Desde pequeños aprendemos sobre higiene bucal. Nos enseñan que debemos evitar las caries, pero pocos dicen qué pasa si te cepillas los dientes en exceso. Y es que cuidar de ellos también implica entender con qué frecuencia y técnica hacerlo. En este artículo, ampliamos esta información para que puedas mantener una salud bucodental óptima.

Beneficios de Lavarse los Dientes
Cepillarse es una rutina que debemos aplicar cada día para cuidar nuestra salud bucodental. Al hacerlo eliminamos los restos de alimentos, la placa y el sarro. De esta manera reducimos la posibilidad de tener caries y otras enfermedades como gingivitis. Al mantener una higiene dental adecuada también eliminamos las bacterias que provocan el mal aliento. Esto nos dará mayor seguridad y comodidad, con nosotros mismos y en nuestras relaciones sociales.
Un cepillado adecuado contribuye a mantener una buena salud general. La limpieza de los dientes está relacionada con otros tipos de enfermedades, más allá de las bucales. Así que no debemos abandonar este hábito.
Lo recomendable es lavarse los dientes dos o tres veces al día. Si tienes alguna duda sobre la frecuencia, puedes preguntarle a tu odontólogo cuántas veces hay que cepillarse los dientes. Es posible que debas aumentar la frecuencia en algún momento si consumes muchos alimentos con azúcar. Además, debes acompañar el cepillado con el uso de seda dental y enjuague bucal. Comer sano y tomar suficiente agua en el día también te ayudará con la salud de tu boca.
¿Qué Pasa Si Te Cepillas los Dientes en Exceso?
Acabamos de hablar sobre las razones para cepillarnos los dientes. Pero ¿qué sabes sobre la limpieza en exceso? También en esto hay un límite que debes cuidar, porque podrías terminar perjudicándote más que beneficiándote. El exceso en la higiene dental también tiene sus riesgos. Por eso debes cuidarte de hacerlo bien y seguir las instrucciones del odontólogo.
Hay personas que llegan a tener una obsesión por lavarse los dientes, y lo hacen varias veces al día o con mucha fuerza. Esto termina por provocar problemas bucales como sangramiento o sensibilidad. Veámoslo con más detalle.
Errores en la Frecuencia y Duración del Cepillado
Lavarse los dientes tres veces al día debería ser suficiente, al menos que haya algún motivo para hacerlo más, como mencionamos antes. Sin embargo, esto debería ser una excepción y no la norma en nuestra rutina. Además cada cepillado debería durar dos minutos.
Las cerdas del cepillo pueden provocar daños en la encía y en los dientes, acelerando su deterioro. A esto sumamos la necesidad de una técnica correcta. No se debe arrastrar el cepillo de forma horizontal por los dientes. La forma correcta es hacerlo de arriba hacia abajo y con un movimiento circular en los molares. Asegúrate de hacer la presión adecuada.

Cepillarse Demasiado Fuerte
Otro error que comenten las personas es aplicar mucha fuerza al momento de limpiar sus dientes. Piensan que de esta manera harán que estén más limpios y sanos, pero puede ocurrir lo contrario. La cavidad bucal es delicada y hay que tratarla con cuidado. Si pasamos el cepillo muy fuerte vamos a terminar dañando las encías.
Estas se retraen y se desgastan, dejando a los dientes expuestos. Por otra parte, las piezas dentales también sufren por abrasión y desgaste del esmalte, produciendo así mayor sensibilidad. Estas consecuencias comenzarán a aparecer en el largo plazo. Pero una señal instantánea de que estamos usando mucha presión es el sangrado de las encías. Aunque esta no es la única razón por la que pueden sangrar, sí es una de las causas más comunes.
Aquí influye también el tipo de cepillo que usamos. Lo más adecuado es utilizar uno con cerdas suaves o medias porque son menos agresivos y su acción es suficiente para remover la placa. En el caso de los eléctricos, hay a quienes les gusta usarlos porque facilitan el proceso. No obstante, con una técnica adecuada, no se necesita este tipo de cepillo. Hay que informase con el dentista sobre este tema, porque a veces por querer evitar las consecuencias de no cepillarse los dientes, terminamos haciéndonos más daño.
Uso del Enjuague Bucal
El enjuague se recomienda para completar la limpieza de la bocudental, pero usarlo en exceso también puede ser dañino. Cuan perjudicial pueden ser depende de la composición que tengan. Los enjuagues con alcohol entre sus ingredientes son los que causan más problemas si los usas demasiado. Al tenerlo mucho tiempo en la boca provocan ardor en los dientes y las mucosas, así como en las encías. También aquellos que tienen bicarbonato aceleran el desgaste de los dientes.
Consulta con el dentista y sigue las instrucciones del producto para usar la cantidad correcta del producto y por el tiempo adecuado.
Otros Errores Durante el Cepillado
Además de saber qué pasa si te cepillas los dientes en exceso, también hay que conocer qué otros errores puedes estar cometiendo. A continuación repasamos algunos de los más comunes.
- Utilizar el mismo cepillo de dientes por mucho tiempo. Lo conveniente es cambiarlo cada tres o cuatro meses, o cuando se note que las cerdas están desgastadas y dobladas, pues ya no son eficientes. Desecha o busca un nuevo uso al cepillo viejo y sustitúyelo.
- Olvidarte cepillar la lengua es otro error porque aquí se acumula gran cantidad de bacterias que provocan el mal aliento. Para lavar la lengua correctamente se puede utilizar un dispositivo específico o el propio cepillo dental realizando movimientos de atrás hacia adelante.
- No limpiar bien el cepillo después de cada uso también es perjudicial. En su superficie se acumulan las bacterias de la boca y seguirán creciendo si no lo enjuagas como se debe. Además, si lo tienes en el baño mantenlo tapado para que no se contamine.
- Si bien se recomienda cepillarse después de cada comida, no lo hagas de inmediato. Espera unos minutos, en especial si has consumido alimentos o bebidas ácidas.
- No darle importancia a la pasta dental que usas es otro inconveniente. Sobre todo si tienes alguna condición que amerite el uso de un dentífrico especial. Por ejemplo, las personas a quienes le sangran las encías debería cepillarse con una pasta con clorhexidina u otro antibacteriano.
Técnicas Correctas de Cepillado
Aunque la mostrada anteriormente es una de las más recomendadas, muchos odontólogos coinciden en que la Bass Modificada es la mejor técnica para lavarse la boca. Esta consiste en colocar el cepillo con una inclinación de 45º con respecto al eje del diente, presionando ligeramente hacia el surco de la encía. A continuación se realizan pequeños movimientos vibratorios permitiendo que las cerdas del cepillo actúen sobre el surco gingival y desplazándose posteriormente hacia la corona del diente.

