Seguramente alguna vez habrás experimentado el dolor de una llaga en la boca. Las llagas, también conocidas como aftas, son pequeñas úlceras de unos 5 milímetros que aparecen en el interior de nuestra boca. A pesar de que suelen ser pequeñas, resultan muy incómodas, ya que generan dolor y molestias. Es común hablar de llaguitas orales como término general. Incluso puedes referirte a estas heridas como pupas en la boca.
En este artículo, te explicamos cómo identificar las llagas en la encía, qué factores las provocan y qué medidas puedes tomar para prevenirlas. ¡Sigue leyendo para descubrirlo!
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¿Qué es una llaga?
Las llagas en la boca son un problema muy habitual que salen debido a causas muy diversas. Las llagas en la encía son lesiones ulcerosas que aparecen en el tejido gingival, similares a las aftas bucales que pueden formarse en otras zonas de la boca, como la lengua, el paladar o el interior de las mejillas. Estas heridas suelen ser pequeñas y superficiales, y aunque pueden causar molestias, generalmente no representan un problema grave y tienden a curarse por sí solas en un período de una a dos semanas.
Uno de los principales inconvenientes de estas llagas es el dolor o la incomodidad que generan al hablar, masticar o cepillarse los dientes. Sin embargo, a diferencia de las heridas provocadas por el virus del herpes labial, las llagas en la encía no son contagiosas.
Desde el punto de vista morfológico, suelen presentar una apariencia blanquecina en el centro con un borde rojizo. En muchos casos, su aparición está relacionada con el uso de aparatos dentales, como brackets, prótesis removibles o férulas de Invisalign, especialmente si no están bien ajustadas a la dentadura.
Si bien estas lesiones no requieren tratamiento específico, existen algunos remedios que pueden acelerar su curación y reducir las molestias. No obstante, si una llaga persiste por más de dos semanas, es extremadamente dolorosa o aparece con frecuencia, es recomendable acudir a un odontólogo para descartar patologías orales más serias.
Tipos de llagas
Las llagas que se producen en la encía pueden variar en cuanto a su origen y características. Aunque solemos asociarlas con aftas bucales, estas lesiones pueden aparecer en distintas zonas de la boca, como el paladar blando, la lengua, la cara interna de las mejillas o el interior de los labios.
Es común hablar de llaguitas orales como término general. Incluso puedes referirte a estas heridas como pupas en la boca.

Tipos de llagas bucales.
Aftas bucales (úlceras aftosas recurrentes)
Son lesiones pequeñas, redondeadas y superficiales que pueden aparecer en cualquier parte de la boca, incluidas las encías. Suelen ser de color blanco o amarillento con un borde rojo y pueden causar dolor al comer o beber. Aunque no son contagiosas, tienden a reaparecer periódicamente. Se asocian con factores como el estrés, el déficit de vitaminas, la fatiga o ciertos alimentos irritantes.
Las aftas representan la expresión clínica de la estomatitis aftosa recurrente, que es la patología ulcerosa más frecuente dentro de la cavidad oral. Se presenta como una lesión ovalada, blanquecina y de tamaño variable: las hay de menos de un centímetro de diámetro, también llamadas, aftas menores, y de más de un centímetro o aftas mayores.
Los lugares de la mucosa oral que se ven afectados con mayor frecuencia son los constituidos por tejido no queratinizado, es decir, los labios, las mejillas, los pliegues de la mucosa, los márgenes y la superficie inferior de la lengua, el suelo de la boca, el paladar blando y los pilares amigdalinos.
Tipos de aftas orales
Las llagas en la encía pueden clasificarse en tres tipos, según su tamaño, duración y síntomas:
- Aftas menores:
- Son las más comunes.
- Pequeñas, de color blanquecino con un borde rojo.
- Se curan en 7 a 15 días sin dejar cicatriz.
- Aunque molestas, no suelen causar dolor intenso.
- Aftas mayores:
- Son menos frecuentes, pero más grandes y profundas.
- Su proceso de curación puede superar los 30 días.
