Línea Roja en las Encías: Causas, Prevención y Tratamientos

Aparte de otras evidencias como el sangrado o el dolor, el color de las encías puede convertirse en la primera señal de alarma de que algo no funciona bien en nuestra boca. Es por todo esto que, si queremos disfrutar de unas encías sanas, no debemos excluirlas de nuestros hábitos de higiene bucodental y estar pendiente del color de las encías.

Aunque nos resulta muy fácil fijarnos en nuestros dientes, que estén blancos y sanos, no nos fijamos tanto en las encías, en el color que tienen y en su mantenimiento. Revisar tu boca periódicamente, en casa o en la consulta del dentista, puede ayudar a detectar pronto cualquier problema y prevenir molestias mayores.

¿Cómo son unas encías sanas?

Empecemos a analizar el color de las encías y por las buenas noticias. Si tus encías tienen color rosa, tienen la textura parecida a la de la piel de naranja y no sangran ni te molestan, tienes unas encías sanas. No hay mucho más que decir. Las encías sanas son fuertes, de color rosa pálido y se ajustan firmemente alrededor de los dientes.

Encías rojas e inflamadas: ¿Qué significa?

Si notas que tienes las encías rojas e inflamadas, aunque aún no duelan ni sangren, puede que sea el momento de prestar más atención a tu salud bucal y pedir cita con un profesional. La causa más común de la gingivitis es la mala higiene oral. La placa requiere una eliminación diaria porque se vuelve a formar rápidamente. El sarro hace que la placa sea más difícil de eliminar, crea un escudo protector para las bacterias y causa irritación a lo largo de la línea de las encías.

Una de las principales causas de encías rojas e inflamadas es la acumulación de placa, es decir bacterias, en los dientes. En estos casos podemos hablar de caries, gingivitis y otros trastornos periodontales. La gingivitis es común y cualquiera puede desarrollarla. Incluso si no presentas ningún síntoma, es posible que tengas algún grado de enfermedad de las encías. En algunas personas, la enfermedad de las encías afecta únicamente a determinados dientes, como los molares, siendo más complicado identificarla.

Independientemente de las soluciones que busques en casa, si el problema persiste más de un par de días necesitarás acudir al dentista. Es posible que la solución consista sólo en medicamentos antiinflamatorios. Los problemas en la boca como las encías rojas e inflamadas pueden ser muy molestos y hacer un poco más difíciles las tareas diarias, así como agravarse y resultar en la caída de dientes.

Causas de la inflamación de las encías (gingivitis)

El término técnico para la inflamación de las encías es gingivitis. Se trata de una infección de las encías por gérmenes de la cavidad bucal. Así es como se desarrolla normalmente la inflamación de las encías: Si los dientes y los espacios interdentales no se limpian a fondo y con regularidad, se acumula placa, sobre todo en la línea de las encías. Las bacterias y otros gérmenes pueden propagarse y multiplicarse maravillosamente en esta placa. A continuación, atacan las encías.

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Si no eliminas la placa con regularidad, los minerales de la saliva se acumulan y la endurecen hasta formar sarro. La diferencia entre placa y sarro es que la placa se puede eliminar con un cepillo de dientes, pero no el sarro. El sarro sólo puede ser eliminado por profesionales dentales que utilicen el equipo adecuado. Las heridas en las encías también pueden causar gingivitis si las colonizan bacterias.

La inflamación de las encías también puede producirse después de un tratamiento dental importante, como tras una operación de muela del juicio o un tratamiento de conducto, si las bacterias penetran en la herida relativamente grande. Otro factor de riesgo de los implantes: Normalmente, la circulación sanguínea ayuda a eliminar las bacterias. La inflamación de las encías alrededor de los implantes se denomina mucositis periimplantaria. La contrapartida de la periodontitis sobre implantes se denomina periimplantitis.

Con los aparatos de ortodoncia, existe el problema adicional de que la placa puede adherirse fácilmente a los brackets si el portador no los limpia con regularidad: el caldo de cultivo perfecto para las bacterias que causan la inflamación de las encías. Ciertos medicamentos también pueden favorecer la inflamación de las encías. Si sospecha que la inflamación de las encías se debe a un medicamento, lo mejor es consultar primero el prospecto y ver si la inflamación de las encías figura como efecto secundario. Si es así, debe aclarar con su médico si existe alguna alternativa.

