías están llenas de vasos sanguíneos diminutos. Estos vasos nutren a los dientes y al hueso cercano, ayudando a mantenerlos sanos.
  • Función estética: No puedo olvidar mencionar la estética. Unas encías de color rosa pálido, firmes y bien contorneadas hacen que la sonrisa se vea saludable y armoniosa. Si las encías están inflamadas o retraídas, la apariencia de la sonrisa cambia (dientes más largos, rojos o con espacios negros).

Como ves, las encías no están ahí de adorno. Son multifuncionales y trabajan en equipo con tus dientes. Cuando cuidas tus encías, les permites cumplir estas funciones a la perfección. Ahora bien, ¿qué pasa cuando algo no va bien con ellas?

Problemas Comunes de las Encías

A lo largo de mi vida he experimentado o visto varios de estos problemas en las encías. Seguramente tú también has notado alguna vez las encías rojas o un poco de sangrado al cepillarte. Es importante reconocer estos signos a tiempo.

Encías Inflamadas

Las encías inflamadas son quizás el problema más frecuente y suelen ser el primer aviso de que algo anda mal. Cuando hablo de encías inflamadas me refiero a encías enrojecidas, hinchadas e incluso un poco brillantes. En lugar de ese color rosa coral saludable, toman un tono rojo intenso. ¿Por qué se inflaman las encías? La causa más común es la gingivitis, una inflamación causada por la acumulación de placa bacteriana.

Si, como me pasó a mí en el pasado, no eres muy constante con el cepillado o el uso de hilo dental, la placa (esa película pegajosa de bacterias y restos de comida) se acumula en la línea de la encía. Otras causas de encías inflamadas pueden ser cambios hormonales (por ejemplo, durante el embarazo muchas personas sufren “gingivitis del embarazo”), ciertos medicamentos que inducen crecimiento gingival, respirar constantemente por la boca, o irritantes como el tabaco.

Sangrado de Encías

El problema de unas encías inflamadas es que muchas veces vienen acompañadas de otro síntoma: el sangrado. ¿Te ha pasado de escupir espuma rosada al cepillarte? A mí sí, y la primera vez me asusté bastante. El sangrado de encías no es normal (aunque muchos piensen que “un poco de sangre al cepillar es algo común”). Unas encías sanas no deben sangrar ni al cepillarse ni al usar el hilo dental. La principal causa, de nuevo, suele ser la gingivitis.

Las encías inflamadas están tan irritadas que cualquier roce - el cepillo de dientes, el hilo dental, o incluso morder una manzana - las hace sangrar. Otra situación: si llevas mucho tiempo sin usar seda dental y comienzas a usarla, puede que las encías sangren las primeras veces. Esto generalmente pasa porque había inflamación por acumulación de placa entre los dientes.

Ahora, ojo: encías sangrantes de forma espontánea o persistente (por ejemplo, encuentras la almohada con manchitas de sangre o te sangran incluso sin cepillar) pueden indicar un problema más serio. La periodontitis (infección más profunda de la encía y el hueso) también causa sangrado, a veces acompañado de pus, mal aliento y movilidad dental en etapas avanzadas. En casos raros, encías que sangran podrían relacionarse con trastornos sistémicos (como problemas de coagulación o deficiencias nutricionales severas, tipo escorbuto por falta de vitamina C). En cualquier caso, el sangrado de encías es un llamado de atención.

Encías Retraídas

Las encías retraídas son otro problema frecuente, especialmente a medida que envejecemos o si hemos tenido enfermedad periodontal. Yo lo describo así: es cuando la encía “se echa para atrás” dejando expuesta una parte del diente que antes no veíamos. De pronto notas tus dientes más largos o ves la raíz de un diente asomando. ¿Por qué ocurre la recesión de encías?

  • Enfermedad periodontal (periodontitis): Una gingivitis no tratada puede avanzar a periodontitis, donde las encías se desprenden del diente formando bolsas y el hueso de soporte se va perdiendo. Esto suele provocar que la encía se retraiga.
  • Cepillado agresivo: Irónicamente, querer limpiar muy bien puede dañar. Si usas un cepillo de cerdas duras o tallas tus dientes con mucha fuerza (movimientos bruscos horizontales), puedes desgastar la encía en el cuello del diente. Yo mismo en algún momento cepillaba muy fuerte pensando que así limpiaba mejor, hasta que noté una ligera retracción en un colmillo.
  • Bruxismo (rechinar dientes): Apretar o rechinar los dientes también puede contribuir a la recesión.
  • Factores anatómicos o genéticos: Algunas personas naturalmente tienen encías más delgadas y frágiles (biotipo gingival fino) que son más propensas a retraerse con irritantes leves.