- Pueden ser más dolorosas y, en algunos casos, dejar cicatriz.
- Aftas herpetiformes:
- Suelen confundirse con el herpes labial debido a su apariencia.
- Se presentan en forma de pequeñas úlceras agrupadas.
- Son más comunes en personas mayores y pueden causar mayor molestia.
Herpes labial (herpes oral)
Causado por el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1), el herpes labial suele aparecer en los labios y en la zona perioral, pero en algunos casos puede manifestarse en las encías. Se presenta como pequeñas ampollas llenas de líquido, que con el tiempo se rompen y forman úlceras dolorosas. A diferencia de las aftas, el herpes es altamente contagioso y suele reaparecer en momentos de estrés o debilitamiento del sistema inmunológico.
Úlceras traumáticas
Estas lesiones son el resultado de un daño físico en la encía, causado por:
- Mordeduras accidentales.
- Cepillado dental agresivo.
- Prótesis o aparatos de ortodoncia mal ajustados.
- Procedimientos dentales recientes.
Las úlceras traumáticas suelen desaparecer espontáneamente una vez que se elimina la causa de la irritación.
Gingivitis ulcerativa necrosante (GUN)
También conocida como necrosis gingival aguda o úlcera de Vincent, esta enfermedad periodontal se caracteriza por la presencia de úlceras dolorosas en las encías, acompañadas de inflamación severa, sangrado espontáneo y mal aliento intenso. Se asocia con una higiene oral deficiente, tabaquismo y niveles altos de estrés.
Llagas causadas por infecciones bacterianas o fúngicas
Algunas infecciones en la boca pueden provocar la aparición de lesiones en la encía:
- Candidiasis oral: producida por el hongo Candida albicans, se manifiesta en forma de placas blanquecinas en la mucosa oral y las encías.
- Infecciones bacterianas: la proliferación de ciertas bacterias puede provocar úlceras en la encía, especialmente en personas con defensas bajas.
Llagas asociadas a enfermedades sistémicas
Algunas enfermedades pueden manifestarse con llagas en la boca y encías, como:
- Enfermedad de Crohn: puede causar inflamación y ulceraciones en la mucosa oral.
- Liquen plano oral: una afección autoinmune que provoca lesiones blancas en la boca, a veces acompañadas de llagas dolorosas.
- Deficiencias nutricionales: falta de hierro, ácido fólico o vitamina B12 puede favorecer la aparición de aftas bucales.
Si las llagas en la encía son recurrentes, muy dolorosas o tardan más de dos semanas en sanar, es recomendable acudir al odontólogo para una evaluación adecuada.
Causas de las llagas en la encía
Aunque aún no se conoce con exactitud qué provoca la aparición de llagas en la encía y otras zonas de la boca, sí se han identificado varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar estas lesiones.
- Traumatismos: ser consecuencia de pequeños traumatismos, como morderse accidentalmente mientras se mastica.
- Prótesis y aparatos dentales mal ajustados: El uso de prótesis dentales o aparatos de ortodoncia que no se ajustan correctamente puede generar fricción constante en la encía, favoreciendo la formación de aftas bucales. Para evitarlo, es fundamental acudir a revisiones periódicas con el odontólogo y asegurarse de que los dispositivos se adapten perfectamente a la boca.
- Cepillado dental agresivo: Cepillarse los dientes con demasiada fuerza o con un cepillo de cerdas duras puede irritar las encías y causar pequeñas heridas que pueden convertirse en llagas. Para evitarlo, es recomendable utilizar un cepillo de cerdas suaves o medias y aplicar una presión moderada al cepillarse.
- Cambios de temperatura y quemaduras: Consumir alimentos o bebidas muy calientes puede provocar quemaduras en las mucosas orales, lo que, en algunos casos, da lugar a la aparición de aftas. Para reducir este riesgo, lo ideal es evitar ingerir alimentos a temperaturas extremas y esperar unos segundos antes de consumir bebidas recién servidas.
- La bajada de defensas y déficits vitamínicos.
- La genética.
- Las infecciones víricas.