Cuando un virus herpes es la causa de la inflamación de las encías, ésta se vuelve especialmente dolorosa: aparecen pequeñas ampollas o pequeñas llagas amarillas o blancas en el interior de la boca. Las encías adquieren un color rojo vivo. Esto también se conoce como candidiasis bucal aguda. En algunas personas, las encías empiezan a sangrar incluso con una ligera acumulación de placa; otras no tienen problemas de encías ni siquiera con una gran acumulación de sarro. Esto puede deberse a una predisposición hereditaria.

Ciertas enfermedades favorecen el desarrollo de la gingivitis. En aproximadamente una cuarta parte de los niños que padecen leucemia, la inflamación de las encías es el primer signo. Las células leucémicas migran a las encías y las inflaman. De forma similar a la inflamación aguda normal de las encías, éstas se enrojecen y se hinchan. Cuando el equilibrio hormonal está alterado, esto repercute en el riego sanguíneo de las encías. La inflamación de las encías es especialmente frecuente durante el embarazo, la pubertad, la menopausia y la menstruación.

El estrés y la tensión mental afectan a todo el organismo, ya que disminuyen las defensas inmunitarias y facilitan la propagación de la inflamación, lo que también es aplicable a la gingivitis. Si la boca parece reseca, la gingivitis lo tiene fácil. Esto se debe a que falta el efecto antibacteriano de la saliva, que protege de los gérmenes no sólo los dientes, sino también las encías y la mucosa bucal.

Otros factores que influyen en la salud de las encías:

  • La nicotina: Estimula la producción de melanina y ésta provoca la formación de placas sobrepigmentadas o el oscurecimiento general de las encías.
  • El estrés: En situaciones de estrés, el organismo libera cortisol.
  • Enfermedades: Pueden afectar al estado de las encías, incluyendo patologías como el cáncer o el VIH que interfieren con el sistema inmunitario.
  • Medicamentos: Algunos disminuyen el flujo de saliva, que tiene un efecto protector sobre los dientes y las encías.
  • Factores genéticos hereditarios: Pueden influir en la predisposición a problemas en las encías.

Diagnóstico y tratamiento de la gingivitis

Si su gingivitis no mejora, debe acudir al dentista al cabo de una semana como máximo para que la revise y prevenir posibles daños consecuentes causados por la periodontitis. Por lo general, su dentista puede reconocer la gingivitis a simple vista. Para comprobar si existe riesgo de periodontitis, el dentista mide el surco -la ranura entre el diente y la encía- con una sonda. Lo ideal es que este surco tenga menos de tres milímetros de profundidad.

El dentista puede solicitar otros exámenes: Una radiografía de la mandíbula muestra si el hueso ya se ha roto por la periodontitis. Un análisis de saliva proporcionará información sobre el tipo de bacterias que causan la inflamación de las encías. En caso de gingivitis, lo más importante es un cuidado dental exhaustivo. Aunque sea desagradable e incluso pueda sangrar, una limpieza dental a fondo es una prioridad absoluta y el mejor remedio contra la gingivitis bacteriana. La inflamación aguda de las encías desaparecerá por sí sola.

¿Cómo tratar la gingivitis en casa?

Sin embargo, hay algunas cosas importantes que debes tener en cuenta para evitar daños mayores en las encías:

  1. Cepillado dental: Cepíllate los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de dientes suave y pasta dental fluorada. Durante la gingivitis, cepíllate los dientes como de costumbre dos veces al día durante unos tres minutos, idealmente después del desayuno y justo antes de acostarte. Si sus encías ya están inflamadas e irritadas, debería utilizar un cepillo especialmente suave. Así evitarás lesiones adicionales en las encías, recesión gingival y dolor al cepillarte los dientes. El hecho es que cuanto más densamente esté cubierto de cerdas el cabezal de un cepillo de dientes, más finas y suaves tendrán que ser. Evite los dentífricos con agentes blanqueadores agresivos, abrasivos para el esmalte e ingredientes como el SLS (laurilsulfato sódico). Este ingrediente activo es responsable de una fuerte formación de espuma, pero se sospecha que irrita y reseca la mucosa bucal.
  2. Usa hilo dental: Para quitarte los restos de comida entre los dientes. A la placa dental le gusta especialmente acumularse entre los dientes. Es el caldo de cultivo ideal para las bacterias, que también atacan desde allí a las encías.
  3. Enjuagues bucales: Prueba enjuagarte la boca con un poco de agua salada. Uno de los más conocidos y efectivos es realizar enjuagues bucales con agua tibia y sal. El té también nos va a ayudar para las encías inflamadas, ya que tiene una solución antiséptica natural que es capaz de desinfectar y mejorar la curación.
  4. Alimentación equilibrada: En algunos casos por ciertas deficiencias de nutricionales puede parecer inflamación de las encías, por tanto, una dieta equilibrada puede solucionar el problema.
  5. Limpieza dental profesional: Programa citas regulares para una limpieza dental profesional.
  6. Raspado y alisado radicular: En casos más graves, puede ser necesario un tratamiento llamado raspado y alisado radicular.

