El León Dientes de Sable: Un Depredador Emblemático de la Prehistoria

El tigre dientes de sable es uno de los depredadores más emblemáticos y fascinantes de la prehistoria. Científicos del área de Paleontología y Evolución de la Universidad de Málaga lideran desde hace años una investigación internacional sobre estos súper-depredadores.

Smilodon fatalis

Evolución y Características Distintivas

Los resultados demuestran que los dientes caninos alargados, que alcanzan una longitud de hasta 30 cm en algunas especies, evolucionaron de forma independiente en siete linajes diferentes de mamíferos carnívoros. Estos animales presentan un gran ejemplo de cómo funciona la evolución.

La selección natural fue modelando un cuerpo, una dentadura y una constitución especializada en matar grandes presas hasta dar con soluciones aparentemente perfectas. Una de ellas era poder abrir la boca casi 180 grados para poder morder a sus presas, aunque su mordisco era menos fuerte que el de un león.

Estos mamíferos extintos tenían una forma muy diferente de matar a sus presas que los felinos actuales. Sus alargados y aplanados colmillos eran perfectos para causar una muerte rápida al atravesar las arterias y la tráquea o incluso los pulmones si mordían por el costado.

Hallazgos Científicos y ADN

Hay algunos especímenes espectacularmente bien conservados de tigres de dientes de sable procedentes de los pozos de alquitrán de La Brea, en Los Ángeles, pero el alquitrán hace que la extracción de ADN sea tan delicada que nadie ha sido capaz de aislar secuencias decentes. Al menos, no todavía.

De todos modos, también hay algunos especímenes conservados en permafrost (ya que habitaron toda Europa y Asia) que podrían ser una fuente mejor de ADN. Si pudiéramos obtener un genoma completo del rey de todos los felinos que han existido, un pariente cercano del dientes de sable, el león africano, podría ser un buen donante de óvulos y madre de alquiler.

Reconstrucción de un dientes de sable

Descubrimiento de una Cría Momificada

Los científicos han desenterrado el cuerpo momificado de una cría de tigre de dientes de sable (Homotherium latidens) extraordinariamente bien conservado, gracias a que ha permanecido congelado en el permafrost de Siberia durante 35.000 años, según los resultados de la datación por radiocarbono.

El pequeño felino murió cuando apenas contaba con 3 semanas de vida (aunque se desconocen las circunstancias de la muerte del animal), y gracias a este increíble hallazgo contamos con una nueva página sin precedentes de cómo eran y cómo evolucionaban estas legendarias criaturas.

Estado de Conservación Excepcional

A pesar de tener 37.000 años, las temperaturas bajo cero de la tundra siberiana han mantenido al espécimen en un estado de conservación muy bueno; tanto, que su pelaje, su cabeza, su torso y sus extremidades están totalmente intactos. Incluso encontraron pelos de los bigotes, carne momificada y músculos.

Es algo extraordinariamente raro encontrar restos tan bien conservados de tigres dientes de sable. El cadáver congelado del felino muestra que H. latidens estaba bien adaptado a las condiciones de la Edad de Hielo, apuntan los investigadores, que también descubrieron que presentaba algunas diferencias con respecto a los cachorros de león (Panthera leo) moderno.

Por ejemplo, su cuello era el doble de grueso que el de un cachorro de león actual; sus orejas eran más pequeñas, pero su boca más grande; del mismo modo, el tigre dientes de sable tenía patas más anchas y no tenía almohadillas carpias, lo que permitió a esta especie caminar con facilidad en la nieve, a la par que su grueso pelaje les habría protegido tanto de los depredadores como de las temperaturas polares.

¡SMILODON POPULARTOR! El "Tigre Dientes de Sable DEVASTADOR"!

Y, aunque no está claro cómo murió este individuo en concreto, los investigadores exponen que esta especie vivió en Eurasia hasta hace unos 10.000 años, cuando terminó la última Edad de Hielo. "El descubrimiento de la momia de H. latidens en Yakutia amplía radicalmente la comprensión de la distribución del género y confirma su presencia en el Pleistoceno tardío de Asia", comentan los expertos.