El principal problema de las encías retraídas, además del estético (ese “diente largo” que puede hacerte sentir cohibido al sonreír), es la sensibilidad dental. Al exponerse la raíz del diente, que no está cubierta de esmalte, puedes sentir dolor con bebidas frías, calientes o incluso al respirar aire frío.

Dolor de Encías

El dolor de encías no es algo que debamos ignorar. Personalmente, lo he experimentado al comer algo muy caliente que me quemó la encía, y también cuando tuve una llaga cerca de la línea gingival. Las encías, cuando están sanas, no duelen así como así.

  • Úlceras o llagas (aftas): Son esas pequeñas lesiones redondas y blancas que arden al rosarles. Pueden aparecer en la encía, causándote dolor localizado.
  • Infecciones o abscesos: Un absceso periodontal es una acumulación de pus en la encía, producto de una infección bacteriana. Esto duele mucho (dolor punzante, latente) y la encía se ve hinchada, con una especie de bulto.
  • Encías muy inflamadas: En la gingivitis típica, suele haber más molestia que dolor agudo.

Sea cual sea la causa, el dolor en las encías nos está pidiendo atención. Nadie quiere estar con la encía adolorida mientras come o habla.

Estos cuatro problemas - encías inflamadas, sangrantes, retraídas y dolor en encías - abarcan la mayoría de situaciones comunes. Muchas veces están interrelacionados (por ejemplo, la gingivitis causa inflamación y sangrado; la periodontitis causa sangrado y retracción).

Causas de los Problemas de Encías

En mi experiencia, la causa número uno de los problemas de encías es la acumulación de placa bacteriana por una higiene deficiente. Pero no es la única.

  • Placa bacteriana y sarro: Lo repito porque es crucial: la placa es el enemigo público número uno de las encías. Si no eliminas la placa a diario, esta se mineraliza formando sarro (tártaro) que se pega tenazmente al diente. El sarro es rugoso y facilita más acumulación de placa, creando un círculo vicioso de irritación. Las bacterias en la placa y el sarro producen toxinas que causan gingivitis.
  • Técnica de higiene inadecuada: No solo importa cepillarse, sino cómo lo hacemos. Un mal cepillado (rápido, sin cubrir todas las zonas o muy superficial) deja placa en las encías. Por otro lado, un cepillado demasiado agresivo puede dañar físicamente el tejido.
  • Tabaquismo: Fumar es pésimo para las encías. El tabaco reduce el flujo sanguíneo en la encía y altera la respuesta inmunitaria. ¿Sabías que los fumadores a veces no ven sus encías sangrar mucho a pesar de tener enfermedad periodontal? Es porque el tabaco “enmascara” la inflamación, pero el daño sigue ocurriendo debajo. Los fumadores tienen 2 a 5 veces más riesgo de periodontitis que los no fumadores.
  • Cambios hormonales: Como mencioné antes, etapas como la pubertad, el embarazo o la menopausia pueden hacer que las encías se vuelvan más sensibles a la placa. En el embarazo, por ejemplo, el aumento de ciertas hormonas puede causar que incluso cantidades pequeñas de placa provoquen encías muy inflamadas y sangrantes (gingivitis gestacional).
  • Genética y predisposición: Hay personas que, por herencia, tienen mayor predisposición a las enfermedades de las encías. Pueden formar sarro más rápidamente, tener encías más delicadas o respuestas inmunes diferentes a las bacterias.
  • Enfermedades sistémicas: Diabetes es la más conocida en este punto. Una diabetes mal controlada aumenta el riesgo de enfermedad periodontal y a su vez tener periodontitis puede dificultar el control de la glucemia - es una vía de doble sentido. Otras condiciones como enfermedades autoinmunes.
  • Alimentación deficiente: Una dieta baja en nutrientes esenciales puede debilitar las defensas de la encía. La falta de vitamina C puede causar sangrado fácil de encías (como en el escorbuto, caso extremo). Deficiencia de vitamina D, de vitaminas del complejo B, o dietas muy altas en azúcares (que alimentan las bacterias) también son factores que perjudican la salud gingival.
  • Medicamentos: Algunos fármacos tienen efectos secundarios en las encías. Por ejemplo, la fenitoína (un anticonvulsivo), inmunosupresores como la ciclosporina, y algunos bloqueadores de canales de calcio para hipertensión pueden causar crecimiento excesivo de encía (hiperplasia gingival). Este tejido extra inflamado sangra con facilidad. Otros medicamentos pueden reducir la saliva (efecto de boca seca), favoreciendo placa y problemas gingivales.
  • Estrés: Quizás te sorprenda, pero el estrés crónico se ha ligado con mayor riesgo de enfermedad periodontal. El estrés puede debilitar la respuesta inmunológica y además suele ir acompañado de descuidar hábitos saludables. Algunos estudios sugieren que personas muy estresadas tienen encías más susceptibles a inflamarse.