El sangrado de las encías: ¿Qué significa?

Cuando de repente descubres unas marcas rojas tras morder una jugosa manzana, te sobresaltas: te sangran las encías. El primer signo suele ser el sangrado de las encías: Cuando te cepillas los dientes, la pasta que escupes no es blanca, sino de color rojizo. Morder una manzana deja un regusto metálico y marcas rojas. Y cuando te limpias entre los dientes, te sale sangre aunque no hayas apretado fuerte con el cepillo interdental ni te hayas resbalado con la seda dental. Si luego observas la zona sangrante, verás que las encías están rojas e inflamadas.

¿Sus encías sangran con facilidad? Las causas del sangrado de encías son diversas. Puede ocurrir por algo simple, como un cepillado inadecuado o al comienzo de usar hilo dental. Puede influir la forma de cepillar los dientes, ha de ser suave, no fuerte. El uso de cepillos duros, es decir, de fuerte resistencia de las cerdas, puede favorecer también el sangrado.

El sangrado de las encías es un signo de gingivitis o inflamación de las encías. Es una forma común y leve de enfermedad de las encías y es causada por una acumulación de placa en la línea de las encías.Si tiene gingivitis, sus encías pueden estar irritadas, rojas e hinchadas. Pueden sangrar cuando se cepillas los dientes.Puede deshacerse de este problema cuidando bien sus dientes.

Las encías sangrantes o hinchadas pueden ser una señal de advertencia de diabetes tipo 1 o tipo 2.Cuando tiene esta enfermedad, su boca no tiene las defensas adecuadas para combatir los gérmenes, por lo que es más probable que tenga infecciones como la enfermedad de las encías.

Si nota mucho sangrado de las encías, puede deberse a que no obtiene suficiente vitamina K.Por otro lado, la vitamina K ayuda a que la sangre se coagule correctamente. También es buena para los huesos.

Vitamina Función Alimentos ricos
Vitamina C Ayuda a que el tejido crezca y se repare, cura heridas y fortalece tus huesos y dientes. Frutas y jugos cítricos, brócoli, fresas, tomates, papas, pimientos.
Vitamina K Ayuda a que la sangre se coagule correctamente, buena para los huesos. Vegetales de hojas verdes (espinacas, col rizada, lechuga romana), brócoli, coles de Bruselas.

¿Cómo prevenir el sangrado de encías?

Una de las primeras cosas que debe hacer es la visita al odontólogo, ya que es la persona cualificada para descubrir las causas del sangrado de encías que usted sufre y para tratar la enfermedad. Antes de llegar a esta situación, les dejamos unos consejos para prevenir llegar a más:

  • ¿Cuándo me cepillo? Después de cada comida: es necesario que el cepillado dure unos 3 minutos, y preferiblemente con un dentífrico con flúor. Evite que el cepillado sea realizado de forma brusca, ya que puede causar daños en la encía, y se aconseja utilizar un cepillo de cerdas o filamentos suaves y finos realizando movimientos circulares alrededor de cada pieza e insistiendo en la unión diente-encía. El ángulo del cepillo debe ser de 45º entre diente y encía para una mayor efectividad.
  • Limpie todas las caras del diente: Use un hilo dental y cepillos interdentales para eliminar los posibles restos de comida que quedan entre las piezas y que, al endurecerse, pueden actuar como una cuña.
  • Use un colutorio antiséptico: Evite que tenga clorhexidina, ya que éstos colorean el diente si se utiliza de forma prolongada.
  • Visite al dentista de forma regular: Haga que acudir al dentista una o dos veces al año se vuelva una rutina, aunque no sufras síntomas claros de alguna complicación. Pida que le hagan, al menos una vez al año, una limpieza dental profesional.
  • Aumente el consumo de alimentos crudos: Masticar alimentos crudos, como frutas y verduras, es un ejercicio que estimula encías y dientes, haciendo que sean sanos y fuertes.

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