Si algún detalle habría que lamentar de este importante descubrimiento, es que como el pequeño dientes de sable tenía, precisamente, una corta edad, aún no le habían crecido los característicos dientes de su género -unos colmillos largos y curvados que podían crecer hasta 20 centímetros de largo, en el caso de Smilodon, y que usaban para dar precisas y poderosas mordidas a sus presas-, por lo que es algo que no se ha podido examinar.

Impacto de los Cambios en las Comunidades de Herbívoros

Un estudio innovador ha revelado cómo la reconfiguración de comunidades de herbívoros influye en la extinción de depredadores carnívoros. Investigadores de Brasil, España y Suecia reconstruyeron redes tróficas, de la nutrición, de los últimos 20 millones de años, observando tendencias a largo plazo en interacciones depredador-presa.

“La idea principal de la investigación era hacer un estudio profundo de cómo evolucionan la redes tróficas de mamíferos en un espacio temporal muy largo”, explica Blanco. “Para este estudio se ha tenido en cuenta la serie temporal más larga de redes tróficas de mamíferos analizada hasta la fecha”.

Para llevarlo a cabo se usó un registro fósil de mamíferos de la Península Ibérica de los últimos 20 millones de años y se aplicó un análisis de redes que “ayuda a simplificar sistemas complejos como son las interacciones tróficas que hay en un ecosistema y caracterizar las interacciones que hay entre depredadores y presas”, explica Blanco.

“Nos basamos en el peso y la dieta de estos animales para reconstruir las redes tróficas. Se trata de saber cómo va la trasferencia de energía, es decir, qué animales se alimentan de qué animales”.

Reconstrucción paleoambiental de la comunidad extinta recuperada en el yacimiento fósil de Els Casots (España), datada hace unos 16 millones de años. / Ilustración de Oscar Sanisidro

La Fauna de Hace 20 Millones de Años

La comunidad de mamíferos de hace 20 millones de años en la península Ibérica “era mucho más diversa de la que tenemos hoy en día”, apunta este paleontólogo. “Había parientes de los elefantes, de los leones actuales, jirafas o los famosos tigres dientes de sable.

En el estudio hemos visto que las redes tróficas, la alimentación, se van simplificando a raíz de un cambio de las especies de herbívoros”.

¿Qué Causó su Desaparición?

Pero algo ocurrió para que estas especies de grandes depredadores desaparecieran de la península Ibérica. “Hemos visto que hace unos 15 millones de años hubo un aumento de la aridez y una bajada de temperaturas que propició que entrasen en la península herbívoros de gran tamaño, parientes de los elefantes actuales, y a su vez hubo una disminución de los herbívoros de tamaño medio”.

Cráneo de un 'dientes de sable' encontrado en el sur de Madrid / Museo Arqueológico Regional de Madrid

“Este cambio en la composición de la comunidad de herbívoros hace que haya menos presas disponibles para los depredadores carnívoros al no poder acceder a los de gran tamaño”, explica Blanco. “Esto supuso que los carnívoros perdieran conexiones, que estuvieran cada vez más aislados, tuvieran menos presas disponibles, y así aumente su probabilidad de extinción.

Además, los carnívoros más longevos, al tener una simplificación, una menor disponibilidad de presas de las que alimentarse, tenían una mayor probabilidad de extinguirse”.

Evolución de la conectividad de las redes tróficas en la Península Ibérica durante los últimos 20 millones de años (Ma). Modificado de Nascimento et al. 2024.

El ‘Bocado de la Muerte’: Estrategias de Caza Diferenciadas

Los félidos con dientes de sables, un grupo de hipercarnívoros ya extinto que se caracterizaba por tener unos caninos largos y estrechos con los que eran capaces, incluso, de abatir de un mordisco un mamut, tenían una forma de matar a sus presas muy diferente a la de los felinos actuales, que lo hacen por asfixia.

Un equipo de científicos procedentes de la Universidad de Málaga, la de Birmingham y la de California, Los Ángeles, ha estudiado el ‘bocado de la muerte’ en estos súper-depredadores, a partir de la simulación computacional en tres dimensiones, evidenciando diferencias estructurales y biomecánicas en los cráneos de dos especies distintas de félidos dientes de sable. Un hallazgo que viene a confirmar lo que los especialistas venían sospechando durante décadas, pero sin encontrar evidencias biomecánicas al respecto.