Recomendaciones Adicionales
- Frecuencia: Lo ideal es lavarse los dientes después de cada comida (almuerzos y meriendas incluidas), pero, si no, hacerlo después del desayuno, la comida y la cena. Si, por circunstancias (esperemos puntuales) alguien solo pudiera cepillarse una vez al día, es fundamental hacerlo antes de dormir, ya que por la noche las bacterias tienen más horas y mejores condiciones para trabajar.
- Tiempo: La mayoría de odontólogos recomiendan cepillarse entre dos y tres minutos.
- Cepillo: Es fundamental utilizar cepillos medios, NUNCA duros, ya que estos podrían provocarte daños en el esmalte, en la encía o, incluso, la recesión de esta. Por esta misma razón, también hay que evitar ejercer demasiada fuerza durante el cepillado. Se aconseja cambiar el cepillo de dientes cada tres meses (se puede aprovechar el cambio de estación), antes si se ha estado enfermo o las cerdas están abiertas o aplastadas.
- Pasta de dientes: Se recomienda utilizar pasta de dientes con flúor, algo fundamental para prevenir la aparición de caries. Si tienes algún tipo de padecimiento bucodental, tu odontólogo determinará si, además, necesitas usar algún tipo de crema más adecuada a tu situación: dientes sensibles, encías delicadas, blanqueantes… Asegúrate siempre de que el modelo que utilices no sea perjudicial para el esmalte. Para cepillarse los dientes correctamente hay que colocar muy poca pasta en el cepillo, basta con la medida de un guisante.
- Hilo dental: Usar hilo dental antes del cepillado es IMPRESCINDIBLE para conseguir un buen nivel de higiene bucodental. Este sirve para poder eliminar los restos de comida y bacterias que se puedan quedar acumulados entre los dientes.
- Colutorio: Una vez terminado el cepillado, el colutorio puede ser un buen aliado siempre y cuándo este cumpla unas determinadas características.
Consecuencias de No Lavarse Bien los Dientes
No lavarse los dientes o tener una mala higiene bucal puede causar numerosos problemas de salud, que en ocasiones pueden llegar a ser graves, pues no solo está el mal aliento, caries u otros problemas dentales. Veamos algunas de estas consecuencias:
- Mal aliento: Esta es la consecuencia más común, puesto que se debe a la acumulación de restos de comida que se descompone y causa mal olor. Esto ocurre cuando no se retira la placa de los dientes.
- Enfermedades de las encías: Cuando las encías empiezan a sangrar, hincharse y enrojecerse, es señal inequívoca que estamos en presencia de gingivitis. Si no se trata, puede avanzar a periodontitis.
- Caída de los dientes: Las enfermedades como la periodontitis debilitan los dientes y estos empiezan a caerse con el tiempo.
- Demencia a largo plazo: Aquellas personas que desarrollaron buenos hábitos de higiene dental tenían entre un 22% a un 65% menos probabilidades de sufrir demencia.
- Diabetes: Una mala higiene dental se convierte en un factor de alto riesgo para la resistencia a la insulina.
- Úlceras estomacales: Debido a que la placa acumulada debajo de las encías puede transformarse en un hábitat ideal para la pylori helicobacter: la responsable de la aparición de úlceras estomacales.
- Enfermedades cardiovasculares: Las personas que se lavan los dientes menos de dos veces al día tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir enfermedades cardiovasculares, en comparación con aquellas que lo hacen dos o tres veces al día.

Por lo tanto, es crucial mantener una higiene bucal adecuada, pero sin excesos. Cepillarse los dientes de 2 a 3 veces al día, usar la técnica correcta, y seguir las recomendaciones de tu odontólogo te ayudará a mantener una sonrisa saludable y evitar problemas a largo plazo.