Las causas inmediatas suelen ser bacterias por higiene deficiente, mientras que los factores de riesgo como el tabaco, la genética, enfermedades o cambios hormonales pueden agravar o acelerar los daños. La buena noticia es que muchos de estos factores los podemos controlar o manejar.

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Prevención de Problemas de Encías

Dicen que “más vale prevenir que curar”, y con las encías esto es totalmente cierto. Después de algunas malas experiencias, aprendí a cuidar mis encías con tanto esmero como cuido mis dientes.

  • Higiene oral impecable todos los días: Suena obvio, pero es la base. Cepíllate los dientes al menos dos veces al día (por la mañana y antes de dormir) asegurándote de masajear suavemente la línea de la encía. Usa un cepillo de cerdas suaves o medio-suaves; así limpias sin lastimar. La técnica ideal es colocar el cepillo en un ángulo de 45° hacia la encía y hacer movimientos suaves circulares o verticales de la encía hacia el diente (nunca al revés). Tómate tu tiempo: unos 2-3 minutos de cepillado.
  • Limpieza entre dientes a diario: Yo antes era perezoso con el hilo dental, pero entendí que cepillar no es suficiente. Las bacterias se esconden entre los dientes donde el cepillo no llega. Así que cada noche, usa hilo dental o cepillos interdentales. Pásalo con cuidado por el espacio entre cada diente, llegando justo debajo del borde de la encía para sacar restos de comida y placa. Al principio puede darte pereza (lo sé), pero una vez lo incorporas, es rápido y tus encías estarán mucho más sanas. Alternativas: irrigador dental de agua si te resulta más cómodo.
  • Enjuague bucal antibacteriano (opcional): Un colutorio fluorurado o antiséptico puede ayudar a reducir bacterias. Por ejemplo, enjuagues con clorhexidina se usan temporalmente cuando hay gingivitis severa (siempre bajo indicación profesional porque su uso prolongado mancha los dientes). También enjuagarte con agua tibia salada ocasionalmente puede aliviar encías irritadas.
  • Dieta equilibrada y amigable con tus encías: Lo que comes influye. Reduce el consumo de azúcares y ultraprocesados, porque alimentan las bacterias que dañan encías. En cambio, lleva una dieta rica en frutas, verduras y alimentos con vitaminas C y K, que favorecen la salud de las encías (estas vitaminas ayudan a la cicatrización y fortaleza capilar). Los antioxidantes de frutas y verduras también combaten la inflamación. Incluye calcio y vitamina D (lácteos, almendras, etc.) para mantener huesos y dientes fuertes.
  • No fumes (y limita el alcohol): Ya te mencioné cómo el tabaco daña las encías. Si eres fumador, considera seriamente dejarlo, tus encías te lo van a agradecer con creces. El alcohol en exceso también irrita los tejidos bucales y contribuye a la sequedad bucal, así que mejor con moderación.
  • Cepillos y productos adecuados: Cambia tu cepillo de dientes cada 3 meses (o antes si las cerdas están abiertas). Un cepillo gastado no limpia bien y puede irritar. Si tienes encías sensibles, puedes probar cepillos eléctricos con sensor de presión (para no pasarte de fuerza) o cepillos ultrasuaves específicos.
  • Visitas regulares al dentista y limpiezas profesionales: Aunque seas muy aplicado en casa, acude al dentista al menos una vez cada 6-12 meses para revisión y limpieza profesional. Yo programo mis limpiezas cada 6 meses sin falta. En la consulta, el odontólogo o higienista eliminará el sarro que no podemos quitar en casa y pulirá tus dientes. Esto no solo deja tus dientes brillantes, sino que mantiene la encía adherida y sana. Además, en estas visitas tempranas el dentista puede detectar si hay señales iniciales de gingivitis o periodontitis y darte recomendaciones o tratamientos antes de que empeore.
  • Protege tus encías si usas prótesis o aparatos: Si tienes ortodoncia (brackets) o prótesis removibles, extrema la higiene. Los aparatos dificultan la limpieza y pueden irritar las encías. Usa cepillos interdentales para limpiar alrededor de los brackets y pide a tu dentista que revise que la prótesis no te esté lastimando.