Hasta ahora, ya se reconocía dos tipos ecológicos de esta especie en relación a su canino: modelo de sable y modelo cimitarra. Los resultados de esta investigación, publicados en la prestigiosa revista ‘Current Biology’ suponen un paso más, su distinción por su estrategia de caza.

Mediante el uso de técnicas de simulación biomecánica basadas en la tomografía axial computerizada y estudios microanatómicos craneales y de la región cervical, estos investigadores han demostrado que el modo en el que los tigres dientes de sable apuñalaban a los megaherbívoros con sus caninos y su capacidad de forcejeo con la presa era muy diferente.

Modelos de Sable y Cimitarra

El modelo sable, presenta un canino largo con finas ‘aserraciones’ en sus filos o sin ‘aserraciones’ y es al que pertenece la especie icónica Smilodon fatalis. El segundo, conocido como modelo de cimitarra, que presentan las especies del género Homotherium, se caracteriza, sin embargo, por un canino más corto y más ancho en la base que los de ‘modelo sable’, pero con amplias ‘aserraciones’ en sus filos.

Diferencias en su morfología que este grupo de investigadores han comparado en ambos modelos, Smilodon fatalis y Homotherium serum, junto con una serie de hipercarnívoros actuales como son la hiena manchada (Crocuta crocuta), el león (Panthera leo) y el perro pintado africano (Lycaon pictus), demostrando que los depredadores dientes de sable cazaban a sus presas en ambientes diferentes como resultado de la severa competencia que existía entre grandes carnívoros a lo largo del pleistoceno.

El estudio liderado por el paleontólogo Borja Figueirido, en el que también ha participado Alejandro Pérez Ramos, ambos de la Universidad de Málaga, proporciona por primera vez evidencias biomecánicas de que el apuñalamiento que realizaba el modelo Smilodon era mucho más direccional y preciso, probablemente en la yugular o en la tráquea de la presa.

Según los expertos, esto apunta a que tenían muy poca capacidad de sujeción y forcejeo mediante el uso del cráneo, estrategia que realiza el león actual cuyo canino es cónico y más equipado para ello. Sin embargo, Homotherium tenía unas capacidades biomecánicas intermedias entre el león actual y el modelo Smilodon, pues este trabajo revela que su apuñalamiento era mucho menos direccional y preciso, pero tenía mucha más capacidad de forcejeo con la presa mediante el uso de su cráneo.

Un hallazgo que indica que, probablemente, sus ‘aserraciones’ pudieran servir para cortar al mínimo movimiento con la presa, posiblemente, también en su cuello. Estas diferencias en el modo de apuñalamiento de ambos modelos de dientes de sable se relacionan también con sus capacidades para la carrera o emboscada.

Mientras que las extremidades de Smildon eran robustas y poseían uñas retractiles muy desarrolladas, especialmente las del pulgar de las extremidades anteriores, las extremidades de Homotherium eran más gráciles y sus uñas eran semirretractiles.

Esto indica que Smilodon era un animal que usaba la emboscada como modo de caza, usando sus uñas para sujetar a la presa con las extremidades anteriores mientras le propinaba el apuñalamiento tan preciso y direccional con sus caninos hiperdesarrollados. Sin embargo, Homotherium usaba una carrera más rápida y prolongada, para lo cual es ventajoso no tener uñas retractiles, pero a la vez, esto le restaba capacidad de forcejeo con las extremidades en la caza. Su cráneo jugaba un papel crucial en el forcejeo y sujeción de la presa para compensar la pérdida de uñas retractiles.

Adaptación a Distintos Ambientes

Esta investigación indica que el ‘arsenal’ de los dientes de sable era más amplio de lo que se conocía con anterioridad, lo cual demuestra un alto grado de especialización ecológica entre estos carnívoros, siendo Smilodon un cazador de ambientes más cerrados y Homotherium de más abiertos.

Estas dos estrategias podrían indicar algún tipo de segregación ecológica entre estas dos formas de grandes carnívoros que coexistieron en Norteamérica durante el Pleistoceno, momento de severas fluctuaciones climáticas que se han propuesto como causa de alta competencia en estos ecosistemas.