- Las lesiones orales.
- La alimentación poco cuidada.

Causas comunes de las llagas en la boca.
Es habitual en momentos de nerviosismo o estrés llevarnos objetos como bolígrafos a la boca. Ya sea con ortodoncia metálica, brackets linguales Incognito o con brackets de zafiro, la forma más eficaz de evitar las llagas en el interior de los labios y lengua es utilizar cera de ortodoncia.
Como norma general, una persona que mantenga una dieta relativamente sana tiene muchas menos probabilidades de desarrollar llagas en la lengua o en cualquier otra zona de la boca.
Las aftas también pueden salir cuando nos mordemos accidentalmente la lengua o la mejilla al comer. Algunas prótesis dentales removibles cuentan con ganchos que, si se sueltan, pueden sobresalir y clavarse en alguna parte de la boca.
Síntomas de las llagas en la encía
Las llagas en la encía pueden causar molestias que afectan la calidad de vida, especialmente al comer, hablar o mantener una correcta higiene bucal.
Tratamiento de las llagas en la encía
Antes de nada, es importante destacar que las llagas en la boca no requieren de tratamiento. Cuando se tienen, simplemente es necesario tener un poco de paciencia, ya que desaparecen por sí solas con el paso de los días. Sin embargo, sí es cierto que existen productos específicos que hacen más llevadero el proceso de curación. El mejor medicamento para las llagas en la boca lo venden en farmacias y consigue acelerar el proceso de cicatrización. Las aftas no necesitan tratamiento y suelen curarse solas al cabo de unos días, pero ciertos productos aceleran su cicatrización.
Ahora ya sabes cómo quitar las llagas en la boca y los diferentes motivos por los que aparecen. Cuanto más pequeña sea la herida, más sencillo será su proceso de curación y menos molestias te causará.

Tratamiento y prevención de las aftas bucales.
Sin la aplicación de un producto específico que proteja la zona afectada, las llagas tardan en curarse entre 3 y 5 días. En cambio, si usamos los productos mencionados que se adquieren en farmacias, es posible que el proceso de curación se acorte hasta los 2 o 3 días.
El proceso de cicatrización de las llagas suele ser más lento que otras heridas. Precisamente debido a que no hay un tratamiento que quite las úlceras, han proliferado numerosos consejos y remedios caseros sobre este tema. La creencia generalizada afirma que ciertos productos que podemos encontrar en casa, tales como el bicarbonato o el agua oxigenada, aceleran la cicatrización. Pero nada más lejos de la realidad: no solo resultan ineficaces sino que además son tremendamente perjudiciales para la boca.
Para una aplicación local de este tipo de productos, habitualmente en forma de gel, es recomendable secar primero la zona con una gasa.
El odontólogo puede recomendarte un enjuague bucal o colutorio para aliviar el dolor y acelerar la curación de las ulceraciones bucales, sobre todo si las sufres con frecuencia.
Prevención de las llagas en la encía
No siempre es posible prevenir las aftas y la estomatitis, ya que suelen estar causadas por factores que escapan a nuestro control (y que a menudo desconocemos).
Una buena alimentación es la base para mantener la salud de nuestro organismo. Para evitar su aparición es importante cuidar la higiene bucal y mantener una dieta equilibrada que aporte todos los nutrientes necesarios.
Ahora que ya conoces los factores que influyen en la aparición de las aftas bucales, la mejor manera de prevenirlas consiste en combatir estos condicionantes. Si sufres estrés, acude a un profesional que te ayude a equilibrar el sistema nervioso mediante técnicas de respiración, ejercicio, terapias, etc.
Además, ten en cuenta tu alimentación para que sea lo más equilibrada posible. Si sufres deficiencias nutricionales, es recomendable que acudas al médico y te realices los análisis pertinentes. Por último, mantener una higiene oral correcta es siempre indispensable para prevenir cualquier problema bucodental. Cepíllate los dientes después de cada comida, incluso la lengua; pásate el hilo dental una vez al día y no dudes en usar un colutorio si crees que lo necesitas.