Siguiendo estos consejos, puedes mantener tus encías sanas y prevenir muchos de los problemas que mencioné. Recuerda que la constancia y la atención temprana son clave.

Tratamientos para Problemas de Encías

El dentista es el profesional que posee la capacitación para diagnosticar y tratar los problemas de encías, así como para aconsejar sobre las medidas preventivas que ayuden a mantenerla en óptimas condiciones de salud, pudiendo ocuparse también de la reconstrucción de los tejidos perdidos a consecuencia de la enfermedad.

En ocasiones, el dentista o el mismo paciente pueden solicitar la colaboración de un periodoncista para tratar aquellos casos más complejos y avanzados.

Su tratamiento se fundamenta en tres pilares:

  • La fase básica del tratamiento de las encías incluye el raspado y el alisado radicular (limpieza manual por debajo de las encías) junto a la enseñanza de instrucciones en higiene específicas y su cumplimiento.
  • En determinados casos, se hace necesario pasar a una segunda fase de tratamiento en la que son necesarias pequeñas cirugías de las encías para corregir los defectos que pueda haber dejado la enfermedad.
  • Por último, es imprescindible seguir un programa de mantenimiento o seguimiento para prevenir o controlar la posible aparición de recaídas, aún más si persiste la presencia de factores de riesgo antes mencionados.

En los últimos años, ha quedado patente que la periodoncia no trabaja aislada para tratar los problemas bucales y que, cada vez más, se relaciona con otras áreas de la medicina, así como con la labor farmacéutica, pues está demostrada la relación de la salud bucodental con la salud en general.

Diez Consejos para Prevenir la Aparición de Periodontitis

La salud de nuestros dientes y encías puede condicionar nuestra vida, casi sin darnos casi cuenta. Desde bien pequeños deberíamos saber de su importancia y cuidar de ellos diariamente para que nos duren el mayor tiempo posible en óptimas condiciones, porque esto se traduce en una mejor calidad de vida.