Megantereon: Un Depredador con Labios

De entre los animales que vivieron en tiempos remotos, dinosaurios aparte, los más fascinantes son los felinos de dientes de sable. Estos depredadores, antepasados del león, el tigre o el puma, no tenían rival. Eran unos cazadores efectivos, con unas armas infalibles para despedazar a sus piezas que, en algunas especies quedaban fuera al cerrar la boca.

El estudio se ha centrado en el félido dientes de sable Megantereon, un depredador de la talla de un jaguar actual que vivió durante el Plioceno y Pleistoceno de Eurasia, África y Norteamérica.

A diferencia de otros félidos dientes de sable como Machairodus y Homotherium, poseía unos caninos superiores que quedaban expuestos cuando cerraba la boca. Los datos obtenidos de especies contemporáneas fueron comparados con los proporcionados por varios cráneos de Megantereon de yacimientos chinos y franceses.

Según resume el investigador del MNCN Manuel Salesa, “cuando comparamos el cráneo de Megantereon con el de otros félidos dientes de sable como Homotherium, observamos que el primero poseía un paladar más ancho, pero un premaxilar más estrecho, por lo que, al cerrar la boca, en Megantereon se generaba un espacio entre el canino superior y la mandíbula suficiente para alojar los labios.

Megantereon poseía unos caninos superiores muy largos y comprimidos lateralmente, y una mandíbula con una fuerte proyección ventral de su parte anterior, casi de la misma longitud que los caninos.

Según relata el paleoartista Mauricio Antón, primer firmante del trabajo y colaborador del MNCN, “llevaba años con la idea de embarcarme en este estudio, que ha sido posible gracias a un detallado análisis de la anatomía craneal y facial de carnívoros actuales, a partir de análisis de CT-Scan, disecciones de especímenes actuales y grabaciones de animales salvajes en libertad”.

Fragilidad y Adaptación

Los colmillos de los dientes de sable también tenían un punto débil. Eran más frágiles que los caninos cónicos de los felinos actuales. El análisis de un buen número de especímenes de smilodon -los dientes de sable que vivieron en América hasta hace unos 10.000 años- ha demostrado que estos félidos se partían los colmillos con mucha más frecuencia que los actuales.

La razón de este problema no está clara. Algunos expertos creen que se debe a la violencia inherente de la caza, especialmente porque los dientes de sable eran especialistas en abatir mamuts, mastodontes, perezosos gigantes y otras especies de megafauna durante la última era glacial.

Lo que está claro es que estos animales también desarrollaron un segundo arma para evitar perder la dentadura. "En paralelo a los cambios en las mandíbulas hubo un segundo paso, desarrollar huesos cortos y más anchos capaces de soportar grandes músculos para inmovilizar a las presas de mayor tamaño, como los paquidermos, antes de asestarles el mordisco fatal", explica Paul Palmqvist, paleontólogo de la Universidad de Málaga (UMA).

Los resultados del estudio, publicados en Journal of Anatomy, desvelan que los dientes de sable también desarrollaron unas patas traseras más potentes. Posiblemente esto también era una adaptación a la caza para saltar sobre las presas y colgarse de ellas. Además, este hecho muestra que los repertorios de formas y adaptaciones con los que trabaja la naturaleza no son infinitos.

Característica Smilodon (Modelo Sable) Homotherium (Modelo Cimitarra)
Caninos Largos, con finas o sin aserraciones Más cortos, anchos en la base, con amplias aserraciones
Estrategia de Caza Emboscada, apuñalamiento direccional y preciso Carrera, forcejeo con el cráneo, apuñalamiento menos preciso
Extremidades Robustas, uñas retractiles desarrolladas Gráciles, uñas semirretractiles
Ambiente Cerrados Abiertos

Extinción: El Precio de la Especialización

Es posible, continúa el paleontólogo, que la formidable anatomía de estos depredadores contribuyese a su desaparición final. "Precisamente se extinguieron por estar tan especializados en cazar presas grandes. La extinción de la megafauna fue la razón de la desaparición de los dientes de sable, así como los osos gigantes" y otros depredadores especialistas en estas presas, concluye Palmqvist.

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