  1. Lávate los dientes todos los días. Debes adquirir el hábito de cepillarte los dientes cada día; hazlo durante dos minutos y al menos dos veces al día, prestando especial dedicación al cepillado de la noche, que nunca debes olvidar. Y procura que tus hijos adopten también este hábito.
  2. Más allá del cepillo. Además del cepillado diario, es recomendable el uso del hilo dental o algún otro método de limpieza interdental, pues solo con el cepillado no se puede llegar a todos los rincones de tu boca. Cepilla también tu lengua cada día, pues en su superficie se retienen bacterias.
  3. Refuerza la limpieza con el enjuague. Complementa la limpieza con un enjuague bucal en caso de que sea necesario y siempre siguiendo las recomendaciones de tu dentista.
  4. Evita ciertos alimentos… Los alimentos ricos en azúcar, incluidas las bebidas refrescantes con gas, no ayudan a la salud bucodental. Las bacterias que habitan en la boca transforman los azúcares en ácidos y estos, a su vez, atacan el esmalte dental y provocan la aparición de la caries y otras enfermedades bucales.
  5. …Y apuesta por otros. La alimentación también puede ayudar a mejorar tu salud bucodental. Podríamos decir que algunos de los alimentos más sanos para tu boca son algunas frutas (arándanos, kiwi, uvas) y todos aquellos alimentos ricos en grasas insaturadas Omega 3, como el pescado azul (salmón, caballa) y los frutos secos (nueces). También, bebidas como el té verde, por sus propiedades antioxidantes.
  6. No picotees entre horas. No picotear entre comidas es sano para tu salud, en general, y también para tu salud bucodental y más aún si después de comer algo no puedes cepillarte los dientes. En concreto, evita sobre todo los dulces, bollería, zumos industriales y snacks, por su potencial cariogénico. En todo caso, puedes tomar fruta natural, como la manzana, o un lácteo.
  7. Cuídate si estás embarazada. Si te encuentras embarazada o planeas estarlo, pide cita con tu dentista, porque durante estos meses los cambios que experimentará tu cuerpo también pueden repercutir en tu boca y acarrearte ciertos problemas.
  8. Máxima precaución ante ciertas enfermedades. Vigila especialmente tu salud oral o si eres una persona diabética o sufres alguna enfermedad cardiovascular. Estudios científicos han demostrado la relación directa entre estas dos patologías y los problemas periodontales.
  9. Presta más atención si tienes predisposición genética. En algunos casos, los problemas dentales tienen un componente hereditario. Si es tu caso, debes prestar una especial atención a tu dentadura para prevenir desde edades tempranas cualquier atisbo de problema y actuar de forma adecuada y rápida.
  10. Destierra el miedo a ir al dentista. La prevención es la medida más efectiva ante la periodontitis. El dolor de encías es una patología que afecta a un alto porcentaje de la población en algún momento de su vida y que puede ocasionar problemas periodontales, a los que lo sufran, a partir de los 30 años.

Remedios Caseros para las Encías Inflamadas

Desde Listerine te proporcionamos una serie de consejos para evitar la inflamación de encías:

  • Bebe agua: El agua puede eliminar los depósitos de alimentos y bacterias.
  • Evita el consumo de alcohol y tabaco: El consumo de este tipo de sustancias puede dar lugar a encías irritadas.
  • Utiliza hilo dental: Usar hilo dental por lo menos una vez al día para mantener una higiene bucal adecuada. Este alcanza sitios donde el cepillo no puede llegar.
  • Cepíllate los dientes después de cada comida: Es importante lavarse los dientes al menos durante dos minutos.
  • Alimentación equilibrada: Comer frutas y verduras, así como reducir la ingesta de alimentos y bebidas azucarados puede reducir el riesgo de tener encías inflamadas.
  • Uso de colutorio: El colutorio y los enjuagues bucales después del cepillado ayudan a completar tu limpieza bucodental y a prevenir posibles enfermedades de encías.

Es importante cuidar las encías porque son una parte vulnerable de la boca y deben estar sanas. Sabemos que tenemos nuestras encías inflamadas cuando están más hinchadas de lo normal. La inflamación de las encías se puede distinguir a simple vista y suele ir acompañada de un enrojecimiento e irritación. Tener las encías inflamadas es un problema muy común en la ciudadanía española.De hecho, la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) declaró en un informe que tan solo el 14.8% de los adultos entre 35 y 44 años tiene las encías sanas.

¿Por Qué Sangran las Encías?

Con la edad el sangrado durante el cepillado se vuelve más frecuente. Es importante no restarle importancia a esta situación y consultar con un dentista. Es un síntoma -posiblemente acompañado de otras señales de alarma que solemos pasar por alto, como las encías hinchadas, enrojecidas o irritadas-, de la gingivitis, la fase inicial de la enfermedad periodontal.

Millones de adultos sufren alguna clase de enfermedad periodontal, aunque solo una parte muy pequeña se da cuenta, puesto que el dolor de encías no es un síntoma inicial. Lo positivo es que la fase inicial es prevenible si mejoras el cuidado bucal diario , sigues nuestros consejos y visitas con frecuencia al dentista para que este elimine la placa y el sarro mediante una limpieza.

Pero si no se trata , la sangre en el lavabo puede derivar en una enfermedad periodontal grave ( periodontitis ) que ataca a las encías, erosiona la mandíbula y es el principal motivo de la caída de los dientes . Si ves gotas de sangre, no esperes más para comenzar a mejorar tu rutina de cepillado, hilo dental y enjuague.

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